September 28, 2022
De parte de Nodo50
198 puntos de vista

Los recientes ataques de Joe Biden contra Donald Trump y los 芦republicanos del MAGA [Make America Great Again]禄 han provocado la indignaci贸n de la derecha estadounidense. Lo que deber铆a sorprendernos no es la fuerza del ataque 鈥攃ontra lo que son, despu茅s de todo, fuerzas descaradamente antidemocr谩ticas鈥 sino el alejamiento que representa respecto del enfoque que suelen adoptar los actores pol铆ticos tradicionales: uno que tiende a eufemizar la amenaza de la extrema derecha y a establecer una falsa equivalencia o simetr铆a con las fuerzas que la resisten.

El concepto de 芦polarizaci贸n禄 se utiliza cada vez m谩s en los c铆rculos convencionales para lamentar el estado actual de la pol铆tica. Es un paralelo liberal a los p谩nicos morales de la derecha sobre la cultura de la cancelaci贸n, la 芦wokeness禄, o lo que sol铆a llamarse 芦correcci贸n pol铆tica禄. Estos p谩nicos morales se basan generalmente en sucesos rid铆culos que, sin embargo, se filtran en el discurso p煤blico, a menudo con la ayuda de los medios de comunicaci贸n dominantes. Como ha documentado Nathan Oseroff-Spicer, el p谩nico 芦woke禄 se ha extendido a los clubes de striptease, el ej茅rcito, las empresas, la educaci贸n m茅dica e incluso a la monarqu铆a brit谩nica, entre otros. Aunque el centro liberal considera exagerada la 芦guerra contra el woke禄 de la derecha, insiste en presentarla como una cara de un dualismo de extremismos tanto de izquierda como de derecha. Puede que la derecha haya dado rienda suelta a sus tendencias extremistas y autoritarias, pero tambi茅n lo ha hecho la izquierda. Los trumpistas y los brexistas son el reverso de los antifa y de los estudiantes demasiado despiertos y entusiastas.

La soluci贸n, se nos dice con condescendencia, pasa por un t茅rmino medio m谩s razonable, basado en la tolerancia hacia los puntos de vista divergentes. Pensemos, por ejemplo, en la proliferaci贸n de art铆culos sobre gente de izquierda que se niega a salir con reaccionarios o en la necesidad de 芦tender puentes禄 o 芦pinchar la burbuja禄. 驴No es esto lo que ha permitido a nuestras sociedades progresar hasta este avanzado estado de democracia? 驴Qui茅n fue el gran fil贸sofo que dijo una vez que 芦hay gente muy buena en ambos lados禄?

Esto no es nada nuevo, por supuesto. Durante mucho tiempo ha sido fundamental para el liberalismo abstracto y ha servido para protegerlo contra los cambios democr谩ticos radicales que habr铆an desafiado los intereses ligados al statu quo. As铆 que no es nada sorprendente ver su reciente resurgimiento bajo frases tan trilladas como 芦el mercado de las ideas禄. Se nos dice que no debemos tener miedo de las ideas con las que podemos estar en desacuerdo: si son malas, pero confrontadas en un entorno p煤blico, ser谩n derrotadas y la raz贸n prevalecer谩. Eso parece sensato鈥 a menos que se haya prestado atenci贸n a la evoluci贸n pol铆tica de las 煤ltimas d茅cadas y a lo que realmente est谩 en juego en la pol铆tica moderna.

驴Maduro?

Es f谩cil ver c贸mo esta postura resulta atractiva y tranquilizadora para aquellos que se encuentran en una posici贸n c贸moda. En su opini贸n, nuestra libertad est谩 amenazada por quienes sostienen ideas que est谩n por fuera de los l铆mites, ya sea en la izquierda o en la derecha. Este enfoque de la pol铆tica, suave, maduro y sensato no podr铆a ser m谩s razonable. Y si este statu quo beneficia a los que defienden esta posici贸n, bueno, eso es solo una ventaja a帽adida.

