January 9, 2023
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
870 puntos de vista

Pocas regiones del mundo han experimentado la profundidad de la acci贸n noviolenta estrat茅gica y la innovaci贸n noviolenta t谩ctica en la pr谩ctica y la liberaci贸n como lo ha hecho 脕frica. La era anticolonial, que se extendi贸 por todo el continente desde la d茅cada de 1950 hasta la d茅cada de 1980, brind贸 a los l铆deres de la liberaci贸n tremendas oportunidades para discutir y debatir sobre los m茅ritos de las diversas formas de resistencia noviolenta, as铆 como de la lucha armada. A veces, estas formas se consideraban opuestas, dicot贸micas y rivales. Sin embargo, el an谩lisis del ejemplo aparentemente claro de la exitosa lucha armada de Mozambique ofrece una visi贸n m谩s matizada. Mozambique se destaca como un ejemplo donde la resistencia pac铆fica o civil fue un factor importante en el movimiento por la libertad, sin embargo, los 茅xitos de su lucha armada de diez a帽os contra Portugal (1964-1974) han eclipsado el uso complementario de una gama de t谩cticas noviolentas utilizadas a largo plazo.

(Nota introductoria: el actual cap铆tulo de resistencias noviolentas en Mozambique es especialmente vibrante en la continua tensi贸n que desarrolla el redactor entre la utilidad del movimiento militar y las iniciativas noviolentas. Otra vez m谩s, nos da la idea de fuertes debates entre ambos, desconocidos fuera de 脕frica, y una potente organizaci贸n noviolenta activa y estructurada que el autor no s贸lo reivindica sino que intenta valorar como tan efectiva, al menos, como la ultraconocida acci贸n guerrillera violenta del FRELIMO. La inspiraci贸n en Gandhi provoc贸 muchas actuaciones noviolentas durante d茅cadas que no son conocidas en Europa. Su recuperaci贸n hace honor a la verdad hist贸rica y, adem谩s, nos conciencia de la realidad hist贸rica de la noviolencia).

Esta traducci贸n proviene del cap铆tulo titulado 鈥淢ozambique: mitos de liberaci贸n y estrategias de resistencia, 1920-1970鈥 escrito por Mateo Meyer en el libro 鈥淩ecuperaci贸n de la historia noviolenta. La resistencia civil en las luchas de liberaci贸n鈥, editado por Maciej J. Bartkowski en Lynne Rienner Publishers.

Cap铆tulos previos de resistencias civiles: Ghana y Zambia.

Mozambique es un pa铆s del sureste de 脕frica, a orillas del Oc茅ano 脥ndico. Tiene una superficie de 799 380 km2 y una poblaci贸n de 27.909.798 habitantes. Su 脥ndice de Desarrollo Humano es bajo: 0鈥446 y ocupa el puesto 185 de 191 pa铆ses.

En la perspectiva de FRELIMO, la lucha contra el dominio colonial fue tambi茅n una lucha para revertir el severo subdesarrollo social, pol铆tico y econ贸mico causado por el colonialismo. A partir de 1966, parcelas de tierra 鈥攄e norte a sur 鈥 fueron liberadas del dominio colonial y se establecieron zonas de control popular. Aunque estas zonas liberadas funcionaron bajo el liderazgo del FRELIMO de base guerrillera, su misma existencia depend铆a m谩s del concepto estrat茅gico no militar de construir procesos pol铆ticos paralelos. Las 谩reas liberadas se convirtieron en 鈥渆stados en formaci贸n鈥, en miniaturas donde los sistemas de poder dual rivalizaban con los supervisores portugueses. El primer presidente de Mozambique, Samora Machel, subray贸 esto en su discurso del D铆a de la Independencia de 1975:

El Estado no es una estructura eterna e inmutable; el Estado no es la maquinaria burocr谩tica de los funcionarios, ni algo abstracto, ni un mero aparato t茅cnico. . . . El Estado colonial debe ser reemplazado por un Estado del pueblo.

Aunque expresada en t茅rminos militares, la 鈥渂atalla鈥 que describe Machel consiste esencialmente en construir escuelas y centros de salud, crear organizaciones c铆vicas y estructuras de rendici贸n de cuentas y establecer una infraestructura popular y funcional. Este proyecto, que comenz贸 mucho antes de la victoria militar de 1975, es el foco de esta investigaci贸n.

Resistencia directa en los primeros a帽os de la colonizaci贸n

Desde el siglo XVI hasta el XX, el af谩n de conquista europeo exacerb贸 los conflictos entre los diversos pueblos de lo que se convirti贸 en Mozambique. Despu茅s de siglos de dominaci贸n 谩rabe, swahili y portuguesa, los movimientos anticoloniales del siglo XX comenzaron a exigir la unidad a trav茅s de las fronteras tribales, ling眉铆sticas y locales. Comenzaron a organizarse principalmente en el exilio, protestando contra la dominaci贸n portuguesa y por la 鈥渕ejora cultural鈥 de la mayor铆a de la poblaci贸n sin educaci贸n. Uno de esos grupos, la Liga Africana, se form贸 en Lisboa en 1923 durante (y bajo los auspicios de) el Tercer Congreso Panafricano. La Liga Africana y otros grupos formados en ese momento solicitaron reformas al gobierno de Lisboa. Escribieron manifiestos, celebraron reuniones y foros p煤blicos y enviaron cartas y delegaciones a los funcionarios coloniales y dom茅sticos. Estos grupos, sin embargo, fueron reprimidos r谩pida y despiadadamente, y luego fueron relegados a la clandestinidad junto con el advenimiento del fascismo y el ascenso al poder en Portugal de Antonio Salazar a fines de la d茅cada. El Estado Nuevo autoritario de Salazar (Estado Novo) se instal贸 en Lisboa en 1933.

