January 31, 2022
De parte de ANRed
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Imagen de la ciudad de Yangon durante la anterior huelga silenciosa el pasado 10 de diciembre (EPA/EFE).

Desde el Cuerpo de Coordinación de la Huelga General, llamaron a una huelga silenciosa para este 1 de febrero a un año del golpe de estado. El motivo de esta modalidad es para que la población pueda expresar su repudio sin exponerse a las violentas represiones en las cuales centenares de personas fueron asesinadas en el último año. La medida consiste en no salir a la calle ni trabajar entre las 10 y las 16hs. Más de 1400 personas murieron asesinadas durante la represión a manifestaciones el año pasado, luego del golpe. Por Ramiro Giganti (ANRed).


Con una excusa también empleada en otras partes del mundo, el 1 de febrero del año 2021 el ejercito de Myanmar desplazó al gobierno denunciando un supuesto fraude electoral en las elecciones de noviembre del 2020. Así, el 31 de enero de 2021, una década después de haberle entregado el poder a un gobierno civil, el Ejército de Myanmar arrestó al entonces presidente Win Myint y a la líder del Gobierno, Aung San Suu Kyi, junto a otras destacadas figuras del partido gobernante, en una operación temprano en la mañana. Al día siguiente, el líder del ejército Min Aung Hlaing, anunció que había tomado nuevamente las riendas del país. Tres días antes, el entonces opositor Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo, vinculado al ejército, había negado toda posibilidad de un golpe de estado durante episodios de tensión a partir de denuncias de irregularidades en las elecciones producidas en noviembre del año anterior (2020).

Desde ese entonces más de 1400 personas fueron asesinadas en represiones a manifestaciones, más 8000 personas se encuentran detenidas y decenas de miles escaparon de su país.

A pesar de algunos bloqueos comerciales aislados, y comunicados de organismos internacionales, no hubo una fuerte política de rechazo al golpe con acciones concretas por parte de la comunidad internacional.

Tras el golpe y las primeras movilización con brutal represión, se formaron o reactivaron distintos grupos armados con le objetivo de enfrentar al ejército como también policías que desertaron ante la brutal represión que el gobierno estaba ejerciendo. A mediados de abril referentes políticos anunciaron la formación del autodenominado Gobierno de Unidad Nacional (NUG), leal a la detenida Aung San Suu Kyi, para enfrentar a la junta militar. El NUG, que opera de manera clandestina para evitar la represión de la junta, se define como el representante legítimo del pueblo birmano, un reconocimiento que de momento le ha sido esquivo por parte de otras naciones e instituciones internacionales. En mayo, anunciaron la creación de su brazo armado, la Fuerza de Defensa del Pueblo, con el objetivo de lanzar una revolución armada contra la junta militar, que a su vez los cataloga como «terroristas».

Bajo la figura de “terrorismo se encarceló no solo a manifestantes sino también a trabajadores de prensa. Bajo esa figura se detuvo al periodista Danny Fenster, director de Frontier Myanmar, quien luego de ser liberado abandonó el país.

En octubre del año pasado, en su reunión anual de mandatarios del bloque, que tuvo lugar el 26 de octubre, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que forman parte tanto Myanmar como otro países de la región, decidió  excluir al líder golpista, Min Aung  Hlaing, de su reunión anual de mandatarios del bloque, realizada el pasado 26 de ese mes. El principal argumento citado fue la falta de progreso en su plan para poner fin a la crisis de ese país.

Solo el primer ministro de Camboya, Hun Sen, se reunió con Min Aung Hlaing en una visita de dos días a Myanmar realizada el pasado 7 de enero. Esta fue la primer y única visita de un máximo mandatario de un país  a Myanmar desde el 1 de febrero de 2021.

Las brutales represiones continuaron en las calles. Al menos 35 personas, entre ellas cuatro menores y dos trabajadores humanitarios, fueron asesinadas el 24 de diciembre en un ataque de las fuerzas represivas en el estado occidental Kayah (Karenni)  a una caravana. El episodio fue caracterizado como la “Masacre de Nochebuena”.  Se encontraron cadáveres completamente calcinados, algunos de ellos tenían las manos atadas en la espalda y la boca cerrada con cinta adhesiva, según denunció un cuerpo de seguridad opositor al gobierno militar.

En ese contexto se convocó a una “huelga silenciosa” para expresar el repudio buscando cuidad la seguridad de sus manifestantes. Es la tercera vez que se convoca a esa medida. Las anteriores huelgas silenciosas fueron el 24 de marzo y el 10 de diciembre del año pasado.

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Fuente: Anred.org