January 8, 2022
De parte de La Haine
2,168 puntos de vista

Construir poder popular, ciudadan铆a activa y consciente, contrapoder desde las bases y sectores medios de la sociedad capaz de derrotar el poder de la minor铆a

El neoliberalismo ha operado como una estrategia de las elites burguesas globales y nacionales para reestructurar el capitalismo en crisis y a la larga ha metido a la humanidad en una crisis de existencia y a la civilizaci贸n capitalista en una etapa de decadencia.

El imperialismo se impuso achicando las funciones econ贸micas y sociales del Estado, no as铆 la represiva ni las que sirven de apoyo al gran capital privado.

 El neoliberalismo ha intentado consolidarse privatizando todos, o gran parte, de los recursos p煤blicos; transfiriendo al capital privado las riquezas colectivas (empresas del Estado, servicios p煤blicos, fondos pensiones, puertos, aeropuertos, carreteras, tierra, bosques, playas, minerales, agua鈥).

Pero no lo ha logrado.

 Por esa v铆a sus modelos de dominaci贸n han resultado tan excluyentes y tan generadores de desigualdades insostenibles, que est谩n provocando sucesivas crisis de gobernabilidad y cambios pol铆ticos que apuntan, bajo la ambigua denominaci贸n de 鈥減rogresismo鈥, a nuevas rutas supuestamente en procura de superarlo, no pocas veces sin lograrlo o qued谩ndose a medio camino.

SOBERAN脥A, NUEVA INSTITUCIONALIDAD Y TRANSFORMACIONES SOCIALES

Un punto de partida importante de las nuevas oleadas de cambio ha sido la recuperaci贸n de autodeterminaci贸n y soberan铆a en diferentes grado. Pero eso no basta, sino que adem谩s requiere tanto de la construcci贸n de una nueva institucionalidad como de la progresiva desprivatizaci贸n de las riquezas colectivas, devolvi茅ndosela al pueblo en su condici贸n de verdadero due帽o de las mismas.

En varios pa铆ses de Nuestra Am茅rica, y ahora m谩s recientemente en Honduras y en Chile, se est谩n abriendo, en medio de fuertes resistencias y no pocas vacilaciones, determinadas posibilidades en esa direcci贸n, cuya materializaci贸n no est谩 plenamente asegurada; fen贸meno com煤n a no pocos procesos calificados de progresistas o reformadores.

 En todos los casos donde se han emprendido cambios auto-determinado de diferentes calados, la crisis sist茅mica est谩 demandando, sobretodo, sustituir el Estado decadente implantado en el contexto del capitalismo neoliberal y producir -mediante procesos muy diversos y originales- la revoluci贸n pol铆tica necesaria, el cambio de actores y sujetos sociales en los mecanismos de poder, creando primero contra-poder paralelo y luego como poder alternativo expresado en una nueva institucionalidad, una nueva Constituci贸n y un nuevo Estado.

En t茅rminos estrat茅gicos, y a partir de una transformaci贸n del poder estatal combinado con la movilizaci贸n y organizaci贸n del poder popular, el cambio exige desprivatizar lo privatizado para socializar esos recursos, cuidando de no volver al estatismo centralista, cargado de pr谩cticas clientelistas y burocracia ineficiente, que sirvi贸 de pretextos a las privatizaciones y se convirti贸 en una de las causas fundamentales tanto del fracaso del desarrollismo capitalista tipo keynesiano en nuestra Am茅rica como del colapso del 鈥渟ocialismo real鈥 que llev贸 la estatizaci贸n y la burocratizaci贸n del poder a grados superlativos.

Esta desprivatizaci贸n, en direcci贸n a la socializaci贸n, implica un alto grado de re-nacionalizaci贸n, recuperaci贸n de soberan铆a y autodeterminaci贸n, en la medida las privatizaciones han favorecido sobre todo al capital extranjero-transnacional.

A partir de esa ruptura pol铆tica con lo viejo se requiere potenciar y re-posicionar el Estado, porque solo con un Estado fuerte se puede presionar, negociar y obtener logros en un contexto internacional adverso como el actual, en el que si bien EEUU pierde hegemon铆a conserva capacidad agresiva y de represalia.

Me refiero a un Estado fuerte en lo econ贸mico, fuerte en lo cultural, fuerte en lo militar 鈥揳liado a otros estados similares en nuestra Am茅rica y en el mundo- que pueda ofrecer a los movimientos sociales y a las fuerzas del cambio revolucionario un escudo de protecci贸n.

Hablamos, por tanto, de recrear, potenciar y re-posicionar un Estado permanentemente controlado y atravesado por la din谩mica de la democracia de calle, las luchas e iniciativas de los movimientos sociales y de las fuerzas pol铆ticas revolucionarias, que deben mantener su autonom铆a, capacidad de presi贸n y poder de decisi贸n.

 Esto es decisivo para impedir que el nuevo Estado se convierta en presa de de los administradores y gerentes, o de los viejos y nuevos empresarios y las nuevas modalidades de privatizaci贸n; y para evitar que esas fuerzas sociales y pol铆ticas organizadas se fusionen con el Estado y desnaturalicen sus roles. Se trata de crear un poder desde la sociedad civil que posibilite el control social, popular y ciudadano de la gesti贸n p煤blica.

