July 13, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
313 puntos de vista


Las mujeres han estado presentes en las actividades sindicales desde lo que podemos llamar pre sindicalismo (en Espa帽a desde mediados del siglo XIX) hasta el anarco-sindicalismo en fechas posteriores. Bien es cierto que su presencia siempre fue minoritaria respecto a los hombres y no solo porque el porcentaje de mujeres asalariadas fuera inferior al de sus compa帽eros.

La presencia minoritaria la podemos relacionar con algunos aspectos como:

  • El discurso de g茅nero de la domesticidad impon铆a a las mujeres su mandato patriarcal basado en la idea de que las mujeres deb铆an permanecer en el 谩mbito dom茅stico, y excluidas del 谩mbito p煤blico. Pese a que las mujeres ten铆an que ser competentes en muchos campos para atender los 芦cuidados禄, este discurso de g茅nero imperante en el siglo XIX y parte del XX, les negaba su perfil de trabajadoras. Los 芦cuidados禄 no se valoraban como trabajo y este discurso influy贸 en la consideraci贸n negativa del trabajo extra dom茅sticofemenino. Aunque las mujeres pobres ten铆an que trabajar fuera del 谩mbito dom茅stico (solo las ricas pod铆an permitirse no realizar trabajo asalariado), ese discurso sobrevolaba siempre sobre las mujeres obreras que mayoritariamente procuraban dejar de trabajar fuera de casa si pod铆an.
  • La Iglesia cat贸lica influ铆a de forma relevante en ellas  para reforzar este discurso de g茅nero.
  • Pero no solo, con ser mucho, influ铆a el discurso de g茅nero y el conservadurismo de la Iglesia cat贸lica en la poca participaci贸n de las mujeres en el sindicalismo y en los conflictos sociales. Las sociedades obreras y sindicatos se construyeron como espacios de la masculinidad obrera: las mujeres no eran bien recibidas en estos espacios o se las consideraba como componentes subalternos de la clase obrera sin atender a la especificidad de la explotaci贸n que sufr铆an (salarios m谩s bajos, trabajos sin cualificaci贸n, abusos sexuales por parte de capataces y encargados, etc.). El lenguaje y el discurso revolucionario ten铆a un fuerte componente masculino (los 贸rganos sexuales masculinos parec铆a que ten铆an un protagonismo en la lucha inigualable respecto a los innombrables 贸rganos sexuales femeninos). Las mujeres eran ignoradas cuando no convertidas en objeto de burla si se atrev铆an a intervenir en las asambleas y reuniones sindicales.

Por tanto, las mujeres en m煤ltiples ocasiones sintieron una clara incomodidad en las organizaciones anarco sindicalistas y en los movimientos de protesta y revuelta por su car谩cter sexista. En este sentido, las mujeres anarquistas en Espa帽a enseguida mostraron su malestar por el trato que recib铆an en las sociedades obreras internacionalistas y luego sindicatos y optaron por no ingresar en estas organizaciones o limitarse a ser afiliadas. Algunas de ellas decidieron constituir sociedades obreras de mujeres, organizaciones feministas de afinidad (librepensadoras o claramente libertarias) o reunirse por separado de los hombres para luego tener m谩s fuerza para intervenir en los Sindicatos. En definitiva buscaron crear organismos igualitarios, seguros (no mixtos), sindicales o feministas. Ambas identidades, la de g茅nero y la de clase, se interseccionaron.

Estas iniciativas las encontramos ya en el contexto de la I Internacional y construyen una genealog铆a de experiencias y de saberes que florecieron durante la II Rep煤blica y la Guerra Civil.

Bueno es decir que tambi茅n hubo hombres que potenciaron el activismo de las mujeres y que algunas figuras relevantes tuvieron siempre detr谩s a sus parejas, padres o compa帽eros con planteamientos igualitarios y respetuosos.

Por otro lado, hay que destacar que en el Movimiento Libertario (ML) tan importante como el sindicalismo fue la cultura y la educaci贸n como elementos de emancipaci贸n personal y colectiva. En este terreno se intent贸 hacer saltar por los aires la compacta membrana cultural compuesta por sedimentos que se hab铆an acumulado durante cientos de a帽os en las estructuras mentales y el imaginario social, consolidadas en comportamientos autoritarios, valores jer谩rquicos y comportamientos patriarcales. Esa transformaci贸n cultural, que ejerc铆a una especial atracci贸n sobre las mujeres, a trav茅s de los Ateneos Libertarios de barrio, empez贸 a llevarse a cabo a trav茅s de la creaci贸n de formas de contrasociedad igualitaria (cooperativas de producci贸n, formas de vida colectivas, instituciones educativas y culturales, etc.) en el seno mismo de la sociedad desigualitaria.

