October 27, 2021
De parte de Nodo50
404 puntos de vista


Muchas fiestas y actividades preparadas en torno a Halloween utilizan como ambientaci贸n los psiqui谩tricos y su parafernalia. Eso facilita un blanqueamiento de las violencias reales y cotidianas en psiquiatr铆a, banaliz谩ndolas y desoyendo la lucha que intenta eliminar de cualquier espacio sanitario las violencias que se ceban contra personas psiquiatrizadas.

Campa帽a 芦No Somos Tu Disfraz禄, del Colectivo InsPIRADAS

Estos d铆as ser铆a de agradecer que si vais a hacer actividades, lecturas o proyectar pel铆culas por Halloween, hag谩is el esfuerzo de desligarlas del t贸pico habitual y da帽ino: la locura y los locos como peligro a encerrar. Porque s铆, un ingreso en psiquiatr铆a puede ser algo terror铆fico de hecho, para muchas de nosotras lo es hasta el punto de preferir morir antes que volver al ala de psiquiatr铆a del hospital. Pero lo que lo convierte en ese infierno no es nuestro sufrimiento ps铆quico ni nuestras etiquetas diagn贸sticas, sino que nuestros derechos y v铆nculos quedan al otro lado de la puerta cerrada con varias llaves. Que al pedir el abogado al que tenemos derecho seg煤n la ley en estas situaciones de ingreso involuntario, es decir, encierros que se supone ampara un juez, recibimos risas por respuesta. Si nuestro abogado se presenta en planta y no hemos previsto hacerle un poder notarial previo al ingreso, es dif铆cil que le permitan vernos, tendr谩n un ramillete de excusas: 鈥淓st谩 durmiendo/est谩 contenido/no puede ver a nadie hasta que as铆 lo estipule el psiquiatra鈥 o conversaciones surrealistas en las que le exijan que muestre documentaci贸n que atestig眉e que es su abogado y si la muestra, porque la trae para que la persona ingresada pueda firmarla e iniciar as铆 su derecho a defensa contemplado en la ley, el personal de planta suele impedir ese tr谩mite de entrega/firma/devoluci贸n.

Consigamos o no ser atendidas por nuestros abogados, mientras dure el encierro sabemos que podremos ser medicadas de forma forzosa sin que nos digan ni qu茅 medicaciones estamos tomando, ser atadas con correas a nuestras camas, ser nuevamente traumatizadas, vulnerabilizadas, ser aisladas, violentadas, ninguneadas, silenciadas, recibir sin nuestro consentimiento tratamientos qu铆micos o f铆sicos como los electroshocks (a煤n hoy presentes en nuestros propios hospitales y ganando puestos bajo las siglas TEC, Terapia Electro Convulsiva, que pretenden limpiar y dar esplendor a una pr谩ctica denunciada por organismos institucionales). Estas siguen teniendo consecuencias demoledoras sobre la memoria y capacidad cognitiva para muchas de las que los han sufrido. Adem谩s, podremos sufrir muchas m谩s intervenciones da帽inas sobre nuestros cuerpos y mentes, como se re煤nen en los testimonios de Orgullo Loco Denuncia o de la Campa帽a 0contenciones.

A m铆 se me hace dif铆cil entender por qu茅 hay que repetir  esto cada a帽o. Que esta 鈥渇iesta de Halloween鈥, as铆 enfocada, blanquea violencias reales que existen al otro lado de tu barrio, a unos pasos de tu universidad, en el mismo hospital donde a ti te trataban en pediatr铆a oncol贸gica o donde pasaste ingresada algunas semanas por Covid-19. Y que lo que debemos hacer con esas violencias, torturas, malas praxis asumidas como falsamente necesarias, es ACABAR CON ELLAS, no banalizarlas. No a帽adir m谩s le帽a al fuego del imaginario colectivo que unifica violencia, locura y peligrosidad como si los locos (como sujeto) fu茅ramos peligrosos (nuestro adjetivo) que nos lleva a cometer violencias (acci贸n, sustantivo). La realidad que vivimos las personas locas es bien distinta. Son el sistema, la sociedad, los profesionales (m煤ltiples sujetos) los que con sus violencias (ojo al posesivo, suyas) nos atacan a los locos (como objeto directo que somos de sus violencias).