Dado que el colonialismo portugu茅s se llev贸 a cabo con la menor cantidad posible de colonos, el contacto entre los colonizadores y los colonizados se produjo solo en ocasiones selectas: cuando se confiscaban tierras, cuando se reclutaba a personas en campos de trabajo y cuando se recaudaban impuestos. Por lo tanto, la falta de cooperaci贸n se expres贸 de manera m谩s expl铆cita en respuesta a estas actividades y adopt贸 formas culturales y en gran parte 茅tnicas espec铆ficas, como cantar, bailar y tallar. Los pueblos Chope y Makonde, por ejemplo, se hicieron conocidos por sus actos de ridiculizaci贸n y resistencia al dominio portugu茅s. Para caricaturizar a los colonizadores, tallaron figuras de madera de tonos claros con rasgos distorsionados. Algunas de las esculturas suger铆an codiciosos se帽ores de las plantaciones que sosten铆an instrumentos de tortura ilegales. Las actuaciones basadas en la comunidad retrataban a los blancos como matones tontos, pero a trav茅s de canciones en idiomas no identificables por los europeos y movimientos coreografiados que parec铆an tradicionales para el observador inexperto.

Durante este per铆odo tambi茅n surgieron algunos grupos inter茅tnicos, regionales, raciales y religiosos, que llevaron a cabo actividades pol铆ticas que, aunque encubiertas en t茅rminos sociales, eran impl铆citamente hostiles a la dominaci贸n europea. Por ejemplo, se formaron sociedades de ayuda mutua para otorgar becas a estudiantes y aprendices. Incluso se desarrollaron algunos peri贸dicos y revistas en los principales pueblos y ciudades en la d茅cada de 1930. Uno de los m谩s prominentes, El Grito Africano (O Brado Africano), en 1932 pidi贸 descaradamente el fin inmediato de las injusticias coloniales.

Resistencia mozambique帽a en las d茅cadas de 1940 y 1960

El intelectual mozambique帽o Eduardo Mondlane, quien se convertir铆a en el fundador y primer presidente de FRELIMO, fue el principal cronista de los movimientos de la d茅cada de 1940 y m谩s all谩. Compar贸 las condiciones pol铆ticas racistas a las que se enfrentaba la peque帽a minor铆a de mozambique帽os educados como 茅l y los campesinos que constitu铆an la mayor铆a y cuya lucha era principalmente contra la violencia diaria del trabajo forzoso y las condiciones econ贸micas inhumanas. Para la 茅lite, la resistencia tom贸 鈥渦na expresi贸n puramente cultural鈥. Ser铆a necesaria para unir a los grupos colonizados. La fundaci贸n en 1949 del grupo de estudiantes N煤cleo dos Estudiantes Africanos Secundarios de Mozambique (NESAM) jugar铆a un papel clave en esto. Aunque NESAM era una peque帽a parte de la poblaci贸n, probablemente compuesta por varios cientos de miembros en su apogeo, inclu铆a a muchos futuros l铆deres, incluido Mondlane. Su importancia resid铆a en la capacidad de llegar a personas de todo el pa铆s, en amplias 谩reas geogr谩ficas, con una comprensi贸n nacionalista que defend铆a a la mayor铆a de los mozambique帽os. De hecho, al llegar al n煤cleo de la juventud negra educada, NESAM proporcion贸 un espacio para el di谩logo y la reevaluaci贸n de cuestiones de nacionalismo y cultura ind铆gena, rompiendo los intentos coloniales de separar a la 茅lite africana de sus ra铆ces 茅tnicas. Durante m谩s de una d茅cada, brind贸 a los estudiantes actuales y anteriores un contexto para conceptualizar un futuro Mozambique separado de los dise帽os coloniales. NESAM tambi茅n demostr贸 concretamente la importancia de una estructura de red c铆vica.

El desarrollo de NESAM coincidi贸 con una actividad creciente entre los trabajadores urbanos, incluidos los trabajadores portuarios de la capital, Lourenco Marques (ahora Maputo), y los agricultores de las plantaciones cercanas. Una serie de huelgas en 1947 condujo a un importante paro laboral y un levantamiento un a帽o despu茅s, abortado solo cuando las autoridades portuguesas deportaron a varios cientos de radicales y castigaron severamente a otros. La organizaci贸n laboral continu贸 formal e informalmente y, en 1956, 49 huelguistas fueron asesinados durante una huelga portuaria. Sin embargo, la represi贸n violenta, incluidos los arrestos y las muertes, coment贸 Mondlane, 鈥渄isuade[n] temporalmente tanto a las masas como a la dirigencia de considerar la huelga como un posible m茅todo pol铆tico efectivo鈥.

