January 26, 2021
De parte de Algrano Sembrando La Duda
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La experiencia pedag贸gica impulsada por Josefa Mart铆n Luengo en Fregenal de la Sierra es un hito en la historia reciente de la escuela libre

A pesar de la que estaba cayendo, 1976 no fue en Espa帽a un a帽o de lluvias. La pertinaz sequ铆a, prolongada tras la muerte de Franco, que no del franquismo, amodorraba a煤n a una sociedad sobrada de autoritarismo represivo, mojigata beater铆a y militarismo patriotero.

No eran buenos tiempos para el anarquismo. Apenas dos a帽os antes, en 1974, el joven miembro del clandestino Movimiento Ib茅rico de Liberaci贸n, Salvador Puig Antich, hab铆a sido agarrotado en la c谩rcel Modelo de Barcelona, tras firmar el enterado de su pena de muerte unos cuantos ministros a quienes la justicia argentina reclama hoy d铆a a nuestro Gobierno, que a煤n anda mareando papeles, por cr铆menes de lesa humanidad.

En lo educativo, la ense帽anza espa帽ola continuaba siendo un muermo, a pesar de lo que Gianni Rodari escribiera en su 鈥Gram谩tica de la Fantas铆a鈥, de 1974: 鈥渆n nuestra escuelas, hablando en general, se r铆e demasiado poco鈥. El cotarro escolar s贸lo estaba animado por los todav铆a llamados maestros nacionales, protagonistas durante noviembre de 1976 de una huelga de varios d铆as consecutivos secundada por m谩s de 95.000 profesores y profesoras del Estado espa帽ol, m谩s del 77% del censo total de ense帽antes. Sus reivindicaciones iban desde la puesta en pr谩ctica del principio de a igual trabajo igual salario, hasta la exigencia del cumplimiento real de la ley vigente, la Ley General de Educaci贸n de 1970, que aseguraba la gratuidad de la ense帽anza hasta los 14 a帽os, plena escolarizaci贸n y democratizaci贸n de los centros. Un pufo.

En buena parte de Europa el porcentaje de ni帽os y ni帽as escolarizados en la etapa preescolar (de 2 a 5 a帽os) era de casi el 100%, mientras en Espa帽a apenas superaba un 35%. M谩s de la mitad de ese porcentaje estaba en manos de colegios privados, lo cual marcaba a la educaci贸n preescolar como un claro privilegio de determinadas clases sociales (Leoncio Vega Gil, La reforma educativa en Espa帽a, 1970-1990).

En Fregenal de la Sierra surge una experiencia anarquista de car谩cter pedag贸gico que qued贸 documentada por su impulsora, Josefa Mart铆n Luengo, maestra salmantina llegada a tierras extreme帽as en 1975 para hacerse cargo de la Escuela Hogar Nert贸briga,
una internado con 200 alumnos y alumnas, provenientes del disperso medio rural

A煤n as铆, lo de la privada era un fraude total. Como apunta Dolors Marin (Anarquistas. Un siglo de movimiento libertario en Espa帽a, Ariel, 2010), abundaban escuelas privadas que apenas reun铆an los requisitos m铆nimos para recibir ese nombre. Escuelas montadas en casas de particulares, quienes ejerc铆an como maestros o maestras sin tener ni tan siquiera la titulaci贸n adecuada, carentes de servicios o urinarios, con habitaciones que hac铆an las veces de aula donde se hacinaba al alumnado en unas condiciones deplorables, practicantes de una ense帽anza autoritaria basada en los castigos corporales, una escuela de cruz y palmeta fanatizada por la religi贸n, con una radical segregaci贸n entre ni帽os y ni帽as, tanto en los espacios como en los contenidos curriculares, cuando los hab铆a. Algunos de aquellos supuestos o falsos maestros, siempre malos, tienen ahora sus nombres en el callejero.

