February 1, 2022
De parte de Nodo50
186 puntos de vista

Juan-Ram├│n Capella y Jos├ę Luis Gordillo

A los poderes p├║blicos espa├▒oles y a los dirigentes de los partidos pol├şticos atlantistas (Vox, PP, PSOE, Ciudadanos, PNV, JuntsxCat, etc.) no les ha bastado con el fracaso de su actuaci├│n en Afganist├ín. All├í se enviaron tropas, exigidas por el Imperio; all├ş dejaron la vida un centenar largo de soldados espa├▒oles y ├ęstos, a su vez, mataron a un n├║mero indeterminado de personas o colaboraron decisivamente para que otros las mataran; all├í se dijo que guardiaciviles espa├▒oles formaban a la polic├şa de Afganist├ín; all├í el Estado espa├▒ol se gast├│ miles de millones de euros que bien se pod├şan haber empleado en la sanidad p├║blica, en la educaci├│n o en las ayudas a la dependencia. Y la pregunta es obvia: ┬┐para qu├ę sirvi├│ todo eso?

A los belicistas, incluidos los belicistas que no lo son por convicci├│n sino para caerle bien al que manda, se les acostumbra a atribuir ÔÇťrealismo pol├şticoÔÇŁ. Cada vez que alguien piense as├ş, que inmediatamente reflexione sobre la fallida aventura neocolonial en Afganist├ín, la cual ha durado nada m├ís y nada menos que veinte a├▒os. Y cuando haya acabado que contin├║e reflexionando sobre las consecuencias materiales de las guerras de agresi├│n protagonizadas por EE. UU. y sus aliados europeos en Iraq, Libia o Siria. Por ├║ltimo, tambi├ęn ser├şa conveniente que no se perdiera de vista nunca que EE. UU. y Rusia (as├ş como Francia o Gran Breta├▒a) son estados cuyos ej├ęrcitos disponen de abundante armamento nuclear, qu├şmico o bacteriol├│gico.

(Y tambi├ęn podr├şan hacerse otras preguntas, en relaci├│n con la gesti├│n por el Gobierno de Espa├▒a, entonces del PP, por el accidente del Yak-42, que para colmo de iron├şas era un avi├│n de dise├▒o sovi├ętico.)

Ahora la ministra Robles, en nombre del Gobierno actual, anuncia el env├şo de buques de guerra y de bombarderos para colaborar en el jaque a Rusia de la Otan que propone el Gobierno norteamericano.

La expansi├│n de la Otan hacia el este, que ya incluy├│ en su d├şa el bombardeo de Belgrado, de una ciudad de civiles como nosotros, pretende ahora asociarse a Ucrania para instalar all├ş bases militares que amenacen a Rusia, pues este pa├şs estrangul├│ en su d├şa el intento occidental de cerrarle la salida al mar Mediterr├íneo. Cualquier instancia de an├ílisis geopol├ştico no sometida a la justificaci├│n del Imperio sabe que Rusia no pretende atacar a nadie. Que su traslado de tropas a su frontera sur es una simple maniobra de disuasi├│n. Que se puede convertir en una crisis de proporciones mundiales si los Estados Unidos prosiguen con su proyecto de avanzar hacia el este de Europa.

Desde el principio de esta crisis se vio que estaba orquestada. Lo evidenciaron las amenazadoras palabras de Borrell, algo as├ş como el ministro de Exteriores de la Uni├│n Europea (Alto Representante), sobre Ucrania y del secretario general de la Otan.

La participaci├│n espa├▒ola (y la europea) en amenazas militares a otros pa├şses es una verg├╝enza. Lo es la propia pertenencia a la Otan, tanto como la existencia de bases militares norteamericanas en nuestro pa├şs. El caso de la Otan es sangrante, pues para obtener la aquiescencia a la llamada Alianza Atl├íntica en refer├ęndum de la poblaci├│n, el presidente del Gobierno espa├▒ol, Felipe Gonz├ílez, del PSOE, se comprometi├│ a la no integraci├│n de Espa├▒a en su estructura militar. Palabras que el viento se llev├│. Ahora una ministra del mismo partido anuncia el env├şo de buques de guerra al mar Negro, tambi├ęn para amenazar a Rusia, y bombarderos (aviones) a Rumania.

En el mar Negro, obviamente, no se nos ha perdido nada.

Tal vez la sangre no llegue al r├şo porque Rusia no est├í dispuesta a aceptar, en modo alguno, la instalaci├│n de misiles de alcance medio en Europa, que es el objetivo norteamericano, y acaso la Otan se la tenga que envainar porque Rusia tambi├ęn dispone de este tipo de armamento y podr├şa emplazarlo. Por otra parte, los intereses econ├│micos de diversos pa├şses de la UE en Rusia son amplios y poderosos, comenzando por lo que puede estar en el coraz├│n mismo de esta crisis, a saber: la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, que debe llevar el gas ruso a Alemania y al centro de Europa y que, desde el punto de vista de Washington, podr├şa reducir la dependencia de Europa del gas norteamericano y aumentar la influencia de Rusia en los asuntos europeos. Ante la crisis energ├ętica en curso, el gas ruso es vital para las econom├şas europeas. Frente a ese argumento se puede esgrimir que la Rusia de Putin tiene los suficientes problemas internos (su econom├şa, por ejemplo, es altamente dependiente de la exportaci├│n de gas y petr├│leo, dos recursos agotables que han alcanzado ya o est├ín cerca de alcanzar sus picos de extracci├│n) como para dedicarse a inmiscuirse en la pol├ştica interna de los pa├şses de la UE. Todas las tensiones en la frontera este de Europa se podr├şan solucionar con acuerdos razonables que tuvieran en cuenta los intereses de seguridad y defensa de Rusia, un pa├şs que fue invadido por la Alemania hitleriana hace ahora m├ís de ochenta a├▒os y que pag├│ con veinte millones de muertos el combate contra el imperialismo nazi.

Una crisis localizada en Europa le podr├şa venir bien a Norteam├ęrica, siempre al resguardo al otro lado del Atl├íntico. Pero es absolutamente inaceptable una pol├ştica que puede acabar en una ÔÇťguerra de teatroÔÇŁ, esto es, en una guerra limitada al teatro europeo. En cualquier caso, las inquietantes noticias belicosas pueden acabar de asesinar las esperanzas puestas en una salida de la crisis econ├│mica causada por la pandemia mundial, que, por cierto, el Gobierno norteamericano gestion├│ p├ęsimamente.

A los Estados Unidos España no les debe nada. Más bien lo contrario: el pacto de la Administración Eisenhower con la dictadura militar española prolongó durante doce años la falta de derechos de todos nosotros.

Esperemos que los Estados Unidos no recurran en este caso a sus viejos trucos, como la falsa ca├▒onera del golfo de Tonk├şn para entrar en la guerra del Vietnam, o, si vamos a eso, a la supuesta voladura del Maine para entrar en guerra con Espa├▒a.

┬┐Por qu├ę soportamos la tendencia norteamericana a militarizar cualquier conflicto? ┬┐Es que no saben negociar? ┬┐Se les ha olvidado, como a los matones de barrio? Armar a Ucrania, con el tipo de Gobierno que hay all├ş, no salido de las urnas en una situaci├│n de normalidad, ┬┐es siquiera prudente?

Tenemos que oponernos a la guerra tanto como podamos. A cualquier guerra, y además a los gastos militares que hacen posibles las guerras y restan recursos para cosas verdaderamente necesarias.

24/1/2022




Fuente: Mientrastanto.org