July 8, 2021
De parte de La Haine
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En los ’90, a pesar de la derrota electoral, el pueblo segu铆a enarbolando sus banderas sin abjurar de su identidad sandinista

El principio del fin de la tiran铆a somocista (1937-79) lleg贸 cuando el pueblo de Nicaragua respald贸 masivamente el esp铆ritu de unidad pol铆tica del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN) y de la Junta de Gobierno de Reconstrucci贸n Nacional (JGRN). En el archivo, conservo documentos de las tres tendencias del FSLN (insurreccional, guerra popular y proletaria), y del variopinto arco ideol贸gico de la JGRN.

A un costo de 35 mil vidas en un pa铆s habitado entonces por 3.5-4 millones (mitad de la poblaci贸n actual de la CDMX), el FSLN alcanz贸 una suerte de empate t茅cnico en su lucha contra la feroz Guardia Nacional, sostenida por Washington. El 17 de julio de 1979 Anastasio Somoza huy贸 a Miami, delegando el cargo en un monigote: Francisco Urcuyo, nuevo presidente constitucional.

Entonces, el FSLN lanz贸 la ofensiva final, y el monigote huy贸 a Guatemala. El 18 de julio la JGRN (exiliada en Costa Rica) se desplaz贸 a Le贸n, ciudad a la que ambas fuerzas proclamaron capital provisional de Nicaragua. Y el 19 de julio, el FSLN entr贸 en Managua, envuelto en el grito de Sandino recuperado por la multitud: 隆Patria libre o morir!

Vanidades, inconsistencias, dogmatismos, narcisismos, traiciones, sectarismos, oportunismos y otras miserias de la lucha quedaron atr谩s. Pueblo de poetas y guerreros, los sandinistas regalaban al mundo esperanzas, vigores renovados, optimismo, desprendimiento, amores, m煤sica y gran alegr铆a colectiva. Los buenos hab铆an ganado.

Simult谩neamente, en otros escenarios, las cosas eran menos claras: intervenci贸n militar de la ex Uni贸n Sovi茅tica en Afganist谩n (1978) y, al a帽o siguiente, con el lema el error est谩 en la Revoluci贸n Cultural, China daba inicio a las cuatro modernizaciones. El sha de Ir谩n era derrocado por un movimiento teocr谩tico antimperialista y en Gran Breta帽a la ideolog铆a de Margaret Thatcher (la sociedad no existe; s贸lo existe el individuo) ganaba las elecciones.

La felicidad sandinista dur贸, exactamente, 18 meses. Porque en enero de 1981, un actor mediocre de Hollywood, el republicano Roland Reagan, lleg贸 a la Casa Blanca. Y lo primero que hizo fue dar luz verde a la CIA en Nicaragua y Am茅rica Central.

Por ende, el pueblo nicarag眉ense se vio obligado a pelear en dos frentes: de un lado, las tareas de la reconstrucci贸n [y la mejora del paup茅rrimo nivel de vida de la poblaci贸n]; por el otro, la defensa de la soberan铆a nacional y popular. La guerra 鈥渃ontra la contra鈥 tambi茅n se gan贸 (1981-89). Pero otros 25 mil nicarag眉enses cayeron en la lucha. Un desangre que, innegablemente, gravit贸 en la derrota electoral del FSLN en los comicios presidenciales de 1990.

En 1992 [ya con el gobierno de derecha], volv铆 a Nicaragua contratado por Unicef para escribir un libro sobre la infancia de Am茅rica Latina. Invitaciones, rencuentro con amistades, periodistas, poetas. No fue muy agradable que digamos. A medida que bajaba el nivel del ron Flor de Ca帽a en casa de amigos, se impon铆a la t铆pica expresi贸n nica hijueputa para desacreditar a otros compa帽eros.

No obstante, en los recorridos por barrios y pueblos carenciados del pa铆s, observ茅 algo interesante: a pesar de la derrota electoral, el pueblo segu铆a enarbolando sus banderas sin abjurar de su identidad sandinista. Impresiones que volqu茅 en una de mis primeras cr贸nicas para La Jornada. A continuaci贸n, transcribo tres p谩rrafos de una de ellas:

鈥淐uando el peri贸dico sandinista Barricada publica algo que cae mal en el gobierno, do帽a Violeta Barrios de Chamorro llama personalmente a la redacci贸n, y exclama: 隆Habla la presidenta de la rep煤blica! 隆Exigo hablar con Carlos Fernando Chamorro!. En cambio, si las cosas son m谩s llevaderas, cualquier empleado del matutino que atienda el tel茅fono, oye una voz maternal: 驴Est谩 Carlos Fernando? Si lo ve, d铆gale que esta noche lo espero a cenar en casa.

鈥淗ijo de Pedro Joaqu铆n Chamorro (1924-78, director del peri贸dico La Prensa, asesinado por orden de Somoza), Carlos Fernando hab铆a sido el solter贸n de la familia, hasta sus 37 a帽os. Pero a finales del a帽o pasado, sufri贸 su mayor derrota personal: se cas贸. Mam谩 al fin, do帽a Violeta se sinti贸 aliviada: 鈥楶od茅s invitar a tus amigos. Yo me encargo de todo鈥.

Pero claro, los amigos de Carlos Fernando eran los comandantes del FSLN. No hubo problema. Do帽a Violeta invit贸 a los suyos, ac茅rrimos enemigos del sandinismo. Y as铆, entre Flor de Ca帽a va, Flor de ca帽a viene, la fiesta se desarroll贸 como todas las fiestas ricachonas de este mundo (La Jornada, 22/11/1993).

Para Washington tampoco hab铆a problema. Con do帽a Violeta, la ‘democracia’ retomaba su camino, recorrido por familias olig谩rquicas gerenciales, prebendarias, rentistas, meritocr谩ticamente in煤tiles para ser capitalistas, y alineadas con el modelo neoliberal del llamado Consenso de Washington: saqueo y entreguismo (1990-2006).

Por debajo de la agridulce realidad, 65 mil nicarag眉enses dorm铆an el sue帽o de los justos. Nicaragua ya no era somocista ni sandinista. Era color violeta.

La Jornada




Fuente: Lahaine.org