February 21, 2021
De parte de ANRed
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Nieves Concostrina (Madrid, 1961) habla de manera clara y sin rodeos. Esta periodista, especializada en hacer de la historia un bien común, nos conduce por la vida de las mujeres olvidadas en la serie documental ‘Pioneras’ (Movistar +, 2020). Y es única dándole la vuelta a lo que siempre nos han contado. Por Sara Plaza Casares (El Salto)


Nieves Concostrina (Madrid, 1961) habla de manera clara y sin rodeos. Antes de comenzar la entrevista, centrada en la serie que conduce, Pioneras (Movistar+, 2020), quiere dejar claro que ella ni dirige ni guioniza el formato televisivo, creado por Amparo Castellano y dirigido por Joanna Pardos y Román Parrado. Que detrás de ella hay grandes profesionales que se han documentado para rescatar la historia de las mujeres olvidadas. Una ardua tarea para la que hay que partir de un lienzo, en ocasiones, en blanco.

Esta periodista, especializada en hacer de la historia un bien común, arrancó su carrera en la desaparecida edición en papel de Diario 16. Comenzó a interesarse por el mundo de la historia como redactora jefa de la revista funeraria Adiós Cultural. Tras rebuscar entre cementerios y epitafios de personajes famosos llegó a Radio 5 con el espacio Polvo Eres, que buceaba en estos aspectos relacionados con la muerte. También pasó por Radio 1, con El Acabose, dentro del matinal de fin de semana. Y después apareció en las ondas de la Cadena Ser, de la mano de La Ventana, donde hoy coordina Acontece que no es poco, en el que intenta acercarnos al mundo de la historia para dummies, al mismo tiempo que prepara píldoras para Cualquier tiempo pasado fue anterior, un espacio independiente bajo la misma temática. Y es única dándole la vuelta a lo que siempre nos han contado.

Empezamos rompiendo estereotipos. ¿Estaba Juana loca (Toledo, 1479)? ¿Era Felipe tan hermoso?

Felipe sería muy guapo para la época, pero ahora no nos gusta nada (risas). Juana no estaba loca, tendría algún tipo de patología heredada de su familia, pero no estaba loca. La volvieron loca. Juana I de Castilla, como creo que hay que llamarla, se hace con la corona de Castilla y tiene a su padre enfrente, Fernando de Aragón, que quiere quitarle la corona para mandar él. Y lo mismo hace el Cardenal Cisneros, que también quería arrebatarle el poder. Y luego tenía un marido al que le gustaba mucho perseguir faldas.

Siendo mujer es muy fácil pasar a la historia como una pirada, pero en realidad lo que tenía era un marido tonto. Juana I de Castilla, como me gusta llamarla, hubiera sido muy buena reina pero su padre la internó en Tordesillas. Cuando haces algo que no entra en los planes de un señor lo más fácil es tratarte de loca, porque no entras en el estereotipo. Si quieres estudiar, ¿para qué? Si destacas en algo, ¿a ti quién te manda destacar? Y así todo

Y qué hay de María de Castilla (Segovia, 1401), una de las figuras totalmente desconocidas para el gran público y que retomáis en el documental. De ella llegáis a decir que era una reina feminista. ¿Puede una reina ser feminista?

Una reina tiene unas prerrogativas que no tiene el resto. Una reina nunca puede ser feminista porque de entrada está aceptando que encima de ella está el rey. El feminismo es igualdad de oportunidades. En el momento en el que acepta que está por debajo de su marido no puede ser feminista y, sobre todo — haciendo alusión a la reina actual—,  cuando está más centrada en retocarse la cara que en otra cosa.

María de Castilla no era una feminista tal y como vemos ese concepto ahora mismo. Ahora bien, es una mujer que dio un paso adelante cuando su marido, Alfonso V de Aragón, salió por pies, dejó el reino abandonado y ella tomó las riendas. Era una tipa muy lista, con mucha cabeza e hizo su trabajo infinitamente mejor que su marido. Era muy buena negociadora, evitó una guerra con la negociación entre su marido, rey de Aragón, y su hermano, rey de Castilla. Las mujeres son mejores negociadoras porque protegen la vida mucho más que un hombre. María de Castilla evitó una guerra de una manera drástica: plantó una tienda en mitad del campo de batalla reunió a las dos partes y los puso a negociar. Y ella simplemente era reina consorte.

¿Otra manera de mandar es posible?

No solo es posible otra manera de mandar, es que el mandato siempre se debería hacer mediante negociación y diálogo. Los expertos han llegado a la conclusión de que las mejores mediadoras en conflictos son las mujeres porque su papel tradicional ha sido el de cuidar, a mayores, a maridos, a niños y niñas. Cuando una mujer tiene que negociar algo siempre va a dejarse la piel en conseguir la paz porque tiene más estima por la vida. Obtenemos mejores resultados en la medicación de conflictos y esto no lo digo yo, lo dicen expertos.

