December 4, 2021
De parte de ANRed
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Foto: Mart铆n Mullally

Desde hace una d茅cada, el Alto Valle de R铆o Negro enfrenta una transformaci贸n dram谩tica. El centro de la actividad petrolera, que sol铆a estar en los alrededores de Catriel, viene desplaz谩ndose hacia esa regi贸n hist贸ricamente productora de frutas y verduras. No s贸lo se trata de un cambio en la matriz econ贸mica de la regi贸n; tambi茅n implica modificaciones decisivas en la calidad del suelo y del aire, la vida de las poblaciones y la propia concepci贸n de desarrollo socio-econ贸mico, con fuertes repercusiones nacionales e internacionales. Por Pablo Corso / OPSur.


Para pensar causas y consecuencias de esta nueva din谩mica, el 26 de noviembre se desarroll贸 la la jornada virtual 鈥淓ntre la producci贸n de alimentos y el fracking鈥, evento de presentaci贸n de la C谩tedra Libre de Transici贸n Agroalimentaria y Energ茅tica, una propuesta de la Facultad de Ciencias Agrarias (FACA) de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), la Mesa de Transici贸n Productiva y Energ茅tica de R铆o Negro, y el Observatorio Petrolero Sur. La c谩tedra buscar谩 promover la articulaci贸n entre el conocimiento acad茅mico y los saberes locales, con foco en los entramados productivos que aporten a la construcci贸n de agro-ecosistemas diversos, equitativos y sustentables.

鈥淨uisimos incluir estos temas en nuestra agenda de grado y posgrado, e integrarnos en un espacio amplio donde discutir problemas que ahora est谩n en la agenda geopol铆tica mundial鈥, explic贸 Esteban Jockers, vicedecano de la FACA. Para el coordinador Agust铆n Gonz谩lez, se tratar谩 de un 谩mbito que buscar谩 sumar saberes populares, cotidianos y transversales. Por eso la conforman docentes de distintas facultades e instituciones especializadas en econom铆a, energ铆a y ciencias sociales.

De la conquista a la crisis

En su historizaci贸n sobre el proceso productivo de la regi贸n, la decana Graciela Nievas record贸 c贸mo -a partir de la campa帽a de conquista y exterminio ind铆gena iniciada en 1878- el Estado argentino promovi贸 la distribuci贸n de tierras, la construcci贸n de v铆as f茅rreas y del tel茅grafo, y la constituci贸n de grandes compa帽铆as agro-ganaderas y distribuidoras de frutas, con pocos titulares-propietarios. 鈥淭odas acciones de la mano del capital brit谩nico, en acuerdo con el Gobierno Nacional鈥.

A comienzos del nuevo siglo, la Compa帽铆a de Tierras del Sud adquiri贸 40 mil hect谩reas con potencial de riego, que m谩s tarde vendi贸 en lotes de 10 a 15 hect谩reas a los inmigrantes que hab铆an participado en la construcci贸n de esas mismas obras. Mientras en la estaci贸n experimental Cinco Saltos empezaban a investigarse las variedades y t茅cnicas m谩s aptas, las obras h铆dricas para controlar las crecidas de los r铆os Neuqu茅n y Limay finalizaron en 1928.

鈥淓l Dique Ballester logr贸 el emparejamiento del Valle y gener贸 las condiciones para los que vivimos ac谩 hoy, protegi茅ndonos de las inclemencias clim谩ticas. Activ贸 una zona agr铆cola y permiti贸 transformar el desierto en una zona f茅rtil, con suelos de aptitud excepcional para producir alimentos鈥, agreg贸 Gonz谩lez.

Hacia mediados del siglo pasado, m谩s del 73% de las explotaciones agrarias ten铆an menos de 20 hect谩reas y estaban a cargo de chacareros que exportaban principalmente a Europa. Luego llegar铆an las iniciativas nacionalizadoras del peronismo, la transformaci贸n de algunos productores chicos en medianos y grandes, la tecnificaci贸n de los 60 (con la consecuente expansi贸n de la fruticultura) y -ya en los 70- los primeros indicios de una crisis estructural que perdura hasta hoy: menos superficie cultivada, ca铆da de la producci贸n y vol煤menes de exportaci贸n, tendencia a una homogeneizaci贸n de los cultivos.

