November 28, 2022
De parte de Nodo50
76 puntos de vista

Los costes de la calefacci贸n, la vivienda, la alimentaci贸n y la movilidad se disparan, la crisis social llega a su punto 谩lgido. Cada vez son m谩s las personas que se dan cuenta de que ya no pueden permitirse cubrir las necesidades m谩s b谩sicas de la vida cotidiana. Ya que el gobierno federal se enfrenta, en el mejor de los casos, a la dram谩tica subida del coste de la vida pero se niega a tomar medidas eficaces, es inminente un 鈥渙to帽o caliente鈥 de protestas sociales.

En esta situaci贸n, la izquierda debe formular contrapropuestas convincentes a las pol铆ticas del gobierno, que sean capaces de proporcionar un remedio a corto plazo y, al mismo tiempo, abordar las causas subyacentes de la inflaci贸n. Las ideas ecosocialistas pueden desempe帽ar un papel fundamental en este sentido. Al fin y al cabo, este oto帽o finalmente se negociar谩 qui茅n debe pagar la factura de los efectos de las crisis ecol贸gicas, cada vez m谩s perceptibles desde Europa.

La inflaci贸n es la lucha de clases

Como toda inflaci贸n, la actual crisis de precios es en el fondo un conflicto entre clases sociales por la distribuci贸n de una oferta limitada de bienes que la sociedad en su conjunto puede producir. En una situaci贸n de escasez general como la actual, las empresas tienen una ventaja estructural sobre los trabajadores gracias a su capacidad para fijar los precios, mientras los trabajadores s贸lo pueden presionar colectivamente para conseguir unos salarios m谩s altos. La concentraci贸n del poder de mercado en muchos sectores no s贸lo permite a las grandes empresas repercutir en el aumento de los costes de las materias primas, sino tambi茅n aumentar sus m谩rgenes de beneficio. Las burbujas especulativas de los mercados financieros altamente vol谩tiles, que en 煤ltima instancia son una apuesta por la escasez f铆sica, tambi茅n proporcionan grandes beneficios para algunos, mientras hacen subir los precios para otros.

Adem谩s, el principio de los costes marginales garantiza actualmente un exceso de beneficios en muchos mercados, por ejemplo, en el sector de la electricidad: si la demanda de un bien escaso es tan alta que incluso los proveedores con costes de compra y producci贸n m谩s elevados pueden encontrar un comprador, entonces los proveedores que compran y producen m谩s barato tambi茅n pueden subir sus precios. As铆, la diferencia entre el precio de un producto y los costes unitarios de los fabricantes aumenta, y con ella el beneficio. Esto es precisamente lo que se observa en muchas industrias. Seg煤n las estimaciones del Economic Policy Institute, al menos en EE.UU., la mayor parte de las subidas de precios actuales se deben al aumento de los beneficios.

Esto significa que actualmente los trabajadores no s贸lo est谩n pagando las consecuencias de los crecientes costes de producci贸n, sino que tambi茅n est谩n transfiriendo una parte cada vez mayor de sus ingresos a las empresas, que contabilizan como beneficios para ellas. Mientras muchas empresas, como las del sector energ茅tico, obtienen beneficios excesivos, la evoluci贸n de los salarios va por detr谩s del aumento de los precios, por lo que el poder adquisitivo real de los trabajadores disminuye.

Los bancos centrales tambi茅n se ponen del lado del capital en este conflicto: intentan amortiguar la demanda subiendo los tipos de inter茅s hasta el punto de aumentar el desempleo. En principio, hay que bajar los precios para que menos personas puedan permitirse ciertos bienes. Pero el creciente 鈥渆j茅rcito de reserva鈥 de solicitantes de empleo tambi茅n limita el poder de negociaci贸n de las trabajadoras y, por tanto, sus demandas salariales.