Sin embargo, esto es razonable solo si nos abstraemos de lo que es la pol铆tica. Significa ignorar lo profundamente desiguales e injustas que son nuestras sociedades y c贸mo la situaci贸n, de hecho, est谩 empeorando. Significa ignorar las crisis que tenemos encima, la urgencia de soluciones radicales y lo intransigentes que son las fuerzas de la reacci贸n. Parece cada vez m谩s claro que el fascismo est谩 surgiendo como respuesta a la incapacidad del sistema actual para resolver las crisis que 茅l mismo ha creado. En este contexto, es sencillamente criminal que el liberalismo convencional ceda ante los reaccionarios y normalice sus argumentos.

La polarizaci贸n ha sido utilizada por acad茅micos y comentaristas para hablar del vaciamiento del centro pol铆tico con la mirada puesta en la Europa continental, donde el apoyo a los partidos socialdem贸cratas y de centroderecha se ha desplomado. Pero en la anglosfera el t茅rmino tambi茅n se ha utilizado para describir una radicalizaci贸n tanto de la izquierda como de la derecha.

Sin embargo, esto significa a menudo presentar una radicalizaci贸n paralela en ambos lados, equiparando las peligrosas tendencias autoritarias de la derecha con la supuesta 芦wokidad禄 radical de la izquierda.  El resultado es crear una falsa equivalencia entre una posici贸n de extrema derecha y el rechazo a la misma, por muy leve que sea su forma (por ejemplo, no querer salir con republicanos del MAGA).

As铆, la polarizaci贸n incluye a los abierta y violentamente racistas, sexistas, hom贸fobos, transf贸bicos, clasistas y esc茅pticos del cambio clim谩tico, pero tambi茅n a los que se sit煤an decididamente en el lado del antirracismo, del antisexismo, de los derechos LGBTQ, de la lucha contra la pobreza y la desigualdad y a favor del cambio radical para abordar la crisis clim谩tica.

Esta falsa equivalencia tiene dos consecuencias igualmente inquietantes. En primer lugar, al mismo tiempo que pinta a ambas partes de forma negativa, equiparar la pol铆tica reaccionaria con su oposici贸n normaliza autom谩ticamente la pol铆tica reaccionaria como si fuera una parte leg铆tima del debate (芦隆hay que escuchar a ambas partes!禄). Pensemos, por ejemplo, en la forma en que la BBC del Reino Unido cubri贸 el cambio clim谩tico durante a帽os, dando casi el mismo espacio a los negacionistas que a los cient铆ficos, o en la cobertura desproporcionada que reciben los pol铆ticos y actores de extrema derecha y sus temas favoritos en todo el mundo.

No solo es 茅tica y pol铆ticamente incorrecto dar tanto espacio p煤blico a ideas tan peligrosas, sino tambi茅n ingenuo: presupone que estos actores est谩n realmente interesados en el debate, en lugar de buscar simplemente la m谩xima difusi贸n de sus ideas. Como escribi贸 Nesrine Malik sobre programas como Newsnight, de la BBC:

Visiones antes relegadas a los m谩rgenes pol铆ticos han llegado al gran p煤blico a trav茅s de los medios de comunicaci贸n tradicionales y redes sociales que antes nunca habr铆an contemplado su exhibici贸n. La expansi贸n de los medios de comunicaci贸n hizo que no solo las voces marginadas tengan asegurado el acceso al p煤blico, sino tambi茅n aquellas con opiniones m谩s extremas.

Pero, adem谩s, refuerza la hegemon铆a actual, present谩ndola como la 煤nica alternativa a la pol铆tica reaccionaria al tiempo que se opone a cualquier resistencia real a esta 煤ltima (por no hablar de las demandas de cambio radical en favor de la igualdad y la emancipaci贸n).

驴Sanar y crecer?

Se nos dice que el camino a seguir es el debate, la compasi贸n y la reconciliaci贸n. Sin embargo, parece que tales gestos deben venir siempre de la izquierda o de las v铆ctimas de la pol铆tica reaccionaria y extenderse luego a la derecha y a los autores de dicha pol铆tica, que no dan nada a cambio. En este sentido, fue revelador que la 芦reconciliaci贸n禄 fuera el elemento central del primer discurso de Joe Biden como presidente electo: 芦No somos enemigos. Somos americanos (鈥) Es momento de sanar en Estados Unidos禄.