Fracasos del fracking

En los 煤ltimos a帽os, el negocio petrolero avanz贸 sobre las tierras productivas de localidades como General Fern谩ndez Oro y Allen (R铆o Negro), con da帽os ambientales y los potenciales perjuicios a la comercializaci贸n que imponen los mercados internacionales, plante贸 Nievas. Las nuevas explotaciones trajeron l贸gicas cortoplacistas, que empezaron a imponerse sobre los emprendimientos que llevaban un siglo. 鈥淟a situaci贸n cambia dr谩sticamente, no solo por la cercan铆a con los centros poblados, sino porque se est谩 avanzando en zonas agr铆colas, productivas, f茅rtiles鈥, explic贸 Gonz谩lez. 鈥淵a desaparecieron 20 mil hect谩reas productivas; nos quedan 35 mil para seguir produciendo alimentos鈥.

En este contexto, la Mesa de Transici贸n Productiva y Energ茅tica (principal antecedente de la C谩tedra Libre) trabaja sobre la hip贸tesis de que la apuesta por los hidrocarburos no tradicionales pone en riesgo la diversificaci贸n econ贸mica de la regi贸n. 鈥淟a punta de lanza es la Estaci贸n Fern谩ndez Oro, operada por YPF, que en lo que va de este a帽o es el 谩rea n煤mero 11 del ranking de Vaca Muerta [cuyos yacimientos proveen el 45% del gas y el 30% del petr贸leo de Argentina] en cuanto a extracci贸n de gas no convencional鈥, precis贸 Mariana Fern谩ndez Massi, de Enlaces por la Justicia Energ茅tica y Socioambiental (EJES). All铆 se cuentan m谩s de 210 pozos operativos, que evidencian con claridad el desplazamiento de la frontera hidrocarbur铆fera hacia el Alto Valle.

En la provincia de R铆o Negro, donde el 75% de las exportaciones son fruta fresca, ese avance violenta una estructura tradicionalmente sostenible y 鈥減rescinde de mecanismos de participaci贸n que permitan conocer la opini贸n de los afectados鈥, plantea el documento de presentaci贸n de la C谩tedra girado a la FACA. El corrimiento de esa frontera est谩 acompa帽ado de un repliegue del Estado provincial, factor necesario para el proceso de concentraci贸n y disminuci贸n de la mediana y peque帽a producci贸n frutihort铆cola.

El documento tambi茅n denuncia un 鈥渃hantaje que busca legitimar socialmente la instalaci贸n de la industria extractiva, que mediante la generaci贸n de puestos de trabajo y recursos demanda tolerancia a la poblaci贸n respecto de los 芦costos禄 socioambientales para sostener una supuesta intervenci贸n 芦benefactora禄 del Estado鈥. Es decir: se sobreestiman los eventuales beneficios y se subestiman los impactos socio-ambientales. 鈥淓l fracking demanda grandes cantidades de energ铆a y agua e incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero mucho m谩s que la explotaci贸n petrolera convencional -confirma el texto-. Las proyecciones oficiales mencionan la posibilidad de un incremento del estr茅s h铆drico y de los procesos de desertificaci贸n en las pr贸ximas d茅cadas鈥.

La Zonal Xawvnko de la Confederaci贸n Mapuce de Neuqu茅n ya observa algunas de estas din谩micas. Con la llegada de los mega-proyectos hidrocarbur铆feros, 13 comunidades denuncian impactos sobre su tierra, su salud y su cultura, que incluyen la emergencia de conflictos relacionados a drogas y trata de personas, alert贸 el referente Gilberto Huilipan.

鈥淓l fracking genera fisuras en las viviendas de nuestros hermanos mapuces鈥, revel贸 Huilipan, que tambi茅n critic贸 la contaminaci贸n, las piletas a cielo abierto y los basureros que conlleva la actividad. La falta de agua genera problemas de riego en los emprendimientos frut铆colas. Y cuando est谩 disponible, 鈥渓leva los metales pesados a la tierra donde cultivamos nuestras frutas y verduras鈥. Por eso, el referente mapuce reclam贸 la presencia de los organismos de control y el financiamiento a proyectos agro-ganaderos locales. 鈥淓sta zona no siempre va a depender de la industria petrolera鈥, advirti贸. 鈥溌縌u茅 va a pasar con la gente que fue mano de obra cuando se vaya?鈥

Foto: Mart铆n Mullally

Dos modelos en lucha

Los expositores coincidieron en que las soluciones deben ser disruptivas e integrales. 鈥淣o hay un fracking sustentable鈥, plante贸 Fern谩ndez Massi. 鈥淟as consecuencias no deseadas son inherentes a su t茅cnica y a sus modelos. Tiene baja capacidad de generaci贸n de empleo y enormes brechas salariales, con fuertes distorsiones donde se desarrolla鈥.