La resistencia rural tambi茅n creci贸 despu茅s de la Segunda Guerra Mundial. Como cientos de miles de campesinos se vieron obligados a sembrar y recoger algod贸n para el mercado portugu茅s, el incumplimiento de las cuotas y otras formas de sabotaje eran comunes. En 1947, en uno de los casos m谩s espectaculares de resistencia laboral en Mozambique, 7.000 mujeres de la ciudad de Buzi se negaron a sembrar la semilla de algod贸n del administrador colonial, interrumpiendo efectivamente la producci贸n de cultivos por un corto per铆odo mientras exig铆an no solo aumento de salarios sino tambi茅n mayor control sobre la tierra. En la provincia de Gaza, tanto en 1955 como en 1958, se organizaron boicots de producci贸n a gran escala hasta que se incrementaron los salarios de los recolectores de algod贸n. Los agricultores de la provincia de Cabo Delgado cruzaban regularmente la frontera con Tanganica, donde la Uni贸n Nacional Africana estaba organizando cooperativas agr铆colas ind铆genas, prefigurando el concepto Ujamaa del futuro presidente de Tanzania Julius Nyerere, en parte influenciado y ayudado por, African Voluntary Cotton.

African Voluntary Cotton se form贸 en 1957, por una docena de mozambique帽os del norte que viv铆an en las tierras altas de Makonde. Para 1959, la membres铆a hab铆a aumentado a casi 3.000 y la producci贸n por agricultor exced铆a con creces los rendimientos per c谩pita de los productores campesinos vecinos. Un a帽o despu茅s, el estado colonial prohibi贸 la cooperativa. Los funcionarios portugueses afirmaron que se hab铆a convertido en un semillero de actividad subversiva. Los esfuerzos posteriores de los l铆deres de la organizaci贸n prohibida para formar una cooperativa de arroz corrieron la misma suerte.

A pesar de su corta vida, la Sociedad Voluntaria de Algod贸n Africano de Mozambique desempe帽贸 un papel importante en la historia econ贸mica y pol铆tica de la colonia. Fue una de las primeras cooperativas agr铆colas africanas organizadas de forma independiente en el pa铆s. Mientras que sus contrapartes en las colonias vecinas se formaron casi exclusivamente para combatir las pr谩cticas comerciales de explotaci贸n de los intermediarios extranjeros, la Sociedad Voluntaria de Algod贸n Africano de Mozambique tambi茅n busc贸 proteger a sus miembros de los abusos laborales inherentes al sistema de producci贸n forzada de algod贸n. Como movimiento de base, firmemente implantado entre los campesinos de Makonde, la cooperativa brind贸 un terreno propicio para actividades anticoloniales encubiertas mientras serv铆a como campo de entrenamiento para algunos de los futuros l铆deres nacionalistas de Mozambique.

La importancia de la Sociedad Algodonera Africana Voluntaria de Mozambique trasciende los detalles de su propia historia. Al igual que las cooperativas en otras partes de 脕frica, permiti贸 a los campesinos un espacio libre en el que operar y, al mismo tiempo, los vincul贸 firmemente al sistema capitalista colonial.

Bajo el liderazgo del nacionalista Makonde Lazaro Nkavandame, la cooperativa comunitaria se convirti贸 en un modelo de resistencia civil que funciona fuera del control colonial. Inspiraron a los agricultores y familias locales a intensificar sus esfuerzos para ganar un salario digno y demostrar su eficacia como trabajadores y comerciantes. A pesar del acoso y los arrestos ocasionales la cooperativa continu贸 durante varios a帽os negociando exenciones del trabajo forzoso con las autoridades locales mientras operaba en un clima estrecho y semilegal.

(Una peque帽a digresi贸n: actualmente uno de los ejemplos notables provenientes de 脕frica Oriental incluye la pol铆tica nacional de Mozambique de convertirse en el primer pa铆s en certificar todos su producci贸n de algod贸n bajo el est谩ndar Better Cotton Initiative).

La masacre de Mueda y sus secuelas

El punto de inflexi贸n indiscutible, aunque a menudo no mencionado, en el movimiento por la independencia de Mozambique se produjo el 16 de junio de 1960, cuando se plane贸 una protesta masiva y pac铆fica en Mueda. El gobernador provincial portugu茅s de Cabo Delgado estaba de visita en Mueda, y varios miles de africanos, organizados por la cooperativa y por activistas nacionalistas hab铆an acudido para escuchar c贸mo responder铆a a sus demandas de mayor soberan铆a. Despu茅s de una reuni贸n privada entre el gobernador y varios l铆deres c铆vicos, se pidi贸 a los miembros de la multitud reunida que deseaban dirigirse a 茅l que pasaran al frente y fueran reconocidos. Sin embargo, cuando los l铆deres c铆vicos se presentaron, la polic铆a provincial los agarr贸, les at贸 las manos, los golpe贸 y los arrest贸. Mientras la multitud intentaba detener los arrestos, el gobernador orden贸 a una compa帽铆a de tropas portuguesas, que hab铆an estado ocultas, disparar contra la asamblea noviolenta. Menos de tres meses despu茅s de la masacre de Sharpeville en Sud谩frica, la masacre de Mueda en Mozambique cobr贸 la vida de m谩s de 500 manifestantes pac铆ficos. La cooperativa colaps贸 oficialmente y muchos militantes sobrevivientes y activistas independentistas huyeron del pa铆s.