Carmen de Burgos (Colombine) fue la primera mujer que, antes que Clara Campoamor, se manifestó públicamente por el derecho al voto de las mujeres

Retomáis también la figura de la periodista Carmen de Burgos (Almería, 1867), Colombine. De ella decís que ponía a las personas en el centro de la información como corresponsal de guerra.

Es alucinante que Carmen de Burgos es la primera periodista profesional y fue la primera corresponsal de guerra, por delante de los hombres, pero, todavía hoy, en la carrera periodística nadie la menciona, los profesores y profesoras no hablan de Carmen de Burgos y esto es una vergüenza. He hablado con cantidad de alumnos de periodismo y me dicen que nadie les habla de esta mujer. Cómo es posible, si fue la primera mujer que, antes que Clara Campoamor, se manifestó públicamente por el derecho al voto de las mujeres. Nos hemos quedado en Clara Campoamor pero antes de ella estuvo Carmen de Burgos liderando la lucha.

Colombine escribía mil veces mejor que nadie porque aplicaba otras emociones a la escritura. La Primera Guerra Mundial le pilla con su hija viajando por Europa y sus crónicas eran fantásticas. Pero nadie habla de ella. No entiendo.

Salió de Almería con su niña en brazos huyendo de los malos tratos del marido, una valentía increíble. Y el director Augusto Figueroa le dio la oportunidad para escribir en el Diario Universal donde ella hace la famosa encuesta sobre el divorcio. Ahí es donde le da una columna— titulada Lecturas para la mujer— para que hable de cuestiones femeninas, y entre col y col metía lechuga. Un día hablaba de como mantener la vajilla de plata y otro metía temas como el divorcio.

Algunas de estas mujeres sorprenden por haber dado pasos de gigante en una época muy oscura. Explicáis que Carmen de Burgos mantuvo una relación con Ramón Gómez de la Serna, cuando ella tenía 40 y él 19. Rompió prejuicios de los que aún nosotras no nos hemos liberado…

A Carmen de Burgos no le importaba lo que pudieran decir de ella. Era muy valiente. Es que hay que plantar cara. Nosotras mismas no nos hemos quitado todavía los corsés, tenemos que empoderarnos un poquito más. Por eso me molesta especialmente cuando estas figuras famosas como la reina de España está tan extremadamente delgada, maquillada y operada. Que esas personas que tienen que transmitir unos valores a las más jóvenes lo único que transmitan es que cada vez hay que estar más guapa me avergüenza. Yo necesito que una niña esté preocupada de su salud, de su intelecto y de estar a gusto consigo misma. Pero no puedes distraer su camino intelectual en otras cosas.

En algunos aspectos poco hemos avanzado y en otros parece que sí se ha ido por mejor camino. Rebeláis cosas curiosas. Como por ejemplo, la primera orden de alejamiento de la historia. ¿Cómo fue? ¿Qué tuvo que soportar la víctima de violencia machista?

La primera orden de alejamiento la consiguió Francisca de Pedraza en el siglo XVII. Esta historia la descubre un profesor que, preparando su tesis, se encuentra con unos legajos jurídicos y sale su nombre. Es una mujer maltratada, matada a golpes, que no hace más que acudir a la justicia eclesiástica y civil para intentar parar esos golpes. Los curas decían que se había casado y dios lo quiere así mientras la justicia civil encarceló a su marido un tiempo breve. Y ella no paró hasta que a la sexta vez acudió a la justicia universitaria, al juez de la Universidad de Alcalá de Henares y es él el que concede el divorcio y la primera orden de alejamiento. Francisca es el precedente histórico de la lucha contra la violencia machista.

Pero, ahora bien. ¿Estamos avanzando? Ahora mismo tenemos a un partido ultraderechista de ideología nazi que pone en duda la violencia machista. Cuidado con eso.

Contáis que muchas veces, investigar sobre la historia de las mujeres es investigar en el vacío. Me ha llamado la atención la historia de Luisa Roldán (Sevilla, 1652), una escultora para cofradías de Sevilla que dejaba pistas en sus obras para que se supieran que eran suyas, ya que las mujeres no podían firmar obras. ¿Cómo se lo montaba?

Luisa Roldán sabía que si quería dejar su huella tenía que firmar con el nombre del padre y del marido porque si no sus obras no transcenderían. Y esto aún no ha acabado. Hay una escultora en Sevilla que participa en el documental que nos cuenta, entre grabación y grabación, que en la calle Sierpes, en el centro de Sevilla, cuando se celebra la Semana Santa, en los escaparates se ponen las obras de los escultores actuales para quienes quieren encargar esculturas. Ella puso su escultura con el teléfono debajo sin decir que era mujer. Cuando se presentaban en su taller preguntaban por el maestro del taller. Y ella decía que era ella. Entonces las cofradías le decían que había un problema porque no encargaban esculturas a mujeres. No le quieren encargar obras porque es una mujer y eso aún sigue pasando.

