January 14, 2021
De parte de La Haine
247 puntos de vista


14/01/2021 :: Nacionales E.Herria
x Ander Balanzategui
Las instituciones vascas intensifican el ataque contra los espacios okupados autogestionados y aumentan sus desalojos.

Los centros sociales okupados y autogestionados de Euskal Herria, en especial los gaztetxes, se enfrentan a una ofensiva de las instituciones, que est谩n aprovechando las medidas restrictivas aprobadas durante la pandemia y la incesante campa帽a medi谩tica de criminalizaci贸n hacia el movimiento okupa. Si bien la respuesta sistem谩tica de las instituciones hacia la okupaci贸n siempre ha sido la represi贸n y la fuerza, personificadas en el desalojo, en los 煤ltimos tiempos se han multiplicado los enfrentamientos entre las fuerzas policiales y los j贸venes que defienden diferentes espacios autogestionados como Maravillas, en Iru帽ea, Kortxoenea, en Donostia, o el gaztetxe de Hondarribia, todos hoy desalojados.

Mientras, Txorimalo, Rotxapea y Ezpala, entre otros, se unen a la larga lista de espacios autogestionados amenazados o desalojados, cada uno con alternativas de futuro diferentes y, en la mayor铆a de los casos, inciertas. El movimiento de los gaztetxes, de gran calado en los a帽os 80, con la okupaci贸n de sus primeros locales, el nacimiento de las radios libres y de los fanzines mantiene su lucha por impulsar la organizaci贸n pol铆tica y cultural entre la juventud.

La campa帽a de desalojos no se est谩 cebando solo con los gaztetxes. Tambi茅n ha afectado a otros espacios okupados y autogestionados. Ah铆 est谩n los continuos ataques al barrio de Errekaleor, en Gasteiz, o el desalojo en el barrio Infernu, de Donostia. Aun as铆, resisten tambi茅n ejemplos de autogesti贸n como las ecoaldeas de Lakabe, Aritzkuren, Artanga o Rala en el Valle de Artze (Navarra). Putzuzulo, en la costa vasca, es uno de los espacios que se enfrenta al desalojo.

El edificio vac铆o de la f谩brica Textil Guipuzcoana SA, en el barrio Azken Portu de Zarautz, fue okupado en el a帽o 2005 por los j贸venes zarauztarras. Tras cinco a帽os sin gaztetxe en el pueblo y un desalojo violento del gaztetxe Manuela, comenz贸 la din谩mica social Badator que, junto a varias campa帽as y movilizaciones, germin贸 en esta okupaci贸n. Sin conocer cu谩nto podr铆a durar esta acci贸n, y ante el miedo del desalojo, los j贸venes dorm铆an en el edificio en invierno y recibieron un gran apoyo por parte de su vecindario. Fueron semanas de inestabilidad hasta que se acord贸 con el ayuntamiento, aunque ya se conoc铆a que se hab铆a firmado un proyecto de urbanizaci贸n para la zona, que mantendr铆an el gaztetxe durante diez a帽os con una futura reubicaci贸n. Hoy, los murales que adornan la fachada del gaztetxe contrastan entre monta帽as de tierra y gr煤as, al ser de los pocos edificios en pie del antiguo pol铆gono.

Gaztetxe de mudanza

En Putzuzulo, al igual que en los dem谩s gaztetxes, prevalece un gran inter茅s por fomentar las actividades culturales. Joritz Bastarrika, Txatxarro, integrante del gaztetxe, resalta que se ha dado salida a las inquietudes del pueblo: 鈥淪e ha hecho una radio, un grupo de consumidores, un comedor vegano, varios movimientos juveniles, cursos de danza, cine f贸rum o miles de conciertos鈥. Adem谩s, los eventos y actividades que se han producido en Putzuzulo demuestran que este espacio no es solo para los militantes. 鈥淓n Zarautz hay muy pocos sitios que tengan las cualidades del gaztetxe. Tenemos dos salas de conciertos, donde entran unas 600 personas, salas de reuniones, cocina, radio鈥 Hemos proporcionado una infraestructura a actividades que propon铆a la gente del pueblo independientemente de que estuvieran en el gaztetxe o no鈥. La Kopla Txapelketa es uno de esos ejemplos. Rompe con la forma solemne de los campeonatos de bertsolaritza para darle un ambiente m谩s gamberro y de taberna, plagado de humor. Por el torneo han pasado bertsolaris reconocidos como Amets Arzallus o Andoni Ega帽a.