La lucha laboral no es suficiente

Los sindicatos fuertes deben luchar por los intereses de la clase trabajadora. Pero su poder real es limitado en la situaci贸n actual. Todos los 34 millones de trabajadores que cotizan a la seguridad social en Alemania se ven afectados por la subida de precios. Al mismo tiempo, seg煤n las normas habituales de la pol铆tica de negociaci贸n colectiva, s贸lo unos 10 millones de trabajadores podr谩n negociar nuevos salarios este a帽o. Incluso la demanda del IG Metall, quiz谩s el sindicato m谩s poderoso del pa铆s, de un aumento salarial del 8% corresponde, como mucho, a una compensaci贸n por la inflaci贸n. Es de suponer que el sindicato quiere evitar la puesta en marcha de una espiral de precios salariales, que, hasta el momento, es una mera quimera. Pero incluso si los sindicatos pudieran obligar a subir los salarios de forma generalizada, esto supondr铆a, en el mejor de los casos, una defensa del statu quo. Sin embargo, en vista de la recesi贸n que se avecina, las posibilidades de que esto ocurra son escasas.

Adem谩s, los paquetes de ayuda de la 鈥渃oalici贸n sem谩foro鈥 son completamente inadecuados. Muchos hogares no reciben lo que necesitan en un corto plazo para pasar el invierno. Los 茅xitos de la pol铆tica salarial son, por lo tanto, incuestionablemente necesarios, pero deben ir acompa帽ados de otras medidas de apoyo estatal para, al menos, frenar la p茅rdida real de poder adquisitivo. Y ni siquiera ellos pueden combatir las causas subyacentes de la inflaci贸n. En primer lugar, el suministro global de energ铆a y alimentos est谩 disminuyendo -un efecto de las crisis ecol贸gicas y del vacilante final de la era f贸sil- y, en segundo lugar, la satisfacci贸n de las necesidades esenciales en el capitalismo neoliberal va inevitablemente acompa帽ada de injusticia e ineficiencia.

La inflaci贸n como crisis ecol贸gica

Actualmente estamos asistiendo a c贸mo se van cumpliendo una tras otra las predicciones de los cient铆ficos naturales y de los economistas heterodoxos, que llevan mucho tiempo advirti茅ndonos de las consecuencias de nuestra forma de hacer negocios. Los bienes de primera necesidad son cada vez m谩s escasos debido al colapso clim谩tico, las pandemias y otras crisis ecol贸gicas, adem谩s de la guerra en Ucrania, como parte de esta cat谩strofe aguda.

Las condiciones meteorol贸gicas extremas y el cambio clim谩tico est谩n provocando un aumento de los precios en casi todos los sectores. Debido al cuarto verano de sequ铆a consecutivo, el nivel de agua de muchos r铆os en Alemania ha descendido a m铆nimos hist贸ricos, lo que ha disparado los costes de la navegaci贸n interior y, por tanto, de muchas mercanc铆as, ya que las barcazas s贸lo pueden cargarse parcialmente en canal tan bajos. Sin embargo, la mayor frecuencia de condiciones meteorol贸gicas extremas no s贸lo provoca retrasos en las distintas rutas de transporte, sino tambi茅n un aumento de las primas de los seguros. Actualmente se est谩 valorando incluso el riesgo de que las empresas puedan ser demandadas por sus pr谩cticas comerciales perjudiciales para el clima. Las subidas de precios de materias primas como la madera se deben en gran medida a los da帽os en los bosques debidos al cambio clim谩tico, as铆 como a la necesaria reconstrucci贸n de las casas destruidas a causa de las cada vez m谩s frecuentes cat谩strofes naturales. Por 煤ltimo, la productividad del trabajo ya est谩 disminuyendo en muchas partes del mundo porque, sencillamente, hace demasiado calor.

Sin embargo, la crisis clim谩tica est谩 golpeando con especial dureza a los tres sectores que, seg煤n el an谩lisis del BCE, son responsables casi en su totalidad de las actuales subidas de precios: la agricultura, la movilidad y la vivienda (las estad铆sticas incluyen en esta categor铆a la calefacci贸n y el consumo privado de electricidad). En todos los dem谩s sectores, la inflaci贸n est谩 por debajo de la media general actual, que es del 8,3%. Esto deja claro que los costes est谩n siendo impulsados por las distintas crisis ecol贸gicas.

