January 26, 2023
De parte de Nodo50
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El sur de Per煤 arde. Col茅ricos por la usurpaci贸n de la voluntad popular y la represi贸n gubernamental, manifestantes incendiaron bancos en Yunguyo, departamento de Puno. Lo mismo hicieron en la comisar铆a de polic铆a de Triunfo, Arequipa. En el campamento de la empresa Antapaccay, en Cuzco, la poblaci贸n saque贸 bienes de la empresa e incendi贸 instalaciones. Tambi茅n la lumbre ha quemado canales de televisi贸n y residencias de pol铆ticos en otras ciudades.

La lista de las protestas documentadas es interminable. La mayor铆a son pac铆ficas, lo que no evita que la violencia policiaca se cebe en su contra. De acuerdo con la Defensor铆a del Pueblo, el 22 de enero fueron bloqueados 78 puntos, en 23 provincias (shorturl.at/nACDR).

Entre otras acciones, se han llevado a cabo tomas de aeropuertos, piquetes carreteros, de puentes y de redes ferroviarias; intentos por ocupar el cuartel en el distrito de Llave. Seg煤n las autoridades, se han producido 14 ataques contra sedes judiciales y siete incendios de sus edificios, as铆 como, 34 protestas contra comisar铆as, cuatro de las cuales fueron convertidas en hogueras. Y, por supuesto, la multitudinaria ocupaci贸n de Lima.

La ira popular se desborda en m煤ltiples regiones. Congresistas, como la fujimorista Tania Tajamarca, son expulsados a pedradas al regresar a sus demarcaciones. Pero el enojo ciudadano no distingue partidos pol铆ticos. 鈥溌縀st谩 contenta con los resultados, se帽ora Susel? 驴Qu茅 se siente irse todos los d铆as a dormir con 52 muertos?鈥, reclam贸 una mujer a la parlamentaria Susel Paredes, activista LGTB.

Las piras no han sido prendidas por peque帽os grupos radicales. Son, junto con los bloqueos de las v铆as de comunicaci贸n, los choques con la polic铆a y la toma de oficinas p煤blicas, obra de la sublevaci贸n popular en curso. Se trata de una moderna Fuente Ovejuna que crece m谩s all谩 de partidos, alimentada por rondas campesinas, grupos populares que tienen el territorio como identidad, peque帽os comerciantes, maestros, comunidades ind铆genas, transportistas, gremios y grupos estudiantiles. Es el retorno de Las Cuatro Regiones Juntas (el Tawantinsuyo, en quechua).

El heterog茅neo y diverso movimiento popular que se desplaza por el pa铆s como el magma de un volc谩n no reivindica demandas particulares. Los protagonistas han hecho a un lado sus planteamientos espec铆ficos. Son, de entrada, un poder destituyente del viejo r茅gimen pol铆tico, que exige la renuncia del gobierno usurpador de facto, de su presidenta Dina Boluarte y del Congreso. Sin formularlo as铆, sostiene una especie de 隆que se vayan todos! Reclama nuevas elecciones y un refrendo sobre una Constituyente, adem谩s de la liberaci贸n de Pedro Castillo. El m谩s reciente sondeo del Instituto de Estudios Peruanos indica que 69 por ciento de los consultados est谩 de acuerdo en convocar a una Asamblea Constituyente para cambiar la Constituci贸n.

En un pa铆s estructuralmente racista y clasista, como Per煤, con la oligarqu铆a lime帽a ense帽oreada con las provincias, un enorme ej茅rcito de trabajadores precarios, la subrogaci贸n sistem谩tica de obras y servicios y la persecuci贸n pol铆tica end茅mica de los luchadores sociales, la revuelta popular en curso se alimenta tambi茅n de viejos agravios, que hoy emergen a flor de piel. Alimentada por la ira y el resentimiento social, es un movimiento por la dignidad, formulado en clave pol铆tica.

El Estado peruano, ha escrito H茅ctor B茅jar, una de las grades referencias intelectuales 茅tico-pol铆ticas de esa naci贸n, es un barco lleno de agujeros, que navega sin br煤jula y sin capit谩n. Los capitanes son fugaces. Llegan pensando qu茅 se van a llevar. Es un Estado en situaci贸n de discapacidad, en el que no puede hacer nada, porque todo tiene que ser contratado con empresas privadas (https://rb.gy/bzkmer). Un Estado, que es una potencia en la producci贸n de cobre y que, sin embargo, no ha podido evitar que 41 grandes contratos mineros est茅n paralizados por la resistencia de las comunidades, ni tiene la fuerza para comenzar a renegociar los pactos firmados por Fujimori que terminan este 2023.

El movimiento tiene fecha de arranque (7 de diciembre), pero no se avizora su final. Sorprende su permanencia, a pesar de la salvaje represi贸n del gobierno de facto c铆vico-militar, que ha declarado la suspensi贸n de las garant铆as constitucionales y asesinado a m谩s de 60 personas; su avance por oleadas; su inteligencia para replegarse en las fiestas navide帽as y rebrotar con m谩s vigor y capacidad de convocatoria al terminar 茅stas; su potencia para reditar una nueva Marcha de los Cuatro Suyos, similar a la que en 2000 marc贸 el inicio del fin de la dictadura de Fujimori, mientras controla el sur del pa铆s; las redes de solidaridad que lo alimentan, hospedan, abastecen de agua, transportan, curan y protegen.

Con sus propias especificidades, la sublevaci贸n destituyente peruana se suma al ciclo de movilizaciones populares desde abajo que se han sacudido en los 煤ltimos a帽os a Ecuador, Chile, Colombia y Bolivia. Como lo muestran estas experiencias sudamericanas, su desenlace es incierto. La historia no avanza en l铆nea recta.

El gran capital minero trasnacional demanda estabilidad y garant铆as para sus inversiones y har谩 valer todos sus recursos e influencias para mantenerlos. Aunque la decisi贸n de reprimir la insubordinaci贸n popular tiene amplio consenso en la derecha peruana, el gobierno usurpador de Boluarte es inviable a mediano plazo. Sin embargo, la magnitud de la magnitud de la violencia contra los sublevados puede ahogar a sangre y fuego, en el corto plazo, este empuje destituyente del Per煤 de abajo. El pueblo peruano se ha convertido en sujeto de su propio destino. 隆Toda la solidaridad a su epopeya!

Twitter: @lhan55

24/012/2023

Luis Hern谩ndez Navarro

https://www.jornada.com.mx/2023/01/24/opinion/010a2pol

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Fuente: Vientosur.info