July 13, 2021
De parte de La Haine
211 puntos de vista


La elecci贸n de una activista mapuche como presidenta de la Convenci贸n Constitucional da cuenta de los cambios sociales que atraviesa Chile

A la marea feminista se suma el uso de la bandera mapuche como s铆mbolo de resistencia m谩s all谩 de las poblaciones ind铆genas.

En octubre de 2019, Chile vivi贸 un in茅dito estallido social que llev贸 a millones a la calle. El movimiento social que naci贸 en esas manifestaciones no ten铆a un programa 煤nico, voceros ni organizaci贸n nacional. Sin embargo, a lo largo y ancho del pa铆s, algunas cosas se repet铆an. Primero, no hab铆a banderas partidarias. No pod铆a ser de otro modo, pues el movimiento reflejaba un fuerte rechazo a la institucionalidad pol铆tica de los 煤ltimos 30 a帽os, que se expresaba sobre todo en un sentimiento anti-partidos. Segundo, abundaban 铆conos que hac铆an referencias a las mareas feministas, incluido el pa帽uelo verde, s铆mbolo de la lucha por la despenalizaci贸n del aborto.

Por 煤ltimo, dos banderas ocupaban un rol protag贸nico en las protestas: la bandera chilena en blanco y negro, y la bandera mapuche. No en vano, varios declaraban que el estallido social hab铆a hermanado las demandas hist贸ricas del pueblo mapuche con la diversidad de malestares que aquejaban a la sociedad chilena en su conjunto. Demandas vinculadas a mejoras en el sistema de pensiones, la educaci贸n y la salud, o las luchas feministas o regionales encontraron en la bandera mapuche un s铆mbolo potente de la incapacidad de la pol铆tica para responder al nuevo Chile que estaba emergiendo.

En noviembre de 2019, en un intento de canalizar institucionalmente el descontento, un acuerdo transversal de la pol铆tica chilena acord贸 iniciar un proceso constituyente. Se decidi贸 tambi茅n que este estuviera a cargo de una convenci贸n constitucional. Un 贸rgano que, a diferencia del Congreso, tuviera reglas de paridad de g茅nero, facilitara la incorporaci贸n de candidaturas independientes y, por cierto, tuviera cupos reservados para pueblos originarios. El pasado domingo 4 de julio, marcado por la pandemia que obligaba a mantener protocolos de distancia social y uso de mascarillas, se conform贸 la Convenci贸n. En su primer acto oficial, el c贸nclave eligi贸 a su presidencia. La persona electa para el cargo fue la acad茅mica mapuche Elisa Lonc贸n, quien cont贸 con una holgada cantidad de votos de diferentes fuerzas pol铆ticas. Justamente, Lonc贸n fue una de las que participaron en la creaci贸n de la bandera mapuche a comienzos de la d茅cada de 1990.

Como explica el historiador Fernando Pairrican, la bandera Wen眉foye naci贸 en un esfuerzo colectivo, en octubre de 1992, y desde que apareci贸 fue reprimida. El movimiento mapuche gener贸 este emblema como s铆mbolo de sus demandas por derechos fundamentales y de autodeterminaci贸n. Los gobiernos de la Concertaci贸n de la 茅poca enfrentaron los intentos de recuperaci贸n de tierras, las marchas civiles y a la Wen眉foye como una amenaza terrorista, aplicando leyes de excepci贸n como la Ley de Seguridad Interior del Estado. Como explica Pairrican: 芦La Wen眉foye represent贸 un paso en el proceso de descolonizaci贸n ideol贸gica. Acompa帽ada de ellas vendr铆an la reconstrucci贸n pol铆tica de la naci贸n mapuche, que posicion贸 a sus autoridades tradicionales como las conductoras del proceso de Liberaci贸n Nacional禄.

Seg煤n el censo de 2017, los pueblos originarios representan un segmento importante de la poblaci贸n chilena, con 12,8% que se autoidentifica en este grupo (aproximadamente 2.185.792 de personas). Lo que hace particularmente compleja la relaci贸n del Estado chileno con el pueblo mapuche, que cuenta con m谩s de 1.700.000 personas, es que, a diferencia con lo ocurrido con otros pueblos, su dominaci贸n no fue en la era colonial sino que su conquista fue obra del Estado chileno independiente. Este anex贸 sus territorios en el Wallmapu a mediados del siglo XIX. Asimismo, a lo largo de la historia de Chile, pertenecer a un pueblo originario y, en particular, mapuche, ha estado asociado una serie de marginaciones y exclusiones.

