November 19, 2021
De parte de Nodo50
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El pasado 7 de noviembre, el presidente nicarag眉ense Daniel Ortega se asegur贸 un cuarto mandato consecutivo en la reciente ronda electoral nacional junto a Rosario Murillo, la esposa de Ortega, que repite como vicepresidenta. Antes de su actual ejercicio de la presidencia, que alcanz贸 por primera vez en 2007, Ortega ya hab铆a encabezado el gobierno a lo largo de la d茅cada de 1980, primero en la Junta de Reconstrucci贸n Nacional, despu茅s de que el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional derribara la dictadura de derechas de Somoza en 1979, y posteriormente como presidente de 1985 a 1990. La autoridad electoral de Nicaragua ha informado de que la participaci贸n en las 煤ltimas elecciones ascendi贸 al 65 % y de que la Alianza Sandinista de Ortega obtuvo alrededor del 75 % de los votos emitidos.

EE UU lidera actualmente un coro internacional que rechaza la legitimidad de las elecciones y condena el gobierno de Ortega-Murillo, al tiempo que el presidente Joe Biden amenaza con actuar contra Nicaragua. 鈥淟o que el presidente nicarag眉ense Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, han orquestado hoy ha sido una pantomima de elecci贸n que no ha sido libre ni imparcial, y desde luego nada democr谩tica鈥, dice la declaraci贸n oficial de Biden. 鈥淓E UU 鈥揳帽ade-, en estrecha coordinaci贸n con otros miembros de la comunidad internacional, emplear谩 todos los instrumentos diplom谩ticos y econ贸micos que est谩n a nuestra disposici贸n para apoyar al pueblo de Nicaragua y reclamar responsabilidades al gobierno de Ortega-Murillo y a quienes facilitan sus abusos.鈥

La agresividad y las amenazas de sanciones (o peor) del presidente Biden siguen el camino trillado de la prepotencia imperialista, de la intervenci贸n pol铆tica e incluso militar y de las definiciones autocomplacientes de la democracia que EE UU ha blandido a menudo contra gobiernos de izquierda a lo largo y ancho de Am茅rica Latina. En respuesta, gentes de izquierda de distintas coloraciones de Norteam茅rica y m谩s all谩 han denunciado la amenaza de Biden y afirmado que las acusaciones de fraude electoral en Nicaragua o las dudas sobre las credenciales de izquierda del gobierno de Ortega est谩n del todo infundadas.

Sin embargo, en este terreno hay que sacar a relucir mucho m谩s contexto, y hacerlo desde un punto de vista hist贸ricamente honesto y antimperialista es crucial para comprender la crisis pol铆tica real que vive Nicaragua.

En esta entrevista, el editor responsable de The Real News Network, Maximillian Alvarez, habla con el profesor y especialista en Latinoam茅rica William I. Robinson, sobre el contexto hist贸rico m谩s profundo que rodea las elecciones nicarag眉enses, la crisis pol铆tica real que mucha gente no ve y la necesidad que tiene la izquierda internacionalista de oponerse al imperialismo estadounidense y evaluar seriamente los abusos del gobierno de Ortega-Murillo. [鈥

Maximillian Alvarez: Les doy la bienvenida a The Real News Network. Me llamo Maximillian Alvarez, soy el editor responsable de esta entidad, The Real News. Es un gran placer tener aqu铆 a todas y todos ustedes con nosotros. [鈥

Realizamos esta emisi贸n inmediatamente despu茅s de las elecciones en Nicaragua, cuando la autoridad electoral de Nicaragua acaba de informar de que la participaci贸n electoral ha ascendido al 65 % y de que la Alianza Sandinista de Ortega ha obtenido alrededor del 75 % de los votos escrutados. Se han planteado dudas sobre la legitimidad de la elecci贸n desde fuentes previsibles, incluido EE UU. [鈥 Sin embargo, en este terreno hay que sacar a relucir mucho m谩s contexto, y hacerlo desde un punto de vista hist贸ricamente honesto y antimperialista es crucial para comprender la crisis pol铆tica real que vive Nicaragua. En la primera parte de su an谩lisis a fondo del alineamiento pol铆tico y econ贸mico del gobierno de Ortega-Murillo, escrito para el Congreso Norteamericano de Am茅rica Latina, el profesor William Robinson inicia su comentario con estas palabras:

Tres a帽os despu茅s de que el gobierno y el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, reprimieran violentamente una revuelta popular masiva, matando a varios cientos de personas y enviando a decenas de miles al exilio, Nicaragua protagoniza una vez m谩s titulares internacionales en un momento en que el pa铆s se hunde en una crisis pol铆tica renovada en la antesala de las elecciones generales del 7 de noviembre.

En los 煤ltimos meses, el gobierno ha detenido y encarcelado sin cargos a siete candidatos presidenciales de la oposici贸n y a varias docenas de otros l铆deres de la oposici贸n al amparo de una legislaci贸n draconiana en materia de seguridad nacional, decretada a comienzos de 2021, que suspendi贸 el habeas corpus. Entre las personas detenidas u obligadas a esconderse o a exiliarse desde que comenz贸 la 煤ltima oleada represiva figura una serie de l铆deres revolucionarias hist贸ricas, como las legendarias comandantes guerrilleras Dora Mar铆a T茅llez y Hugo Torres. Una y otro participaron en 1978 en la toma del Palacio Nacional que oblig贸 a la dictadura de Somoza a poner en libertad a 60 presos pol铆ticos. Torres tambi茅n particip贸 en 1974 en la temeraria incursi贸n en una fiesta de Navidad que forz贸 a Somoza a excarcelar a Daniel Ortega.

