November 6, 2020
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
110 puntos de vista


Los dirigentes empresariales vienen advirtiendo desde hace meses del peligro de que un nuevo confinamiento produzca una 鈥渃at谩strofe econ贸mica鈥 y yo creo que se equivocan. S铆 estoy de acuerdo en que puede producirse un hundimiento catastr贸fico de las econom铆as, pero no por esa raz贸n. El confinamiento es terrible para la econom铆a. No cabe la menor duda. Pero no ser铆a eso lo que nos puede llevar al mayor desastre econ贸mico no producido por guerras de la historia contempor谩nea.

Ya hemos podido comprobar que el primer confinamiento produjo un deterioro sin par en la actividad econ贸mica, la ruina de millones de empresas en todo el mundo, a pesar de que los gobiernos se han gastado en ayudas de todo tipo para mantener sus ingresos y tambi茅n el de millones de hogares, unos 12 billones de d贸lares, seg煤n las estimaciones de diversos organismos internacionales. En Espa帽a, nunca hab铆a aumentado tan r谩pidamente la deuda del Estado porque nunca las empresas espa帽olas hab铆an recibido mayor cantidad de ayudas, en menos tiempo y en condiciones m谩s generosas. Aunque, aun as铆, insuficientes.

No hay que ser muy perspicaz para entender que un segundo confinamiento, aunque fuese algo menos estricto que el anterior, ser铆a todav铆a peor para todos, para las empresas, para las finanzas del Estado y para las familias, en todos los lugares del mundo. Pero la cat谩strofe, como digo, no la produce el confinamiento y ni siquiera la pandemia.

Las medidas que son inevitables tomar frente a la Covid-19, desde el distanciamiento m谩s liviano al confinamiento m谩s radical, no son el problema que hay que evitar, como creen los dirigentes empresariales, sino remedios frente al problema. Si la pandemia va seguida de una cat谩strofe econ贸mica, como es posible que ocurra si seguimos sin darle respuestas adecuadas, no ser谩 porque haya habido uno o m谩s confinamientos sino porque nuestras sociedades no se han dotado de recursos para hacer frente a un tipo de da帽os que se sabe que pueden producirse en cualquier momento, como ha ocurrido con los generados por la difusi贸n de un coronavirus, algo que se hab铆a advertido en multitud de ocasiones que se iba a dar.

La cat谩strofe deriva de que se hayan ido desmantelando en a帽os anteriores los sistemas de salud y los servicios p煤blicos en general, los 煤nicos que pueden estar en condiciones de atender desastres de este tipo porque los privados, l贸gica e incluso leg铆timamente, se dedican a obtener beneficio y 茅ste no se consigue atendiendo a toda la poblaci贸n por igual, tenga o no recursos, como hay que hacer en una emergencia como la que sufrimos.

La cat谩strofe proviene de que hayamos decidido acumular aviones de combate, tanques, misiles, naves armadas hasta la bandera鈥 ante el peligro m谩s que hipot茅tico de un ataque militar y no se haya invertido en la previsi贸n de da帽os m谩s probables, como los producidos por pandemias o desastres naturales.

La cat谩strofe se produce porque no se ha financiado la investigaci贸n b谩sica en el sector p煤blico que permite que luego haya innovaci贸n privada y porque hemos dejado que el desarrollo de productos b谩sicos, como f谩rmacos y vacunas que ahora necesitamos con urgencia, se supedite al beneficio privado.

La cat谩strofe se va a producir porque se ha renunciado a que los Estados y los bancos centrales se hagan cargo en 煤ltima instancia de la financiaci贸n de aquello que los mercados no pueden resolver, como ocurre paradigm谩ticamente con los efectos de un desastre natural, de las emergencias o pandemias como la que estamos viviendo. La cat谩strofe se produce porque se estableci贸 que los bancos privados financiaran a los gobiernos a costa de multiplicar la deuda a base de intereses, de modo que cuando se necesita inexcusablemente financiaci贸n p煤blica para ayudar a las empresas se est谩 en situaci贸n l铆mite y, entonces, o es imposible ayudarlas m谩s, o s贸lo se les puede ayudar a costa de un incremento de la deuda insostenible que hundir谩 a las econom铆as durante decenios.

Al paso que vamos, se va a producir efectivamente una cat谩strofe econ贸mica, pero no porque se decrete un nuevo confinamiento sino porque las bolsas van a estallar llev谩ndose tras de s铆 al sector financiero y despu茅s a todas las econom铆as, pues est谩n artificialmente infladas con una inversi贸n especulativa que nada tiene que ver con las necesidades financieras y reales de las empresas, y porque la banca mundial es insolvente y s贸lo vive de incrementar artificialmente la deuda y a base de privilegios, ayudas y favores p煤blicos.

En resumen, vamos a una cat谩strofe, pero por una sencilla raz贸n que no se quiere poner sobre el tapete.
Los seres humanos no tenemos solamente los problemas que se pueden solucionar a trav茅s del intercambio mercantil, buscando el lucro privado y poniendo en marcha negocios para ganar dinero satisfaciendo las necesidades de la gente.

