January 24, 2022
De parte de La Haine
194 puntos de vista

En el primer p谩rrafo[1] del documento estrat茅gico del reciente 40潞 Congreso del PSOE se deja muy claro que de lo que se trata es de avanzar en una nueva socialdemocracia.

No ser谩 socialista (algo que queda vacante) pero, al parecer, tampoco el centrismo en buena medida neoliberal con el que otros partidos de las viejas socialdemocracias (griego, franc茅s, brit谩nico,… o el PSOE de Gonz谩lez o Zapatero) entraron en colapso.

Que no se trata de un programa socialista quiz谩s quede claro al comprobar en este texto Marx sigue desaparecido de la historia. Que la palabra capitalismo apenas se usa tres veces en un texto de trescientas p谩ginas, oligopolio nunca y monopolio una vez. Quiz谩s porque el mero hecho de no nombrar el sistema socioecon贸mico en el que uno vive es ya suficiente para dejar claro que no piensa cambiarlo. Si acaso adaptarlo, reformarlo, corregirlo,… pero no superarlo por otro mejor. Algo que no se dise帽a ni se le espera. No obstante creo que aun as铆 no estar铆a de m谩s caracterizar el sistema para, algo es algo, reformarlo.

Pues eso: los oligopolios y los monopolios son invisibles en Espa帽a. Y solo en una ocasi贸n se refiere el documento a la necesidad de mejorar la competencia en el mercado el茅ctrico (1409), nunca se habla con esa intenci贸n del mercado financiero[2], o de los combustibles l铆quidos, del mundo digital[3], o de m煤ltiples servicios locales capturados en concesiones. El Estado socialdem贸crata pierde as铆 una magn铆fica ocasi贸n para empujar la competencia all谩 donde de facto dominan muy pocos agentes empresariales gigantescos.

Aclarado esto, 驴cu谩l es el capitalismo que el PSOE quiere gobernar en este siglo XXI?. Seg煤n la ponencia, “el capital se est谩 llevando la mayor parte de las rentas… El problema ya no est谩 solamente en la redistribuci贸n sino en la pre distribuci贸n, en c贸mo se organiza la sociedad en sus tiempos, actividades y trabajo” (4 y 104). Lo que implicar铆a ir m谩s all谩 de la igualdad de oportunidades de un Estado de Bienestar reforzado (y no en anemia presupuestaria como ahora est谩 sucediendo) hacia un reparto del trabajo que no sea catastr贸fico para la mayor铆a: con desempleo, temporalidad, jornadas excesivas, creciente vida laboral, devaluaci贸n salarial, etc.

驴Civilizar el capitalismo? = socialdemocracia

Sin embargo cuando uno bucea en el texto a la b煤squeda de propuestas de organizaci贸n social alternativa del tiempo de trabajo se encuentra que desde las cuarenta horas asumidas en 1982, y a pesar de los ingentes incrementos de la productividad de los 煤ltimos cuarenta a帽os en Espa帽a, no se ha avanzado en la reducci贸n de la jornada laboral semanal. El texto se limita[4] a asumir que “es importante analizar la posibilidad de avanzar en la reducci贸n de la jornada laboral” (205 y 626). Pero limitarse a analizar la posibilidad no parece gran cosa, mientras la realidad avanza en sentido contrario: el “capitalismo desregulador y salvaje impide los proyectos de vida y fomenta el precariado, generando en muchos casos una esclavitud digital en la que pierdes el control de tu jornada laboral” (235).

En lo relativo al tiempo de trabajo a lo largo de la vida laboral en vez de plantearse el no diferir la edad de jubilaci贸n (en beneficio de contratos de relevo para los m谩s j贸venes[5]) se asume “para los trabajadores de mayor edad, que se prolonguen sus carreras profesionales evitando una salida prematura del mercado de trabajo” (635), algo que se parece mucho justo a lo contrario. Quiz谩s por eso en el texto el lector no encontrar谩 ni rastro del concepto b谩sico de “edad de jubilaci贸n”. Lo que no impide plantear esta cuadratura del c铆rculo: “impulsar el rejuvenecimiento de plantillas y la transmisi贸n del conocimiento en las empresas mediante el fomento del contrato de relevo” (224).