DEMOCRACIA REAL

Adem谩s, es imprescindible crear democracia real, directa, participativa, en tanto el neoliberalismo se ha implantado, desplegado y consolidado, expropiando la participaci贸n del pueblo, comercializando y privatizando la pol铆tica y sus instrumentos (partidos, instituciones), reduciendo la democracia al acto ritual de depositar el voto cada cuatro, cinco o seis a帽os; secuestrando las decisiones, arrebat谩ndosela al votante, corrompiendo, posibilitando que un pu帽ado de magnates y las corrompidas elites de los partido tradicionales, subordinadas al imperialismo, se roben la representaci贸n del pueblo y act煤en por 茅l

Este aspecto -vinculado a todos los dem谩s de manera sobresaliente (dado el peso del poder pol铆tico-gubernamental-estatal)- nos emplaza a combatir el neoliberalismo desplegando y potenciando m煤ltiples maneras y formas de democracia:

Innovando en materia de participaci贸n del pueblo trabajador, control social, congesti贸n y autogesti贸n en todas los 贸rdenes. Exigiendo y conquistando participaci贸n en las decisiones, en todo lo que sucede en el pa铆s, desde la inversi贸n en los municipios, presupuestos de alcald铆as, presupuestos de empresas y de gobierno, hasta la pol铆tica exterior.

 Eso es construir poder popular, ciudadan铆a activa y consciente, contrapoder desde las bases y sectores medios de la sociedad capaz de derrotar el poder de la minor铆a y todas las modalidades de opresi贸n y exclusi贸n.

Implica nueva democracia, participativa e integral, combinaci贸n de representaci贸n y democracia directa, despliegue de la democracia de base en barrios, campos, zonas obreras, empresas, escuelas, universidades, clubes culturales, sistemas de salud, educaci贸n, deportes鈥

Democracia integral a favor de las clases y sectores explotados y excluidos, del g茅nero oprimido, de las etnias y fenotipos humanos discriminados y de las generaciones subordinadas.

Esto requiere de la creaci贸n del poder constituyente aut贸nomo, de sucesivos procesos constituyentes que cambien las bases jur铆dicas sustantivas y abran paso a la nueva institucionalidad, sustentado en la gestaci贸n del contrapoder y del poder social y pol铆tico alternativo en gestaci贸n.

 Precisa de una l铆nea program谩tica y de acci贸n popular que posibiliten desmontar en forma m谩s o menos acelerada el modelo neoliberal y la vieja y decadente institucionalidad y abrirle espacio a la socializaci贸n y democratizaci贸n progresiva en funci贸n de prioridades, necesidades y posibilidades estimuladas por la voluntad transformadora de los/as actores/as revolucionarias.

Esto tiende a dinamizar una sociedad post-neoliberal de esencia post-capitalista, creando las premisas para una socializaci贸n y un desarrollo de m谩s alto vuelo de la econom铆a, la pol铆tica y la cultura.

Su din谩mica ascendente no podr铆a prescindir de una adecuada separaci贸n, complementaci贸n y armon铆a entre los movimientos sociales y dem谩s fuerzas del cambio revolucionario, de una parte, y el nuevo Estado que se vaya configurando, de la otra.

Como el Estado es por s铆 centralizador de decisiones, se requiere de la autonom铆a de los movimientos sociales y las fuerzas pol铆tico-sociales transformadoras que por definici贸n implican expansi贸n y descentralizaci贸n de las decisiones.

El Estado es concentrador. El Estado, aun en rol transformador, como poder central tiende a separarse de la sociedad, y debe ser contrarrestado por las fuerzas que representan la socializaci贸n de las decisiones, la democracia verdadera, el contrapoder capaz de posibilitar el avance de la sociedad hacia el no poder.

Esa tensi贸n, esa contradicci贸n, habr谩 de estar presente en todo el proceso de consolidaci贸n de la sociedad post-neoliberal, en todo el curso de la transici贸n al socialismo.

 Solo habr谩 de desaparecer a largo plazo cuando se logre extinguir el Estado y crear simult谩neamente y a continuaci贸n una sociedad basada en la asociaci贸n de seres humanos plenamente libres, intensamente solidarios y emancipados de toda coerci贸n y todo miedo. Seres humanos realmente nuevos, liberados de ego铆smos y de individualismos infecundos.

驴Cu谩l es la gran limitaci贸n para impulsar un proceso transformador con esas caracter铆sticas?

Sin dudas se trata de los grandes d茅ficits en la conformaci贸n de un liderazgo legitimado por sus aciertos, los retrasos en la creaci贸n de una fuerza conductora y articuladora de la diversidad revolucionaria, de una nueva vanguardia generadora de conciencia colectiva y organizaci贸n capaz de ayudar a derrotar todos y cada uno de los planes contrarrevolucionarios, de vencer la resistencia violenta de la fuerzas que se aferran a su vieja dominaci贸n, innovar en la firmeza para que la nueva sociedad termine de nacer y desarrollarse.

Ese es el desaf铆o mayor en tiempos en que los grandes cambios tocan persistentemente las puertas de nuestras convulsionadas sociedades.

05-01-2021 // Santo Domingo, RD
La Haine




Fuente: Lahaine.org