October 27, 2020
De parte de La Haine
297 puntos de vista


Lo conoc铆 en los primeros d铆as de febrero de 2003. La actividad era vertiginosa en la Casa de Santa Cruz, en la calle Reconquista del microcentro porte帽o, donde concurr铆 con un grupo de dirigentes pol铆ticos para decidir nuestro apoyo a su candidatura presidencial, convencidos de que era la mejor opci贸n para la Argentina, aunque tal vez no la que cada uno de nosotros so帽贸.

Lejos de la imagen de hombre irascible y autorreferencial que intentaron instalar por a帽os, me impact贸 la calidez que encontr茅 en N茅stor Kirchner; algo que no suele suceder entre quienes tenemos a帽os de actividad pol铆tica.

En la despedida, me tom贸 del hombro y con un gesto afectuoso me llev贸 hacia un costado, para recordar a mi padre (鈥gran persona tu viejo, y un dirigente del que aprendimos mucho; quiz谩s el 煤nico con el que disent铆amos, pero sab铆amos que no era gorila鈥) y a las Juventudes Pol铆ticas de los a帽os 70 (鈥tambi茅n me acuerdo lo que vos hiciste, hasta el golpe y despu茅s del golpe; espero que los a帽os que vienen nos encuentren juntos鈥).

Por un tiempo pens茅 que esa informaci贸n -como sucede- le hab铆a sido anticipada para la ocasi贸n por alg煤n colaborador, pero 茅l se encarg贸 de ratific谩rmela en otras reuniones.

El primer encuentro no hab铆a sido pac铆fico. 驴Es que pod铆a serlo con ese pol铆tico que defend铆a sus convicciones con tanta fuerza?

Esa noche, participamos una decena de referentes, varios de ellos 鈥渟obrevivientes鈥 de aquellas juventudes que ganaban unidas la calle desde los finales de la dictadura de Lanusse, quienes coincidimos en la necesidad de:

1. Recuperar fuertemente el salario, como medida de justicia social, pero a la vez dinamizador del mercado interno y polea para la reconstrucci贸n del aparato productivo, para encarar el desgarrador cuadro de desocupaci贸n, pobreza y hambre;

2. Acordar que el audaz programa de cambios que planteaba exig铆a fondos para financiarlo, y estos deb铆an provenir de la renta agroexportadora, petrolera, minera y financiera, incluyendo la reestatizaci贸n de los aportes jubilatorios entregados a las AFJP.

3. Construir la fuerza capaz de impulsar y respaldar ese rumbo, un nuevo bloque hist贸rico, con todos los componentes pol铆ticos y sociales del movimiento nacional y popular.

Kirchner esboz贸 la aprobaci贸n del 煤ltimo punto, alguna duda respecto al primero y prudente silencio ante el segundo, es decir la dr谩stica recuperaci贸n de la renta que propon铆amos. Julio De Vido, todav铆a un desconocido arquitecto, lo acompa帽aba sin pronunciar palabra.

Las encuestas lo mostraban muy lejos de un triunfo. Apenas rozaba un d铆gito en la intenci贸n de voto.

Un cable de la agencia T茅lam, fechado el 16 de febrero de 2003, reprodujo las declaraciones que realic茅 a la salida del encuentro: 鈥Estamos de acuerdo en la convocatoria del gobernador [de Santa Cruz] a un frente nacional y popular, con participaci贸n de fuerzas y personalidades no peronistas, para lograr un modelo de producci贸n y trabajo contrario al neoliberal, pues nuestra propuesta econ贸mica y social es el plan F茅nix y, en lo pol铆tico, contribuir a la construcci贸n de una confluencia de fuerzas nacionales y populares鈥.

Apoyamos su candidatura pues entendemos que 鈥淟a opci贸n es vagar entre el principismo testimonial y la observaci贸n cr铆ticamente acad茅mica de los hechos, o embarrarse en la construcci贸n de un espacio que conjugue la voluntad de tantos malheridos por las sucesivas derrotas y frustraciones del campo popular, y de mi generaci贸n en particular, para incidir en los acontecimientos y crecer en el proceso鈥.

