May 20, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
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Negras tormentas agitan los aires鈥 dec铆a la m铆tica canci贸n, y en efecto as铆 fue. Una pesada chapa de plomo y de dolor se abati贸 sobre todo el pa铆s para sofocar la utop铆a que hab铆a animado al pueblo a tomar la calle y a levantar barricadas contra la barbarie. La distop铆a, el negro futuro que se vislumbraba en aquella canci贸n, no ten铆a porque ser muy detallada ni dibujada con gran precisi贸n, su sentido se manifestaba escueta y brutalmente en el infame grito atribuido, con raz贸n o sin ella, a Mill谩n Astray 隆Viva la muerte! 隆Muera la inteligencia!

La lucha entre aquella utop铆a que pudo llegar a ser, y que incluso lo consigui贸 fugazmente, y la siniestra distop铆a que por desgracia se hizo real durante tan largo sufrimiento, deja bien patente la importancia de fomentar, de cuidar, de cultivar la utop铆a para plantar cara a esas negras tormentas que desde los inicios de la humanidad no dejan de ensombrecer su vida.

Ahora bien, ocurre que, por momentos, la n铆tida distinci贸n entre utop铆as y distop铆as se torna borrosa y se difumina. Algunas utop铆as, cortadas por el mismo patr贸n que dise帽贸 Tom谩s Moro, el padre de las utop铆as modernas, dibujan con tal precisi贸n id铆licas sociedades, que la prometida felicidad se asemeja m谩s a la de un p谩jaro en r铆gida jaula de hierro que a la de una golondrina surcando libremente los cielos. No en vano Moro encerraba su utop铆a en una isla cuyo nombre adquiri贸 rango de ep贸nimo. Con su af谩n de perfecci贸n los modelos sociales ofrecidos por esas utop铆as acabar铆an por configurar, incluso si tienen tonalidades libertarias, la m谩s horrenda de las distopias, que no es otra que la de un mundo exento de libertad y donde no quepa ni siquiera el concepto de esta.

Antes de abordar la m谩s amenazadora de las actuales distop铆as quisiera precisar que m谩s que acoger las utop铆as como bellos productos hechos para alimentar los sue帽os, es preciso hacer de ellas acicates para la acci贸n. En lugar de disfrutar con la contemplaci贸n de un mundo ideal, lo que se requiere es poner las utop铆as en acci贸n, enraizarlas en el presente y que hagan cosas aqu铆 y ahora. Adem谩s, para evitar que la utop铆a acabe por cercenar la libertad es necesario restar precisi贸n a sus propuestas para que dejen plenamente abiertas las puertas a la improvisaci贸n, a la autonom铆a y a la libre creatividad social.

El genero literario de la ciencia ficci贸n abunda en relatos donde el poder de la imaginaci贸n crea prefiguraciones de lo que m谩s tarde se materializar谩, y eso nos informa de paso sobre los temores y las fantas铆as que agitan las 茅pocas en la que nacen dichos relatos. La ciencia ficci贸n inspira angustiosas distop铆as, y parece que una de las mas preocupantes es actualmente la que gira, explicita o impl铆citamente, en torno al concepto de singularidad, es decir al preciso momento en el cual la inteligencia artificial superar谩 nuestras capacidades cognitivas y escapar谩 de nuestro control. Es obvio que ese tipo de distop铆a se sustenta sobre la enorme innovaci贸n que ha supuesto la revoluci贸n inform谩tica en el 谩mbito de las milenarias tecnolog铆as de la inteligencia

Hoy, sin embargo, no son las consecuencias de la informatizaci贸n generalizada del mundo las que nutren la principal distop铆a, sino que el m谩s acuciante de los relatos catastrofistas est谩 protagonizado por la colapsolog铆a. El temor a que las condiciones de vida en el planeta se deterioren al punto de amenazar la supervivencia de la especie humana, o incluso, mas gen茅ricamente, la propia vida, tanto animal como vegetal, y hasta la existencia de la Tierra. La actual pandemia ha aportado un ingrediente suplementario al dramatismo de ese escenario, apuntando al ecocidio como uno de los factores, si no el principal, de la expansi贸n del actual coronavirus y de todos los que, sin duda, le suceder谩n.

No cabe duda de que la degradaci贸n medioambiental constituye un enorme peligro, y que la movilizaci贸n popular en su contra es indispensable. Ahora bien, tambi茅n se puede apreciar c贸mo esa distop铆a orienta la respuesta de las poblaciones hacia la defensa de la vida en su acepci贸n m谩s biol贸gica, no eliminando, pero s铆 dejando en un segundo plano lo que hace que valoremos la vida, por ejemplo, la defensa de la-libertad-en-la-igualdad. Quede claro que no estoy insinuando que no hay que defender la vida, es obvio que sin vida ni hay libertad ni hay literalmente nada, pero sin libertad tampoco hay, para el ser pensante, una vida que sea digna de ese nombre y que merezca ser defendida. Lo que sostengo es que la defensa de la vida y la de la libertad son inextricables, no pueden ir por separado, no es la vida lo que importa, sino la vida conectada con otros valores tales como la libertad; sobra la magnificaci贸n de la vida por s铆 misma, como un valor absoluto y descontextualizado de su imbricaci贸n con otros valores.

