March 9, 2021
De parte de Lobo Suelto
459 puntos de vista

Un adelanto de 鈥淎ura latente. Est茅tica/脡tica/Pol铆tica/T茅cnica鈥 de Ticio Escobar, curador, cr铆tico de arte y Secretario de Cultura durante la presidencia de Fernando Lugo en Paraguay. Un fragmento del post scr铆ptum que abre estos ensayos junto al pr贸logo de Nelly Richard.

La cuesti贸n de la temporalidad termina desembocando en los 谩mbitos del arte. 驴Qu茅 sucede all铆 durante el lapso de la pandemia? Y de nuevo: 驴Qu茅 habr谩 de suceder despu茅s? Salvando los ya citados riesgos que supone el hablar en tiempo real sin suficiente distancia y, por ende, sin perspectiva, se pueden identificar a simple vista cuatro situaciones actuales en aquellos 谩mbitos. La primera afecta la institucionalidad del arte, bruscamente desmantelada. Los museos, bienales, foros, ferias, instituciones acad茅micas y galer铆as han parado bruscamente. Apenas cancelados todos los programas, comenzaron a emerger modalidades virtuales que intentan como pueden compensar la falta de p煤blico, de obra real, de traslado f铆sico y de contacto personal. Aqu铆 se abre un campo desconocido de posibilidades que podr铆an oscilar entre el derrumbe y la reformulaci贸n del modelo tradicional de mercado y exhibici贸n de obra.

La segunda situaci贸n, vinculada con la anterior, tiene que ver con el acelerado aumento online de la banalizaci贸n de la 鈥済ran obra鈥, por lo general pict贸rica y perteneciente a los museos de las metr贸polis centrales. En la mayor铆a de los casos, son estas mismas instituciones las que promueven pol铆ticas de acercamiento al p煤blico masivo: programas 鈥渁migables鈥 basados en trucos de la sociedad del espect谩culo, la publicidad y el entretenimiento para despojar las creaciones de cualquier sombra de enigma que pudiera complicar su recepci贸n f谩cil y divertida. Algunos artistas han asumido ir贸nicamente este caso haci茅ndolo principio de obra nueva. La trivializaci贸n neokitsch del gran arte ilustrado podr铆a manifestar tanto la progresiva desacralizaci贸n de la obra maestra a cargo de est茅ticas alternativas como la voracidad de las industrias culturales, capaces de manipular los c贸digos de fetichizaci贸n de los objetos para promover su mejor consumo. En ambos casos se advierten los s铆ntomas de una peque帽a muerte del arte.

Otra situaci贸n se manifiesta en el notable aumento de producci贸n de obra durante la cuarentena. No todos los artistas se sienten motivados a crear en aislamiento, y no todos cuentan con las condiciones apropiadas para hacerlo, pero, aparentemente, un n煤mero considerable de mujeres y hombres atrapados por el largo encierro dedica parte del d铆a a esa tarea. El ingenio, componente del arte al fin y al cabo, habilita modalidades innovadoras y nuevas formas de creaci贸n y difusi贸n; obviamente, las redes sociales juegan un papel principal, aunque no 煤nico, en el funcionamiento de este circuito de emergencia.

Por 煤ltimo, corresponde atender el caso de los resortes mismos de la creaci贸n durante este presente exacerbado. Si el arte extrae sus energ铆as y sus argumentos de las circunstancias que acerca su propio tiempo (asumido, alterado o impugnado por cada obra), es indudable que una coyuntura tan traum谩tica como la actual no puede dejar de afectar la sensibilidad, la percepci贸n y las representaciones de los artistas y, por ende, no puede dejar de filtrarse en el concepto, la materialidad y las formas de sus producciones. Descartado el camino del motivo directo (representaci贸n literal de barbijos, hospitales, calles vac铆as, rostros angustiados y cuerpos enfermos, cuando no cad谩veres), v铆a que no conduce a la situaci贸n aqu铆 tratada, cabe considerar c贸mo el desastre se manifiesta en cuanto verdad del arte contempor谩neo. C贸mo aparece/se sustrae en las obras para nombrar no solo el virus, sino su otro lado, el m谩s all谩 de 茅l.

El arte complejiza la experiencia de su objeto impugnando la identidad que lo encierra en contornos fijos, haci茅ndolo asunto de duda, confront谩ndolo con su propia ausencia o con su otro de s铆. Promueve, de este modo, la continua extra帽eza de ese objeto disipando las certidumbres que lo empa帽an. Para hacerlo, inventa distancias que permiten observarlo desde distintas posiciones; que permiten alejarse de 茅l y a 茅l volver con otra mirada. Estos procesos desidentificadores no pueden ser encarados de manera voluntarista: requieren no solo los ministerios del concepto, sino los empujes de la intuici贸n, el olfato y la imaginaci贸n, facultades/saberes oriundos del cuerpo y las honduras subjetivas; poderes provenientes tambi茅n del tiempo denso y dislocado que apremia y sustenta los 谩mbitos del arte. Los complicados mecanismos del quehacer art铆stico le impiden dar cuenta inmediata de su coyuntura y le imposibilitan hacerse cargo expeditivamente de las cuestiones que levanta la pandemia. Ante el enigma no hay respuestas, sino indicios, equ铆vocos en general. Por eso el arte no contesta las preguntas; las reenv铆a a dimensiones donde resuenan de manera distinta y devienen eco de s铆; multiplican de este modo sus sentidos posibles. El arte no predice el futuro, imagina sus dislocaciones y desvar铆os, sus espejismos y espirales. Incuba sus simientes. Anticipa ficcionalmente el tiempo por venir, lo discute mediante los argumentos de la memoria, trata de enmendarlo desde los antojos sabios del deseo y las fundadas razones de la ilusi贸n.

El arte no ofrece panaceas para las desventuras que acarrean las pandemias sanitarias ni soluciones para las iniquidades que imponen las pestes pol铆tico-sociales: aviva la mirada 茅tica, resiste la instrumentalizaci贸n de sus im谩genes y reinventa continuamente los alcances y los modos de la temporalidad. El arte alimenta reservas de significaci贸n, formas que podr谩n permanecer en estado latente hasta que encuentren su saz贸n en momentos favorables. Fomentar embriones de futuro es su compromiso con el tiempo venidero: de cara a 茅l, el arte permite avistar salidas potenciales all铆 donde solo aparece un camino obturado por virus y desigualdades fatales.

Tinta lim贸n




Fuente: Lobosuelto.com