Esto es especialmente evidente cuando se observan los precios de los alimentos, que llevan a帽os subiendo. Adem谩s de la interrupci贸n de las exportaciones de alimentos de Ucrania, Rusia e India, relacionada con la guerra y las sanciones, los efectos del calentamiento global han tenido un impacto significativo en la agricultura mundial en los 煤ltimos a帽os. Todo el oeste americano y gran parte de Europa se han enfrentado este verano a graves sequ铆as, que han provocado un menor rendimiento o incluso la p茅rdida total de las cosechas y, por tanto, un aumento de los precios. El impacto de la crisis clim谩tica en los precios de los alimentos es una tendencia a largo plazo que ir谩 intensific谩ndose, a menos que se tomen medidas dr谩sticas de protecci贸n del clima. Por poner un ejemplo: En 2020, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim谩tico (IPCC) proyect贸 que los precios de los cereales aumentar铆an hasta un 30% en 2050 debido a unas condiciones meteorol贸gicas m谩s extremas. Los efectos de diversas crisis ecol贸gicas, desde la erosi贸n del suelo hasta la muerte masiva de polinizadores, entre los que tambi茅n existen relaciones causales, ni siquiera se consideraron plenamente en esta previsi贸n.

Sin embargo, seg煤n https://blogs.adb.org/blog/one-way-address-inflation-take-action-climate-changerecientes anuncios de la Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Alimentaci贸n y la Agricultura (FAO), los precios medios de los alimentos a nivel mundial ya han subido exactamente un 30% de 2020 a 2021. El 铆ndice global de precios de los alimentos de Welthungerhilfe casi se ha duplicado entre 2020 y 2022. Tambi茅n en Alemania los precios de los alimentos llevan a帽os subiendo, 煤ltimamente una media del 15%, y en el caso de muchos productos, como los aceites vegetales, el trigo o la carne de cerdo, incluso m谩s del 50%. Esto se traduce en restricciones masivas para las personas afectadas por la pobreza en Alemania y cifras r茅cord en los bancos de alimentos, que suponen una cuesti贸n de vida o muerte para millones de personas en todo el mundo.

Por supuesto, adem谩s de los costes m谩s elevados, los mayores m谩rgenes de beneficio tambi茅n desempe帽an un papel importante en la alimentaci贸n, sobre todo porque un oligopolio de cuatro cadenas mayoristas puede dictar en gran medida los precios al consumidor. Adem谩s, los precios de los alimentos tienden a seguir los precios de la energ铆a, ya que la agricultura sigue bas谩ndose predominantemente en los combustibles f贸siles y los fertilizantes. Los altos precios de la energ铆a son tambi茅n un incentivo para que las agricultoras cambien la producci贸n de alimentos por la de biocombustibles, la cual ha aumentado constantemente en la UE en los 煤ltimos tres a帽os. Por 煤ltimo, los especuladores de los mercados mundiales de productos b谩sicos se anticipan y, por tanto, agravan cualquier aumento de los costes de los alimentos, ya sea por causa de la guerra o de las malas cosechas.

Adem谩s de los alimentos, las peores subidas de precios afectan a las necesidades b谩sicas de calefacci贸n y movilidad. M谩s de la mitad de la inflaci贸n en la eurozona en la primavera de 2022 se debi贸 al aumento de los costes de la energ铆a y de los beneficios de las empresas energ茅ticas. Mientras los precios del gas siguen subiendo, el precio de la electricidad en Alemania tambi茅n ha alcanzado niveles r茅cord de m谩s de 1.000 euros por megavatio hora. Esto preocupa a muchos hogares alemanes, que no saben si podr谩n permitirse pagar la calefacci贸n en invierno.

