November 26, 2020
De parte de Vamos Hacia La Vida
201 puntos de vista

Movilizaciones reaccionarias y chantaje democr├ítico: estrat├ęgias del orden capitalista

Mientras los Presos Pol├şticos Mapuche contin├║an una huelga de hambre de casi 120 d├şas, exigiendo garant├şas m├şnimas en los procesos judiciales en su contra levantados por el Estado chileno, los gremios de camioneros -fieles representantes de los intereses de la patronal y agentes hist├│ricos de la derecha pol├ştica- llevan a cabo movilizaciones que tienen como principal demanda la intensificaci├│n de la represi├│n estatal en el Wallmapu.

De esta movilizaci├│n reaccionaria se pueden comentar varios elementos:
-El cacareado llamado a paro del 27 de agosto contó con muy poco apoyo, no siendo seguido por dos de las tres más grandes agrupaciones gremiales de camioneros (todas dirigidas por la derecha), y ha despertado un amplio repudio en toda la población.

-Se enmarca en una estrategia parainstitucional del gobierno que busca afirmar una base en torno a la derecha m├ís rancia, conservadora y filofascista. Esto se expresa en la tolerancia y protecci├│n de las manifestaciones de este tipo, siendo uno de sus hitos m├ís importantes el desalojo de la toma de la Municipalidad de Curacaut├şn (y otras dos m├ís) a manos de turbas racistas, que contaron con la abierta complicidad de las fuerzas policiales y militares, adem├ís del visto bueno del Ministro del Interior V├şctor P├ęrez, quien horas antes se reuni├│ con los dirigentes fascistas y anti-Mapuche que convocaron a estos ataques.

-Tambi├ęn, quedan nuevamente en evidencia las fisuras dentro de la alianza gobernante, tambaleante entre la derecha m├ís dura, y el manejo de la crisis mediante la integraci├│n del descontento generalizado en las v├şas institucionales, a trav├ęs del plebiscito y proceso constituyente. No por nada algunos de sus rostros m├ís publicitados afirman que votar├ín por la opci├│n del ÔÇťAprueboÔÇŁ y hasta se autodenominan como socialdem├│cratas.

-Desde este sector de la pol├ştica burguesa lidian abiertamente con la amenaza de una ÔÇťrevoluci├│n socialÔÇŁ, y su objetivo declarado es combatirla por todos los medios. Para ello, apuestan, no sin contradicciones y roces internos, por el endurecimiento de la legislaci├│n represiva (todos los puntos del petitorio del gremio de camioneros apuntaban en esta direcci├│n), el fortalecimiento de los aparatos policiales y de inteligencia (├şdem), canalizaci├│n institucional de demandas populares y fomento de organizaciones civiles de corte neofascista. Anticipando un escenario de intensa conflictividad social, tantean el terreno de la represi├│n militarizada, junto con la promoci├│n de enfrentamientos entre civiles, mientras otras fracciones, temerosas de un aislamiento total, intentan acercarse a posiciones de ÔÇťcentroÔÇŁ o ÔÇťdialogantesÔÇŁ. Claramente, esta ├║ltima pol├ştica no descarta en absoluto recurrir simult├íneamente a la represi├│n sanguinaria; solo pretende acotarla.
-Por su parte, la respuesta general de la izquierda, tanto parlamentaria como pretendidamente revolucionaria, se limita a se├▒alar la identificaci├│n con la derecha fascistoide del gremio de camioneros, exigiendo para ├ęste el mismo trato represivo al que nos tiene acostumbradxs el Estado cuando somos nosotrxs quienes salimos a la calle. As├ş, se acusa al paro de camioneros de ÔÇťatentar contra el Estado de derechoÔÇŁ y de ÔÇťir contra la democraciaÔÇŁ. Por tanto, solicita la aplicaci├│n de la Ley de Seguridad Interior del Estado o incluso la Ley Antiterrorista, todo en el lenguaje propio de la clase dominante. Una cosa es denunciar la evidente desigualdad con que se tratan las manifestaciones callejeras dependiendo de su identificaci├│n pol├ştica, y otra muy distinta aceptar la l├│gica y discurso del poder, pretendiendo que sea ejecutado con ÔÇťjusticiaÔÇŁ. De esta forma, no se podr├í sino ver montajes en las acciones radicales contra la infraestructura capitalista y sus agentes, quitando as├ş legitimidad a la lucha por fuera de los l├şmites que establece la legalidad burguesa para precisamente condenar a la impotencia cualquier intento de protesta. La consecuencia de esta l├│gica es la propia inactividad frente a las diversas formas en que el poder nos ataca; regalarles las calles, mientras se denuncia el obvio sesgo ideol├│gico del gobierno y los aparatos represivos, como si pudiera esperarse otra cosa. Estos hechos deben ser reconocidos y se├▒alados como expresi├│n de la naturaleza de clase del Estado y la imposibilidad de su reforma. Deben servir para romper toda ilusi├│n en un cambio en su pol├ştica de defensa de los intereses capitalistas.
-Recordando su herencia propiamente socialdem├│crata, esta izquierda intenta colar consignas como ÔÇťm├ís trenes menos camionesÔÇŁ, como si esa fuera alguna soluci├│n siquiera tibia frente a los crecientes conflictos. Como si esos trenes, y la infraestructura que requieren, no tuvieran otro objetivo que no sea acarrear mercanc├şas y materias primas depredadas de nuestro entorno. Jam├ís pondr├í en tela de juicio a las relaciones capitalistas mismas, pues eso ser├şa su condena como variante de izquierda del partido del orden.