Suscripciones en papel

Ese falso imaginario colectivo del loco violento y peligroso no es inocuo: es el que hace que nuestras vidas, las de las locas, s铆 sean peligrosas, porque se ha trasladado (y sigue haci茅ndose) que somos un riesgo, imprevisibles, violentas, y lo somos de por vida, por la cronicidad que tambi茅n nos colocan. Desde ah铆, en favor de una seguridad p煤blica que hacen ver en riesgo sin estarlo, permiten que nuestros derechos carezcan de importancia. As铆, los profesionales podr谩n decidir por nosotras, nuestra voz quedar谩 invalidada, se nos podr谩 hacer da帽o una y otra vez, incluso recurriendo a tratamientos considerados tortura por la OMS y la ONU, porque, en fin, siempre aducir谩n que nuestro estado, violencia, riesgo鈥 es el que hace necesaria esa supuesta excepcionalidad en el (mal)trato. Obviamente, desde el apoyo mutuo que nosotras, las propias locas, locos, loques, nos damos en red cuando entramos en crisis y las atravesamos sin recurrir a sus centros, desde nuestros propios turnos de acompa帽amientos y pactos de cuidados鈥 Sabemos que la realidad del sufrimiento ps铆quico es bien distinta a su camino 煤nico que tanto da帽o extra e innecesario implica.

Este texto ten铆a que ver con Halloween, con estar viendo (otro a帽o m谩s) c贸mo esta vez un restaurante pretend铆a captar p煤blico metiendo en su 驴ingenioso? men煤 desde calabazas ciclot铆micas, ensayos cl铆nicos, brotes psic贸ticos o diagn贸sticos de bipolaridad (men煤 que han redise帽ado tras las protestas de activistas locas, no sin aludir antes a la piel fina de quienes han protestado). Volvemos a ver Escapes Room con el Psiqui谩trico como tema estrella; y tambi茅n reviso quejas de a帽os previos por eventos como el organizado en Bu帽ol. Lo se帽alaban medios amigos como El Salto en su texto 鈥El estigma de los trastornos mentales y Halloween鈥. Y ojal谩 solo fuera estigma.

Pero hablemos claro: este 鈥渆stigma鈥 de 鈥enfermo mental = peligroso violento鈥 sustenta las muchas violencias que se dan en los procesos de psiquiatrizaci贸n que vivimos. As铆 pues, no pensemos que estigma es (solo) estar mal visto, no: es ver arrebatados nuestros derechos, que no se nos considere interlocutor fiable, ver reducida la capacidad de acci贸n sobre nuestra propia vida y ser v铆ctima de muchas m谩s violencias en todos los estamentos: desde violencia machista e intrafamiliar, a violencia econ贸mica, institucional鈥 y las que surjan, casi podr铆amos decir.

Por supuesto, entiendo las ganas de celebrar (estar vivas con la que est谩 cayendo es super digno de celebrar), pero no a costa de a帽adir sufrimiento a quien ya est谩 pas谩ndolo mal. Y desde luego que hay formas de celebrar Halloween que no aluden a la locura como sin贸nimo de terror y de violencia. Se pueden hacer celebraciones sobre Halloween integrando una mirada intercultural, aprendiendo de culturas mexicanas o culturas celtas donde estas fechas y sus rituales llevan milenios siendo importantes. Podemos dejar salir a las brujas que llevamos dentro y preparar un buen akelarre feminazi entre amigas. Podemos juntarnos para ver pelis de miedo (psiquiatricos-free si puede ser, que tambi茅n ESITEN) y, si tenemos peques, podemos probar a cocinar recetas que est茅n de muerte y parezcan lo que no son (hoy he visto una de champis-JackSkelleton que me hac铆an los ojos chiribitas). Hay tambi茅n cuadernillos para peques y no tan peques que proponen editoriales independientes como Wonder Ponder con su descargable gratuito 鈥Propuestas vitales para pensar en asuntos mortales鈥.

