March 11, 2021
De parte de La Haine
205 puntos de vista


La Junta va a seguir intensificando la represi贸n para impedir que los movimientos sociales aparezcan como una expresi贸n masiva de reivindicaciones democr谩ticas

Las diversas manifestaciones contra la Junta que el 1掳 de febrero se impuso y tom贸 el control de todos los poderes, sin los resguardos erigidos en los 煤ltimos a帽os por los gobiernos pro-EEUU, mantuvieron su intensidad durante los 煤ltimos d铆as de febrero, al tiempo que se intensific贸 la represi贸n.

La represi贸n utiliz贸 municiones reales; los testimonios indican la presencia de francotiradores que apuntan y matan a los manifestantes para provocar una reacci贸n de miedo en cadena, disolviendo los colectivos que bloquean las calles y se erigen f铆sicamente en obst谩culos al poder dictatorial. Seg煤n la enviada de la ONU a Myanmar, Christine Schraner Burgener, desde el 1掳 de febrero han muerto m谩s de 50 personas y cientos de manifestantes han resultado heridos. Este 4 de marzo, las detenciones llegan a unas 1.500 personas.

Siguiendo la tradici贸n de las dictaduras militares, el ej茅rcito y la polic铆a atacan al personal sanitario, a las enfermeras, a los m茅dicos, a los estudiantes de medicina. El Movimiento de Desobediencia Civil (CDM, por sus siglas en ingl茅s) fue lanzado inicialmente por los trabajadores del sector de la salud que se negaron a presentarse a trabajar tras el golpe del 1潞 de febrero.

Los trabajadores de la salud fueron uno de los desencadenantes de la 芦insurgencia democr谩tica禄 al estimular las manifestaciones callejeras, fomentar el boicot a las empresas relacionadas con el ej茅rcito y al pedir a los funcionarios que rechazaran las directivas del r茅gimen militar. Ahora, esos cuidadores se han organizado localmente para brindar ayuda de emergencia a los manifestantes heridos, apaleados e incluso muertos por disparos de las fuerzas policiales y militares. Por tanto, se han convertido en uno de los blancos de la dictadura.

Una enfermera voluntaria de Myitkyina, capital del estado de Kachin, declar贸 a un periodista: 芦El mayor peligro son los disparos cuando trabajamos sobre el terreno. Las balas tambi茅n pueden alcanzarnos, incluso podemos morir en cualquier momento禄. En la ciudad de Mandalay, un equipo de 30 profesionales sanitarios voluntarios garantiza las emergencias en toda la ciudad. Llevan mochilas con material b谩sico para desinfectar las heridas y detener las hemorragias. Los controles policiales impiden su desplazamiento por la ciudad para evitar la atenci贸n a los distintos grupos de manifestantes atacados por la polic铆a.

En la ciudad de Myitkyina, 芦un centenar de enfermeras de salud p煤blica en huelga prestan atenci贸n primaria y servicios a trav茅s de equipos m贸viles. Dirigen una red de derivaci贸n a ambulancias y m茅dicos voluntarios禄. Un equipo de enfermeros acompa帽a a los manifestantes 芦con brazaletes blancos y distintivos para facilitar su identificaci贸n y son seguidos por motocicletas que llevan los botiquines禄. Ese grupo 芦compr贸 sus propios tel茅fonos y tarjetas SIM y distribuy贸 folletos por toda la ciudad con sus datos de contacto para emergencias禄 (informe de Al Jazeera del 3 de marzo). El hecho de que las ambulancias y los trabajadores sanitarios se hayan convertido en objetivos de la represi贸n revela tanto su actividad organizada como el deseo de eliminarlos, ya que son una especie de garant铆a para aquellos/as que hacen frente a los controles policiales.

El miedo est谩 ciertamente presente -y lo expresan sin ambages-, pero son conscientes del apoyo que prestan al mantenimiento de las manifestaciones anti dictatoriales. Este grado de organizaci贸n colectiva es un factor que explica la importancia de la resistencia y el odio acentuado a la dictadura, que no hab铆a previsto la profundidad del rechazo popular al 鈥済olpe鈥 del 1掳 de febrero, especialmente entre las nuevas generaciones que ya no recuerdan las masacres de 1988.