El relato de Mondlane sobre la masacre se refiere a los eventos cooperativos que precedieron a la manifestaci贸n como 鈥渁gitaci贸n espont谩nea鈥, y denuncia la falta de atenci贸n del mundo a esta actividad 鈥渃ulminante鈥 de a帽os de lucha. El cuadro del FRELIMO Teresinha Mblale, cuyo t铆o fue asesinado en Mueda, se帽ala con amargura: 鈥淣uestra gente estaba desarmada cuando empezaron a disparar鈥. Mondlane reflexion贸 que ella era 鈥渦na de las miles que decidieron nunca m谩s estar desarmadas frente a la violencia portuguesa鈥. Nada volver铆a jam谩s a la normalidad en el norte del pa铆s y, en todo Mozambique, se puso en marcha un nuevo curso de lucha.

Como en Sud谩frica, la estrategia noviolenta, que podr铆a decirse que ten铆a una base te贸rica m谩s d茅bil en Mozambique, se consider贸 oficial y formalmente irrelevante. Mondlane escribi贸 que la masacre hab铆a 鈥渄espertado en toda la regi贸n el m谩s amargo odio contra los portugueses y demostrado de una vez por todas que la resistencia pac铆fica era in煤til鈥 .

Como comenta el pacifista panafricano Bill Sutherland sobre ambos Sharpeville y Mueda,

鈥渓a gente confunde la derrota con la muerte y asume que la noviolencia solo es v谩lida mientras nadie resulte herido o muerto鈥.

El hecho de que ninguno de los movimientos estuviera preparado para tal violencia o el impacto causado habla m谩s de las limitaciones del momento que de una debilidad inherente en las estrategias desarmadas. Aunque la masacre de Mueda demostr贸 la fuerza abrumadora que la violencia pod铆a tener en esa situaci贸n, de ninguna manera disminuy贸 los sentimientos radicales que se extend铆an por todo el pa铆s. No fue casualidad, sino m谩s bien una consecuencia directa de la masacre que los l铆deres mozambique帽os ahora intensificaron su trabajo por la unidad y por la formaci贸n de un frente nacional.

Tres organizaciones nacionalistas compitieron por el liderazgo entre 1960 y la formaci贸n de FRELIMO en 1962, sin embargo, hubo pocas conversaciones activas sobre la lucha armada y no hubo ning煤n compromiso militar real. Sin duda, la mayor铆a de los l铆deres pensaron que ser铆a necesario un levantamiento armado organizado, pero tambi茅n entendieron algunas de las dificultades que implicar铆a. Adem谩s, junto con cualquier campa帽a de guerrilla, ser铆a vital movilizar la resistencia civil. Mondlane, quien ayud贸 a forjar la unidad necesaria para crear un frente nacional, particip贸 茅l mismo en las protestas c铆vicas de las d茅cadas de 1940 y 1950. A fines de 1960, se hab铆a convencido de que 鈥渓a agitaci贸n y la presi贸n pol铆ticas normales鈥 no lograr铆an la libertad para su pa铆s, pero conservaba un sentido extremadamente desarrollado de que esto requerir铆a una serie de acciones polifac茅ticas que movilizaran a la poblaci贸n.

Debates t谩cticos en la construcci贸n del Frente Unido

Una reuni贸n de septiembre de 1962 reuni贸 a representantes de los tres principales grupos nacionalistas en Dar es Salaam, Tanzania, donde cada uno ten铆a su cuartel general. Seg煤n George Houser y Herb Shore del Comit茅 Estadounidense sobre 脕frica (ACOA), todos los mozambique帽os reunidos 鈥渉ab铆an llegado a conocer las represalias que siguieron inmediatamente a la resistencia a peque帽a escala o a la protesta pac铆fica. . . . Estaban listos para la unidad.鈥 A instancias de Nyerere, y con el apoyo de otros l铆deres panafricanistas, FRELIMO se form贸 con amplios objetivos. 鈥淐onstruir una libertad real鈥, insisti贸 Nyerere, 鈥渆xige una comprensi贸n positiva y acciones positivas, no simplemente un rechazo del colonialismo鈥.

Por ello, este Primer Congreso del FRELIMO plante贸 como principios y objetivos la necesidad de 鈥渋ncentivar y apoyar la formaci贸n y consolidaci贸n de organizaciones sindicales, juveniles y de mujeres鈥; 鈥減romover por todos los medios el desarrollo social y cultural de las mujeres mozambique帽as鈥; 鈥減romover la alfabetizaci贸n del pueblo mozambique帽o, creando escuelas donde sea posible鈥; para 鈥渕ovilizar la opini贸n popular鈥; y 鈥減rocurar ayuda diplom谩tica, moral y material para la causa del pueblo mozambique帽o de los estados africanos y de todos los pueblos amantes de la paz y la libertad鈥. A帽os m谩s tarde, el primer ministro mozambique帽o Pascal Mocumbi, m茅dico que particip贸 en el Primer Congreso del FRELIMO, resalt贸 el sentimiento general all铆: 鈥淒ijimos que luchar铆amos por todos los medios por nuestra liberaci贸n. . . . Estas palabras fueron deliberadas. Quer铆amos alcanzar estos objetivos por medios pac铆ficos鈥.