Y conclu铆a: 鈥Si el compromiso se cumple, estamos ante una ineludible oportunidad para los que buscamos una alternativa en el pa铆s鈥. N茅stor no solo cumpli贸 con su compromiso, sino que super贸 con creces las expectativas de los presentes. Tal vez, como en aquella primavera de 1973, porque los logros las excedieron ampliamente.

A la pol铆tica le faltaba pueblo y Kirchner reconcili贸 a centenares de miles con ella. Rescat贸 el denigrado valor de la militancia, la historia de tantas generaciones de luchadores.

A menos de 72 horas de asumir la presidencia, como se帽al de lo que vendr铆a, viaj贸 a la provincia de Entre R铆os para destrabar meses de conflicto docente mediante la restituci贸n de sus derechos, como lo hizo al terminar con una d茅cada de congelamiento de las paritarias salariales, o al devolver lo arrebatado a jubilados y estatales.

Reinstal贸 el papel central del Estado y del mercado interno como motor de la econom铆a, con el aporte de las exportaciones, pero agregando trabajo argentino a los productos primarios, es decir salario, ciencia y tecnolog铆a.

Retom贸 el juicio a los responsables del genocidio dictatorial, termin贸 con el indulto, la impunidad legislada y la desmemoria. Lejos del oportunismo, lo hizo cuando nadie lo esperaba, ya que casi solo figuraba en la esperanza militante, en medio de la apat铆a de buena parte de la ciudadan铆a.

Junto a Ch谩vez, Lula, Zelaya, Tabar茅/Mujica, Evo, Lugo, y Correa integr贸 una in茅dita generaci贸n de presidentes latinoamericanos que trazaron una alternativa regional independiente de los dictados de Washington y avanzaron la integraci贸n de la Patria Grande, por lo que tuvieron que enfrentar una furiosa reacci贸n desestabilizadora y golpista.

Es cierto, cuando el 27 de octubre de 2010 nos golpe贸 su muerte, no hab铆amos superado un obst谩culo que luego se agrav贸 y considero determinante para que perdamos la d茅cada ganada. La restauraci贸n conservadora avanz贸 sobre el flanco de la incapacidad o falta de voluntad para construir la fuerza nacional program谩tica, unitaria y pluralista que defendiera y profundizara las conquistas logradas.

Con ese objetivo, en el inicio de su gesti贸n, N茅stor impuls贸 la Transversalidad en la construcci贸n pol铆tica frentista, una convocatoria plural para superar el perimido bipartidismo, la que fue repudiada por las derechas partidarias, y saboteada por sus expresiones dentro del propio Frente para la Victoria.

En su lugar, prevaleci贸 la recreaci贸n electoral de lo que se pretend铆a superar: la Concertaci贸n que llev贸 al radical Julio Cobos a la vicepresidencia en 2007, pero estall贸 un a帽o despu茅s cuando la rebeli贸n de las patronales rurales. Otro retroceso, la llamada Pejotizacion, le sigui贸 sin mayor aporte y similar suerte.

Fueron tres momentos de un proceso que hacia 2015 se mostr贸 incapaz para ejercer la conducci贸n pol铆tica del conjunto. Se paraliz贸 la construcci贸n del frente nacional, se descartaron los aportes cr铆ticos y hasta quedaron desplazados aliados estrat茅gicos en el movimiento obrero, con lo que predominaron en forma perniciosa la obsecuencia y la deserci贸n.

En ning煤n caso el alejamiento 鈥減or derecha鈥 de ciertos dirigentes se origin贸 en las limitaciones reales en una gesti贸n de la que formaron parte en puestos clave. El motivo fue la seducci贸n del privilegio, o (en el mejor de los casos) el temor a las consecuencias de confrontarlo.

En cambio, las deserciones 鈥減or izquierda鈥 se atribuyeron a decisiones postergadas y promesas incumplidas. Hubo quienes rechazaron a Kirchner en 2003, luego sumaron sus fuerzas y obtuvieron posiciones legislativas o institucionales, pero finalmente partieron ante la demora en tomar el cielo por asalto, objetivo lejano en los tiempos y formas que imaginaron, el que tampoco alcanzaron -ni antes ni despu茅s- desde sus propias identidades.