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Aplicando lo que se denomina planteamiento prefigurativo: un concepto que siempre ha sido clave en el anarquismo. Este t茅rmino plantea que los modos de organizaci贸n y t谩cticas realizadas deben reflejar con exactitud el futuro de la sociedad que se busca. 鈥婨s la vieja receta anarquista de correspondencia entre fines y medios. A los y las anarquistas les importa tanto el qu茅 se logra en la lucha como el c贸mo se obtienen las mejoras. Esto que se aplica a la organizaci贸n y t谩ctica, se aplica tambi茅n a la vida personal buscando que esta sea consecuente con el ideal al que se aspira. El anarquismo era, as铆, 芦una forma de ser禄, una experiencia vital, un compromiso existencial y 茅tico, m谩s que una doctrina cuidadosamente acabada.

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La revoluci贸n social durante la Guerra Civil (1936-1939) fue una clara demostraci贸n (fracasada: siempre es cuestionable este t茅rmino) del poder del anarcosindicalismo y del ML en Espa帽a y las mujeres participaron en ella en m煤ltiples aspectos. Vamos a destacar la experiencia protagonizada por Mujeres Libres pero no es la 煤nica ni mucho menos puesto que hubo mujeres anarquistas que no participaron en MMLL y se incorporaron a otros sectores del ML (CNT, FAI, JJLL)  y a otros movimientos (milicianas, maquis, etc.) tanto durante la guerra como en el exilio.

Esta organizaci贸n (junto con su revista) particip贸 芦a su manera禄 en la Revoluci贸n social de 1936 en la que desarrollaron un 芦m谩s all谩禄 del imaginario revolucionario cl谩sico, del modelo de revoluci贸n modelizada (comunismo libertario, Congreso de Zaragoza, mayo 1936). Las mujeres no entraron en ese modelo: de las milicias fueron expulsadas a la retaguardia, en los Comit茅s apenas tuvieron cabida, solo en las colectivizaciones tuvieron cierta presencia.

La revoluci贸n de Mujeres Libres se desarroll贸 con otra l贸gica en la que no hubo prioridad en los acontecimientos, no hubo modelizaci贸n, no hubo 茅pica ni heroicidad, la revoluci贸n fue  silenciosa, poco aparente, sin espectacularidad. Una revoluci贸n entendida como mutaci贸n cultural que implicaba un cambio vital, una revoluci贸n de la vida, de la existencia. Una revoluci贸n que transcurri贸 como un r铆o subterr谩neo que cuestion贸 el patriarcado.

Las mujeres de MMLL (excepto una minor铆a) ten铆an unos pocos principios ideol贸gicos consignados, unas nociones libertarias muy elementales:

  •   1) Cr铆tica a la delegaci贸n permanente del poder y del principio de autoridad que van muy relacionados.
  • 2) Organizaciones asumidas colectivamente por las propias interesadas que impulsaban nuevas formas de vida, de producci贸n y de consumo.
  •    3) Acci贸n directa.

MMLL actuaron m谩s desde la experiencia que desde el pensamiento y se embarcaron en la aventura de cambiar la vida desde la vida. La retaguardia se convirti贸 en un espacio en que hubo mujeres protagonizando peque帽as insurgencias que desestabilizaron las normas y jerarqu铆as en el d铆a a d铆a.

Se dedicaron a gestionar la vida, a ser solucionadoras de problemas y preservadoras de la vida en lo cotidiano. Se ocuparon de organizar de otra manera las maternidades, de organizar guarder铆as y comedores colectivos para poder trabajar y tener los 芦cuidados禄 asegurados, se ocuparon de las personas refugiadas, de capacitar a mujeres analfabetas, y de un sinf铆n de problemas cotidianos.

Organizaron sus vidas personales y las de las personas a su cargo, vivieron sus emociones, sus pasiones, su sexualidad, la crianza, el trabajo y el activismo para que fueran compatibles. Muchas de ellas lo hicieron solas, sin hombres, por primera vez en sus vidas. Esa fue 芦su revoluci贸n de la vida禄, una transformaci贸n de largo recorrido que empez贸 a cambiar las formas de vida, las relaciones personales, el trabajo, los 芦cuidados禄 y un sinf铆n de aspectos m谩s.