Vamos a dejar de destripar el documental para que la gente le hinque el diente. Hablemos un poco de ti. Eres periodista. ¿Cómo empezaste en el mundo de la historia?

Buscándome la vida. Yo soy y era una periodista normal y corriente, no soy historiadora, me quedé en el paro, empecé en Adiós, la revista de los servicios funerarios, como redactora jefa. Empecé a descubrir un mundo al estudiar la muerte, desde los ritos, la arqueología, la historia… Me di cuenta que la historia es interesante y puede ser divertida. Empecé a escribir aplicando el periodismo a la historia, con mi pluma, que es ácida. Siempre me he quejado de que la historia nos la han contado de forma muy aburrida. Y yo empecé a contarla como creo que me gustaría que me la hubieran contado a mí. Yo apunto cosas y luego me gusta que la gente vaya a consultarlo a fuentes académicas.

La historia me ayuda a entender la actualidad. Me pone la actualidad en perspectiva. Todo lo que está pasando ahora ha pasado antes, pero si te falta perspectiva histórica te falta analizar cómo se solucionaron los problemas para no caer en los mismos errores

Y, ¿para qué sirve la historia en estos tiempos convulsos?

La historia me ayuda a entender la actualidad. Me pone la actualidad en perspectiva. Por eso tengo muy claras las técnicas de propaganda y comunicación del partido ultraderechista del que hablábamos antes— prefiere no nombrarle—. Usa las mismas técnicas de Goebbels y de Hitler. Eso es lo que hace la ultraderecha de hoy.

Otro ejemplo que la historia ayuda a comprender mejor es la actual pandemia. La hemos tenido hace cien años igual, la mal llamada gripe española (1918-1920), en la que en nuestro país 350.000 personas murieron y duró dos años. Todo lo que está pasando ahora ha pasado antes pero si te falta perspectiva histórica te falta ver y analizar cómo se solucionaron los problemas para no caer en los mismos errores.

Por cierto, digo mal llamada porque la gripe española la introdujeron los estadounidenses en la guerra en las trincheras francesas durante la Primera Guerra Mundial. Eso es una cosa archiconocida, pero cuando se empezó a hablar de pandemia la mayoría de la gente no sabía lo que significaba la palabra.

Con el lenguaje se manipula mucho la historia, hay mucha trampa. Yo no digo trumpismo. Trump es la ultraderecha. Si se dice trumpismo parece que es una ideología limitada a EE UU, pero comparten los mismos asesores que la ultraderecha en España

Tu labor, más que repetir lo que dicen los libros de texto, es contar la historia con un lenguaje más didáctico y al tiempo más accesible y cercano. ¿Cómo lo haces para encontrar el otro lado de la historia que no nos han contado?

Yo, cuando elijo un tema, leo a los historiadores e historiadoras, y una vez que me documento, arranco. Por cierto, tengo mi propia documentación, mi propia base de datos, de la que estoy muy orgullosa. A lo mejor para un guion de mil palabras he leído 15 textos y luego lo cuento a mi manera. Siempre tengo presente lo que me dijo un profesor en la carrera: “Cuando cuentes algo, que te entienda la señora María”. Tienes que contar con que el que está al otro lado no tiene ni idea de historia. Y además nos han metido en la cabeza muchos conceptos que son mentira, como la Reconquista.

Por otro lado, ahora mismo hay procesos que me preocupan. Están surgiendo algunos youtubers muy peligrosos que llaman a Franco “generalísimo” y están volviendo a meter a los niños y niñas una ideología preocupante. Hay que hablar del dictador Franco, hay que usar bien las palabras.

Es como con el emérito. ¿A quién están engañando con eso de emérito? No es emérito, es un ex rey. Con el lenguaje se manipula mucho la historia, hay mucha trampa. Otro ejemplo, yo no digo trumpismo. Trump es la ultraderecha, si se dice trumpismo parece que es una ideología limitada a EE UU. Pero comparten los mismos asesores que la ultraderecha en España.

Basas mucho tus relatos en anécdotas.

No son anécdotas, está contando con otro lenguaje, pero es historia. Yo te hablo de cómo fue el matrimonio de Estado entre Juana I de Castilla y Felipe el Hermoso y parece que te estoy contando una anécdota. Pero es historia, historia contada de otra manera. Nunca cuento nada nuevo, lo cuento de otra manera. Lo cuento como creo que me hubiera gustado que la historia me la hubieran contado a mí para ayudarme a entender la actualidad.

¿Y cuál es la historia que nunca te hubiera gustado contar?

Tengo dos bestias negras, la monarquía y la iglesia, dos instituciones que sobreviven gracias a la ignorancia de la gente. Las estudio mucho, me he leído la Biblia y sé que la religión es lo peor le puede pasar a un ser humano. Eso sí, yo soy muy amante de la historia de las religiones y de la monarquía. Solo estudiándolo puedes saber lo que significa. Hay que conocerlo bien para criticarlo.





Fuente: Anred.org