June 30, 2021
De parte de La Haine
250 puntos de vista


A causa de mi art铆culo de la semana pasada (https://lahaine.org/dY09), un lector manifest贸: 鈥溌縀ntonces t煤, 鈥楯osefo鈥 [sic], est谩s a favor de Ortega?… 隆No manches! 隆No te vuelvo a leer!鈥 Respuesta tentativa: Si el asunto fuera tan f谩cil como usted concluye (Ortega s铆/no), yo tambi茅n dejar铆a de leerme. Pero si omitimos el rol de los yanquis, que con el pretexto del ‘impresentable’ pretende llevarse puesta la soberan铆a de Nicaragua por en茅sima ocasi贸n, s贸lo queda que Univisi贸n o Televisa nos cuenten qu茅 sigue a continuaci贸n.

F谩cil. Muy f谩cil ensayar juicios de valor frente a gobernantes que cultivan el odio a los pueblos [Duque, Pi帽era…]. Y dif铆cil entender, binariamente (paneg铆rico/diatriba), la trayectoria pol铆tica de Daniel Ortega y la sombra rasputinesca que lo acompa帽a. Pero silenciar sus desatinos en funci贸n de un pasado heroico, equivale a practicar el periodismo de guerra que silencia pasado y presente de sus enemigos.

De los nueve comandantes del FSLN (Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional, 1961), que acabaron con la tiran铆a somocista (1937-79), quedan siete: Carlos N煤帽ez y Tom谩s Borge fallecieron; Luis Carri贸n, Henry Ruiz, V铆ctor Tirado y Jaime Wheelock se alejaron [ay las becas, las becas]; Humberto Ortega y Bayardo Arce hacen lo que vienen haciendo (negocios), y Daniel Ortega ejerce la presidencia creyendo que Estado, partido y revoluci贸n son sin贸nimos.

Historia larga y enredada que puede ser consultada en el libro La ideolog铆a nicarag眉ense. El problema es que as铆 como la obra de Pirandello Seis personajes en busca de un autor (que para el caso ser铆an nueve), ese libro anda buscando al autor que lo escriba. 驴Usted, quiz谩? Consejo al costo: si lo hace, piense en el m茅todo. Porque si emplea el de Marx y Engels en La ideolog铆a alemana, correr谩 igual suerte que la de Emp茅docles, a quien los sicilianos arrojaron a un volc谩n junto con sus verdades reveladas.

Tres a帽os antes de morir, el comandante Tom谩s Borge confes贸: 鈥淗ab铆amos llegado al poder cubiertos con un aura de santidad. 脡ramos 鈥榣os muchachos鈥, h茅roes del pueblo que hab铆amos liberado. Luego vino la guerra, las presiones, la crisis econ贸mica y los errores, y de h茅roes que 茅ramos nos convertimos en reyes鈥 (entrevista con El Nuevo Diario, Managua, 15/7/09).

Por otro lado, no todas las preguntas deben ser aceptadas: 驴Ortega o la democracia? Emplazamiento humillante cuando el interpelado carece de informaci贸n para responder. Y a la inversa, los que cuentan con ella, y se ven en aprietos para sortear las trampas del llamado nuevo sujeto b茅lico 颅comunicacional.

Si analizar es descomponer y recomponer, el periodismo de guerra frustra cualquier intento de analizar nada con objetividad. Porque su prioridad consiste en impedir la recomposici贸n de lo analizado. Para el periodismo de guerra, cuya acta de nacimiento fue registrada tras el ataque a las Torres Gemelas (11-S-2001), no hay verdades, hechos, an谩lisis. S贸lo concede espacios [a las fake news] para interpretar y opinar sin fundamentos. Y as铆, coaccionado, al amable p煤blico s贸lo le resta 鈥渄ar el like鈥 y suscribir tocando la campanita.

Un gran periodista mexicano, Francisco Mart铆nez de la Vega (1909-85), dijo: “El m谩s alto de los intereses en los art铆culos que abordan temas pol铆ticos no puede ser dejado al libre juego de los intereses, sino que el inter茅s social sea servido”. Ahora bien. 驴C贸mo hace el articulista pol铆tico para cumplir con el referido inter茅s social (sus lectores), prescindiendo del libre juego de los intereses en Nicaragua? 驴C贸mo hace para enfrentar a Univisi贸n, Televisa, CNN, Infobae, The New York Times, El Pa铆s, de Espa帽a?

Y ya que estamos: 驴c贸mo consigui贸 El Pa铆s mi correo privado? 驴Podr铆an sus genios dejar de acosarme con ofertas de suscripci贸n? S茅 que no lo har谩n. Entonces, recomiendo a sus lectores que echen un ojo al libro El Pa铆s, la cultura como negocio, de Manuel Garc铆a-Vi帽贸 (Editorial Txalaparta, Tafalla, Navarra, 2006).

En este oficio, se puede manipular inescrupulosamente al lector, o contribuir a su capacidad de discernimiento. Y tambi茅n se puede patear la pelota fuera la cancha, eludiendo responsabilidades. Despu茅s de todo, poco cuesta, t茅cnicamente, rechazar o aceptar al presidente de Nicaragua por lo que hoy es, o ponderarlo por lo que ayer fue.

El fil贸sofo espa帽ol Francisco Carmona Nenclares (1901-79), de grata memoria en M茅xico, escribi贸: El estilo es la expresi贸n o manifestaci贸n de algo que nos tortura por dentro y lucha por surgir. Es el reconocimiento de una inquietud profunda. Y esto lo que me pasa con Nicaragua.

Le dejo la pelota picando en el 谩rea. Pero si requiere m谩s informaci贸n puede picar aqu铆: https://lahaine.org/dZ5F

La Jornada




Fuente: Lahaine.org