En ese contexto, con estudiantes muertos en las calles a manos de las llamadas 鈥渇uerzas de seguridad鈥 o de grupos de ultraderecha, surge en Fregenal de la Sierra, un pueblo situado al sur de Badajoz, en la Extremadura profunda, una experiencia anarquista de car谩cter pedag贸gico que qued贸 fehacientemente documentada por su impulsora, principal protagonista y referente pedagoga en el 谩mbito de la educaci贸n, Josefa Mart铆n Luengo, una maestra salmantina de 32 a帽os llegada a tierras extreme帽as en 1975 para hacerse cargo como directora interina de la escuela hogar Nert贸briga, una residencia escolar de car谩cter p煤blico con aproximadamente 200 alumnos y alumnas menores de edad en r茅gimen de internado, provenientes del disperso medio rural y atendida por siete maestros y maestras.

Aquella maestra, educada en su infancia en una escuela de monjas, reci茅n licenciada en Salamanca, con estudios de psicolog铆a pedag贸gica a sus espaldas, acarreaba no s贸lo un bagaje intelectual, sino vivencial, tras haber trabajado en una escuela religiosa de protecci贸n de menores en Zamora, de donde fue expulsada, y en una escuela masculina de Toro, de donde fue tambi茅n destituida por exigir mejoras laborales. Justo antes de lograr plaza en la escuela p煤blica particip贸 tambi茅n en las campa帽as de alfabetizaci贸n de personas adultas de Zamora.

Bajo el t铆tulo 鈥Fregenal de la Sierra, una experiencia de escuela en libertad鈥, Josefa Mart铆n Luengo escribi贸 entre 1976 y 1977 un diario pedag贸gico que ser铆a publicado como libro en abril de 1978 por la editorial Campo Abierto Ediciones, y reeditado despu茅s en 1980, con pr贸logo del fil贸sofo y estudioso del anarquismo Carlos D铆az. En ese diario, Pepita, como era conocida su autora, narra lo vivido a consecuencia de su intento por llevar a cabo un proyecto educativo claro que recog铆a buena parte de lo experimentado por la tradici贸n pedag贸gica libertaria y aportaba un novedoso revulsivo a la comunidad m谩s cercana, dominada por un sistema, en sus palabras, 鈥渘efasto, con un marcado cariz necr贸filo鈥.

El Fregenal de la Sierra de 1976 era una tierra donde se daba una 鈥渓abor educadora de la Iglesia, la Secci贸n Femenina, etc.,
en la imposici贸n de una mentalidad del respeto 鈥搑esignaci贸n-, el servilismo, la aceptaci贸n de las clases, la brutal represi贸n sexual鈥

Su prop贸sito, transmitido al resto del claustro que le acompa帽a inicialmente en esta aventura, est谩 claro: crear una escuela donde se pueda adquirir la libertad, proceso consecuente con la pedagog铆a anarquista que se desarrolla en dos tiempos, tal y como se expresa en el Breviario del pensamiento educativo libertario, de Tina Tomassi (editorial Madre Tierra, trad. de Marta Mart铆n, Cali, Colombia, 1988), de los que el primero, negativo, consiste en la anulaci贸n de los pseudovalores, en acabar con los prejuicios, y el segundo, positivo, en la iluminaci贸n de las conciencias para prepararlas a nuevas formas de convivencia.

El Fregenal de la Sierra de 1976 era una tierra donde se daba una 鈥渓abor educadora de la Iglesia, la Secci贸n Femenina, etc., en la imposici贸n de una mentalidad del respeto 鈥搑esignaci贸n-, el servilismo, la aceptaci贸n de las clases, la brutal represi贸n sexual, tan dif铆cil de burlar en mundos tan peque帽os en los que todos saben las vidas de todos y en los que la mentalidad tradicional familiar hace de mayor gendarme鈥 (Juan Serna, 鈥El hijo del colono鈥, en Extremadura saqueada, Ruedo Ib茅rico, 1978). El proyecto de Pepita habr铆a de provocar una clara reacci贸n de un sistema educativo dispuesto a cumplir, tras la muerte del dictador, la m谩xima pol铆tica lampedusiana de cambiar todo para que todo siga igual.

Ser anarquista en Espa帽a tras la muerte de Franco era, para el Estado y ciertas clases pudientes, ser el demonio personificado.
Lo sigue siendo. El r茅gimen no estaba dispuesto a tolerar ciertas iniciativas que conllevaran cambios profundos en la cuesti贸n ideol贸gica.