Aunque las historias populares del FRELIMO idealizan la lucha armada, una revisi贸n cuidadosa del desarrollo temprano de FRELIMO bajo el mando de Mondlane y el liderazgo de Machel muestra que el aspecto armado de la campa帽a revolucionaria no era primordial. En contraste con las estrategias adelantadas por Ernesto Che Guevara, Mondlane y FRELIMO rechazaron rotundamente la idea de que la acci贸n militar (ya sea por un peque帽o foco o por un gran ej茅rcito) podr铆a servir como un medio para reunir y movilizar adecuadamente a masas de personas. Su prioridad era la construcci贸n de base popular desde cero, a nivel de aldea, tal como se implement贸 en las zonas controladas por FRELIMO a fines de la d茅cada de 1960 y en todo el pa铆s despu茅s de la independencia. A trav茅s de la construcci贸n de organizaciones c铆vicas en茅rgicas y la integraci贸n en el curr铆culo educativo, este 茅nfasis en la participaci贸n popular masiva fue un mandato organizacional. Mondlane fue particularmente h谩bil en permanecer abierto y flexible sobre cualquier m茅todo para mejorar el flujo de informaci贸n de la gente a los militantes y cuadros del FRELIMO. De hecho, cuando Guevara viaj贸 por 脕frica difundiendo sus experiencias sobre los 茅xitos cubanos de peque帽as e inspiradoras fuerzas guerrilleras, Mondlane no estuvo de acuerdo, argumentando que, al menos en Mozambique, se necesitaba una estrategia m谩s amplia y de masas.

Por ello, afirma que FRELIMO, 鈥渁 diferencia de sus organizaciones predecesoras . . . el abandon贸 de los compromisos pol铆ticos existentes con la noviolencia鈥 parecen dudosos. Sin duda, ser铆a m谩s exacto sugerir que, de acuerdo con las experiencias de sus antepasados hist贸ricos que participaron en diversos actos de resistencia civil, FRELIMO fue consistente en centrar su trabajo en la construcci贸n de instituciones c铆vicas y formas populares, no militares, de alternativas al colonialismo. La construcci贸n de la Organizaci贸n de Mujeres de Mozambique (OMM), la Organizaci贸n de la Juventud de Mozambique (OJM) y el Sindicato de Trabajadores recibieron importantes recursos humanos y fiscales. La lucha armada, aunque considerada importante y necesaria, fue una preocupaci贸n secundaria para la mayor铆a de la direcci贸n del FRELIMO.

Fue m谩s que una simple ret贸rica que Mondlane, al escribir sobre la necesidad de la autodefensa y la acci贸n militar, comenzara afirmando que en FRELIMO hab铆an estado 鈥渄ecididos a hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para tratar de obtener la independencia por medios pac铆ficos鈥. Durante la mayor parte de la d茅cada de 1960, los l铆deres del FRELIMO debat铆an entre 鈥渄os l铆neas de lucha鈥. Una, expresada por Mondlane y Machel, quer铆a ir m谩s all谩 de la mera independencia de 鈥渂andera鈥 para acabar con todas las formas de colonialismo y pensamiento colonial. La l铆nea opuesta coloc贸 mayor 茅nfasis en los medios militares, y simplemente quer铆a obligar a los portugueses a salir (y reemplazarlos con mozambique帽os que servir铆an como presidentes leales y empresarios). Un cambio convencional de poder pol铆tico y de gobierno, sin una transformaci贸n de la conciencia de las personas o de la vida social y en las condiciones econ贸micas, lo que no requerir铆a el tedioso (y noviolento) trabajo de organizaci贸n de masas.

Bajo esta luz, las conversaciones entre Mondlane y Sutherland tienen un significado particular. Sutherland se hab铆a convertido, a principios de la d茅cada de 1960, en un representante activo del Movimiento de Libertad Panafricano de 脕frica Oriental y Central, una de las organizaciones que ayudaron a impulsar la unidad entre las agrupaciones constituyentes a principios de FRELIMO. Manteniendo su compromiso personal con la noviolencia como filosof铆a y como t谩ctica, Mondlane y Sutherland compart铆an una 鈥渞elaci贸n personal verdadera鈥, por lo que la presi贸n de Sutherland por un enfoque noviolento indudablemente desempe帽贸 alg煤n papel en esos a帽os formativos. Sutherland aconsej贸 a Mondlane sobre la importancia de disciplina dentro de las filas de los luchadores por la libertad, se帽alando que el movimiento argelino, a pesar de su reputaci贸n, hab铆a respondido en algunos puntos a la violencia provocadora por parte de los franceses permaneciendo insensible, noviolento. Mondlane lo confirm贸 a trav茅s de sus propios contactos en Argelia e inform贸 a Sutherland que, aunque tanto el movimiento argelino como el mozambique帽o necesitaban su capacidad armada, esta fase no militar de la resistencia argelina fue vista como un gran rev茅s para los franceses.

Mondlane sugiri贸 que 鈥淧odr铆a ser beneficioso [tener] alg煤n entrenamiento de personas en t茅cnicas noviolentas鈥 y ten铆a la intenci贸n de proponer esto al comit茅 ejecutivo de FRELIMO. Por qu茅 estos seminarios nunca tuvieron lugar ha sido fuente de conjeturas. 驴Los elementos vanguardistas o de l铆nea dura dentro del liderazgo de FRELIMO los bloquearon? La evidencia sugiere que las consideraciones t谩cticas se resolvieron a trav茅s de discusiones y debates abiertos sin confrontaciones violentas entre los l铆deres.