Sucede que este tipo de concreciones son claves si se quiere evitar que el concepto de socialdemocracia se diluya en un cierto liberalismo de izquierdas, pues la socialdemocracia supone, en palabras del documento, sobre todo avanzar en “reformas que mejoraran las condiciones de vida y laborales de los trabajadores y una adhesi贸n radical a la democracia representativa” (6), n煤cleo central al que ahora se a帽ade el ecologismo y el feminismo.

Pero cuando de la jornada laboral semanal nos limitamos a analizar la posibilidad de reducirla y de la vida laboral ni nos planteamos reducirla, aquella predistribuci贸n capitalista que se criticaba me temo que seguir谩 ganando por goleada. Con lo que las condiciones laborales[6] (semanal y a lo largo de la vida) de los trabajadores no parece que vayan a mejorar y, siendo as铆, poca socialdemocracia nos queda entre las manos por mucho que declaremos la voluntad de alejarnos del centrismo neoliberal en el que se diluyeron otros socialdem贸cratas para “minimizar la intervenci贸n del Estado, relajar la progresividad fiscal, privatizar todo lo posible la gesti贸n de lo p煤blico” (10).

Pues para que no empeoren las condiciones de vida y laborales de los trabajadores espa帽oles es necesaria una ruptura con el centrismo neoliberal que abraz贸 la socialdemocracia en las d茅cadas pasadas: “la nueva socialdemocracia deber铆a defender una nueva versi贸n de la globalizaci贸n…que combinen la apertura internacional con la defensa de los trabajadores, las compensaciones a los grupos que puedan salir perjudicados” (36-37). Porque, adem谩s, el documento anota que la corrosi贸n neoliberal se acelera con la transici贸n digital “se ha reforzado la tendencia a la informalizaci贸n, la precariedad y la deslocalizaci贸n del trabajo” (243).

Llegados a este punto, 驴c贸mo se concreta aquella defensa?, 驴lo concretamos, al menos, con mejoras en las rentas salariales?. Por ejemplo cuando se sostiene querer “solventar los problemas estructurales derivados de la creciente precariedad laboral” (192). Sin embargo sobre trabajo a tiempo parcial, nada se dice de c贸mo evitar la no deseada, o la devaluaci贸n de su salario medio para asegurar “su compatibilidad con una vida personal y laboral dignas” (213). A煤n m谩s desconcertante es llegar a afirmar “recuperar el peso de los salarios de los trabajadores” (202) sin concretar si es en relaci贸n al PIB y, en su caso, a que fecha se refiere tal recuperaci贸n. Un brindis al sol.

驴Y en lo relativo al salario social diferido como servicios p煤blicos universales y gratuitos de un Estado reforzado en su progresividad y des mercantilizaci贸n, qu茅 concretamos? Sobre el papel parece asumirse el retorno a la provisi贸n p煤blica de servicios privatizados as铆 como la nueva cobertura de la dependencia o incluso vivienda (610 y 780). Pero las inconcreciones del programa de reforma fiscal (246 y ss.) son m谩s que preocupantes aun cuando se redacten como buenos deseos progresivos (259).

Socialdemocracia y socialismo

M谩s all谩 de cumplir en serio con la promesa socialdem贸crata (que no parece el caso por lo que llevamos visto), 驴c贸mo deber铆a ser un proyecto socialista, cu谩l ser铆a su se帽a de identidad?. Para Ernest Mandel (1987) por socialismo debe entenderse un sistema social en el que no hay mercanc铆as, ni clases sociales y en el que el acceso a los medios de consumo depende de la aportaci贸n del trabajo de cada uno a la sociedad. Algo que perfectamente puede abrirse camino democr谩tico en una Constituci贸n como la espa帽ola en la que podemos leer en su art铆culo 128: “Toda la riqueza del pa铆s en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad, est谩 subordinada al inter茅s general”. Pues esa subordinaci贸n podr铆a suponer la socializaci贸n de la propiedad de los medios de producci贸n (abolici贸n de clases sociales) y una distribuci贸n de la riqueza al margen del mercado y los precios (como ya sucede con buena parte de la sanidad y la educaci贸n actuales).