La causa m谩s importante del actual aumento dr谩stico del coste de la vida es la dependencia de los combustibles f贸siles, que se deriva de la aletargada expansi贸n de los sistemas de energ铆a renovable y de una infraestructura de transporte p煤blico sostenible. La p茅rdida de importaciones de gas y petr贸leo de Rusia parece insignificante comparada con la dr谩stica reducci贸n del consumo de combustibles f贸siles que ser铆a necesaria para evitar un calentamiento global catastr贸fico. El aumento del calor y la mayor frecuencia de fen贸menos meteorol贸gicos extremos tambi茅n est谩n causando cada vez m谩s problemas en la producci贸n de energ铆a convencional. Debido a las sequ铆as mundiales, las centrales nucleares francesas y las centrales de carb贸n chinas han fallado en los 煤ltimos meses.

Desde hace meses, el gobierno federal se esfuerza por convencer a los ciudadanos de Alemania de que reduzcan su consumo individual de energ铆a, al tiempo que distribuye los ingresos de la tasa del gas a las empresas energ茅ticas, que ya est谩n obteniendo beneficios r茅cord. Esta pol铆tica es paradigm谩tica de un mecanismo central del capitalismo: la creaci贸n artificial de escasez que permite a los propietarios del capital obtener grandes beneficios.

Las necesidades b谩sicas no son un asunto para el mercado

Evidentemente, es inaceptable que los consumidores paguen las consecuencias de que poderosas empresas hayan bloqueado la transici贸n energ茅tica y agr铆cola durante a帽os. Sin embargo, es mucho m谩s grave que las empresas con poder de mercado puedan utilizar los aumentos de costes resultantes para ampliar adicionalmente sus m谩rgenes de beneficio.

Sin embargo, el problema fundamental es que, en la actualidad, las necesidades b谩sicas s贸lo pueden satisfacerse completamente a trav茅s de la compra de bienes en el mercado. Esta mercantilizaci贸n de la vida es la responsable del aumento de los costes, que conduce a crisis sociales masivas. Mientras que los bienes p煤blicos sirven, en principio, para satisfacer las necesidades de todos, las mercanc铆as -en el sentido de los bienes comercializados en los mercados- son, por su propia naturaleza, s贸lo accesibles a quienes tienen suficiente poder adquisitivo para adquirirlas.

Esto crea escasez, que tiene tres efectos principales: En primer lugar, permite a las empresas obtener beneficios, ya que lo que abunda no puede venderse a un precio elevado. En segundo lugar, la producci贸n de bienes para el consumo individual conduce a un consumo innecesario de energ铆a y recursos, y precisamente de esta manera impulsa las crisis ecol贸gicas, que a su vez conducen a un mayor aumento de los costes. La satisfacci贸n de necesidades b谩sicas a trav茅s de sistemas de mercado, suelen consumir muchas veces la energ铆a y los recursos que requerir铆a un suministro p煤blico equivalente. Para llevar a unas cincuenta personas a su lugar de trabajo, un autob煤s requiere una fracci贸n de la energ铆a y las materias primas que utilizar铆an cincuenta coches para recorrer la misma distancia. La subida de los alquileres se debe en gran medida a los beneficios que conlleva la especulaci贸n con la escasez de viviendas; una empresa p煤blica de vivienda no tendr铆a que participar de ello. La producci贸n y distribuci贸n de alimentos es tambi茅n simult谩neamente un despilfarro y una gran injusticia: cada a帽o en Alemania, el rendimiento del 25% de las tierras cultivables acaba en el cubo de la basura y el 60% en comedores, mientras que los supermercados y los especuladores ganan con el aumento de los precios de los alimentos b谩sicos. Al mismo tiempo, las colas ante los bancos de alimentos demuestran que el despilfarro y la escasez coexisten.

El tercer efecto de la escasez artificial se refiere al trabajo asalariado: para poder permitirse la satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas a trav茅s de los productos b谩sicos, los trabajadores tienen que ganar unos ingresos mucho m谩s altos y trabajar en consecuencia m谩s de lo que ser铆a necesario en un mundo con sistemas de abastecimiento p煤blico. El problema se agrava cada vez que los bienes comunes -como el sistema sanitario- se privatizan y se someten a la l贸gica del beneficio. En otras palabras, tenemos que producir m谩s y m谩s bienes para el mercado, que nadie necesita realmente, s贸lo para acceder a aquello que todo el mundo necesita realmente. As铆, el trabajo asalariado pasa a formar parte de la espiral de crecimiento capitalista.