Lucha armada y la construcci贸n de estructuras c铆vicas paralelas

La guerra de guerrillas, con apenas 200 combatientes, comenz贸 en serio en 1964. En 1969, Mondlane fue asesinado por un paquete bomba en Tanzania. Probablemente los agentes de inteligencia portugueses responsables esperaban que la muerte de Mondlane causara confusi贸n y derrotismo en el liderazgo de FRELIMO. Sin embargo, eventualmente La colega y amiga de Mondlane, Samora Machel, lo sucedi贸. Bajo la vigilancia de Machel, las t谩cticas militares se extendieron mucho, convirti茅ndose en una guerra popular plena con propaganda armada al frente. 40 Como ya se mencion贸, sin embargo, las zonas liberadas en poder del FRELIMO en este per铆odo se formaron sobre la base de una red estrechamente tejida de fuertes asociaciones c铆vicas que operaban como estructuras paralelas al represivo gobierno colonial portugu茅s. Se transformaron en motores locales de una democracia popular despu茅s de la independencia, pero mantuvieron una autonom铆a significativa a pesar de los v铆nculos con las estructuras organizativas y gubernamentales oficiales del FRELIMO. Con 茅nfasis en la alfabetizaci贸n y la educaci贸n, la atenci贸n m茅dica tradicional y moderna ampliada, la vivienda asequible y segura y la protecci贸n del consumidor, la sociedad mozambique帽a estuvo dirigida en muchos aspectos por su Organizaci贸n de Mujeres Mozambique帽as (OMM). La OMM se desarroll贸 a partir de FRELIMO, pero mantuvo su funcionamiento independiente. Creci贸 hasta tener asociados locales en cada provincia, pueblo y aldea del pa铆s, movilizando tanto el campo como las f谩bricas y los centros urbanos. A principios de la d茅cada de 1970, cuando los combatientes de FRELIMO sumaban casi 7.000, es probable que las cifras de miembros de OMM rivalizaran con ese n煤mero.

La importancia de la OMM aument贸 despu茅s de que Mozambique se independizara por completo. Proporcion贸 a las mujeres, entendidas como el centro del desarrollo econ贸mico y social, formaci贸n profesional; educaci贸n en planificaci贸n familiar, alfabetizaci贸n y desarrollo pol铆tico; y un espacio de conversaci贸n social y cultural. Para la d茅cada de 1980, el grupo se hab铆a convertido en cientos de miles. A fines de la d茅cada de 1990, la membres铆a estimada superaba el mill贸n. La OMM, en ese momento, se hab铆a separado del FRELIMO (todas las organizaciones c铆vicas fueron alentadas a tener plena autonom铆a a medida que el pa铆s avanzaba. La OMM hoy ciertamente se ubica como una de las organizaciones c铆vicas m谩s din谩micas y exitosas de 脕frica.

En cooperaci贸n con organizaciones juveniles y de trabajadores mozambique帽os, La OMM inculc贸 una forma din谩mica de compromiso participativo en todo su trabajo, confirmando la visi贸n de Machel de que 鈥渃uando involucramos a todos en la soluci贸n de problemas, cuando hacemos que todos se sientan responsables de resolver los problemas a los que nos enfrentamos, estamos colectivizando nuestro liderazgo, colectivizando nuestras vidas鈥. Aunque menor en n煤mero que OMM, OJM (Organizaci贸n de J贸venes de Madagascar) involucr贸 a j贸venes de todos los 谩mbitos de la vida en el proceso de liberaci贸n. La educaci贸n pol铆tica tuvo lugar en escenarios sociales: cuando los ni帽os fueron reclutados en equipos deportivos, cuando los estudiantes recibieron ayuda en sus esfuerzos educativos y cuando los j贸venes se prepararon para el trabajo. En marcado contraste con la forma en que se ve铆a a la juventud en otros estados-naci贸n florecientes, la OJM no era simplemente un mecanismo para reclutar j贸venes en las fuerzas armadas. Para aquellos que se unieron a la lucha armada, se establecieron escuelas para aprender a leer, escribir y matem谩ticas b谩sicas en el monte porque estas habilidades se consideraban tan importantes como las habilidades t茅cnicas de soldado que ten铆an que aprender.

La preferencia de FRELIMO por limitar la propaganda armada sobre la confrontaci贸n militar se ilustra en su estrategia contra el proyecto hidroel茅ctrico Cabora Bassa en la provincia de Tete. Este esquema de 1970 fue un desaf铆o corporativo directo al trabajo de construcci贸n de bases de FRELIMO en el norte del pa铆s. La represa, financiada por la Corporaci贸n Anglo-Americana de Sud谩frica, deb铆a suministrar electricidad principalmente al r茅gimen vecino del apartheid. Debido a que no era un proyecto de desarrollo genuino iniciado para beneficiar a las personas en cuyas tierras se estaba construyendo, FRELIMO calific贸 la propuesta como un 鈥渃rimen de lesa humanidad鈥 y mont贸 campa帽as educativas regionales e internacionales en su contra. Por su parte, los portugueses reubicaron por la fuerza a muchos mozambique帽os que viv铆an en los pueblos de los alrededores y luego esparcieron defoliantes y minas terrestres por la zona para evitar los ataques del FRELIMO. Sin embargo, FRELIMO nunca plane贸 un ataque frontal a la represa, aunque esta era una regi贸n donde las fuerzas armadas de liberaci贸n de Mozambique eran relativamente fuertes. En cambio, plane贸 una guerra de desgaste, llevando a cabo peque帽os actos de sabotaje (por ejemplo, el corte de cables de l铆neas de transmisi贸n y la destrucci贸n de torres de transmisi贸n) que ser铆a un drenaje para las potencias coloniales en sus recursos fiscales y f铆sicos. 鈥淰amos a devorar el proyecto鈥, se帽al贸 Machel, 鈥渉aci茅ndolo m谩s caro y tomando m谩s tiempo para construir.鈥 A finales de la guerra por la independencia cuatro a帽os m谩s tarde, los ej茅rcitos de Sud谩frica y Rhodesia tuvieron que llevar el equipo en aviones bajo una fuerte vigilancia solo para intentar mantener el trabajo en la planta incompleta.