La revoluci贸n de la d茅cada de 1980 que dirigi贸 el Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional inspir贸 a progresistas de todo el mundo. La crisis genera ahora profundas divisiones en el seno de la izquierda estadounidense e internacional. Como ya ocurri贸 tras las manifestaci贸n de 2018, una parte significativa de esta izquierda sigue insistiendo en que Nicaragua est谩 experimentando un nuevo proceso revolucionario bajo el liderazgo de Ortega-Murillo, y en que EE UU se dispone a derrocar el r茅gimen.

Sabemos que el p煤blico de Real News se plantea muchas cuestiones sobre lo que ocurre en Nicaragua en estos momentos, as铆 que trataremos de analizar los hechos de manera que tengan ustedes el contexto necesario para comprender lo que est谩n viendo y tambi茅n lo que no est谩n viendo. Para comentar esto, tengo el honor de contar a mi lado con nada menos que William Robinson. Se trata de un destacado profesor de Sociolog铆a, Estudios Globales y Latinoamericanos en la Universidad de California en Santa Barbara. Colabor贸 en Managua con la Agencia de Noticias de Nicaragua y el ministerio de Exteriores de este pa铆s en la d茅cada de 1980 y fue miembro del claustro de la Universidad Centroamericana de Managua hasta 2001.

Profesor Robinson, muchas gracias por estar hoy aqu铆 conmigo.

William Robinson: Gracias por invitarme. Es un placer estar aqu铆.

Maximillian Alvarez: Bueno, he de decir que su obra ha sido un recurso valioso para m铆, y s茅 que tambi茅n para otras muchas personas, cuando tratamos de diseccionar no solo lo que tiene que ver con las elecciones que acaban de celebrarse, sino tambi茅n de presentar el necesario contexto hist贸rico del gobierno de Ortega. Y lo que me parece muy importante, para determinar lo que se supone que es el punto de vista al respecto de la gente de izquierdas fiel a los principios, internacionalista y antimperialista.

Quisiera cederle ahora la palabra y saber si podr铆amos sentar unas bases y analizar los resultados de las elecciones. Despu茅s podemos mirar el retrovisor para presentar un resumen del a帽o que ha culminado con estas elecciones. Para quienes acaban de captar las elecciones nicarag眉enses en su radar pol铆tico la semana pasada, 驴 podr铆a usted diseccionar los acontecimientos de la semana pasada y los resultados electorales?

William Robinson: Por supuesto. Pero antes de ir al grano, perm铆tame decir que hay dos supuestos en este terreno que orientan el pensamiento de mucha gente de izquierda. Espero que en la entrevista podamos comentarlos. El primero es el supuesto de que de alguna manera el r茅gimen de Ortega-Murillo鈥 Por cierto que Daniel Ortega, unos d铆as antes de las elecciones, declar贸 que su esposa, Rosario Murillo, quien tambi茅n es vicepresidenta, en adelante ser铆a copresidenta. En efecto, tenemos dos copresidentes en Nicaragua tras esta votaci贸n. Pero en cuanto a los dos supuestos, el primero pretende que este r茅gimen de Ortega-Murillo es realmente de izquierda. Esto lo discuto, y de hecho no hay nada que pruebe que defienden un proyecto de izquierda que merezca el aplauso de la gente de izquierdas de todo el mundo.

El segundo supuesto es que EE UU, m谩s all谩 de su ret贸rica, como la declaraci贸n de Biden que ha citado usted, ha emprendido una campa帽a encaminada a derribar al gobierno nicarag眉ense. Tampoco hay ninguna prueba que lo corrobore, y espero que m谩s adelante examinemos estas dos cuestiones m谩s amplias, que a mi juicio constituyen el tel贸n de fondo de lo que la gente de izquierda ha de plantearse con respecto a Nicaragua y estas elecciones.

Los datos oficiales: el gobierno declar贸 anoche que gan贸 las elecciones y dijo que Daniel Ortega obtuvo aproximadamente el 75 % de los votos y que en las elecciones particip贸 el 67 % de la poblaci贸n. La oposici贸n hab铆a llamado al boicot, y una fuente independiente, [nombre en lengua extranjera], que significa m谩s o menos sondeo abierto, aport贸 datos que dicen que el 80 % de la poblaci贸n se abstuvo. Tan solo el 20 % de las personas con derecho a voto acudieron a las urnas. Si Daniel Ortega obtuvo el 75 % de esos votos, esto significar铆a que alrededor del 15 % del electorado real le vot贸. No estuve en Nicaragua en la jornada electoral, estoy aqu铆 en Los Angeles, California, pero durante todo el d铆a y hasta esta ma帽ana he estado recibiendo noticias de mis amistades y mis colegas y de otras fuentes de todo el pa铆s, y los colegios electorales estaban desiertos. En las calles no hab铆a nadie. Pienso que est谩 claro que la gran vencedora de estas elecciones ha sido la abstenci贸n masiva. Y en este caso, la abstenci贸n es un voto en contra del r茅gimen de Ortega-Murillo.

Asimismo, las elecciones tuvieron lugar en un ambiente de miedo, represi贸n e intimidaci贸n. Como ha se帽alado usted en la introducci贸n, siete candidatos presidenciales fueron detenidos y mantenidos  [incomunicados], sin juicio. El golpe represivo actual comenz贸 en mayo y se ha prolongado hasta la v铆spera de las elecciones. De hecho, la noche antes de los comicios detuvieron a otra docena de figuras de la oposici贸n de todo el pa铆s. Adem谩s, no estaban permitidas las reuniones p煤blicas. La ley electoral estipula que no debe haber m谩s de 200 personas congregadas en cualquier lugar del pa铆s durante la campa帽a electoral y que ninguna actividad electoral puede durar m谩s de 90 minutos. Se vet贸 la entrada en el pa铆s de personas extranjeras que se identificaran como observadoras electorales.