Fue tal el choque de la experiencia de Fregenal y la reacci贸n provocada en el medio extreme帽o que, ya en el mismo pr贸logo del libro, Carlos D铆az advierte: 鈥渆sta mach铆sima sociedad ha hecho sufrir mucho a una hembra solitaria, enjaulada con su diploma universitario en los barrotes de una de las m谩s tenebrosas regiones espa帽olas, donde la oligarqu铆a y el caciquismo har铆an las delicias del m谩s feroz antiCosta. 隆Extremadura cacique, conquistadora por conquistar! 隆Extremadura podrida, maleducada y por educar!鈥.

Este p谩ramo educativo de la regi贸n extreme帽a se extend铆a por toda la naci贸n. En este erial s贸lo destacaban unas cuantas experiencias llevadas a cabo por maestros concienciados ante la realidad y responsables de su deber de transformarla. Sembr贸 huella la labor de Francisco Fern谩ndez Cort茅s y su Escuela viva en Orellana la Vieja, en la Siberia extreme帽a, iniciada incluso antes de que muriera Franco. Francisco Fern谩ndez la document贸 en dos libros y la Diputaci贸n de Badajoz reedit贸 la experiencia en parte en una publicaci贸n de 2002. De inestimable valor es, adem谩s, el documental audiovisual de Juli谩n Pav贸n, Escuela viva, de 2004, donde tambi茅n aparece Josefa Mart铆n Luengo narrando sus avatares y una muestra de su labor pedag贸gica.

Ya lo dijo Rodolfo Mart铆n Villa cuando era Ministro de Gobernaci贸n:
鈥淣o me preocupan los asesinos de El Papus, ni los de Atocha. Sino los anarquistas del movimiento libertario鈥

En el resto de Espa帽a apenas destacaron otras iniciativas, entre las que cabe rese帽ar la de Escoles en lluita, Escuelas en lucha de Barcelona, que aglutinaba a tres escuelas de barrios obreros surgidos del desarrollismo franquista, donde no exist铆an servicios comunitarios, con padres y madres j贸venes que se pasaban el d铆a trabajando en las f谩bricas y ni帽os y ni帽as sin escolarizar, abandonados a su suerte. Fueron tres las escuelas en lucha, organizadas por maestros y maestras con una clara idea transformadora: Ferrer y Guardia, Soller y Pegaso. La experiencia ser铆a recogida en una publicaci贸n editada por el Col-lectiu 鈥淐aps de setmana鈥 en 1978.

Ser anarquista en Espa帽a tras la muerte de Franco era, para el Estado y ciertas clases pudientes, ser el demonio personificado. Lo sigue siendo. El r茅gimen, dispuesto a iniciar una transici贸n mod茅lica que perpetuara lo esencial del mismo, con alg煤n que otro muerto, no estaba dispuesto a tolerar ciertas iniciativas que conllevaran cambios profundos en la cuesti贸n ideol贸gica. Ya lo dijo Rodolfo Mart铆n Villa (tambi茅n investigado hoy por la justicia argentina) cuando era Ministro de Gobernaci贸n: 鈥淣o me preocupan los asesinos de [los dibujantes de] El Papus, ni los [de los abogados] de Atocha . Lo que me preocupan son los anarquistas del movimiento libertario鈥.

Ante la repentina e imparable eclosi贸n de ese nuevo movimiento libertario tras la muerte del dictador, el establishment espa帽ol ten铆a muy claro que no pod铆a permitir que experiencias de mutualismo y cooperaci贸n sin jerarqu铆a o sin colaboraci贸n del Estado prosperasen