Se alejaron con algunas razones, pero sin justificaci贸n suficiente. Algunos volvieron a confluir en la amplia alianza electoral que en 2019 permiti贸 derrotar al neoliberalismo, por lo que a su regreso ocupan decisivos puestos institucionales.

N茅stor Kirchner fue casi obsesivo cuando de medir las fuerzas en disputa se trataba. Hoy, esa relaci贸n es m谩s desfavorable que cuando le toc贸 asumir la presidencia y mucho m谩s adversa que cuando culmin贸 el mandato de Cristina.

La pandemia agudiz贸 la cat谩strofe econ贸mico- social y sanitaria en que Cambiemos sumi贸 a la Argentina, a la vez que increment贸 el poder pol铆tico y econ贸mico del bloque dominante, su capacidad de presi贸n y da帽o destituyente.

Si entonces se trataba de avanzar para consolidar lo logrado, ahora es necesario recuperar lo destruido para poder consolidarlo y avanzar.

La magnitud del desaf铆o potencia la vigencia de las definiciones de aquel encuentro con N茅stor en la Casa de Santa Cruz. La recesi贸n, el hambre y la pobreza exigen medidas dr谩sticas, financiar la recuperaci贸n con recursos que provengan de una reforma tributaria y otra financiera, que termine con la usura y la especulaci贸n apa帽adas por la vigente legislaci贸n de la dictadura, as铆 como recobrar parte de la abusiva renta de la patronal agroexportadora, minera y energ茅tica.

Nuestra historia muestra que es suicida apostar la suerte de un proyecto popular a la b煤squeda de acuerdos superestructurales o a la conciliaci贸n de intereses antag贸nicos, si los del pueblo no est谩n respaldados por la fortaleza de su presencia organizada.

Las pulseadas, incluidas las que se dan dentro de una amplia y heterog茅nea alianza electoral en el gobierno, se definen con protagonismo y movilizaci贸n, de la mano de un Frente de Todos institucionalizado, con la participaci贸n de todos sus integrantes pol铆ticos y sociales, arraigado en cada lugar de trabajo, creaci贸n y estudio. La base debe ser un programa estrat茅gico decidido en com煤n, motor de la acci贸n reivindicativa conducida desde la pol铆tica en cada 谩mbito, que es decir n煤cleos de poder popular que lo impulsen, apliquen y defiendan.

Esa voluntad existe y quiere abrirse paso, como miles y miles lo demostraron en las calles el 17 y el 27 de octubre pasado. No precisaron de una convocatoria gubernamental, como no la necesitaron en 1945, ni tampoco para despedir masivamente a N茅stor 10 a帽os atr谩s.

Esa es la fuerza para que el gobierno resista presiones y avance con energ铆a en el cumplimento del compromiso electoral. La fuerza para decidir la eterna disputa entre quienes pretenden hacer pagar las crisis a los trabajadores y no al privilegio, cuyo modelo de renta y rapi帽a las caus贸, las profundiz贸, y siempre se benefici贸 en ellas.

El pueblo movilizado, pero tambi猫n organizado como sujeto pol铆tico, es muestra de Lealtad a la historia del peronismo, mayoritario componente del movimiento nacional y popular.

Es Memoria presente del aporte de otras culturas pol铆ticas que lo fueron conformando, como de la izquierda marxista (anarquista, socialista, comunista o guevarista) y el yrigoyenismo, mal que le pese al negacionismo sectario de algunos ex funcionarios con generosa prensa.

Es la Garant铆a posible para definir la suerte de esta epopeya para reconstruir la Patria y hacerla libre, justa y soberana.

Es Homenaje y continuidad de la brecha abierta por N茅stor Kirchner con su proyecto pol铆tico. En suma, la 煤ltima y definitiva lecci贸n de un estadista nacional y regional, pero tambi茅n un hombre de carne y hueso, uno m谩s de nosotros, del h茅roe colectivo del que hablaba Oesterheld.

CALPU




Fuente: Lahaine.org