Si nos remontamos al mes de diciembre, ese mes y luego a comienzos de a帽o, el r茅gimen promulg贸 una serie de leyes sumamente represivas, por decreto. Una de ellas trata de los delitos cibern茅ticos y estipula que no puedes utilizar las redes sociales ni internet para cosas que el gobierno considere un delito. Esto se ha utilizado para silenciar e intimidar a periodistas y a la gente en general que pretende expresar tan solo su opini贸n. Otra ley trata de lo que el gobierno llama delitos de odio, un concepto que en EE UU tiene un sentido diferente. Lo que entienden ellos por delito de odio es cualquier acto que el gobierno considere odioso o que genere odio en la poblaci贸n, es decir, toda cr铆tica al gobierno. Quiero decir con ello que las elecciones fueron una farsa de manual.

Quiero recalcar ahora de nuevo que el supuesto en este 谩mbito es que Ortega y Murillo representan una opci贸n popular revolucionaria para el pueblo de Nicaragua y, en segundo lugar, que esta revoluci贸n ha despertado la ira  de EE UU, que tratar铆a de derribarla y destruirla. Esta es la idea que ha avanzado el propio r茅gimen. Ortega ha demostrado que es muy diestro en el uso de una ret贸rica de izquierda y antimperialista, sabiendo que en el extranjero, entre quienes viven fuera de Nicaragua y no est谩n al tanto de lo que ocurre bajo la superficie, se sentir谩n muy emocionados al escuchar esa ret贸rica. Sin embargo, no se corresponde con ninguna realidad.

Maximillian Alvarez: Ha planteado usted dos cuestiones realmente importantes que es preciso analizar y que creo pueden ayudarnos a contextualizar los resultados electorales. Empecemos por ah铆, porque esto es, creo, lo que buena parte del p煤blico de Real News estar谩n escuchando en estos momentos. De alguna manera est谩 claro que no puedo culpar a nadie. Quiero decir que la gente de EE UU y la gente que ha sido v铆ctima de EE UU, conoce muy bien la clase de imperialismo que practica EE UU. Hemos conocido muchos ejemplos claros de c贸mo EE UU ha estado mostrando m煤sculo, como al poner en entredicho la legitimidad democr谩tica de cualquier gobierno que considera opuesto a sus intereses pol铆ticos y econ贸micos.

As铆 que la gente contempla a simple vista lo que EE UU la ha estado haciendo a Cuba, vio bajo la presidencia de Trump un intento de golpe en Venezuela, y pienso que la gente da por supuesto que esto es lo mismo que lo que sucede en Nicaragua. Claro que las declaraciones de Biden echaron le帽a a este fuego a los ojos de un mont贸n de personas que creen que de hecho el objetivo 煤ltimo de EE UU es deponer a Ortega-Murillo. 驴Podemos ampliar lo que ha dicho usted al respecto y comentar por qu茅 esto es, de hecho, m谩s complicado que lo que cree la gente?

William Robinson: Desde luego. Debo decir, en primer lugar, que EE UU nunca ha querido ver a Ortega de presidente. Es algo que siempre ha incomodado a EE UU. Sin embargo, desde que Ortega volvi贸 al cargo en 2007, EEUU no solo se ha acomodado a la situaci贸n, sino que ha colaborado estrechamente con el nuevo gobierno. Desde 2007 ha estado elogiando a Ortega por cooperar con el Comando Sur, que es el mando militar estadounidense para toda Am茅rica Latina, con la Agencia Antidrogas [DEA], con las autoridades de inmigraci贸n. Nicaragua ha bloqueado todo intento de inmigraci贸n a EE UU que pasara por su territorio. Ambos gobiernos mantienen en realidad relaciones cordiales.

La gente que defiende a Ortega apunta que la Agencia para el Desarrollo Internacional [AID] ha entregado varios millones de d贸lares a organizaciones civiles, pol铆ticas y period铆sticas de oposici贸n. Esto es cierto, se han canalizado fondos a trav茅s del National Endowment for Democracy [Fondo Nacional para la Democracia], y yo personalmente condeno todo lo que hace el National Endowment for Democracy en cualquier parte del mundo. La sigla es NAD. He escrito los dos primeros libros describiendo y denunciando lo que hace el NAD en todo el mundo. EE UU no tiene nada bueno que hacer en Nicaragua, nada bueno que hacer en Am茅rica Latina, nada bueno que hacer en cualquier lugar del mundo. Pero veamos los detalles por un momento.

La AID, que ha entregado varios millones de d贸lares a la oposici贸n 鈥抍omentar茅 dentro de un momento el destino que se ha dado a estos fondos鈥, dio varios cientos de millones de d贸lares al gobierno de Ortega entre 2007 y 2018. La AID solo suspendi贸 la entrega de esos fondos despu茅s de la represi贸n contra la revuelta masiva en 2018. Vaya esto por delante. Ha ayudado al gobierno de Ortega. En segundo lugar, 驴c贸mo recuper贸 Ortega el poder? Primero cerr贸 un pacto con la clase capitalista nicarag眉ense. La clase capitalista est谩 organizada en el Consejo Superior de la Empresa Privada y ambas partes se sentaron a una mesa antes de las elecciones y perge帽aron un pacto de cogobierno. Ortega y su c铆rculo m谩s cercano dijeron que iban a controlar el Estado, tendremos el poder pol铆tico. No nos amenac茅is con esto, es nuestro poder pol铆tico. Pero vosotros vais a controlar la econom铆a y podr茅is sacar todo lo que quer谩is de la econom铆a.