Es cierto que una gran parte de nuestros problemas se pueden resolver, mejor o peor seg煤n las circunstancias, gracias a los mercados; gracias a la iniciativa de los sujetos m谩s innovadores, emprendedores o con mayor atracci贸n por el riesgo; creando empresas que buscando el inter茅s de sus propietarios satisfacen una parte del inter茅s general鈥 en fin, gracias a que el capitalismo es muy potente a la hora de resolver los problemas que tienen soluci贸n a trav茅s de los mercados, de la apropiaci贸n privada de los recursos, del af谩n de lucro y de la acumulaci贸n de capitales. Pero, nos guste o no, resulta que los seres humanos y la sociedad en general tienen otros problemas que es imposible solucionar mediante ese tipo de procedimientos y eso es lo que los dirigentes empresariales no entienden ni ante los palos que da una pandemia y por eso no hacen m谩s que pedir que desaparezcan impuestos y se debilite al Estado.

Cuando nos planteamos dedicar recursos a la defensa militar de la naci贸n no recurrimos al mercado, esperando que cada cual pague por la parte de defensa que m谩s le interese para que as铆 se logre una defensa com煤n 贸ptima. Cuando hemos de organizar la polic铆a, la administraci贸n de justicia, la gesti贸n del tr谩fico鈥 no confiamos en empresas privadas ni en el af谩n de lucro, ni tampoco en el mercado que tan buenos resultados puede dar en otros 谩mbitos.  La defensa, la justicia, la representaci贸n pol铆tica y otros muchos recursos tan esenciales como ellos son bienes comunes que o no se pueden asignar a trav茅s de los mercados o, si se pudiera, s贸lo ser铆a a costa de unas ineficiencias y asimetr铆as inaceptables.

La cat谩strofe que se avecina es la consecuencia de que nuestra civilizaci贸n ha privatizado y supeditado al inter茅s individual (de unos pocos) lo que es de propiedad e inter茅s colectivo y no dedica los recursos necesarios para mantener los bienes comunes que permiten salvar la vida, la econom铆a y tambi茅n a las empresas cuando -como ahora en medio de una pandemia- los mercados no sirven para nada y el af谩n de lucro es incluso contraproducente. No queremos gastar dinero en proteger el medio ambiente y la naturaleza se desangra a nuestro alrededor. No hemos querido que los Estados dispongan de financiaci贸n propia a trav茅s de los bancos centrales ni garantizar que el cr茅dito sea considerado como un bien p煤blico esencial para que funcione la econom铆a, y la deuda se ha desbordado y ahora no podemos darles a miles de empresas lo que realmente necesitan en medio de una emergencia sanitaria: ayudas y dinero a cambio de nada. Hemos considerado al Estado la fuente de todos los problemas y le hemos atado las manos con tal de no pagar impuestos y ahora le pedimos que nos salve con ayudas ilimitadas.

Hemos permitido que los poderosos desmantelaran las democracias para que no hubiera contrapoderes capaces de limitar sus privilegios y ahora nos lamentamos de que haya gobiernos con iletrados y populistas al frente que solo saben dar palos de ciego frente a una emergencia sanitaria complicada. Nos hemos empe帽ado en convencer a la gente de que las personas somos 谩tomos, individuos sin relaci贸n, ni apego, ni intereses comunes con quienes nos rodean, y ahora tenemos una sociedad fracturada y cainita que lucha y se destroza a s铆 misma, cuando se precisa complicidad y unidad.

La cat谩strofe se producir谩 porque no parece que seamos conscientes o porque no se quiere admitir que una pandemia como la que vivimos paraliza inevitablemente, en todo o en parte, la maquinaria capitalista de generaci贸n de ingresos y beneficios. Y que, por lo tanto, se hace imprescindible recurrir a otros mecanismos distintos a los del mercado y al af谩n de lucro para salvar incluso a los mercados y la ganancia de las empresas. En una emergencia como la que vivimos hay que crear dinero de la nada, como pueden hacer los bancos centrales, y no someter a煤n m谩s a las econom铆as, a las empresas y los hogares a la esclavitud del cr茅dito privado; hay que garantizar el acceso a los ingresos e incluso a los bienes y servicios esenciales cuando estos no los pueden proporcionar las empresas privadas en el mercado; hay que ayudar a fondo perdido y promover la cooperaci贸n y la satisfacci贸n del inter茅s com煤n y no la competencia. Negar la realidad -como hacen los dirigentes empresariales- y pedir que se haga frente a una emergencia sanitaria como si fuese una oleada de resfriados y a una par谩lisis de la econom铆a capitalista en un buen n煤mero de actividades y sectores econ贸micos como si fuese una crisis m谩s, solo lleva a un desastre mucho mayor.

Le guste o no a los dirigentes empresariales, las empresas que dejan de funcionar o que s贸lo pueden hacerlo con baja o m铆nima actividad no pueden salvarse en medio de una pandemia con m谩s capitalismo (y mucho menos con el capitalismo neoliberal de los 煤ltimos decenios que quiere acabar con el Estado) sino con bienes comunes, con ayuda p煤blica, con iniciativa y propiedad p煤blicas y con cooperaci贸n y solidaridad, es decir, con socialismo o como quiera llam谩rsele, pero no con el capitalismo que un virus y las malas pol铆ticas previas han hecho que deje de funcionar. O cambian el discurso de estos 煤ltimos cuarenta a帽os y asumen la realidad o ellos mismos van a firmar su sentencia de muerte.

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Fuente: Cgt-lkn.org