Pero como ya han dicho en a帽os previos colectivos de psiquiatrizadas: los locos, locas, loques no somos tu disfraz. La vulneraci贸n de nuestros derechos es cotidiana en cada recurso del 谩mbito psiqui谩trico, hasta simples consultas m茅dicas con profesionales de salud mental. Vuestros jij铆s jajaj谩s a costa de nuestro dolor banaliza tanto sufrimiento oculto tras los muros mientras os divert铆s en juegos (la mayor铆a mercantilizados en un consumismo que aqu铆 hace negocio a vuestra costa, pero sobre todo a la nuestra) sin haceros cargo de que la violencia tras los muros del psiqui谩trico existe y es una realidad a se帽alar para erradicar, no un juego donde re铆ros a nuestra costa y banalizando nuestra tortura.

En psiquiatr铆a nuestra cotidianeidad tontea con la tortura socialmente aceptada porque la sufren ellos, los locos, siempre los otros, t煤 est谩s a salvo (驴seguro?). Halloween a menudo es reflejo de esa realidad de la que t煤, en tu lucidez y cordura est谩s a salvo (驴de veras lo est谩s?), pero que sigue cada d铆a pasando en los hospitales de tu propia ciudad. Y no, no es inocuo transformar sus abusos de poder y nuestro miedo, nuestras l谩grimas, nuestros gritos鈥 en juego, motivo de risas y diversi贸n (especialmente para quien nunca ha vivido el temor real, cercano, a que un bata blanca utilice su autoridad para encerrarte independientemente de tus miedos, deseos o necesidades al respecto).

Basta de banalizaci贸n, por favor. Si tu diversi贸n es tan da帽ina, busca otra. Y lee, lee a los colectivos de activismo loco en primera persona, lee sus denuncias y reclamaciones, que van desde luego mucho m谩s all谩 de c贸mo celebrar el 31 de octubre y de acabar con el estigma: hablan, hablamos, de construir mundos donde quepamos todas, hablan de la psiquiatrizaci贸n y sus violencias, hablan de sostener el malestar en redes de apoyo, incluso m谩s all谩 de las de afinidad. Redes vecinales, pol铆ticas y de apoyo mutuo en las que encontremos fuerza y herramientas para liberar a nuestras compa帽eras encerradas en plantas de psiquiatr铆a, quiz谩 desde hace un mes o dos en lo que llaman agudos; quiz谩 desde hace siete u ocho meses en media-larga estancia; quiz谩 desde hace a帽os, 驴ocho, trece, diecisiete?, en esos manicomios que supuestamente cerraron y OPS, result贸 que cerrar result贸 en muchos casos cambiar el cartel del  nombre del manicomio y en poquitos cargarse las estructuras da帽inas anquilosadas y pesadas por tanto da帽o como hab铆an causado. Hablan, sigo, hablamos, de crear unas condiciones de vida vivibles, no enloquecedoras; hablamos de se帽alar y nombrar a las violencias como tales, se den estas en un callej贸n, se den en un matrimonio, se den en el colegio, en el hospital o en decisiones en el Parlamento, y las sufra la infancia, las mujeres, nuestras ancianas, las migrantes, las disidentes sexogen茅ricas, las que estamos abajo en numerosos ejes de opresi贸n鈥 y esas violencias que tambi茅n podremos ejercer cuando en un eje seamos nosotras las privilegiadas, hasta que revisemos y qu茅 hacemos con ese privilegio, c贸mo nos relacionamos para no caer en nuevas violencias, ahora con nosotras como ejecutoras.

El mundo, si lo mirais con los ojos y el coraz贸n abiertos, ya asusta much铆simo, ya es lugar hostil, ya da suficiente miedo. No hace falta jugar a escaparte de un falso psiqui谩trico el 31 de octubre para sentirlo y que te suba la adrenalina. Hay realidades a desmontar, que seguimos necesitando visibilizar, y necesitamos m谩s voces en cada mani, m谩s manos pegando carteles o pegatinas, m谩s cabezas haciendo fanzines y m谩s fanzines o pensando c贸mo sostenernos juntas y en red y en qu茅 hacer ante las agresiones que el sistema disfraza de atenci贸n. Mucho por delante, como siempre. 驴Te sumas?


Sigue explorando con nosotras la locura:

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Fuente: Pikaramagazine.com