En 2015, tras la finalizaci贸n del acuerdo con el ayuntamiento, los fantasmas del desalojo volvieron a Putzuzulo. La crisis econ贸mica retras贸 a la constructora que realiza el proyecto de urbanizaci贸n y no supieron de ellos hasta hace un a帽o y medio. Entonces, para incidir en los programas electorales de las municipales de mayo del 2019, lanzaron la campa帽a Gaztetxeakin zer? 鈥淭ras ir a un pleno y participar en un debate electoral, el actual alcalde se comprometi贸 a hablar con nosotros y a darnos una salida鈥, explica Txatxarro. Aun as铆, el Gobierno municipal dej贸 claro que este asunto no era una prioridad y desde el gaztetxe sab铆an que la orden de derribo ya estaba firmada.

Pactar con el ayuntamiento les ha supuesto recibir muchas cr铆ticas, pero Hodei Iruretagoiena, miembro del gaztetxe, cree que no les quedaba otra soluci贸n: 鈥淐on el ayuntamiento tenemos una relaci贸n en la que ellos tienen el poder, pero es necesario mantener, por lo menos, un espacio con todo este proyecto, modo de funcionar, filosof铆a e incidencia pol铆tica鈥. En este sentido, resalta que han defendido c贸mo ser谩 la cesi贸n y cu谩les sus condiciones. Asimismo, pretenden que ese acuerdo tenga un 鈥渂lindaje duradero鈥 para los pr贸ximos a帽os. A pesar de la predisposici贸n del Gobierno Municipal, tienen claro que no dar谩n ning煤n paso en falso y que no abandonar谩n Putzuzulo sin tener antes un lugar seguro al que ir. 鈥淣o nos vamos de aqu铆 sin tener nada atado, no habr谩 otra 茅poca sin gaztetxe en Zarautz鈥, concluye Txatxarro. 

鈥淣o nos vamos sin tener nada atado, no habr谩 otra 茅poca sin gaztetxe en Zarautz鈥

La autogesti贸n no solo ha propiciado la okupaci贸n de un espacio en Zarautz, sino que tambi茅n ha impulsado la comunicaci贸n comunitaria a trav茅s de una radio libre. Arraio Irratia naci贸 en los a帽os 80 con el auge de los fanzines y grupos de m煤sica en Euskal Herria. La radio emiti贸 hasta el a帽o 87 pero con la okupaci贸n del gaztetxe Putzuzulo surgi贸 la oportunidad de retomar el proyecto. 鈥淓n cuanto entramos, dijimos: es el momento de pillar el v谩ter del primer piso del gazte y montar una radio鈥, bromea Jorge Nieto, Abuelo, impulsor de Arraio Irratia. Sin gaztetxe tambi茅n podr铆a haber habido radio, pero sin la okupaci贸n todo hubiese sido m谩s complicado: 鈥淟as radios libres no pueden pagar el alquiler de un local y aqu铆 no tenemos ese problema鈥, reconoce.

Arraio Irratia ha dado voz al bertsolarismo, a la musica underground o a grupos pol铆ticos a los que 鈥渓os medios burgueses鈥 no se la dan. Pero tampoco olvidan que la emisora es una herramienta para 鈥渁prender y disfrutar鈥 de la radio. 鈥淟as nuevas tecnolog铆as nos dan la ventaja de poder emitir en podcast de manera diferida y de poder emitir programas de otras emisoras libres a trav茅s de Arrosa Sarea鈥, explica Abuelo. Uno de los programas, por ejemplo, es una colaboraci贸n con el colegio p煤blico Orokieta Herri Eskola, donde los m谩s j贸venes descubren la emisora. Acuden al peque帽o estudio-habitaci贸n, de color rosa y decorado con infinidad de carteles, como el de un concierto de Negu Gorriak en Putzuzulo, o una bandera del equipo de f煤tbol alem谩n St. Pauli. 鈥淓s una manera de acercarnos a ellos y nos gusta que vengan una vez al a帽o y conozcan la radio, aunque ahora es complicado鈥, confiesa Abuelo. Desde el 99.3FM, por Arraio han pasado, entre otros, Aitor Mendiluze, Maialen Lujanbio o Lucio Urtubia.