Desde 2007 hasta 2018 hubo un pacto de cogobierno entre la clase capitalista y Ortega, y el 96 % de la econom铆a de Nicaragua est谩 en manos de la clase capitalista nicarag眉ense y transnacional. Ortega abri贸 las compuertas al saqueo del pa铆s por parte de las empresas transnacionales. El sector agrario, la industria, los servicios, el sector financiero, todo est谩 dominado por el capital transnacional y sus hom贸logos nicarag眉enses, la clase capitalista y una nueva burgues铆a sandinista. El c铆rculo m谩s cercano a Ortega-Murillo se ha enriquecido fabulosamente. Han invertido cantidades importantes en las maquilas, esas empresas donde se sobreexplota a la gente. En la agroindustria, en el sector financiero, en el comercio exterior, en el sector tur铆stico. Este c铆rculo 铆ntimo que ahora gobierna el pa铆s se ha integrado en la 茅lite nacional, en la clase capitalista del pa铆s. Algunas de las personas m谩s ricas de Centroam茅rica son ahora Ortega y quienes le rodean.

La misma familia de Ortega tambi茅n constituye un r茅gimen nepotista. No es 煤nicamente el hecho de que la esposa de Ortega sea vicepresidenta y ahora copresidenta, seg煤n Ortega, sino que tambi茅n est谩n sus ocho hijas e hijos, que poseen un vasto imperio empresarial y ocupan cargos de asesor铆a a la presidencia. Es el surgimiento de una dinast铆a familiar.

Pero quisiera volver a la cuesti贸n de si EE UU desea derrocar el gobierno nicarag眉ense. Tenemos cero pruebas de ello. Es cierto que se han entregado cinco o seis millones de d贸lares a grupos de oposici贸n a trav茅s del National Endowment for Democracy. Pero lo que no dicen quienes apoyan al r茅gimen es que el mismo National Endowment for Democracy financia organizaciones en m谩s de 100 pa铆ses de todo el mundo. La gran mayor铆a de esos pa铆ses son estrechos aliados de EE UU. Ha dado m谩s dinero a Honduras y Guatemala que a Nicaragua, para ce帽irnos a Centroam茅rica, y esos pa铆ses son estrechos aliados de EE UU. El mayor receptor de financiaci贸n del National Endowment for Democracy en Am茅rica Latina es Colombia, una dictadura brutal y la m谩s 铆ntima aliada de EE UU.

As铆 que el mero hecho de que se hayan entregado varios millones de d贸lares a la oposici贸n civil nicarag眉ense no significa que estos fondos se dedicar谩n a derrocar al gobierno. Con este argumento tambi茅n tendr铆amos que decir entonces que EE UU trata de derribar el gobierno colombiano, el guatemalteco, el hondure帽o, etc茅tera. Es un falso argumento.

Un aspecto m谩s a este respecto es sin duda la revuelta masiva de 2018, que no estuvo controlada por la oposici贸n tradicional. Perm铆tame decir algo sobre el panorama pol铆tico en Nicaragua. Est谩 lo que queda del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional, la organizaci贸n que dirigi贸 el derrocamiento de la dictadura de Somoza en 1979 y despu茅s gobern贸 y lider贸 la revoluci贸n hasta 1990. El FSLN, que es la sigla de esta organizaci贸n, ahora no es m谩s que el cascar贸n de lo que fue. La gran mayor铆a de militantes y dirigentes del partido lo han abandonado desde hace tiempo o han sido expulsados por el grupo de Ortega. Lo que queda ahora de aquel r茅gimen, no tiene nada de izquierdista.

驴C贸mo recuper贸 Ortega el poder en 2007? Aparte del pacto de cogobierno con la clase capitalista, con vistas a las elecciones de 2007 tambi茅n pact贸 con el Partido Liberal Constitucionalista [PLC] de Arnoldo Alem谩n, de extrema derecha. Alem谩n fue presidente de 1996 a 2002. Y ambos partidos, el PLC de extrema derecha y el FSLN, cogobernaron hasta la v铆spera de las elecciones de 2006. De hecho, cogobernaron porque cada uno consigui贸 algo. Los liberales, uno de los dos partidos de la derecha tradicional, partidos olig谩rquicos, lograron compartir el poder y la riqueza asociada a este poder. Ortega logr贸 que se cambiara la constituci贸n para que pudiera proclamarse presidente con tan solo el 35 % de los votos. Obtuvo un 38 % en su primera elecci贸n. As铆 es como volvi贸 al poder. Nunca ha obtenido la mayor铆a en esas elecciones.

Pero perm铆tame que concluya retomando la cuesti贸n de si EE UU trata de derrocar el gobierno nigarag眉ense. Las relaciones fueron cordiales hasta 2018. Ese a帽o hubo una revuelta popular masiva en Nicaragua. No fue instigada por la clase capitalista en Nicaragua ni por los partidos conservadores tradicionales. Estos se sintieron igual de alarmados ante este levantamiento espont谩neo iniciado por estudiantes, ecologistas, feministas, la clase trabajadora, el campesinado que fue expulsado de sus tierras, etc茅tera. Fueron estos sectores los que impulsaron la revuelta y que se autodenominan los automovilizados. La [palabra extranjera], que significa que nadie les dijo que salieran a la calle en esta protesta masiva.

Esto marc贸 el comienzo de la crisis pol铆tica nacional y la degeneraci贸n del r茅gimen para convertirse en dictadura, y no es hasta ese momento que Washington rompe su estrecha relaci贸n con el gobierno y se deshace el pacto de cogobierno. Pero ni siquiera entonces, ni en los 煤ltimos tres a帽os, ha decretado Washington sanciones comerciales contra Nicaragua, y los negocios florecen entre los dos pa铆ses. EE UU es el principal socio comercial de Nicaragua y este hecho no se ha visto afectado para nada por la ret贸rica antisandinista que emana de Washington. EE UU no ha bloqueado los cr茅ditos internacionales a Nicaragua. De hecho, desde 2018, desde despu茅s de la revuelta masiva de 2018, el Banco Centroamericano de Integraci贸n Econ贸mica ha proporcionado al r茅gimen cr茅ditos de m谩s de 2.000 millones de d贸lares. Tan solo en 2020 y 2021, los dos 煤ltimos a帽os, el Fondo Monetario Internacional [FMI], el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo han concedido al r茅gimen varios cientos de millones de d贸lares de ayudas. Washington no ha bloqueado ninguno de ellos ni tiene problemas con alguno.

