July 23, 2021
De parte de La Haine
327 puntos de vista


 

Leyendo en Juventud Rebelde una cr贸nica sobre algunos de los episodios de la revoluci贸n referente a los primeros cinco d铆as del Granma, observ茅 en la introducci贸n una cita que no me esperaba, era de P铆o Baroja, y dec铆a: 鈥淒esde un punto de vista metaf铆sico, la suerte no existe, no es m谩s que un nombre para una cosa que no es nada, pero desde el punto de vista humano esta cosa que no es nada influye como una realidad鈥

 Al sur de Cuba, el TUXCO’38 comenzar谩 a navegar esa semana tras la historia

 El mar es de un azul claro con verde esmeralda, y a la distancia se ve plateado y brillante por los rayos que dificultan mirarlo. Todo visto en su inmensidad desde esta c谩scara de nuez, 隆que bello! A veces en su serenidad, se forman unas anchas avenidas por las corrientes que lo dibujan y parece que le dan sus colores. Muchos de nosotros nos detenemos a contemplar el sol saliente, en el cenit y en su puesta. 隆Qu茅 maravilla! En la naturaleza, si te fijas bien, est谩 todo, de ah铆 el modelo del pintor, que unas veces copia y otras deforma la realidad. Unos delfines vienen al frente y a los lados del yate, entran y salen vigilantes como si fueran la punta de vanguardia y los flanqueadores. Todos se movilizan a verlos. Nos acompa帽an largo rato. Despu茅s no los vi m谩s… Dos noches antes, de haber tenido menos suerte y un poco m谩s de olas en su contra, Juan Almeida Bosque hubiera terminado no se sabe en qu茅 costa y sin muchos 谩nimos para escribir la historia del expedicionario n谩ufrago. Gracias a Onelio Pino, el capit谩n del Granma, y a sus tripulantes Roque, Mej铆a, Arturo, Norberto y Chuch煤, pudo terminar, a帽os despu茅s, su testimonio ‘Desembarco’. Dos noches antes, la del 25 de noviembre de 1956, el yate tom贸 el centro del amplio canal que forma el Tuxpan hacia su desembocadura. A uno y otro lado, la ciudad dorm铆a. Media hora para dejar el r铆o, otro tanto para cruzar el puerto. El Granma a oscuras pas贸 inadvertido entre los cuarteles de la Marina y del Ej茅rcito. Sal铆a al Golfo en condiciones anormales, y en desacato a las autoridades portuarias que hab铆an prohibido la navegaci贸n de embarcaciones peque帽as por el mal tiempo. En el puente de mando, Onelio Pino marca el rumbo en la carta n谩utica. Toma el comp谩s, corre la regla por el mapa haciendo trazos con un l谩piz en cada demarcaci贸n (El 鈥渞onroneo鈥 de uno de los motores sigue su ritmo defectuoso). Por radiofon铆a de onda corta comprueban los relojes y la hora (a煤n se escucha m煤sica mexicana de fondo). Por la tarde, el yate comienza hacer agua. El sufragio es casi seguro, el timonel y el maquinista intentan sacarla. Se bot贸 al mar lo necesario. Una cadena humana y dos cubos devolvieron la tranquilidad y la l铆nea de flotaci贸n al barco. Despu茅s del susto volvi贸 el hambre. En los primeros d铆as esto no se sinti贸 mucho, pero la bodega del barco termin贸 por semejar un sitio de ilusiones. Los encargados de comprar los alimentos para la traves铆a se hab铆an quedado cortos, solo les quedaba un triste hueso sobre una bandeja y algunas naranjas. Los cintos comienzan a correrse de huecos…