Ante la repentina e imparable eclosi贸n de ese nuevo movimiento libertario tras la muerte del dictador, de la que queda escasa documentaci贸n o memoria gr谩fica, pero tan bien narrada en sus m煤ltiples aspectos y vertientes pol铆ticas, educativas, musicales, etc., en libros como el de Dolors Mar铆n ya mencionado o en el de Antonio Orihuela Poes铆a, pop y contracultura en Espa帽a (Berenice, 2013), el establishment espa帽ol ten铆a muy claro que no pod铆a permitir que experiencias de mutualismo y cooperaci贸n sin jerarqu铆a o sin colaboraci贸n del Estado prosperasen. Se tem铆a a lo que el antrop贸logo James C. Scott ha definido como uno de los fundamentos del anarquismo: la tolerancia de este mismo a la confusi贸n y a la improvisaci贸n que acompa帽an al aprendizaje social, y su confianza en la cooperaci贸n espont谩nea y la reciprocidad (James C. Scott, Elogio del anarquismo, trad. de Rosa M. Salleras Puig, Cr铆tica, 2013).

El proyecto de Josefa Mart铆n Luengo, Pepita, vertido en su libro sobre Fregenal de la Sierra, fue una muestra m谩s de esa reacci贸n del Estado y asociados. Inicialmente aprobado por la inspecci贸n educativa, aplaudido por el entonces ICE (Instituto de Ciencias de la Educaci贸n, vinculado a la Universidad), bien visto por la Asociaci贸n de Padres y Madres del alumnado, el proyecto sufri贸, conforme avanzaba y se iba haciendo realidad, la cr铆tica, el rechazo, el boicot y, por 煤ltimo, la m谩s dura represi贸n, en la persona de Josefa Mart铆n Luengo, a manos de los actores y actrices mencionados. Como dice Carlos D铆az en su pr贸logo, a pique estuvo de que le pegaran f铆sicamente.

Pero m谩s all谩 de la an茅cdota represiva, el diario pedag贸gico narra el d铆a a d铆a de un proyecto coherente, eficaz, no exento de situaciones cargadas de humor, amor y ternura, con claras expresiones de solidaridad y apoyo mutuo, como cuando la madre de dos alumnos, una ni帽a de 13 a帽os y un ni帽o de 9, acude al centro para llevarse a su hija e hijo porque 鈥渆l marido est谩 enfermo y despedido del trabajo, no tienen ninguna clase de ingresos y la necesidad de apa帽ar las aceitunas de un peque帽o terru帽o del cual han de vivir鈥, y tanto el ni帽o como la ni帽a han de dejar la escuela para ayudar en la recogida. Dado que hay huelga de profesorado, la mitad del claustro, junto a seis de los alumnos mayores, que se presentan como voluntarios, deciden ir al terru帽o de la familia y se pasan tres d铆as 鈥渁pa帽ando aceitunas, 隆un trabajo duro y cansado!鈥.

El diario es un compendio de pedagog铆a, un manual que incluye las corrientes educativas m谩s
avanzadas del siglo XX y da noticia de numerosas experiencias de car谩cter libertario

El diario es un compendio de pedagog铆a, un manual que incluye las corrientes educativas m谩s avanzadas del siglo XX y da noticia de numerosas experiencias de car谩cter libertario. El proceso de concientizaci贸n de Freire, tan propio de la pedagog铆a del oprimido, comparte p谩ginas con la Contraescuela de los alumnos de Barbiana o con el Colectivo cero a la izquierda del sindicato de ense帽anza de la CNT. Coeducaci贸n, educaci贸n afectivo-sexual, ecologismo, cr铆tica para un consumo responsable, educaci贸n para la tolerancia, autogesti贸n y otras ense帽anzas m谩s fueron pr谩cticas docentes de aquella escuela de Fregenal en 1976, cuando tales palabras ni tan siquiera aparec铆an en el glosario educativo espa帽ol.

La autocr铆tica forma tambi茅n parte del libro, hecha como reflexi贸n pausada, al caer la noche y cuando el alumnado y el resto de compa帽eros profesores duermen. El principio de la escuela racionalista de Ferrer y Guardia, 鈥渘o hay derechos sin deberes ni deberes sin derechos鈥, prima en el vivir cotidiano de esta peque帽a comunidad en la que tambi茅n se trata de concientizar a padres y madres. Las situaciones vividas entre el grupo de 鈥渓os sucios鈥 (quienes han decidido no limpiar sus habitaciones) y 鈥渓os limpios鈥 (ya conscientes de sus responsabilidades), introducen en el texto un dinamismo no exento de humor y humanismo.