Estas mujeres vislumbraron otros mundos posibles, construyeron un 芦m谩s all谩禄 de la utop铆a, no quisieron destruir el mundo viejo sino redefinir la realidad. Esa fue su revoluci贸n y nadie le dio importancia ni ayer (por eso no sufrieron la persecuci贸n y disoluci贸n como ocurri贸 con la revoluci贸n modelizada), ni hoy (a煤n est谩 por reconocer la relevancia de esta revoluci贸n incluso en los medios libertarios).

La Dictadura franquista fue un duro correctivo para las mujeres que no estaban dispuestas a someterse de nuevo a la sumisi贸n impuesta por el R茅gimen, eso las forz贸 a vivir un duro exilio interior o bien a marchar al exilio, camino este 煤ltimo por el que optaron la mayor铆a de las Mujeres Libres m谩s significadas.

El exilio exterior supuso para ellas abandonar todo lo que hab铆a sido su vida hasta ese momento y sufrir la condici贸n de refugiadas en un momento en que el auge del fascismo y los sones de guerra en Europa lo complicaban m谩s de lo habitual. De hecho, sufrieron la huida hacia Francia,  los campos franceses y el intento de rehacer la vida sin documentos.

Las mujeres, muchas veces solas, arrastrando de sus hijos e hijas y de sus mayores, se convirtieron en el 煤nico basti贸n de los suyos. Aprendieron a vivir en campos de concentraci贸n y refugios, soportando toda clase de privaciones (alimenticias, higi茅nicas, sanitarias), con un 煤nico aliado: su infinita capacidad de resistencia.[1]

De las mujeres que estuvieron al frente de Mujeres Libres la que opt贸 por lo que llamamos exilio interior fue Luc铆a S谩nchez. Era una de las mujeres m谩s militantes y la m谩s implicada en la lucha sindical, feminista, propagand铆stica y revolucionaria. Sali贸 al exilio en 1939, en su caso protegida por su pertenencia a SIA. Sin embargo, decidi贸 regresar con su compa帽era Mery, en 1942, a Madrid traslad谩ndose despu茅s a Valencia. Abandon贸 el activismo y poca gente conoci贸 su paradero, tuvo que callar y olvidar su identidad pol铆tica anterior.

Otras sufrieron represi贸n, internamiento en campos, c谩rcel, humillaciones (rapado del cabello, ingesta de aceite de ricino), violaciones, etc. Mujeres como las que nos explic贸 M陋 del Carmen Agullo D铆az en las Jornadas del 80 Aniversario de la Federaci贸n Nacional de MMLL: Isabel Mesa Delgado, Maruja Lara S谩nchez, Angelina Ferriz Aguilar y tantas otras mujeres an贸nimas.

El castigo fue de grandes dimensiones, tanto para las que vivieron el exilio interior como el exterior centradas en salvarse y cuidar de los suyos. Quiz谩s por ese motivo tardaron tanto en recuperar la genealog铆a de MMLL. Fue en 1963 cuando resurgi贸 la organizaci贸n en el exilio por iniciativa de un peque帽o grupo de anarquistas de Par铆s: Luz Continente, Helena Tamarit, Pepita Estruch, Mar铆a Portales, Mar铆a Juan, Antonia Pompean y Natividad Moro. Poco despu茅s, Suceso Portales, exiliada en Londres, se uni贸 a esta iniciativa y propuso la publicaci贸n de un Bolet铆n como portavoz de la organizaci贸n. El primer n煤mero del Portavoz de la Federaci贸n de Mujeres Libres de Espa帽a en el Exilio apareci贸 en noviembre de 1964 y se public贸 durante doce a帽os, en diciembre de 1976 el n煤mero cuarenta y siete fue el 煤ltimo publicado. El m茅rito de este Portavoz fue sacar del olvido la experiencia de Mujeres Libres y propiciar el enlace geneal贸gico con las nuevas generaciones de mujeres que buscaban ese referente a la muerte de Franco. 

http://pensarenelmargen.blogspot.com/2021/07/mujeres-y-anarcosindicalismo.html

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Fuente: Cgt-lkn.org