October 29, 2020
De parte de Kurdistan America Latina
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El Nagorno Karabaj es el escenario de un conflicto territorial y 茅tnico entre Armenia y Azerbaiy谩n en el que las decisiones las toman Rusia, Turqu铆a y la OTAN. Los ecos de ese conflicto llegan hasta Argentina.

Se habla armenio, se usa dinero armenio y se reza en iglesias armenias. Los que viven all铆 tienen pasaporte armenio. Pero este sitio en pleno C谩ucaso, tan grande y neblinoso como las Islas Malvinas, no es Armenia, y seg煤n Google Maps es la quinta parte de Azerbaiy谩n. El Nagorno Karabaj se autoproclama independiente aunque solo lo reconocen Osetia del Sur, Transnistria y Abkhazia: limbos que dej贸 la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica (URSS). Estampado en su nombre hay pistas de su morfolog铆a como lugar de paso: Nagorno significa 鈥渁lto鈥 en ruso, Kara es 鈥渘egro鈥 en turco y Bakh, 鈥渏ard铆n鈥 en persa. Casi ninguno de los 143 mil habitantes usar铆a ese nombre polimorfo, porque para cualquier armenio se trata de Artsaj, la forma m谩s antigua de llamar a estas monta帽as.

En la zona m谩s alta est谩 Shushi. Quien controla esta ciudad, gana el territorio. Ah铆 vive Edik Avetyan, un ingeniero de 60 a帽os, que trabaja en el aeropuerto de Stepanakert, la capital. Es delgado, inquieto, agarra la taza de t茅 con la misma delicadeza que el electrodo para soldar. Es reservista, como todos los hombres mayores de edad. Mientras cuida las gallinas que cr铆a con su familia, dice: 鈥淟a gente de ac谩 no quiere el conflicto, pero hace falta porque el riesgo es el dolor de perder la tierra, que nos expulsen, perder el idioma, en fin, la asimilaci贸n鈥. Cuando la semana pasada los azer铆es bombardearon su casa, Edik se comunic贸 con su familia, que se hab铆a autoevacuado una semana antes en Erevan, la capital de Armenia. Intent贸 ser optimista: 鈥淟as paredes est谩n鈥.

Naciones y estados

Edik y su familia son muy amigos de un grupo de argentinos que viven en Erevan desde 2015, quienes los llaman 鈥渘uestra familia de Artsaj鈥. Entre ellos Betty Arslanian, una periodista cordobesa de 31 a帽os que viaj贸 al Nagorno como corresponsal del Diario Armenia, de Buenos Aires, pero tambi茅n como due帽a de un terreno en el que sue帽a vivir alg煤n d铆a con Sarkis, su novio uruguayo. Aunque nunca hab铆an vivido ah铆, para ellos fue un retorno, como el de los jud铆os que migran a Israel.

En mayo de 2018, Betty cubri贸 para la Revista Late la 鈥減rimavera armenia鈥 que puso en el poder a Nikol Pashinyan, quien a poco de asumir, dijo: 鈥淓sto es Armenia y punto鈥, desde el Nagorno Karabaj. Aunque no hablaba de anexar el pa铆s, aclara Betty: 鈥淪e refer铆a a Armenia como una naci贸n con dos Estados鈥. Curiosamente, Heydar Aliyev, presidente azerbaiyano, suele decir lo mismo de la relaci贸n entre Turqu铆a y su pa铆s.

Betty sale a recorrer todos los d铆as sitios afectados por la guerra, como el Hospital de Stepanakert, la catedral de Shushi o la casa de Edik. Sube las stories al Instagram del Diario Armenia, donde se propone desmentir a los azer铆es: 鈥淓n el hospital s铆 hab铆a civiles鈥. Sus stories suelen terminar abruptamente porque de fondo se empiezan a escuchar tiros o bombas.

El l谩piz de Stalin

Para el investigador del Centro de Estudios sobre Genocidio (CEG) de la UNTREF, Jorge Wozniak, la c铆clica estrategia turco-azer铆 es 鈥済olpear, avanzar y esperar鈥. La estrategia rusa, en cambio, es ambigua: apoya a Armenia, pero le vende armas a Azerbaiy谩n. Sostiene el conflicto, pero busca que no estalle. La estrategia de Putin reproduce el mismo 鈥渄ivide y reinar谩s鈥 que el 5 de julio de 1921 Stalin dibuj贸 en un mapa a control remoto para dejar mal mezclados a armenios y azer铆es. 鈥淏uscaba que no haya una frontera com煤n entre pueblos turcos y Turqu铆a鈥, explica Wozniak.