Una tal senda desprivatizadora y desmercantilizadora no se aviene bien con este postulado de la nueva socialdemocracia: “mantenemos nuestro compromiso con la econom铆a social de mercado” (103). Un buen ejemplo de ese compromiso (de los sesgos anti socialistas que supone) lo tenemos en lo relativo a la “la transici贸n ecol贸gica y la transici贸n digital que se han de gobernar con sentido del bien com煤n desde la nueva socialdemocracia” (16). Porque, 驴qu茅 dice al respecto esta autodenominada izquierda socialdem贸crata (55) y que debiera decir un proyecto socialista?

En lo digital se postula digitalizar la econom铆a y el tejido productivo (141-142) sin establecer salvaguardas de empleo y atenci贸n personal en los servicios[7]. Y en el big data, la IA o los algoritmos (143-149) no se contempla una soberan铆a digital europea que garantice su control colectivo y p煤blico[8], sino apenas salvaguardas para determinados usos depredadores por parte de la iniciativa privada. Algo que es especialmente cr铆tico determinarlo y garantizarlo, en vez de declarar despreocupadamente que “la econom铆a de datos ofrece una oportunidad para modernizar el conjunto de la Administraci贸n p煤blica” (162).

En la transici贸n ecol贸gica y energ茅tica[9] (151-159) se declara una preocupaci贸n sobre los efectos distributivos, pero nunca se nombra la necesaria reducci贸n de los consumos (singularmente los electro intensivos) ni el impulso de agentes de producci贸n y comercializaci贸n de energ铆a p煤blicos (locales por ejemplo) o colectivos (cooperativas, comunidades). Todo parece quedar en manos de (muy pocas) grandes empresas capitalistas.

Tanto en este caso (a causa del uso intensivo del avi贸n) como en la sustituci贸n de empleo humano por digitalizaci贸n, el sector tur铆stico (164) es un ejemplo paradigm谩tico en Espa帽a de las contradicciones en que pueden caer ambas transiciones si no se pasa de las buenas intenciones de la nueva socialdemocracia a criterios socialistas claros. Algo semejante sucede cuando se declara querer transferir “mercanc铆as hacia los modelos de transporte menos contaminantes” (167) sin concretar el trasvase del actual sistema de transporte privado por carretera[10] a uno colectivo por ferrocarril (1475).

Cierto es que aunque no detectamos ninguna de las concreciones que hemos revisado en la direcci贸n p煤blica y colectiva que ser铆a aconsejable[11], el documento a煤n conserva un vestigio de esta posibilidad cuando asume la necesidad de “disponer de un sector p煤blico con la capacidad de incidir adecuadamente sobre la econom铆a” (183). Y es por desgracia un vestigio porque si uno rastrea “sector p煤blico” en el documento m谩s all谩 de que sea “emprendedor” (361) nada se refiere de forma concreta en relaci贸n a un sector p煤blico empresarial. El concepto de “empresa p煤blica” solo se menciona una enigm谩tica vez (366) en el texto sin concretar su situaci贸n actual y sus perspectivas de futuro en la estructura productiva del pa铆s.

M谩s enigm谩tico a煤n es un bloque titulado nada menos que “UNA VISI脫N SOCIALISTA DE LA EMPRESA Y EL EMPRENDIMIENTO” (288, may煤sculas en el original) donde uno puede encontrar ciertamente el objetivo de la cogesti贸n[12] (323 y 324), pero sin concreci贸n alguna, quedando todo en una vaporosa responsabilidad social corporativa (363). Lo mismo sucede con otro objetivo que se queda en mera enunciaci贸n “fomentar la econom铆a social y el trabajo asociado como f贸rmula de acceso de los trabajadores a la propiedad” (333).

Final

Las viejas socialdemocracias, que hab铆an alcanzado un pacto social en la segunda mitad del siglo XX que mejor贸 las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores, perdieron el rumbo ante una abducci贸n neoliberal en los 煤ltimos cuarenta a帽os. La sanidad y educaci贸n p煤blicas y universales, los sistemas de pensiones p煤blicos, la contrataci贸n estable y con derechos fueron socavados en un proceso de globalizaci贸n y digitalizaci贸n fuera de control social en pro de una mercantilizaci贸n tutelada por el Estado.