Imagina que eres una de las muchas personas atacadas la pol铆tica trumpista (y republicana en general, hist贸ricamente) a la que se le dice que, aunque haya ganado el bando que se supone que es el tuyo, tendr谩s que esforzarte por reconciliarte con gente que se ha envalentonado cada vez m谩s en negar tu propia humanidad. Imagina que se te pide que dediques tiempo, energ铆a y empat铆a a los autores de da帽os incre铆bles y a los partidarios de todo lo que es tan terrible en nuestras sociedades, mientras ves que se hace muy poco para abordar las innumerables crisis que nos afectan a todos (aunque de forma desigual). A los m谩s vulnerables se les dice, una vez m谩s, que tengan paciencia.

Aunque podemos remontarnos a d茅cadas atr谩s con este tipo de estrategias, la generalizaci贸n de las posiciones radicales se ha acelerado en los 煤ltimos tiempos. Bast贸 que transcurran solo unos a帽os de la manifestaci贸n de 芦Unite the Right禄 y del asesinato de la activista antifascista Heather Heyer para que la impactante afirmaci贸n de Trump de que 芦hab铆a gente muy buena en ambos bandos禄 fuera engullida por su oposici贸n liberal. 

Esto no deber铆a sorprendernos, ya que el ascenso de Trump y de la extrema derecha a nivel global fueron totalmente malinterpretados en los an谩lisis tradicionales. Recordemos c贸mo se culp贸 de la elecci贸n de Trump (pero tambi茅n del Brexit) a la 芦clase trabajadora blanca禄. Esto empalm贸 muy bien con la arrogancia de la clase media y la fantas铆a liberal, incluso si no resiste un escrutinio b谩sico, ya que ambos encontraron claramente su base en los sectores m谩s ricos de la sociedad. En cambio, legitim贸 pol铆ticas que ten铆an un atractivo limitado 鈥攁unque extremadamente preocupante鈥, haci茅ndolas parecer mucho m谩s 芦populares禄 de lo que realmente son y como la voz de la 芦izquierda禄, a pesar de su sesgo profundamente elitista.

驴D贸nde nos deja esto? Las 茅lites liberales siguen aferr谩ndose a la fantas铆a de que el liberalismo es innatamente un baluarte contra la extrema derecha y el fascismo. Sin embargo, esta creencia se basa en un escaso conocimiento de la historia del liberalismo. De hecho, en muchas ocasiones, la 茅lite liberal ha encontrado posible e incluso preferible ponerse del lado de la opresi贸n en defensa de sus propios intereses, y muchos de los derechos que la 茅lite liberal utiliza para convencer a la izquierda de que les apoye se ganaron a pesar de esta tradici贸n, y no gracias a ella. Los derechos de voto, por ejemplo, siempre fueron limitados y precarios, y se han reducido a煤n m谩s recientemente tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.

La hegemon铆a que ha alcanzado el liberalismo ha alimentado la creencia de que solo es posible un progreso lento, y que todo lo que vaya m谩s all谩 nos llevar铆a por un camino autoritario. De ah铆 la fuerza actual del discurso de la 芦polarizaci贸n禄. Sin embargo, las numerosas crisis que nos acechan exigen algo m谩s que un d茅bil reformismo. Con nuestra propia supervivencia amenazada a corto y medio plazo, est谩 claro que el cambio radical est谩 sucediendo, nos guste o no. La derecha est谩 preparada para ello y tiene ideas claras de c贸mo podr铆a ser: ya sea el gobierno tecnocr谩tico de las corporaciones o el fascismo en toda regla. En este contexto, situarse en la valla entre la opresi贸n y la resistencia no es ser 芦razonable禄, sino c贸mplice de la opresi贸n.




Fuente: Jacobinlat.com