Todav铆a se pueden ver los escombros. Durante el siglo XVIII y XIX, Shushi se llamaba Shusha, en azer铆, y era una de las potencias culturales de la regi贸n. La impronta progresista de la estadista y poeta Khurshidbanu Natavan, la lideresa que trajo el primer acueducto y escribi贸 los versos azer铆es m谩s recordados, se diluy贸 cuando la convivencia con los armenios dej贸 de ser amigable. Primero, el Imperio Ruso trasplant贸 miles de armenios en Artsaj, multiplicando a los que ya estaban desde hac铆a un milenio y medio. Luego, la Revoluci贸n Rusa fue una oportunidad para armenios y azer铆es de liberaci贸n nacional que se borr贸 cuando el l谩piz de Stalin dibuj贸 una continuidad con el Zar. En 1988, cuando la URSS empezaba a difuminarse, los l铆mites de este territorio se fueron desvaneciendo. La guerra dej贸 al menos 40 mil muertos. Los azer铆es acusan a los armenios de una masacre en Jodyal铆 en 1992. Los armenios acusan a los azer铆es de decapitar ese mismo a帽o a 45 armenios en Maraghar. Con sabor a victoria armenia, se firm贸 un alto al fuego en mayo de 1994, que se viola frecuentemente.

Los enemigos son los aliados

Seg煤n Putin, el cap铆tulo b茅lico que empez贸 el 25 de septiembre pasado ya cuenta 5.000 muertes entre ambos bandos. Ya son tres los ceses al fuego violados por Azerbaiy谩n en una semana.

Rusia auspicia la tregua con su base militar permanente en Armenia. Turqu铆a basa su ofensiva en la Fuerza A茅rea. Ir谩n apoya a la cristiana Armenia, pero es chi铆ta como Azerbaiy谩n y tiene al menos 13 millones de azer铆es viviendo en su pa铆s. Estados Unidos reci茅n se incorpor贸 en serio a la discusi贸n esta semana, auspiciando el 煤ltimo alto al fuego.

Emmanuel Macron dijo que la actitud de Erdogan 鈥渆s temeraria y peligrosa鈥, pero la Uni贸n Europea (UE) podr铆a depender hasta un 35% menos de la canilla rusa si Turqu铆a consolida el corredor hidrocarbur铆fero transcauc谩sico. Los misiles que estallan en Nagorno Karabaj acarician los dos oleoductos que llegan del este, jaquean la estabilidad del aprovisionamiento y postergan las inversiones.

Lobbies

Para Scott Radnitz, de la Universidad de Washington, Azerbaiy谩n es 鈥渆l mejor ejemplo de los peque帽os pa铆ses que compran respeto por el mundo鈥. Los azerbaiyanos ser谩n sede de la pr贸xima Eurocopa aunque no est茅n en Europa, son el d茅cimo pa铆s que m谩s dinero invierte en lobby en Estados Unidos, gastaron 3.000 millones de euros en regalos para parlamentarios europeos y tienen convenios con agencias de noticias como Reuters y EFE.

Del otro lado, el entusiasmo de los 11 millones de armenios de la di谩spora: ya lograron que m谩s de 20 pa铆ses reconocieran el genocidio armenio o que, por ejemplo, la alcald铆a de Mil谩n denuncie que 鈥渓a Rep煤blica de Artsaj fue atacada con ayuda del terrorismo isl谩mico llevado por Turqu铆a鈥.

Ecos

Los carteles del aeropuerto de Erevan tienen el azul de fondo y la tipograf铆a de los de Ezeiza. Son la marca de su due帽o, el quinto hombre m谩s rico de all谩, el noveno m谩s rico de ac谩: Eduardo Eurnekian. Hay intereses argentinos en Armenia de igual modo que hay intereses azerbaiyanos en Argentina. En 2014, mientras era presidente de San Lorenzo, al actual ministro de deportes de la Naci贸n, Mat铆as Lammens, le ofrecieron cuatro millones de d贸lares para que la camiseta azulgrana diga 鈥淎zerbaiy谩n鈥, como la del Atl茅tico de Madrid. Lammens los rechaz贸: 鈥淎 veces la prepotencia del dinero pretende pisar la historia鈥. Algo de eso le sucede a Israel, que nunca reconoci贸 el genocidio armenio y le vende drones a Azerbaiy谩n, quien, a su vez, lo provee de casi el 40% del gas que importa. Los armenios dicen que el genocidio perpetrado por los otomanos fue el experimento que posibilit贸 el holocausto de Hitler. Pero la mayor parte de la comunidad internacional act煤a como Israel para no desafiar a Turqu铆a.

Lejos de la geopol铆tica y cerca de un monumento con dos totems que llevan la inscripci贸n 鈥渟omos nuestras monta帽as鈥, Edik Avetyan dice: 鈥淓l genocidio armenio es una cuesti贸n totalmente aparte del conflicto con nuestras tierras. El genocidio no es s贸lo una cuesti贸n de los armenios sino de la humanidad. Un pueblo que no lo reconoce corre el riesgo de que le pase a s铆 mismo. Pero una cosa es el dolor del pueblo y otra la cuesti贸n de Armenia hoy, que es el despojo de nuestras tierras鈥.

FUENTE: Pablo Linietsky y Daniel Wizenberg / P谩gina 12

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org