Seguros m茅dicos, planes de pensiones, ense帽anza o cuidados geri谩tricos privados y de pago (para uno de cada cinco ciudadanos que pod铆an hacerles frente) fueron legitimando en Espa帽a la anorexia fiscal de la provisi贸n p煤blica. Y eso sucedi贸 con la complicidad de la vieja socialdemocracia para la que bajar impuestos pas贸 a ser de izquierdas y acceder a la oferta privada algo prestigioso. La corrosi贸n para cuatro de cada cinco ciudadanos se complet贸 en un mercado laboral donde el contrato asalariado can贸nico pas贸 a ser minoritario.

Este caldo de cultivo de desigualdad social, que polariz贸 la sociedad y acab贸 con la escalera social de unas clases medias en ascenso, reclama un proyecto pol铆tico de reforma social que la nueva socialdemocracia (en el documento del PSOE que hemos revisado) querr铆a reconducir.

Pero lo que comprobamos es que las propuestas no pasan de ser piadosas y vagas intenciones. Tanto en el mundo laboral (jornada, contratos, jubilaci贸n) de la predistribuci贸n, como en la redistribuci贸n que se cimentar铆a en una reforma fiscal interna y a escala de la Uni贸n Europea. Tambi茅n lo comprobamos en una transici贸n energ茅tica y digital que nunca se plantea como alternativa a la del capitalismo globalizador y monopolista del siglo XXI que las liderar谩. Quiz谩s porque se razona para no alejar a una supuesta clase media (abducida por el consumismo y el mercado) que cada d铆a que pasa tiene menos base objetiva, aunque a煤n conforma el ideologema y la hegemon铆a de una minor铆a privilegiada.

La propuesta social de esta nueva socialdemocracia, aunque supone reconocer su abducci贸n capitalista de anta帽o, no resulta as铆 cre铆ble como alternativa para la necesaria desmercantilizaci贸n de los servicios p煤blicos en favor de la mayor铆a social, de la reversi贸n de una devaluaci贸n fiscal en favor de una minor铆a, de la devaluaci贸n laboral justificada por la productividad y la competitividad o en favor de abrir competencia en sectores clave (financiero, energ茅tico, digital) incluso de la mano de la empresa p煤blica.

Estos ser铆an algunos de los ejes vertebradores de una real alternativa socialista y democr谩tica frente a los defensores a ultranza, estos s铆, de una pura y dura sociedad de mercado para la que el Estado simplemente ser谩 su humilde servidor.

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Notas:

[1] Los p谩rrafos que se citan -numerados en el documento- aparecen aqu铆 con un n煤mero entre par茅ntesis.

[2] Sector al que, sin embargo, se hacen referencias ocasionales (130)

[3] A pesar de que, sin nombrar la palabra oligopolio, leemos de lo digital que las “principales dimensiones de su poder tienen que ver con su peso econ贸mico en un mercado cada vez m谩s grande” (139), solo se reclama que sean “justos y competitivos” (140) sin medidas espec铆ficas que lo permitan.

[4] Solo se contempla la reducci贸n de jornada (con reducci贸n de salario) como mecanismo para evitar los despidos (199 y 209)

[5] Para que no se convierta en pura ret贸rica esto: “La juventud ha sido la gran olvidada en nuestra sociedad” (17)

[6] Justo esto: “la consecuci贸n del pleno empleo y los salarios dignos” (181)

[7] Algo que debiera concretarse y no se hace (187)

[8] As铆 en el apartado sobre autonom铆a estrat茅gica (169-179) se explicitan los f谩rmacos pero no el hardware o el software.

[9] Sostenible se rotula en (151)

[10] La palabra “cami贸n” no se usa en este documento

[11] Salvo una declaraci贸n gen茅rica para el 谩mbito local que se agradece: “apostaremos prioritariamente por la gesti贸n directa de los servicios p煤blicos municipales como modelo m谩s eficiente y sostenible” (2054)

[12] El concepto de autogesti贸n no se menciona.

* Miembro del Consejo Cient铆fico de Attac Espa帽a.
Sin permiso




Fuente: Lahaine.org