 El d铆a 29 el tiempo era mejor, el yate se sent铆a m谩s grande y hasta hab铆a quien pod铆a caminar y coger aire en cubierta. Ya se hab铆a evadido el Cabo de San Antonio para no topar con las unidades de la Marina y de Guerra de la dictadura, pero el peligro de ser descubiertos aparec铆a a ratos en las luces de los barcos en tr谩nsito o aqu茅l helic贸ptero a ratos que termin贸 por perderse rumbo a las Islas Caim谩n (En la radio se escucha m煤sica cubana por la ‘Onda de la alegr铆a’). A intervalos se oye en la radio informaci贸n sobre las acciones en Santiago de Cuba para apoyar el desembarco. El locutor habla del ataque a la estaci贸n de polic铆a, la aduana y tiroteos en las calles. Se sube el volumen para que todos puedan o铆r. La emoci贸n invade, crece la ansiedad por llegar. Fidel re煤ne en el centro del yate a Smith, Ra煤l y Almeida. Por puertas y ventanillas los dem谩s observan atentos c贸mo el responsable de la expedici贸n designa a los tres capitanes y lee los nombres que conformar谩n las escuadras y los pelotones. Frank anda jug谩ndose la vida all谩 en Santiago, Celia espera con los suyos el desembarco y los del Granma lanzan al agua la ropa con que salieron de M茅xico. Ahora son gente con uniforme y botas. El tiempo vuelve a cambiar. El capit谩n orienta que alguien vea si descubre el resplandor de Cabo Cruz. Roque sube al techo. Se agarra al palo central en el techo del puente y siente como cruje, estaba podrido. Al dar el Granma un bandazo fuerte cay贸 al mar: 鈥淰i c贸mo se alejaban -cuenta Roque- y o铆a la bulla que hab铆a ocasionado a bordo el motivo de mi ca铆da. Trat茅 de quitarme las botas que me quedaban grandes y por poco me ahogo al dejar de nadar unos segundos… Al poco rato sent铆 las m谩quinas del buque, pero un poco alejado. Pens茅 luchar hasta el amanecer, no me pas贸 por la cabeza ninguna una sola idea pesimista… El Granma volvi贸 a pasarme cerca, yo le gritaba con todas mis fuerzas: aqu铆…鈥. Era una noche sin luna. Desde la proa, lo alumbr贸 tenuemente una linterna, lo suficiente para que Roque viera el cabo de proa. Nad贸 y lo tom贸; al subir una ola avanz贸 con ella. Agarrado al brazo de Smith subi贸 a la cubierta. Antes de que Che y Faustino le dieran respiraci贸n artificial, intent贸 gritar con sus 煤ltimas fuerzas: 鈥溌iva… Cuba… Libre!鈥.

 Era el d铆a 16 de enero de 1957. Hacia poco m谩s de un mes que Fidel junto a un pu帽ado de combatientes hab铆a llegado en el yate Granma a las costas cubanas procedente de M茅xico. El barco lleg贸 a las costas orientales de Cuba el 2 de diciembre de 1956, cerca de la playa Las Coloradas en el municipio de Niquero y marc贸 el inicio de las luchas guerrilleras, que culminaran con el triunfo de la revoluci贸n el 1 de enero de 1959. Su columna estaba instalada, se mov铆a sobre el rio de la Plata, cerca de El Jigue, donde se encontraba un cuartel militar del ej茅rcito de Batista. Un 21 de julio del a帽o siguiente, 1958, la guerrilla de Fidel asienta una derrota hist贸rica al ej茅rcito tomando el cuartel en una dura batalla haciendo rendirse a los oficiales. En el combate se ocuparon 250 armas, el enemigo tuvo 41 muertos entre soldados y oficiales, y le hicieron m谩s de 200 prisioneros. A partir de la batalla de Jigue se inici贸 la contraofensiva rebelde (Pero estamos en el d铆a 16 de enero del 1957, vamos a vivir los hechos, se oye un grito):

-隆Alto a la Guardia Rural!!

-隆Mosquito! 隆Mosquito!

Universo S谩nchez ha dado el alto a un individuo que sube por el camino del rio montado en una mula dorada, y, 茅ste ha contestado con la contrase帽a de los guardias. No obstante, se ve enca帽onado y obligado a desmontar:

-Yo soy Chicho Osorio, compay, gente amiga.

