January 16, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
266 puntos de vista


El <<principio de contradicci贸n>> es un axioma del derecho procesal. No hay justicia imparcial sin tener en cuenta las posiciones divergentes de las partes. Acusaci贸n y defensa forman el n煤cleo legal sobre el que se establecen los hechos probados, los fundamentos de derecho y el fallo consiguiente, que normalmente implica la responsabilidad de uno de los dos actores representados. Y ello porque se parte de un pleito inherente en origen. La disputa, el enfrentamiento a valorar, entre los litigantes.

Un esquema de regulaci贸n social de los conflictos que por su propia naturaleza implica desconcierto. De ah铆 que resulte una incongruencia llevar ese planteamiento adonde la pol铆tica se articula como expresi贸n directiva de la voluntad general. Precisamente el know-how pol铆tico del Ejecutivo espa帽ol integrado por PSOE y UP. Nominalmente es un gobierno de coalici贸n, pero en la pr谩ctica del a帽o que lleva en ejercicio se ha manifestado sobre todo como un <<gobierno de contradicci贸n>> mal avenido. Una pata del Ejecutivo, especialmente la que sigue a Pablo Iglesias, acostumbra a discrepar p煤blicamente de las actuaciones de la otra.

驴Pero cabe realmente un antagonismo en un gobierno? Para nada, y adem谩s es imposible. Por mucha bronca y aspavientos que unos y m谩s otros hagan, las decisiones Consejo de Ministros son colegiadas. O sea, est谩n asumidas por todos los miembros del Gabinete. Decir <<me opongo>>, <<no estamos de acuerdo>>, es una falacia y una tomadura de pelo, desde el momento en que todos sus componentes son igualmente corresponsables. Uno para todos y todos para uno. Incluso aunque se d茅 el caso, como ocurre aqu铆, de que los l铆deres de los partidos coaligados hagan doblete. Son a la vez juez y parte, en tanto fungen como secretarios generales de sus respectivas formaciones y mandatarios en el Gobierno.

Ese fraudulento don de la ubicuidad, que con tanto desparpajo practican desde Unidas Podemos, es un juego de trileros, aunque lo vistan de juego de tronos por aquello de su tendencia cultural a las series. Amparados por el altavoz de los medios de comunicaci贸n adictos, permite socializar perdidas y privatizar ganancias. Cuando la producci贸n gubernativa satisface y encumbra sus intereses partidistas, abren la muralla y sacan pecho (Ingreso m铆nimo vital, ampliaci贸n del permiso laboral para crianza de hijos; ley de Eutanasia, etc.), y cuando entienden que les deja en entredicho, cierran la muralla, y entonan un c铆nico <<no nos representan>> (pensiones, Sahara, venta de armamento, migrantes, alargamiento de la vida nucleares, etc.). De esta forma pueden ser a la vez gobierno y oposici贸n, estar en misa y repicando. Basta con calzarse la consigna de Jack Lemmon en Primera Plana:<<nunca dejes que la realidad te estropee una buena historia>>.

El 煤ltimo cap铆tulo de esta opereta ha consistido en la trola esgrimida para justificar la subida de la factura de la luz en casi un 30% en este g茅lido mes de enero. Cada rama del Ejecutivo, dada la impopularidad del tema, ha salido por peteneras. Incluso recurriendo a simples y burdas mentiras. La portavoz socialista Montero (Mar铆a Jes煤s), fantaseando una prohibici贸n inexistente de Bruselas sobre el IVA, como ya ocurriera con las mascarillas anti Covid-10, sin temblarla la voz. Y su colega y tocaya Montero (Irene) de Unidas Podemos, reconociendo la inacci贸n del gobierno al respecto, como si ella nada tuviera que ver con el sostenella y no enmendalla del Gabinete donde ostenta la cartera de igualdad. Los l铆deres de ambas formaciones tronaban contra el <<gobierno antisocial>> del Partido Popular cuando en la etapa de Mariano Rajoy el alza de la luz trep贸 un 8%.

Sin duda, hay un m茅todo en su desverg眉enza. No quieren prescindir del provechoso negocio que supone unos ingresos fijos del 21% v铆a impuestos sobre el precio del consumo de energ铆a que soportan decenas de millones de hogares (somos el tercer pa铆ses de la UE con IVA m谩s alto y el quinto con el coste de la luz m谩s caro en el tramo de hogares). Es el efecto <<gobierno de contradicci贸n>>. Por un lado, abre la muralla, alardeando de proteger a los m谩s vulnerables al prohibir cortar el suministro mientras est茅 vigente el estado de alarma, y por otro prorrateando al bolsillo del resto de los abonados esa merma de recaudaci贸n que la disposici贸n supone para las el茅ctricas. Mientras, los superdesprotegidos y archinecesitados del mayor asentamiento irregular del continente, la madrile帽a Ca帽ada Real, siguen a oscuras y tiritando, con la excusa de que hay desaprensivos que tienen conexiones ilegales a la red.

Semejante alienaci贸n autoinducida, fruto de la codicia de poder, alcanza su inaudito cl铆max en la ins铆pida figura de un Salvador Illa capaz de asimilar una realidad paralela y un desdoblamiento de personalidad sin incurrir en esquizofrenia severa (aparentemente). Con la gorra de ministro de Sanidad afirma que estamos ante una tercera ola del coronavirus tan preocupante que alcanza el mayor n煤mero de contagios de la pandemia, y con la de candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, que no hay motivo para aplazar los comicios. Vive en paz con los intereses de su partido y en guerra con sus entra帽as.

Ciertamente, nada en la ley dicta que durante el estado de alarma deban posponerse las votaciones, algo a lo que el grupo socialista se opone rotundamente. Lo que ocurre es que el gobierno al que Illa pertenece autoriz贸 la suspensi贸n moment谩nea de las auton贸micas en el Pa铆s Vasco y Galiza en la segunda ola. Adem谩s, en contra de lo que dicha norma establece, durante el confinamiento el gobierno de coalici贸n-contradicci贸n permiti贸 el cierre temporal del Congreso de los Diputados y de todos los Tribunales de Espa帽a. Un apag贸n en toda regla del legislativo y del judicial, alfa y omega respectivamente de la soberan铆a popular y de la tutela judicial efectiva.

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org