La cr铆tica al sistema educativo est谩 presente en todo momento, en toda acci贸n, pero alcanza su cl铆max en la cena de Nochebuena que parte del claustro organiza en v铆speras de vacaciones para el alumnado (鈥渓os sucios鈥 incluidos) y en el que tanto la autora como algunas compa帽eras y compa帽eros deciden servir los platos. A esta cena han sido invitados los 鈥渕aestros de clase鈥, quienes ejercen su profesi贸n en los colegios cercanos, sentados en el 鈥渉abitual lugar de preferencia鈥, compartiendo mesa con el personal de servicio, que por una vez podr谩 disfrutar en igualdad de condiciones de la cena. La humillaci贸n y verg眉enza que expresan los maestros invitados quedan reflejados en los comentarios de la autora, quien parafraseando a Carlos D铆az (Escritos sobre pedagog铆a pol铆tica, Marfil, Alcoy, 1976), y en referencia al motivo esencial de la huelga mantenida en la docencia durante aquellas fechas, dice: 鈥溌h, el placer del dulce trienio! El salario se ha transformado en la soldada opi谩cea. La igualdad econ贸mica interdocente vendr铆a a quedar reducida, para muchos por lo menos, a una trinchera segura, desde la cual atracar a otras personas y enarbolar con orgullo la bandera de la propia casta de sabios, con menosprecio de los parias de abajo鈥. No iban tan desencaminados.

La asamblea se va configurando como herramienta esencial de toma de conciencia y adopci贸n de decisiones. Su mecanismo es explicado paso a paso a trav茅s de las muchas que se celebran, empleadas como elemento mediador en la resoluci贸n no-violenta de los conflictos reales que surgen. No hay edad para participar en la misma o para coordinarla. En ocasiones, quien la coordina, de modo eficaz, no tiene m谩s de siete a帽os.

Pero el yugo y la f茅rula no tardar谩n en tomar forma en el cuerpo de la Inspecci贸n educativa
que atiende a la escuela hogar Nert贸briga, de Fregenal de la Sierra

Fregenal de la Sierra, una experiencia en libertad, no es, ni mucho menos, un experimento social o educativo. As铆 se lo hace constar su autora al presidente de la Asociaci贸n de Padres y Madres. Se trata de un proyecto real, sin vuelta atr谩s, donde se asumen las consecuencias del mismo desde el papel de cada uno, de cada una. Frente a la exaltaci贸n emocional de madres y padres, asustadas ante lo que les cuentan sus hijas e hijos, destacan las explicaciones racionales de la directora de la escuela hogar, invitadoras siempre a la reflexi贸n y al di谩logo.

Pero el yugo y la f茅rula no tardar谩n en tomar forma en el cuerpo de la Inspecci贸n educativa que atiende a la escuela hogar Nert贸briga, de Fregenal de la Sierra. Aunque el proyecto fue puesto negro sobre blanco en conocimiento de la inspecci贸n, quien en un principio dio el visto bueno al documento, a lo largo del mismo generar谩 en esta una reacci贸n brutal de autoritarismo y represi贸n, evidenciada en los tres inspectores (dos hombres y una mujer) que imponen su autoridad sobre el centro, focalizando dicha represi贸n en su autora. El inspector de zona, la inspectora ponente y el inspector jefe ser谩n los encargados de ejercer dicha represi贸n. La descripci贸n hecha de los modos de actuar, tales como la referencias a los habituales mon贸logos de los inspectores a la hora de entrevistarse con el personal implicado, no tiene nada que envidiar a las pr谩cticas que se han ido perpetuando in saecula saeculorum en este cuerpo docente hasta nuestros tiempos. En una de esas entrevistas, el inspector de zona ordena claramente que los ni帽os y ni帽as recen en grupo y en voz alta todos los d铆as, en un claro y sano ejercicio educativo de provecho. La reflexi贸n hecha por Josefa Mart铆n ante tales reconvenciones lo dice todo: 鈥溌u茅 tristeza! 隆Qu茅 tristeza m谩s profunda anid贸 en lo m谩s profundo de nuestro ser personas! 隆Y qu茅 verg眉enza, y qu茅 miedo, y qu茅 oscuridad!鈥.