Universo le quita el revolver 45 y el cuchillo que lleva en la cintura y corre a informar que ha sido detenido el sujeto por quien se esperaba. Ante Fidel aparece un hombre de mediana estatura de unos 50 a帽os de edad. Trae una botella de co帽ac en la mano, y viene tan borracho que apenas puede caminar derecho. Una luna llena les permit铆a ver bien la cara a aquel desalmado (He aqu铆 la estampa del asesino m谩s grande que hubiera en la Sierra) con varias mujeres, j贸venes campesinas, cuyos padres ten铆an que doblegarse ante las influencias y el terror que impon铆a en la zona.

 Fidel se identifica ante 茅l como coronel de un cuerpo especial de investigaciones del ej茅rcito, que viene con la misi贸n de conocer la disposici贸n combativa de las tropas contra los alzados. Critica duramente la pasividad de los guardias y dice que 茅l si est谩 dispuesto a tomar medidas en茅rgicas para acabar con ese Fidel Castro y su gente. A Osorio le brillan los ojos. Mirando de reojo al 鈥渃oronel鈥 dice con voz bronca:

-La orden que hay es de matar a Fidel Castro. Yo s铆 que si me encuentro con 茅l lo mato como a un perro. Yo s铆 me meto en el monte, no como 茅stos que no salen del cuartel. 驴Usted ve ese 45 que ac谩 este guardia me ha quitado? Con ese mismo lo mato si lo agarro. La cala帽a moral del capataz batistiano queda en evidencia cuando empieza a denunciar a los mismos con los que estaba tomando ron minutos antes. A regl贸n seguido comienza a describir a Fidel, con lujo de detalles, todo lo que har铆a con 茅l si se lo encuentra, adem谩s de matarlo. Fidel observa que Crescencio est谩 cerca y pregunta al detenido:

-Dicen que con Castro va un tal P茅rez. 驴Que t煤 crees?:

-Ese es Crescencio P茅rez -responde Chicho llev谩ndose las manos a la cabeza. A 茅se lo meter铆a en una paila de aceite hirviendo.

Fidel le sigue pidiendo informaci贸n. Osorio va enumerando a todos los campesinos colaboradores del ej茅rcito en la zona y a los que 茅l considera revoltosos. De improviso saca un papel de su bolsillo y dice:

-Mire coronel, este cheque de 25 pesos me lo mand贸 el general Batista como reconocimiento de mis servicios. Yo si que me he ocupado de eliminar a unos cuantos bandidos. Cuando el machadato mat茅 a dos y mi general me sac贸 para la calle. Mire, all铆 mismo, junto a aqu茅l carbonero, all铆 mismo mat茅 a uno. Hoy le acabo de dar unas 鈥済alletas鈥 a unos cuantos campesinos que est谩n all铆 en el cuartel porque se hab铆an puesto un poco malcriados. Por ejemplo ahora mismo, 驴usted ve estas botas que tengo puestas? Son de uno de esos que vino con Fidel Castro, que matamos por all谩 (y levanta una pierna para mostrar una de las botas mexicanas del 鈥淕ranma鈥). Como dice Che en sus recuerdos de guerra, Osorio no sab铆a que con estas palabras, acababa de firmar su propia sentencia.