Desde Taller Ecologista, Jorge Chemes record贸 que la los debates sobre la transici贸n energ茅tica no deber铆an reducirse a la cuesti贸n del cambio de matriz (por ejemplo, f贸siles o renovables), sino inscribirse en la concepci贸n del sistema como un complejo heterog茅neo de relaciones e intereses, compuesto por actores y por actos. Un terreno en disputa, como describe la tipolog铆a de Joan Mart铆nez Alier en El ecologismo de los pobres. Mientras que el de los ricos oscila entre el culto a la vida silvestre y la eco-eficiencia, el popular se funda en la lucha de los movimientos de trabajadores.

Una transici贸n basada en este segundo modelo, plante贸 Chemes, coloca a la energ铆a en la esfera del derecho (no la del mercado), la concibe como un elemento b谩sico para satisfacer necesidades humanas, y exige des-fosilizar la matriz y disminuir el consumo global, aunque recordando los roles y papeles diferenciales, ya que 鈥渆l 10% m谩s rico de la poblaci贸n es responsable de la mitad de las emisiones鈥. En su horizonte para una justicia socio-ambiental, busca sumar los aportes imprescindibles del feminismo y los pueblos originarios.

Con la experiencia del Alto Valle a la vista, Fern谩ndez Massi llam贸 la atenci贸n sobre la necesidad de 鈥渞edireccionar el destino鈥 de provincias como R铆o Negro, que deber铆an potenciar el car谩cter diversificado de las actividades productivas, recuperar experiencias internacionales (prohibiciones, moratorias, zonas de preservaci贸n) y dise帽ar medidas de soberan铆a energ茅tica (por ejemplo, con fuentes e贸licas, articulando con los polos cient铆fico-tecnol贸gicos.

Tierra, trabajo y justicia

Dado que 鈥渆l 30% de la energ铆a que se produce en el mundo se vincula a la producci贸n de alimentos, la transici贸n energ茅tica popular plantea la necesidad de producir y consumir de forma local鈥, explic贸 Chemes. Para ello se busca 鈥渦na agricultura menos dependiente de los hidrocarburos, con mayor aporte del chacarero tradicional, que conoce cada metro cuadrado de su tierra y produce con amor, generando alimentos sanos y nutritivos鈥, agreg贸 Gonz谩lez. 

La Uni贸n de Trabajadores de la Tierra, organizaci贸n de m谩s de 22 mil familias productoras de todo el pa铆s, avanza hacia esa transici贸n virtuosa. Desde hace dos a帽os, el nodo de R铆o Colorado fabrica sus propios insumos, primero en forma artesanal y m谩s tarde a trav茅s de una bio-f谩brica. 鈥淎dem谩s de bajar los costos de producci贸n, permiten tener una vida mejor, con menos intoxicaciones de los productores y un consumo seguro de los destinatarios鈥, celebr贸 la referente Karina Zon, que elogi贸 el protagonismo de las mujeres. 鈥淪omos las primeras en impulsar la agroecolog铆a, las que cuidamos a la familia y a la naturaleza que nos rodea鈥.

La UTT tambi茅n organiza sus propios canales de comercializaci贸n, una medida que permiti贸 mejorar las condiciones econ贸micas de vendedores y compradores. Como Huilipan, Zon reclam贸 un mayor compromiso estatal y celebr贸 la creaci贸n de la c谩tedra en el 谩mbito de la UNCo: 鈥淓s muy auspicioso que las instituciones empiecen a poner en tensi贸n lo que est谩 pasando. El extractivismo no es la 煤nica salida鈥.

Hacia el final de la jornada, Nievas hizo una pregunta fundamental: 鈥溌緾贸mo compaginar la necesidad de producir alimentos para la poblaci贸n con la necesidad de generar divisas?鈥 Aunque necesario, un nuevo esquema normativo ser谩 insuficiente sin un paso a la acci贸n. 鈥溌縌u茅 papel jugar谩n el conocimiento, la acci贸n pol铆tica y la movilizaci贸n social para una transici贸n agroecol贸gica, en un pa铆s desindustrializado y dependiente?, volvi贸 a preguntarse.

Entonces volvieron a resonar las palabras de Huilipan: 鈥淗ay que compartir los conocimientos en diferentes sectores y avanzar hacia la b煤squeda de un plan en donde todos estemos contenidos. Que esto no signifique el fin de nuestros d铆as, sino el comienzo de una etapa en la que la tierra siga generando vida鈥.

Fuente: OPSur





Fuente: Anred.org