Independencia, Guerra Civil y desarrollo de historias mitologizadas

En la d茅cada posterior a la independencia de Mozambique de 1974-1975, a pesar de ataques armados desde la vecina Sud谩frica y Rhodesia, FRELIMO era tan probable que se basara en el 芦arma de la cultura禄 como en promover los medios militares. En los a帽os inmediatamente anteriores e inmediatamente posteriores a la independencia, tambi茅n est谩 claro que los medios pac铆ficos, y un inusualmente sofisticada comprensi贸n de c贸mo la liberaci贸n puede producir la emancipaci贸n para el colonizador como el colonizado, dominaba la relaci贸n del FRELIMO con los portugueses. Las luchas coloniales de Portugal y la guerra en Mozambique en particular desempe帽aron un papel importante en la movilizaci贸n de la disidencia dentro de la madre patria. FRELIMO trat贸 conscientemente de influir en el ej茅rcito portugu茅s. M谩s dram谩ticamente en 1975, despu茅s de la ca铆da de la dictadura pero antes de la independencia, envi贸 a casa a los soldados portugueses capturados, utilizando el 芦arma sofisticada禄 de la conciencia de clase sobre el simple prejuicio basado en la raza. Cuando lleg贸 su barco, los exprisioneros colgaron un enorme cartel en el costado del barco: 芦Hag谩moslo como FRELIMO: el poder popular禄

Con el fin de d茅cadas de fascismo y un gobierno socialista moderado en primer plano, 100.000 portugueses hab铆an esquivado o resistido el servicio militar reclutado contra los colonos rebeldes. La ex ministra de educaci贸n y primera dama de Mozambique, Graca Machel, compar贸 el final de la guerra por la independencia con un c铆rculo. 鈥淰olvemos al principio. Despu茅s de esas pausas de tener que organizar la lucha armada, de tener gente muerta, de tener infraestructuras destruidas, despu茅s de esto hay que volver al principio y empezar con las negociaciones. 隆Qu茅 podr铆amos haber hecho si [los portugueses] lo hubieran aceptado en primer lugar!鈥.

Tr谩gicamente, el comienzo de la independencia marc贸 otra fase de guerra violenta para el pueblo de Mozambique, ya que Sud谩frica y Rhodesia establecieron r谩pidamente su propio ej茅rcito para destruir los logros obtenidos por el proceso revolucionario y cortar el apoyo mozambique帽o al movimiento de liberaci贸n vecino. Inicialmente la guerra fue presentada como una defensa nacional contra los 鈥渂andidos armados鈥 de la contrarrevoluci贸n, luego reconocida como la fuerza pol铆tico militar llamada Resistencia Nacional de Mozambique (RENAMO).

La mayor parte de la guerra civil se libr贸, sin 茅xito, mediante el uso de estrategias militares tradicionales. FRELIMO no pudo, en simples t茅rminos militares, contrarrestar los ataques encubiertos proporcionados y ayudados por mercenarios sudafricanos y estadounidenses que ten铆an como objetivo su desestabilizaci贸n. Sin embargo, FRELIMO tambi茅n trat贸 de establecer campa帽as educativas masivas. Cuando comenz贸 la resistencia de base a la guerra en 1990, no provino de las estructuras del FRELIMO, sino de un movimiento de defensa comunitario desarmado conocido como Naparama (fuerza irresistible). Dirigido por un sanador espiritual autoproclamado llamado Manuel Antonio, estableci贸 con 茅xito varias zonas neutrales antes de que terminara la guerra civil, a menudo asustando a las fuerzas antigubernamentales para que depusieran las armas sin recurrir a la violencia. La paz finalmente negociada entre FRELIMO y RENAMO se bas贸 en gran medida en negociaciones no militares y t茅cnicas de resoluci贸n de conflictos.

Gran parte de la investigaci贸n de posguerra sobre Mozambique se ha centrado en las t茅cnicas de mediaci贸n noviolenta utilizadas para intentar poner fin al conflicto civil. Si bien algunos observadores sugieren que la intensidad del conflicto se deriv贸 de la naturaleza armada de la guerra por la independencia, pocos reconocen el alcance de la resistencia civil o los efectos psicosociales de la lucha desarmada en las d茅cadas previas a la independencia, antes y durante el desarrollo de FRELIMO.