Menci贸n aparte merece la mezquindad de la Administradora de la escuela hogar, en su papel de delatora y autora del boicot al proyecto desde la sombra. No obstante, en ning煤n momento es juzgada con personalismos, sino desde la comprensi贸n de su aprendida ignorancia, temor irracional y pobreza de esp铆ritu.

[鈥 mientras aquella utop铆a, vista como la posibilidad de educarse democr谩ticamente en la libertad responsable, resultara an贸nima y se desarrollara en la sombra, el sistema estaba dispuesto a tolerarla, pero una vez que se hab铆a hecho visible, ese mismo sistema acudi贸 raudo para fulminarla

Josefa Mart铆n Luengo, Pepita, fue obligada, por mandato de la Inspecci贸n educativa, a dejar su cargo de directora de la escuela hogar Nert贸briga de Fregenal de la Sierra un 14 de abril de 1977, a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa, tras instru铆rsele un expediente disciplinario. El detonante fue la publicaci贸n en el 煤ltimo n煤mero de marzo de ese a帽o de un art铆culo sobre la experiencia, firmado por Luis Carandell, en la revista Cuadernos para el di谩logo. Como ella misma expres贸 en el libro que referimos, mientras aquella utop铆a, vista como 鈥渓a posibilidad de educarse democr谩ticamente en la libertad responsable鈥, resultara an贸nima y se desarrollara en la sombra, el sistema estaba dispuesto a tolerarla, pero una vez que se hab铆a hecho visible, ese mismo sistema acudi贸 raudo para fulminarla, exigiendo, a pesar de su evidente 茅xito, que el centro volviera a un r茅gimen f茅rreo de autoridad, disciplina y sometimiento.

Lo mismo suceder铆a en el resto del Estado con el resurgir del movimiento libertario, que cada vez iba tomando m谩s fuerza. El caso Scala, en 1978, fue el ejemplo m谩s claro del proceso seguido contra el anarquismo espa帽ol.

Josefa Mart铆n Luengo, mujer, funcionaria titular del Estado, fue despojada de todos sus derechos y trasladada a la Escuela Unitaria Mixta de La Bazana, pueblo de colonizaci贸n de cerca de 200 habitantes, para hacerse cargo de unos 15 ni帽os en total. All铆, en el exilio escolar, represaliada, vigilada, censurada, aislada, recibi贸 el apoyo de compa帽eros como Paco Fern谩ndez Cort茅s (Escuela viva, de Orellana de la Sierra). Posteriormente fue trasladada a Montijo, donde dio clases y asesor贸 a un colegio de educaci贸n especial.

Su labor pedag贸gica continu贸 hasta fundar en compa帽铆a de otras mujeres, en 1978, la Escuela libre Paideia en M茅rida, 
que este a帽o cumple 40 a帽os ajena al autoritarismo e intervencionismo estatal

Su labor pedag贸gica continu贸 hasta fundar en compa帽铆a de otras mujeres, en 1978, la Escuela libre Paideia, en la ciudad de M茅rida, que este a帽o cumple 40 a帽os de existencia como escuela real, posible, que empez贸 con s贸lo ocho alumnos y alumnas y ahora cuenta con m谩s de 70, ajena al autoritarismo e intervencionismo estatal y es, hoy d铆a, un referente activo internacional de la Pedagog铆a sin adjetivos y con may煤scula, a pesar de que sea ignorada, ninguneada sistem谩ticamente por el sistema educativo formal de Extremadura y del resto de Espa帽a.

Pero eso ya鈥 es otra historia.


Autor: Chema 脕lvarez Rodr铆guez
Publicado: 1/9/2018 
Art铆culo extra铆do de: elsaltodiario.com/saltamos-extremadura/experiencia-extremena-escuela-libertad-fregenal

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Fuente: Algranoextremadura.org