As铆, mientras que en la poblaci贸n no-ind铆gena la pobreza multidimensional alcanza 20,9%, en la poblaci贸n ind铆gena este llega a 30,8%, seg煤n datos del Banco Interamericano de Desarrollo. M谩s a煤n, las clases altas chilenas se han visto marcadas por su ascendencia predominantemente blanca, mientras que los individuos de ascendencia ind铆gena se han encontrado sistem谩ticamente marginados de las profesiones m谩s prestigiosas y mejor remuneradas. Esto se refleja en que los apellidos m谩s frecuentes entre m茅dicos, abogados e ingenieros son de ascendencia castellana, vasca, inglesa, francesa, italiana y alemana, y los ind铆genas son escasos o marginales.

La historia de este fen贸meno de exclusi贸n es larga y compleja. Como explica Pablo Marim谩n en su art铆culo 芦Los mapuche antes de la conquista militar chileno-argentina禄 (2019), al menos una parte de esta diferencia socioecon贸mica se explica por una pol铆tica deliberada de usurpaci贸n del territorio mapuche que tiene sus or铆genes en la llamada 芦Comisi贸n Radicadora de Ind铆genas禄 de 1883. A trav茅s de esta, las 10 millones de hect谩reas de territorio mapuche reconocidas por Espa帽a, se vieron reducidas a tan solo 536.000 hect谩reas para 150.000 personas, lo que dej贸 a la enorme mayor铆a sin tierras.

Las tierras mapuche tienen una importancia fundamental para el sustento econ贸mico de este pueblo, pues la agricultura hab铆a sido tradicionalmente el eje central de su actividad productiva. A esta usurpaci贸n historia se ha sumado el desarrollo, en los 煤ltimos 30 a帽os, de una industria extractivista que ha pauperizado a煤n m谩s las vidas de las comunidades. Este ha sido el caso de empresas forestales y salmoneras que han ocupado sus territorios y recursos mar铆timos. Dos hitos significativos de este proceso fue la instalaci贸n de la represa de Ralco en 1993, que inund贸 terrenos ancestrales mapuches, y la quema de tres camiones de la forestal Arauco, en 1997. La historia de abusos por parte del Estado y las empresas desde aquella 茅poca est谩 jalonada de hechos similares. El reclamo contra las pol铆ticas de los 煤ltimos 30 a帽os, sello del estallido del 2019, pod铆a verse con claridad en el movimiento mapuche.

Estas marginaciones econ贸micas y culturales a los pueblos originarios se replican con notoria profundidad en el 谩mbito pol铆tico. Con el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990, la democracia chilena no ha revertido sustancialmente la desigualdad pol铆tica. La presencia ind铆gena en el Congreso ha sido m铆nima y, pr谩cticamente, inexistente en la primera l铆nea del Poder Ejecutivo.

En este sentido, la llegada de Lonc贸n a la presidencia de la Convenci贸n Constitucional es un hecho in茅dito en la historia nacional. Con ella se alza una voz que nunca hab铆a podido tener el podio para s铆. Pero, m谩s a煤n, llega una voz que puede reflejar a millones en el pa铆s, incluso m谩s all谩 de las demandas mapuche. El apoyo transversal que ha concitado es notorio. M谩s all谩 de lo que ha dicho, su presencia encarna la demanda de presencia de esta voz. As铆, lo que las encuestas muestran que Lonc贸n cumple con el perfil exigido por la ciudadan铆a. 91% afirma que buscaba una presidencia sin militancia pol铆tica, 67% que no fuera de Santiago, 56% experta/ acad茅mica (Lonc贸n tiene dos doctorados) y 47% que sea mujer. En este sentido, la referente mapuche ya se ha constituido en una figura pol铆tica que puede hablar con una legitimidad de la que carece gran parte de la dirigencia chilena.

Por otro lado, el gran apoyo que ha generado viene acompa帽ado de elevadas expectativas y ser谩 un desaf铆o no menor estar a la altura. Un elemento que permite cierto optimismo respecto a la ardua tarea que tendr谩 en su tarea de liderar una Convenci贸n Constitucional extremadamente plural es que ha mostrado una notoria conciencia del rol que le ha tocado jugar. As铆 lo mostr贸 en su discurso inaugural, al momento de ser electa: 芦Hoy se funda un nuevo Chile plural, pluriling眉e, con todas las culturas, con todos los pueblos, con las mujeres y con los territorios, ese es nuestro sue帽o para escribir una Nueva Constituci贸n禄. Adem谩s, en un gesto que indudablemente recuerda el estallido de 2019, le dedic贸 su triunfo a todo el pueblo de Chile, a todos los sectores, regiones, pueblos y naciones originarias, a la diversidad sexual y a las mujeres que marcharon contra todo sistema de dominaci贸n. Sea cual sea el resultado de la convenci贸n, el nuevo Chile, por fin, tiene rostro. Y es mujer. Y tambi茅n es mapuche.

Discurso de Elisa Lonc贸n al asumir la presidencia de la Convenci贸n Constitucional de Chile

NUSO




Fuente: Lahaine.org