Pensamientos posteriores a la independencia sobre la resistencia mozambique帽a

Los informes militares indican que en 1967, solo cuatro a帽os despu茅s del inicio de la lucha armada, una quinta parte del territorio de Mozambique estaba bajo el control del FRELIMO. Detr谩s de estas ganancias militares, sin embargo, yac铆a la construcci贸n de resistencia. En desacuerdo con los relatos de Basil Davidson, Joseph Hanlon, y John Saul, Aquino de Braganca y Jacques Depelchin destacan el papel de la 芦solidez pol铆tica e ideol贸gica禄. A medida que avanzaba la guerra, Los desaf铆os militares del FRELIMO a los m谩s numerosos y mejor equipados militares de Portugal se hizo cada vez m谩s exitoso. Sin embargo, Machel misma indic贸 a fines de la d茅cada de 1970 que la pol铆tica y socioecon贸mica no militar eran logros clave; proporcionaron la base para el 茅xito militar.

Conclusi贸n

El juez Albie Sachs, un preso pol铆tico del apartheid exiliado en Mozambique donde perdi贸 un brazo y perdi贸 la vista de un ojo en un intento de asesinato, y m谩s tarde art铆fice de la constituci贸n de Sud谩frica posterior al apartheid, est谩 en una buena posici贸n para revisar la lucha por la independencia de Mozambique. 脡l dice

La resistencia militar y no militar utilizada en Mozambique para conquistar la independencia no pueden separarse. La dimensi贸n militar permiti贸 una ruptura total con la hegemon铆a colonial, un cuestionamiento de todo y la concepci贸n de una sociedad totalmente diferente. La dimensi贸n no militar aseguraba que disponer de la fuerza f铆sica nunca fuera un fin en s铆 mismo; que el 鈥渆nemigo鈥 era un sistema de injusticia, no una raza de personas; que nunca era suficiente luchar por la justicia sino que la justicia ten铆a que existir dentro de nosotros mismos; que los soldados portugueses capturados deber铆an ser tratados con compasi贸n en lugar de rencor; y que la guerra de liberaci贸n debe transformarse en di谩logo pol铆tico para lograr la independencia tan pronto como las condiciones para acuerdos de principios puedan ser negociados entre iguales.

Al dar cr茅dito a las muchas fortalezas derivadas de las campa帽as de resistencia civil organizadas para la independencia de Mozambique, Sachs, y los relatos seleccionados de sus colegas mozambique帽os desde Mondlane hasta Machel, Chissano y m谩s all谩, ayudan a disipar los mitos de la liberaci贸n a trav茅s del militarismo. Ciertamente, este movimiento armado de liberaci贸n nacional, el m谩s popular, logr贸 avances a trav茅s de medios militares, pero es igualmente claro que las t谩cticas no militares y la construcci贸n de una sociedad civil revolucionaria y noviolenta desempe帽aron un papel definitorio y definitivo en el proceso de libertad general.

El enfoque inicial de FRELIMO en una democracia popular envalentonada por instituciones c铆vicas s贸lidas estuvo directamente influenciado por las d茅cadas anteriores de huelgas populares, federaciones de mujeres, cooperativas econ贸micas alternativas y campa帽as educativas reformistas.

Durante las d茅cadas de 1940 a 1960, el creciente activismo c铆vico y la resistencia noviolenta directa, emprendida en masa por varios grupos sociales, influyeron y consolidaron los entendimientos colectivos de identidad com煤n (y destino compartido como una sola naci贸n) entre la mayor铆a de los mozambique帽os. De repente, intelectuales, estudiantes, campesinos y trabajadores, tanto mujeres como hombres, encontraron unidad y prop贸sito com煤n a trav茅s de sus compromisos y luchas c铆vicas noviolentas. Esta caracter铆stica nueva e intensificada de la vida y la identidad nacional mozambique帽as dio un mayor impulso a la resistencia colectiva durante la d茅cada crucial de los a帽os setenta.

Tomada junto con d茅cadas de lucha utilizando la resistencia de masas noviolenta y una comprensi贸n generalizada de los grandes y horribles costos de la acci贸n militar durante la guerra civil, esta conciencia colectiva ahora puede verse en la adhesi贸n contempor谩nea a la participaci贸n electoral democr谩tica popular, los altos niveles continuos de participaci贸n en organizaciones comunitarias de base, y la apertura a un internacionalismo que desaf铆a las din谩micas tradicionales Norte-Sur o Este-Oeste. Esta conciencia de resistencia y reconciliaci贸n es clara en las palabras y los hechos de los l铆deres nacionales y de los civiles locales por igual, ya que el Mozambique moderno ayuda a modelar las relaciones pac铆ficas de la posguerra en toda 脕frica. Es digno de menci贸n para un pa铆s tan asolado por la guerra anticolonial y civil que, en 2009, el centro social de Maputo, Rua D鈥檃rte, acogi贸 en茅rgicamente el carnaval de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia.

Tanto los acad茅micos como los activistas har铆an bien en usar el ejemplo de Mozambique, una historia aparentemente tan simple de victoria armada, para comprender las complejidades involucradas en transformaciones verdaderamente radicales. A trav茅s de huelgas y canciones, peri贸dicos y peticiones, y organizaciones que crecieron en n煤mero m谩s all谩 de las capacidades portuguesas para contenerlas y m谩s all谩 de cualquier estructura armada iniciada por FRELIMO, la gente de Mozambique ha demostrado consistentemente el poder de la sociedad civil. La historia de Mozambique, de hecho, debe ser reescrita para enfatizar las posibilidades estrat茅gicas que ofrece la resistencia masiva desarmada.

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Fuente: Grupotortuga.com