De hecho, mi an谩lisis, y el de quienes comparten mi punto de vista, es que Washington se siente muy inc贸moda por tener que apuntarse a esa ret贸rica virulentamente contraria a Ortega, pero no tiene otra opci贸n. Est谩 de espaldas contra la pared. En la semana anterior a las elecciones, el Congreso de EE UU aprob贸 la ley RENACER, cosa que aducen algunas personas de izquierda en EE UU como prueba de que el gobierno va a por Ortega. La ley RENACER obliga al ejecutivo, a Biden, a sancionar a individuos que est茅n implicados en violaciones de los derechos humanos y en actos de corrupci贸n. En estos momentos, varias docenas de altos cargos sandinistas, miembros del c铆rculo 铆ntimo, han sido objeto de tales sanciones. Estas consisten en congelar sus cuentas bancarias en EEUU. Me pregunto c贸mo es que supuestos revolucionarios tienen cuentas bancarias de millones de d贸lares en EE UU. La ley RENACER tambi茅n obliga a Biden a evaluar si se produce un menoscabo continuo de la democracia, en cuyo caso Nicaragua deber铆a ser expulsada de los Acuerdos de Libre Comercio Centroamericanos. Finalmente, obliga a Biden a evaluar si EE UU deber铆a bloquear la financiaci贸n internacional a favor del r茅gimen.

Ahora bien, en 2017 se aprob贸 una ley muy similar, llamada ley NICA. Es id茅ntica, la ley RENACER no es m谩s que una versi贸n m谩s nueva de la misma ley. A pesar de que esa ley reclamaba lo mismo, Washington nunca bloque贸 el cr茅dito internacional, nunca impuso sanciones comerciales, sigui贸 colaborando con Nicaragua en materia de inmigraci贸n, en la DEA y en el Comando Sur.

Termino. S茅 que son muchos datos para exponer aqu铆, pero el gobierno ha aplicado pol铆ticas  neoliberales, las mismas pol铆ticas neoliberales que condenamos en toda Am茅rica Lagtina y en todo el mundo. Ha sido alabado por el FMI y el Banco Mundial como ejemplo de pol铆ticas neoliberales. Recordemos que la chispa que encendi贸 el fuego de la revuelta masiva de 2018 fue la decisi贸n del gobierno, acorde con las indicaciones del FMI, de rebajar las pensiones de jubilaci贸n de los y las trabajadoras y de incrementar las cotizaciones que deb铆an pagar. En un pa铆s que ya se tambalea por la pobreza masiva y en que toda la pol铆tica econ贸mica del gobierno ha consistido en pagar cuantiosos subsidios y abrir las puertas a la clase capitalista local y a los capitalistas internacionales, a expensas de la clase trabajadora y la gente pobre.

Esto desat贸 la protesta popular. Y una vez iniciada la protesta, la polic铆a y unidades paramilitares abrieron fuego y en la primera jornada mataron a 35 j贸venes. Ah铆 comenz贸 la crisis actual. Fue entonces cuando comenz贸 la ret贸rica antisandinista m谩s virulenta procedente de Washington, una ret贸rica que, repito y concluyo, no se ha visto secundada por ninguna acci贸n concreta. Max, estoy hablando mucho de una sola cuesti贸n, pero perm铆tame que a帽ada una cosa m谩s. Eso es lo que dicen muchas personas de izquierda: c贸mo se atreve EE UU 鈥抏so es imperialismo鈥 amenazar con sanciones a Nicaragua.

Pero la gente de izquierda nos movilizamos masivamente en 1978 y 1979 para que EE UU sancionara a Somoza. No tuvimos 茅xito, EE UU nunca sancion贸 a Somoza, pero nos movilizamos y exigimos que Washington impusiera sanciones a Somoza debido a sus graves violaciones de los derechos humanos. Lo hicimos en 1978 y 1979, para que lo sepan las personas m谩s j贸venes del p煤blico, que supongo que son muchas, y que tal vez no sepan que la insurrecci贸n se hizo con la victoria el 19 de julio de 1979. Pero entre 1978 y 1979 hubo la crisis y los preparativos del derrocamiento de la dictadura de Somoza. Tambi茅n exigimos que EE UU bloqueara la financiaci贸n del FMI y otras fuentes internacionales a favor de Somoza. No lo logramos, pero exigimos esas sanciones.

Ahora la gente dice: oh, 驴c贸mo os atrev茅is a pedir sanciones contra otra dictadura? La izquierda internacional exigi贸 sanciones contra la dictadura de Pinochet. Exigimos que EE UU dejara de financiar la dictadura de Pinochet y bloqueara los cr茅ditos internacionales a favor de Pinochet. Exigimos sanciones contra la Sud谩frica de la apartheid. Ahora mismo exigimos sanciones contra Israel dentro de la campa帽a de boicot, desinversi贸n y sanciones contra Israel.

As铆 que en todos estos casos, cuando hay situaciones de graves violaciones de los derechos humanos por parte de dictaduras o de reg铆menes represivos, la izquierda exige que Washington imponga sanciones. Hay una hipocres铆a total cuando algunos critican que se reclame que Washington imponga ahora sanciones a otra dictadura que ha demostrado que viola los derechos humanos del pueblo nicarag眉ense, que se ha convertido en una dinast铆a familiar, que no es de izquierda, que se ha enriquecido, etc茅tera. Se aplica aqu铆 un doble rasero. De hecho, no pido sanciones comerciales contra Nicaragua, si bien ser铆a un medio de presi贸n, porque perjudicar铆an a una poblaci贸n que ya est谩 sumida en la pobreza. Pero pienso que toda persona de izquierda que plantee la exigencia de que se impongan sanciones es coherente con lo que ha hecho siempre la izquierda en todo el mundo. Quien califique esto de traici贸n a la posici贸n antimperialista no es m谩s que un hip贸crita.