  NOTA

驴Navegar con 鈥渟uerte鈥, o navegar para vencer?. Mi forma de interpretar la frase de P铆o Baroja en el contexto hist贸rico de los guerrilleros del Granma, trata que 鈥渓a buena suerte鈥 fluya como una realidad natural sobre la que se ha apostando con absoluto convencimiento y esfuerzo desafiando tempestades y conquistando peligros, y no como un golpe de azahar, porque la 鈥渟uerte鈥 no llueve y menos a cantaros cuando los bosques y selvas tienen su ra铆z est茅ril y los incendios intencionados solo devuelven a la vista 谩rboles secos y tierra desertizada donde las lluvias de la buena suerte se ahogan en manos de la rapi帽a. Navegar para vencer son procesos no solo filos贸ficos entra帽an una ciencia nada simple mas bien compleja, de pasar de lo abstracto a lo concreto, de la imaginaci贸n a la observaci贸n, de lo general a lo particular, de lo simple a lo complicado. No es f谩cil vivir al lado del monstruo. El yanqui, he ah铆 el enemigo de los pueblos del mundo, de la humanidad, no cesan sus dotes de criminalidad. Seg煤n los acontecimientos hist贸ricos encontraron el pasto favorable en un grupo de cubanos exiliados, en un intento de tomar Cuba. El 鈥渆j茅rcito perfecto鈥 para ejecutar el plan: la CIA, el Pent谩gono y la Casa Blanca bajo la administraci贸n de Dwight Eisenhower. Se propusieron liquidar a un l铆der molesto para sus intereses, no solo por la isla en s铆, sino tambi茅n, por la gran influencia que estaba empezando a ejercer la revoluci贸n en toda Am茅rica Latina y m谩s all谩 del continente Americano. El 鈥渓铆der molesto鈥 (como Che lo fue en Bolivia) que dirigi贸 la revoluci贸n, supo una vez tomado el poder dirigir a toda una naci贸n algo para nada sencillo, y tambi茅n, sobretodo supo responder con tenacidad ofensivas criminales e invasiones como la de Bah铆a de Cochinos: un ej茅rcito de 1.400 mercenarios que fracas贸 en su intento de invadir Cuba, aplastado en Playa Gir贸n por la fuerza incondicional revolucionaria: extenuados, sin munici贸n, arrinconados contra la playa; as铆 acab贸 la brigada 2506, a menos de 72 horas del desembarco a la isla.

 Por todo lo vivido y peleado que no ha sido poco y menos regalado hoy sus calles manifiestan su raz贸n de ser, su sentido profundo de los derechos conquistados, sobre esa avanzada se enfrenta enarbolando la historia precedida. Luchamos para conquistar victorias, porque la revoluci贸n ha de continuar como dijera Fidel contra la desidia; la poltrona y la carcoma que abolir quiere la cultura propia de los pueblos, m谩s all谩 de misas y flores a Mar铆a entre cantos de adoraci贸n que todo par谩sito del cuento pretende vivir. La clase trabajadora lucha y seguir谩 luchando por la producci贸n propia. Luchamos y seguiremos luchando desde dentro, y desde fuera, porque la lucha es la misma en un mismo combate contra el enemigo interior, y el exterior, que criminaliza y acosa a sus v铆ctimas. De seguir combatiendo se trata porque en lo contrario la muerte acecha, hay que vivir, sobrevivir es una agon铆a demasiado fuerte, se trata de seguir so帽ando y peleando, engendrando enredaderas de flor humana y de la selva, permitiendo entre tanto y tanto un bosquejo contra la crudeza del terrorismo estadounidense, verdugos y mercenarios del mundo. De eso se trata de reivindicar para que nunca se olvide la historia que vamos construyendo. En ella se encuentran todos y todas las revolucionarias del mundo por eso celebramos sus fechas victoriosas como las haza帽as aportadas por mujeres (muchas veces olvidadas, o silenciadas, que no es igual pero es lo mismo), como las dos hero铆nas del Moncada, y de Cuba: Melba Hern谩ndez y Hayd茅e Santamar铆a, porque no terminaron all铆 ni en el juicio sino que siguieron luchando hasta morir. Como pioneras de lucha formaron parte indisoluble del proceso que continu贸 victorioso al fin, a quienes Fidel escribi贸 con absoluta confianza desde la c谩rcel de Isla de Pinos, para que se publicara su alegato de autodefensa, conocido como ‘La Historia me absolver谩’ reconstruido en las condiciones m谩s dif铆ciles porque: 鈥淟o que fue sedimentado con sangre debe ser edificado con ideas鈥.

 Mait茅 Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)




Fuente: Lahaine.org