En la actual crisis de la inflaci贸n, esta din谩mica est谩 llegando a su punto 谩lgido, al desviarse una parte cada vez mayor de los ingresos generados como beneficio -la escasez general de materias primas importantes lo permite-. No es de extra帽ar, pues, que neoliberales como Sigmar Gabriel pidan ahora mismo una ampliaci贸n de la semana laboral para 鈥渓uchar contra la inflaci贸n鈥, mientras que la ministra de Econom铆a Lindner agrava las penurias, entre otras cosas, eliminando el abono de transporte a 9 euros, el instrumento m谩s eficaz de la coalici贸n sem谩foro contra la inflaci贸n hasta el momento. La austeridad tambi茅n significa que las necesidades b谩sicas deben satisfacerse cada vez m谩s a trav茅s del mercado, siendo las mujeres de bajos ingresos las primeras en sufrirlo.

Asegurar el suministro b谩sico

Una respuesta de la izquierda a la crisis inflacionaria deber铆a ser la organizaci贸n de la satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas fuera del mercado, quitando en 煤ltima instancia el sentido del propio t茅rmino 鈥渃oste de la vida鈥. Al fin y al cabo, esta es la idea central que comparten las ideas ecosocialistas, desde el decrecimiento hasta el Green New Deal: Un suministro b谩sico solidario genera el mismo valor de uso con un menor consumo de energ铆a, un menor tiempo de trabajo socialmente necesario y un menor impacto en los ecosistemas en comparaci贸n con los mercados capitalistas. Garantiza el acceso universal a las condiciones materiales para una buena vida, por lo tanto, socava la fuerza motriz central que obliga a las personas a realizar un trabajo asalariado excesivo en el capitalismo.

Al mismo tiempo, los servicios p煤blicos permiten una reducci贸n democr谩ticamente planificada y socialmente justa del consumo de energ铆a y recursos. Sin esa reducci贸n en el Norte Global, es imposible de facto limitar el calentamiento global a 1,5 grados.

Adem谩s, un suministro p煤blico b谩sico eficiente tambi茅n elimina la presi贸n de los precios en los mercados restantes, ajustando la demanda econ贸mica global de recursos y energ铆a limitados a la oferta decreciente. Un suministro b谩sico p煤blico ofrece as铆 un medio eficaz para combatir tanto la aguda crisis social como sus causas econ贸micas y ecol贸gicas.

La buena noticia es que muchas medidas ecosocialistas gozan actualmente de una enorme popularidad. Entre ellas se encuentran la socializaci贸n de las grandes empresas inmobiliarias, la disposici贸n p煤blica de la movilidad mediante la expansi贸n del transporte p煤blico y un abono permanente de 9 euros, as铆 como una limitaci贸n del precio del gas para las necesidades b谩sicas, que se introducir谩 de una forma u otra en toda Europa, presumiblemente tambi茅n en Alemania. Otras ideas van m谩s all谩: una socializaci贸n de la producci贸n de energ铆a, como reclama la campa帽a 鈥Expropiar a RWE & Co鈥, por ejemplo, podr铆a acelerar dr谩sticamente la transici贸n energ茅tica, ya sea en la expansi贸n de las energ铆as renovables y las capacidades de almacenamiento, la instalaci贸n de bombas de calor o el aislamiento de los hogares.

La agricultura tambi茅n debe cambiar. Pero hasta ahora, los m茅todos de producci贸n sostenible han quedado confinados en gran medida a un nicho social: la gente tiene que poder permitirse alimentos veganos, org谩nicos y de producci贸n regional. Al mismo tiempo, especialmente en las zonas rurales, suele haber una falta de servicios b谩sicos elementales en el lugar de residencia. Entonces, 驴por qu茅 no socializar los supermercados? Mediante una planificaci贸n democr谩tica, se podr铆an eliminar los despidos, reducir el desperdicio de alimentos y organizar toda la cadena de suministro de acuerdo con criterios sociales y ecol贸gicos en lugar de con una l贸gica puramente lucrativa. Una tienda de comestibles en cada pueblo, complementada con huertos comunitarios y cocinas p煤blicas -para todos los que quieran utilizar estas ofertas- podr铆a garantizar el acceso a los alimentos producidos ecol贸gica y regionalmente para todos los habitantes de Alemania.