Maximillian Alvarez: S铆, creo que plantea usted una cuesti贸n realmente interesante. Porque pienso que hablo desde el punto de vista de esa generaci贸n m谩s joven, creo que el pozo est谩 tan envenenado por lo que la gente ha visto que se da por supuesto que cuando EE UU ense帽a m煤sculo de cualquier manera, sea en el terreno militar o en el econ贸mico mediante sanciones, el resultado final ser谩 que golpear谩 a la gente trabajadora de todo el mundo y esto atender谩 a las necesidades del capital. Realmente no se plantea como opci贸n pol铆tica porque creo que la gente, en general con raz贸n, ha visto lo que han hecho las sanciones para la clase trabajadora en Cuba, o en Ir谩n, y se da cuenta de que este es el 煤nico resultado al que pueden conducir.

Pero lo que ha dicho usted, en mi opini贸n, es fascinante, y ha de mover a nuestro p煤blico a sentarse y pensar sobre todo el contexto importante que describe, tratando de especificar lo que significa realmente una postura de izquierda en cualquiera de estas cuestiones. Cu谩les son tus compromisos, las palabras de qui茅n las interpretas por lo que significan, y qu茅 cosas seleccionas realmente para analizar. Quisiera partir de esto, porque ya hablamos en 2018, o lo ha mencionado usted un par de veces. Pero pienso que vale la pena centrarnos en esto porque nos proporciona una lente a trav茅s de la que contemplar las leg铆timas credenciales de izquierda del gobierno Ortega-Murillo.

Como ha se帽alado, uno de los criterios por los que la gente juzga si el r茅gimen de Ortega es o no es un gobierno de izquierda, consiste en saber si EE UU pretende derrocarlo. Si es as铆, probablemente se deba a que es un r茅gimen de izquierda. Ha explicado c贸mo, de hecho, la relaci贸n de EE UU con Nicaragua no es unidimensional, sino m谩s bien lo contrario. Hasta 2018, como ha dicho usted.

El otro criterio que a mi juicio suele aplicar la gente cuando eval煤a si el de Nicaragua es o no un gobierno de izquierda que sigue los principios y cumple las promesas de la revoluci贸n sandinista, consiste en comprobar qu茅 ha hecho este gobierno para su pueblo. Como escribe usted en el Congreso Norteamericano sobre Am茅rica Latina, la gente menciona algunas inversiones en programas sociales, un periodo de mejora de la calidad de vida que durante la 煤ltima d茅cada se ha deteriorado realmente, dilapidando aquellos avances y m谩s o menos se ha perdido. Quisiera plantear que nos centr谩ramos en 2018 como ejemplo para evaluar si el gobierno de Ortega es o no ese faro de socialismo, ese faro de izquierda, internacionalista y antimperialista que algunas personas consideran que es.

William Robinson: Por supuesto. Antes de ir al grano, perm铆tame decir una cosa. En cualquier parte del mundo, EE UU desechar谩 a un aliado cuando este deje de representar sus intereses. No me refiero ahora a Nicaragua. Pero la l贸gica que dice que si EE UU no te estima, significa que eres bueno y revolucionario, es completamente absurda. Hab铆a un dictador en la Rep煤blica Dominicana, Rafael Trujillo, uno de los dictadores m谩s estrafalarios y brutales de la historia universal del siglo XX, estrecho aliado de EE UU, que lo aup贸 al poder y le ayud贸 a conservarlo hasta que dej贸 de servir a los intereses estadounidenses. Estaba generando una oposici贸n masiva, que amenazaba realmente con convertirse en una revoluci贸n. As铆 que la CIA lanz贸 una vasta campa帽a de desestabilizaci贸n para derribar a Trujillo, cosa que ocurri贸 en 1961. Esto solo lo menciono porque el hecho de que EE UU trate de derribar un gobierno no significa que ese gobierno sea revolucionario. Fue una dictadura de derechas brutal y estrafalaria, la de Trujillo. Pero de hecho, EE UU no trata de derribar a Ortega. Solo quiero exponer las falacias de esa l贸gica.

Veamos lo que ha ocurrido aqu铆. No podemos negar que hubo algunos elementos positivos en el r茅gimen de Ortega cuando recuper贸 el poder [en 2007]. Renacionaliz贸 la sanidad e increment贸 significativamente las inversiones en este 谩mbito. Se abrieron cl铆nicas y hospitales. La poblaci贸n lo aplaudi贸 en los primeros a帽os. Me refiero al periodo que va de 2007 a 2011, 2012 o 2013. Tambi茅n renacionaliz贸 la educaci贸n e increment贸 significativamente el presupuesto dedicado a la educaci贸n. Esto hay que reconoc茅rselo al gobierno, y la poblaci贸n mostr贸 su satisfacci贸n. Tambi茅n se emprendieron inversiones en infraestructuras, en la mejora de carreteras y del suministro el茅ctrico.

Pero 驴de d贸nde salieron los recursos que utiliz贸 el gobierno para hacerlo? En primer lugar, est谩 lo que en Am茅rica Lagtina llamamos el boom de los commodities [inaudible]. Los precios a la exportaci贸n de las materias primas en Am茅rica Latina se dispararon en los primeros a帽os del siglo XXI, incluida Nicaragua. Hubo un excedente de divisas extranjeras gracias a las exportaciones del pa铆s. En segundo lugar, hubo un influjo masivo de inversiones de empresas transnacionales. 驴Por qu茅 hubo un influjo? Porque Ortega declar贸 que las empresas transnacionales son bienvenidas para explotar los recursos agr铆colas del pa铆s, sus recursos mineros, su turismo, sus finanzas. Abri贸 las compuertas a las inversiones de las empresas transnacionales, y esas inversiones generaron un miniboom en los primeros a帽os del gobierno de Ortega. Este fue el segundo factor.