-A las manifestaciones del neofascismo se les combate desde nuestra clase, con nuestros propios m├ętodos, no acudiendo a la represi├│n estatal, pues al hacer esto ├║ltimo se otorga legitimidad a mecanismos generados fundamentalmente para ser aplicados contra nuestras luchas.
-Otro discurso de esta izquierda es que tras estas manifestaciones estar├şa la intenci├│n de desestabilizar el actual orden democr├ítico (como si fuera hoy muy estable) con el objetivo de no llevar a cabo el plebiscito en octubre. Asumir ese razonamiento es no comprender que el plebiscito es precisamente la v├şa mediante la cual el partido del orden pretende recuperar su estabilidad (estabilidad que no es m├ís que explotaci├│n capitalista sin mayores sobresaltos), y como consecuencia, tener una excusa para condenar cualquier expresi├│n aut├│noma que no se cuadre con los delirios democr├íticos: el cl├ísico y nefasto ÔÇťno hay que hacerle el juego a la derechaÔÇŁ.
-Lxs explotadxs debemos comprender el mundo no seg├║n las categor├şas propias de la pol├ştica burguesa (ÔÇťderechaÔÇŁ, ÔÇťizquierdaÔÇŁ), sino sobre aquello que nos condiciona como clase dominada y explotada. Debemos criticar y actuar contra el capital mismo, y esto significa una oposici├│n radical al Estado, a la jerarquizaci├│n sexual, la producci├│n y circulaci├│n de mercanc├şas; la mercantilizaci├│n de cada aspecto de nuestras vidas.

-Los sectores reaccionarios de derecha ya preparan la represi├│n brutal de un eventual y probable resurgir proletario, tanto dentro como fuera de su propia legalidad. Mientras, buena parte de la izquierda intenta apaciguarnos y hacernos desfilar hacia las urnas de votos, urnas que de seguir aquella deriva ser├ín m├ís que una triste alegor├şa del destino de nuestros esfuerzos y nuestras propias vidas. O bien, intentar├í canalizar toda la energ├şa desplegada en las calles, de la que hace solo unos meses comprob├íbamos su magnitud, en funci├│n de intereses electorales. Cualquier actividad aut├│noma por fuera de esos m├írgenes ser├í calificada como irresponsable y relacionada a alguna forma de ÔÇťguerrillerismoÔÇŁ o ÔÇťlucharmadismoÔÇŁ, que no ha sido m├ís que la variante armada del reformismo hist├│rico. Nuestra lucha no se decide con votos ni con aparatos armados actuando en representaci├│n de toda la clase explotada. M├ís all├í de esa dicotom├şa propia de la socialdemocracia, el proletariado construye sus organismos aut├│nomos en funci├│n de sus intereses vitales, y recurre a las formas de lucha que le sean coherentes y ├║tiles. Y esos medios no son democr├íticos ni militaristas.
-Frente a la parafernalia pol├ştica que estas semanas se desplegar├í con mayor efervescencia, frente a las movidas neofascistas de grupos amparados por el poder, recordemos el potencial que vislumbramos en los meses de revuelta y confiemos en nosotrxs mismxs. Despu├ęs de todo, no contamos con nada ni nadie m├ís. Pero tampoco les necesitamos ni les queremos.

¡Solidaridad con las comunidades Mapuche que se enfrentan al Estado y cuadrillas paramilitares racistas!
┬íSolidaridad en todas las poblaciones contra las pol├şticas asesinas del gobierno de turno y su falsa oposici├│n!

Vamos Hacia la Vida




Fuente: Hacialavida.noblogs.org