December 16, 2020
De parte de Nodo50
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Sobre las convicciones democráticas del emérito también habría mucho que contar. Juan Carlos no trajo la democracia, se amoldó a una sociedad en cambio y en plena ebullición para no ser arrollado y perder la herencia que le dejó Franco. La transición, diseñada cuidadosamente desde la embajada norteamericana, se diseñó para evitar un cambio real como el demandado en las calles por un pueblo en empoderamiento progresivo y sin marcha atrás posible. Que no nos vendan cuentos de Disney, que eso solo vale para críos y adultos lobotomizados. Hay información oficial desclasificada o filtrada que lo pone negro sobre blanco. Juan Carlos se convirtió en un espía al servicio de la Casa Blanca a cambio de ser rey y de consentir regalarle a Marruecos el Sáhara Occidental. Y por supuesto a cambio de la entrada en la OTAN y de permitir a EEUU mantener las bases militares para acosar a los pueblos con ansias de libertad en Oriente Medio y África.

Pero, al margen de esa transacción, habría mucho más que decir. Uno no elige a la familia, pero sí a sus amigos. Cuando los amigos te consideran familia, eso denota lazos muy estrechos y vínculos indisolubles a todos los niveles. Pues bien, es lo que le ocurre a Juan Carlos con los dictadores feudales más sanguinarios del planeta, con los camelleros rebanacuellos de las monarquías del Golfo, como Arabia Saudí, Emiratos, Kuwait o Bahrein, muchos de sus cajeros automáticos. Ninguna persona con profundas convicciones democráticas sería amigo íntimo de semejantes personajes, financiadores del terrorismo internacional de al Qaeda y el Estado Islámico, que muestran un absoluto desprecio por la vida y los derechos humanos.

Así que, señores socialistas o populares, no nos cuenten más milongas. La figura de los reyes no puede ser blanqueada por mucho que lo intenten simplemente por lo que son, un inadmisible anacronismo antidemocrático. Pero los borbones, Juan Carlos o Felipe –tanto monta, monta tanto– muchísimo menos, dadas sus trayectorias vitales, sus negocios y sus peligrosas amistades




Fuente: Bitsrojiverdes.org