El tercero y m谩s importante de todos es que Venezuela, con su generosidad en el marco del programa ALBA, entreg贸 4.000 millones de d贸lares al gobierno de Ortega. De esos 4.000 millones, una porci贸n simplemente desapareci贸. Ahora sabemos, gracias a una documentaci贸n, que buena parte de ella acab贸 en el bolsillo de Ortega y su c铆rculo 铆ntimo. De todos modos, esos fondos permitieron al comienzo financiar los programas sociales.

Dicho sea de paso, hubo un sondeo de opini贸n de Sid Gallup una semana antes de las elecciones, que revel贸 que Ortega contaba entonces con el apoyo del 19 %. Que el 80 % de la poblaci贸n pensaba que el pa铆s iba en el rumbo equivocado. O sea, un apoyo del 19 %. Ese sondeo de Sid Gallup, que realiza todos los a帽os encuestas de opini贸n pol铆tica, dio a Ortega un apoyo m谩ximo del 54 % en 2011, en pleno apogeo de aquel boom y de las inversiones en servicios sociales y una mejora real de las condiciones materiales de la poblaci贸n.

Pero lo que ocurre a partir de 2011 y hasta 2018 es, en primer lugar, que Venezuela entra en crisis y ya no puede aportar sus subsidios. Ya no viene dinero de Venezuela. En segundo lugar, y esto afect贸 a toda Am茅rica Latina, no solo a Nicaragua, hubo la recesi贸n mundial y el declive de los precios de las materias primas. As铆, Nicaragua dej贸 de ingresar tantas divisas extranjeras. Y en tercer lugar, tambi茅n cayeron las inversiones de las empresas transnacionales. Por todas esas razones, la econom铆a nicarag眉ense empez贸 a entrar en crisis en 2014, 2015. Esto fue tres a帽os antes de la revuelta de 2018. El gobierno sigui贸 invirtiendo en sanidad y educaci贸n e infraestructuras, pero al mismo tiempo impuls贸 pol铆ticas neoliberales en todos los dem谩s aspectos. Subsidios al capital, desregulaci贸n de la econom铆a, apertura del campo al agronegocio, cediendo las minas a compa帽铆as mineras transnacionales, etc茅tera.

Pero entonces la econom铆a empieza a deteriorarse en 2015. No solo no pueden mantenerse los programas sociales, las inversiones sociales, sino que lo m谩s significativo es que el gobierno intensifica las pol铆ticas neoliberales. De nuevo muchas pol铆ticas neoliberales, y esto culmina con la reducci贸n de las pensiones y el crecimiento de los fondos de pensiones. Este fue entonces el detonante de la explosi贸n de la revuelta masiva.

Tambi茅n quiero decir que la gente que trabaja en las maquilas, unas 120.000 personas, en gran parte mujeres j贸venes, ha intentado organizar sindicatos independientes. All铆 donde lo han intentado, el gobierno se lo ha impedido. Hicieron huelga por aumentos salariales en 2014 y 2015, fueron reprimidas violentamente por la polic铆a y el ej茅rcito. El gobierno otorg贸 una concesi贸n a un multimillonario de Hong Kong para construir un canal seco a trav茅s de Nicaragua, una concesi贸n que estipula que pagar谩 cero impuestos al gobierno durante 50 a帽os, prorrogables a otros 50 a帽os. Cuando comenzaron a planificar este canal a trav茅s de Nicaragua, se vio que iban a desplazar a decenas de miles de campesinos de sus tierras. Estos protestaron y fueron reprimidos violentamente por la polic铆a y el ej茅rcito. Es un patr贸n que se repite.

En el norte del pa铆s hay importantes yacimientos de oro. Las minas de oro se han concedido a compa帽铆as mineras transnacionales de Canad谩, EE UU, Brasil y otros pa铆ses. Cuando las poblaciones locales protestaron por esos regalos a empresas transnacionales y los desplazamientos previstos para abrir esas minas, tambi茅n fueron reprimidas por la polic铆a y el ej茅rcito. Eso se repite por todo el pa铆s a lo largo de esos a帽os, especialmente desde 2011 o 2012 hasta 2018. Hay una acumulaci贸n de agravios y est谩 claro que el modelo consiste en que mediante redes clientelares el gobierno ceder谩 alg煤n beneficio material a la poblaci贸n, especialmente a quienes le apoyan, pero al mismo tiempo no tolerar谩 ninguna protesta, ninguna oposici贸n, y no har谩 nada para abandonar su pleno apoyo a pol铆ticas neoliberales y a la clase capitalista.

Este fue el detonante de la revuelta de 2018. Esta estall贸 el 18 de abril y se prolong贸 hasta finales de julio. En ese momento, el gobierno anunci贸 una vasta campa帽a de represi贸n, con intervenci贸n de  paramilitares, la polic铆a y el ej茅rcito. La represi贸n fue masiva: murieron 350 personas. La gran mayor铆a de ellas eran miembros de la oposici贸n que estaban manifest谩ndose pac铆ficamente. Tambi茅n murieron algunos polic铆as y algunos sandinistas.