Por otra parte, tampoco se puede obviar que la focalizaci贸n sobre la degradaci贸n del ecosistema como uno de los principales factores de las pandemias, ignora por completo el papel determinante que desempe帽a en la r谩pida expansi贸n de los contagios el espectacular incremento demogr谩fico producido en las 煤ltimas d茅cadas, as铆 como el papel que tiene el aumento de la densidad de las poblaciones hacinadas en megal贸polis. Quede claro, aqu铆 tambi茅n, que no se trata de restar importancia a la lucha ecologista, sino de abogar por la incorporaci贸n de la variable demogr谩fica y de la concentraci贸n poblacional a las consideraciones que suelen versar principalmente sobre las variables energ茅ticas y las consecuencias del modo de usarlas.

Adem谩s, resulta preocupante que, a semejanza de las iluminaciones cuya intensidad deja en la oscuridad todo lo que tienen a su alrededor, la fascinaci贸n por el riesgo ecol贸gico impida percibir lo que constituye hoy la mayor amenaza para nuestro futuro mas inmediato, una amenaza que de triunfar tornar铆a imposible la propia lucha ecologista.

En efecto, el car谩cter bifronte de la revoluci贸n inform谩tica que sigue consolid谩ndose, progresando y transformando el mundo, con sus innumerables aspectos positivos, pero tambi茅n con sus m煤ltiples consecuencias negativas, est谩 propiciando el ascenso de un nuevo tipo de totalitarismo que difiere de todos los anteriores y los deja muy peque帽os.

El aspecto negativo que m谩s se suele resaltar en las distop铆as relacionadas con la inform谩tica es, junto con las inc贸gnitas planteadas por la singularidad y con el esperpento de la insurrecci贸n de los robots, el de la ubicuidad de la vigilancia y de la total transparencia de las personas ante la mirada de los poderes. Multiplicaci贸n de los dispositivos que proporcionan datos sobre individuos y colectivos, capacidad de almacenarlos ad eternum y sin l铆mites, colosales posibilidades de tratarlos y creaci贸n de sofisticados algoritmos que extraen el m谩ximo provecho de los yacimientos de datos, etc. etc.

El capitalismo de la vigilancia es la nueva cara que ofrece la constante mutaci贸n de un capitalismo que se nutre tanto de sus errores como de todo lo que se opone a 茅l, y que se reinventa sin tregua. La ubicuidad de la vigilancia se completa con la sofisticaci贸n de los instrumentos represivos contra el desacato de las leyes, las actividades subversivas y las protestas sociales, pudiendo desembocar incluso en la eliminaci贸n preventiva de los supuestos desafectos (ah铆 est谩n esos drones encargados de la 芦vigilancia armada禄 para mostrarnos que no se trata de ciencia ficci贸n)

Sin embargo, hay otros dos aspectos que no por recibir menor atenci贸n dejan de ser menos preocupantes. Uno remite a los procedimientos de control que no tienen que ver directamente con la vigilancia, sino con la obligatoriedad de ser participe del mantenimiento del sistema, clausurando cualquier posibilidad de sobrevivir en su seno si no se contribuye a su desarrollo. En efecto, es cada vez mas perentoria la obligaci贸n de sumergirse totalmente en la informatizaci贸n del mundo para acceder a toda una serie de servicios que van desde la atenci贸n sanitaria, a las gestiones administrativas, o a las actividades culturales y de ocio entre otros aspectos. Si una persona no tiene acceso a la red, sus posibilidades de no quedar marginada desaparecen, y son, a veces, las propias posibilidades de inserci贸n laboral las que se esfuman por completo debido a la expansi贸n del teletrabajo.

El otro aspecto remite a las posibilidades abiertas por la revoluci贸n inform谩tica en el 谩mbito de la medicina y de la ingenier铆a gen茅tica. Los avances que la inform谩tica est谩 posibilitando en todo lo que ata帽e al complejo medico-industrial son sencillamente enormes, al igual que el dinero que generan. Con ello, no es solo que la medicalizaci贸n de la vida y el perfeccionamiento del biopoder cobran alas, es tambi茅n que con la ingenier铆a gen茅tica se abren las puertas al eugenismo positivo y con ello a la era transhumana. Ese tipo de eugenismo no tendr铆a por qu茅 suscitar especiales temores si no fuese porque la propia l贸gica del sistema en el cual el transhumanismo se instalar谩, es decir, el sistema capitalista, augura que se basara en criterios tales como conseguir la mayor sumisi贸n de las personas 芦mejoradas禄, o su mayor rentabilidad econ贸mica.

驴C贸mo hacer frente a esa distop铆a, es decir, a las negras tormentas que ya est谩n oscureciendo el horizonte y que anuncian un mundo exento de libertad? La verdad es que no resulta f谩cil encontrar la forma de neutralizarla, aunque quiz谩s las pr谩cticas hacker nos ofrecen algunas pistas parciales, pero si algo est谩 claro es que el primer e ineludible paso consiste en tomar conciencia de lo que supone la instauraci贸n de ese nuevo tipo de totalitarismo que borra de un plumazo cualquier posibilidad de desarrollar practicas de libertad. Sin la menor duda, el anarquismo debe situar en un lugar preferente de su agenda la tarea de extender la concienciaci贸n de su militancia y de la poblaci贸n acerca de la amenaza que ya representa el totalitarismo de nuevo tipo que se nos hecha encima.

Publicado en la revista Al Margen n潞 117

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Fuente: Cgt-lkn.org