El Movimiento de Desobediencia Civil (CDM) re煤ne, de manera l贸gica y fisiol贸gica a diferentes corrientes. Ante la 芦anulaci贸n oficial de las elecciones de noviembre de 2020禄, la exigencia inicial de 鈥渞espetar nuestro voto鈥 se inscribe, por supuesto, en una continuidad, pero s贸lo puede concretizarse en un contexto que ha evolucionado a lo largo del 煤ltimo mes. Por consiguiente, los diputados elegidos en 2020, en su inmensa mayor铆a miembros de la LND (Liga Nacional para la Democracia), prev茅n que las movilizaciones puedan 鈥渧olver鈥 a la situaci贸n de finales de enero.

Esos representantes electos se organizan en el Committee Representing Pyidaungsu Hluttaw (CRPH-Comit茅 de Representaci贸n de la Asamblea de la Uni贸n, el 贸rgano legislativo bicameral), que cuenta con una amplia audiencia. A principios de marzo, declararon que 芦asum铆an sus obligaciones como miembros del gabinete禄 y para ello nombraron a cuatro ministros (v茅ase The Irrawaddy, 2 de marzo de 2021). El CRPH es un punto de referencia para los representantes de la LND en muchos distritos y circunscripciones y de esta manera se consolida como una estructura gubernamental paralela que puede ser vista como un interlocutor ante la ONU.

La declaraci贸n ampliamente difundida del 26 de febrero del Representante Permanente de Myanmar ante la ONU, U Kyaw Moe Tun, denunciando el golpe de Estado y afirmando su lealtad al pueblo, se inscribe en esta perspectiva de reconocimiento de la CRPH como gobierno ‘leg铆timo’. Las detenciones y condenas de dirigentes de la LND tienen el objetivo de neutralizar esta perspectiva de 鈥渃ontragolpe鈥. Por otra parte, los golpes asestados a los medios de comunicaci贸n en lengua birmana y el aumento de las detenciones de periodistas son un obst谩culo para la presencia p煤blica de la CRPH.

Las actividades de resistencia de las 芦sociedades civiles de las minor铆as regionales禄 participan en el rechazo a la dictadura, pero no se inscriben de manera autom谩tica en un movimiento hegemonizado por representantes de la LND, que no tomaron en cuenta la perspectiva de un sistema federalista y se inscribieron en una afirmaci贸n centralista. La perpetuaci贸n de un movimiento de resistencia tambi茅n plantea el problema de las posibles confluencias entre estos componentes, aunque la represi贸n tiende a soslayar esta cuesti贸n por el momento.

Por 煤ltimo, los diversos movimientos de huelga, como el de los profesores -cuyo impacto est谩 seguramente limitado por el confinamiento del sistema escolar-, el de los trabajadores de la salud y el de los trabajadores del sector privado, son decisivos para mantener el disfuncionamiento del sector p煤blico y de las empresas vinculadas al aparato militar. Pero su inclusi贸n en el CDM y por lo tanto en la confrontaci贸n pol铆tica de facto, contra la Junta, significa que tenga capacidad para mantener sus acciones, para no dejarse doblegar por una represi贸n contundente y para encontrar diferentes v铆as a la expresi贸n de sus reivindicaciones.

En varias publicaciones en ingl茅s y en los llamados a trav茅s de las redes sociales, hay una marcada expectativa sobre la 鈥渁yuda de la comunidad internacional ante el golpe de Estado鈥. El pedido de sanciones contra los miembros del aparato militar -el Tatmadaw- es m谩s que comprensible. Lo mismo ocurre con las sanciones a las empresas directamente vinculadas al Tatmadaw y con aquellas acciones que denuncian la colaboraci贸n de las empresas transnacionales presentes en Myanmar con la junta y exigen el respeto de los derechos sindicales de sus empleados.

Los discursos sobre este tema realizados ante la OIT son funcionales al desarrollo de la solidaridad internacional, entre otros del movimiento sindical. La Junta va a seguir intensificando la represi贸n para impedir que el CDM, m谩s all谩 de sus diversos componentes, aparezca como una expresi贸n masiva de reivindicaciones democr谩ticas y sociales. Eso es lo que alimenta su odio ante el masivo e inesperado rechazo al 鈥済olpe鈥 del 1掳 de febrero, un odio que no se alimenta solamente de una 鈥渃ostumbre del poder militar 鈥 como lo sugieren varios medios internacionales.

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Fuente: Lahaine.org