Quisiera decir algo m谩s, desde un punto de vista pol铆tico, sobre aquella revuelta, a saber, que en aquel momento la oposici贸n antisandisnista tradicional de derechas, la oligarqu铆a tradicional y la clase capitalista, que gobernaba al amparo del pacto de cogobierno, rompi贸 con el gobierno. Sin embargo, al mismo tiempo la 茅lite tradicional estaba aterrorizada por esa revuelta masiva que no controlaba, de manera que al reprimir violentamente la revuelta de los movimientos sociales, surgida desde abajo, el gobierno cre贸 las condiciones que permiten a la oposici贸n de derechas hacerse con la hegemon铆a en la oposici贸n al gobierno. As铆, ahora nos hallamos en una situaci贸n en que no hay una alternativa de izquierda en Nicaragua. Est谩n los movimientos sociales, que est谩n atemorizados ante la represi贸n y pr谩cticamente funcionan en la clandestinidad, y esa oposici贸n tradicional de derechas, y luego est谩 el r茅gimen.

La poblaci贸n est谩 atenazada entre la espada de la dictadura represiva de Ortega-Murillo y la pared de la derecha tradicional y la hegemon铆a capitalista en el seno de la oposici贸n. Eso es lo que ve la izquierda internacional. Ve una oposici贸n de derechas y el r茅gimen de Ortega-Murillo.

Maximillian Alvarez: Bueno, profesor, nos ha dicho tantas cosas en qu茅 pensar. Est谩 claro que tendremos que volver a traerle al plat贸 para hablar de todo esto en mayor profundidad. [鈥 Sin embargo, profesor Robinson, quisiera retomar, para terminar, lo que acaba de decir usted sobre el supuesto vac铆o que se ha creado, en el que no existe ninguna alternativa de izquierdas sobre el terreno en Nicaragua, aparte del autoproclamado heredero de la revoluci贸n sandinista en forma del gobierno de Ortega. Creo que esto forma parte del contexto de las elecciones que ahora escuchamos y que la gente ignora. Puede que mucha gente, inclusive izquierdistas bienpensantes, vea el proceso electoral y diga: est谩 muy bien desde mi punto de vista.

Pero como ha dicho usted, lo que mucha gente no ve es que hay personas que han sido empujadas fuera del pa铆s y que son de izquierdas y ex sandinistas que tal vez est茅n en el exilio, que han sufrido la represi贸n, por no hablar ya de la generaci贸n joven que fue tratada en 2018 con una violencia tan devastadora, como ha comentado usted. Quisiera preguntarle si puede profundizar un poco en ello para hablar del 谩mbito de la izquierda, tal como se halla, y si la izquierda internacionalista, antimperialista, puede y debe adoptar una postura al respecto.

William Robinson: Bueno, la tragedia de Nicaragua es que no existe una izquierda organizada. Hay un peque帽o partido orientado a la izquierda, el Movimiento de Renovaci贸n Sandinista, que hace poco cambi贸 de nombre por el de Uni贸n por la Renovaci贸n Democr谩tica. No tienen una base masiva y, de hecho, toda su direcci贸n se halla actualmente en prisi贸n, sin juicio e incomunicada. Por lo dem谩s, no hay ninguna izquierda organizada en el pa铆s y esto se debe a que la idea de izquierda y derecha no tiene arraigo entre la poblaci贸n nicarag眉ense. El sondeo de Sid Gallup que he mencionado antes indica que el 79 % de la poblaci贸n no se siente representada por ning煤n partido pol铆tico ni ninguna organizaci贸n pol铆tica. Esto es lo tr谩gico de la situaci贸n, en que hay una poblaci贸n depauperada que se ha abstenido en un 80 % en las elecciones, y que refleja una postura contraria a Ortega. El 79 % no se siente representada por ninguna organizaci贸n pol铆tica.

Creo que en estas condiciones, el pueblo nicarag眉ense tiene que labrarse su propio futuro. Tiene que elaborar alg煤n tipo de proyecto alternativo en su propio inter茅s. No pueden hacerlo ahora mismo, porque cuando alguien dice lo que sea en contra del r茅gimen, de inmediato le cae encima el palo de la represi贸n. La gente de fuera del pa铆s no se da cuenta, pero uno no puede desplegar la bandera de Nicaragua en p煤blico. Es delito. De inmediato vienen paramilitares y polic铆as y le detienen. 驴Por qu茅? Porque la oposici贸n ha tomado la bandera del pa铆s y ha dicho que es el s铆mbolo de la resistencia. Uno no puede caminar por la calle y despotricar contra el gobierno, hay que tener mucho cuidado en las redes sociales porque existe esa ley del ciberdelito. O sea, no se pueden utilizar las redes sociales para hacer oposici贸n.

En estas condiciones, la izquierda internacional est谩 en la cuerda floja. Pero eso no justifica, ni mucho menos, que se apoye a un r茅gimen represivo que viola sistem谩ticamente los derechos humanos y que representa un proyecto de desarrollo capitalista en Nicaragua. Hemos de hacer lo que estamos haciendo en todo el mundo: exigir el respeto de los derechos humanos. Hemos de solidarizarnos con los movimientos sociales en Nicaragua, con la clase trabajadora, con el campesinado, las feministas, las y los estudiantes, tal como hacemos en todas partes.

La 煤nica justificaci贸n que esgrime supuestamente la izquierda para no hacer esto es, como hemos analizado en la entrevista, que Ortega es un revolucionario que est谩 implementando un proyecto de izquierda, cosa que no es cierta. Y que EE UU trata de derrocar este r茅gimen, cosa que no hay ninguna prueba de que sea verdad. Como se帽alo en mis 煤ltimas publicaciones, no solo el art铆culo de NACLA, Nicaragua constituye un reto para la izquierda internacional. Pero no solo con respecto a Nicaragua, sino con respecto a lo que son nuestras posiciones fundamentales en todo el mundo. [鈥

1/11/2021

Maximillian Alvarez / TRNN

鈥楴icaragua presents a challenge to the international left鈥

Traducci贸n: viento sur

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Fuente: Vientosur.info