Un marco econ贸mico para la transformaci贸n

驴Ser铆a financiable la necesaria expansi贸n masiva de los sistemas p煤blicos de pensiones? Pues bien, el 煤nico factor que limita el nivel de gasto p煤blico es precisamente la inflaci贸n. Por lo tanto, no hay nada que decir en contra de un mayor gasto en medidas para combatir la inflaci贸n y sus consecuencias sociales. No invertir ahora equivaldr铆a a rendirse antes de que la lucha haya comenzado realmente. Sin embargo, el freno a la deuda, que en la actualidad s贸lo se elude de forma enga帽osa, tendr铆a que suprimirse oficialmente. Un impuesto sobre el exceso de beneficios tambi茅n podr铆a ayudar a eliminar el exceso de poder adquisitivo en manos de las empresas, y contribuir as铆 a detener la actual espiral entre precios y beneficios.

Una vez que tanto el precio como tambi茅n la escasez absoluta de energ铆a se convierta en un problema -por ejemplo, con el gas-, las empresas industriales que no cumplan una funci贸n social o ecol贸gica importantetendr谩n que ser las primeras en cerrar. Dado que los proyectos sensatos amenazan actualmente con fracasar debido a la escasez real de mano de obra bien formada -y esto no cambiar谩 en un futuro previsible-, detener proyectos social y ecol贸gicamente absurdos como la ampliaci贸n de autopistas, aeropuertos o centros comerciales podr铆a liberar capacidades para los proyectos necesarios. Sin esta priorizaci贸n, la transformaci贸n social y ecol贸gica fracasar谩 en cualquier caso.

Fin de mes, fin del mundo

Incluso los mejores conceptos pol铆ticos nunca prevalecer谩n por s铆 solos; se necesitan actores pol铆ticos que luchen por ellos. 驴Se deduce del hecho de que la inflaci贸n tambi茅n est谩 causada en parte por los problemas ecol贸gicos que las pr贸ximas protestas sociales no deben ser responsabilidad del movimiento obrero sino del movimiento por la justicia clim谩tica? En absoluto. Probablemente, ninguno de los dos grupos por s铆 solos ser铆a capaz de impulsar un programa de reforma pol铆tica tan amplio. S贸lo si los intereses concretos y el poder de negociaci贸n relativamente grande de las trabajadoras se combinan con una respuesta a largo plazo a las crisis ecol贸gicas, que tambi茅n interesa a parte de la clase medias, se podr谩n aplicar las propuestas m谩s populares, desde el l铆mite al precio del gas hasta el abono permanente de 9 euros. Como dice un eslogan de los chalecos amarillos: 鈥淔in de mes, fin del mundo: 隆es la misma lucha!鈥

La estanflaci贸n de la d茅cada de 1970, tambi茅n causada en gran medida por las crisis energ茅ticas, prepar贸 el camino para la aparici贸n del neoliberalismo, cuya promesa pol铆tica central era resolver el agudo conflicto de distribuci贸n social mediante la privatizaci贸n y m谩s crecimiento. El momento actual podr铆a ser una oportunidad hist贸rica para poner a prueba una respuesta diametralmente opuesta, forjando una alianza entre sindicatos y activistas clim谩ticos. Una alianza que, estos 煤ltimos en particular, han estado esperando durante tiempo

Si la inflaci贸n debe entenderse como uno de los primeros efectos de la crisis clim谩tica, que tambi茅n se siente claramente en Alemania, esta alianza parece m谩s que evidente. En este 鈥渙to帽o caliente鈥 debemos luchar para detener el colapso a largo plazo de los sistemas ecol贸gicos de la Tierra. No hay estabilidad de precios en un planeta moribundo.




Fuente: Jacobinlat.com