M谩s represi贸n por la pandemia

Los malos presagios asomaron por el gaztetxe Txorimalo de Algorta (Getxo) cuando un hombre se present贸 preguntando por el precio de la tierra. Dos meses despu茅s, lleg贸 la denuncia por usurpaci贸n. 鈥淪e ha abierto una v铆a penal en la que han identificado a tres personas a las que les llegar谩 una orden de desalojo鈥, explica Markel Iturrate, miembro de Txorimalo. Tras 14 a帽os de ocupaci贸n, y la remodelaci贸n del caser铆o situado en Galea con el visto bueno de la due帽a de entonces, la denuncia ha aumentado la vigilancia policial contra este espacio autogestionado.

Tras el desalojo del gaztetxe Maidagan Etxea, a finales de 2003, los j贸venes okuparon la plaza San Nikolas de Algorta en el a帽o 2004 y plantaron all铆 sus tiendas de campa帽a para reclamar otro espacio. Despu茅s lleg贸 tambi茅n la okupaci贸n de Mentxakabarri, con su posterior desalojo. Un sinf铆n de gaztetxes hasta que encontraron Txorimalo en 2006. 鈥淐uando llegamos esto estaba muy descuidado. La terraza y el tejado estaban en muy mal estado y hab铆a partes quemadas鈥, recuerda Markel. Fuera de la casa hay una huerta y un gallinero, donde los gallos corren a sus anchas. 鈥淭oda la zona de fuera eran zarzas y en lo que era la cuadra hemos puesto un suelo nuevo. Adem谩s de los ventanales o las puertas, pr谩cticamente se ha renovado todo鈥. Los murales que adornan el edificio muestran el trabajo hecho por los j贸venes de Algorta y hacen olvidar la situaci贸n de hace 15 a帽os cuando se encontraba todo abandonado.

Si bien a d铆a de hoy no existe relaci贸n entre el gaztetxe y el vecindario, cuando comenz贸 la okupaci贸n s铆 que tuvieron reuniones para establecer unas normas. 鈥淪e acord贸 que por las tardes pod铆amos estar todo lo que quisi茅semos y que se pod铆an hacer dos fiestas al mes鈥, comenta Markel. Tambi茅n explica que siempre han avisado cuando organizan alg煤n 鈥渏aialdi鈥 y se encargan de limpiar despu茅s toda la zona. Adem谩s, a partir de la medianoche la m煤sica no puede sonar en direcci贸n a las casas, norma que 鈥渟e ha cumplido鈥. En su opini贸n, una de las razones por la que ahora se fuerza su desalojo puede ser la presi贸n de los vecinos hacia la actual propietaria: 鈥淣osotros queremos mantener buena relaci贸n con ellos y nos planteamos volver a hacer reuniones, porque muchos de los vecinos son nuevos鈥, insisten.

Desde Txorimalo tienen claro que las autoridades han utilizado las medidas restrictivas por el covid-19 en contra de los espacios autogestionados: 鈥淎 pesar de las pocas cosas que hemos podido hacer despu茅s del confinamiento, siempre han venido los municipales o nos han llamado鈥, critica Markel. Y reivindica que, en este espacio, aunque 鈥渟e pueden mantener鈥 las distancias y las medidas de seguridad, 鈥渘o lo quieren ver鈥. Tras la denuncia por usurpaci贸n, convocaron una reuni贸n a la que se present贸 la polic铆a y les comunic贸 que al ser una propiedad privada solo se pod铆an juntar seis personas. 鈥淵 denunciaron a una persona por organizar y dinamizar la reuni贸n鈥, explica Markel.

El Ayuntamiento de Getxo apenas ha presentado alternativas viables tras los desalojos en los diversos gaztetxes que ha habido en Algorta o cuando, recientemente, se desaloj贸 el gaztetxe Itzubaltzeta, de Romo, otro de sus barrios. Desde la oposici贸n, para Ane Larrakoetxea, asesora de EH Bildu en Getxo, 鈥渁l equipo de Gobierno Municipal no le interesa que los j贸venes se autoorganicen y creen proyectos autogestionados鈥. Adem谩s, destaca que al ayuntamiento le 鈥渂eneficia鈥 que el gaztetxe se encuentre fuera del pueblo ya que as铆 鈥渘o les molestan鈥 y las 煤nicas quejas pueden ser las de alg煤n vecino por los conciertos. A ella no le sorprende que las instituciones y ciertos grupos pol铆ticos no hagan defensa de los gaztetxes y espacios autogestionados tanto en Getxo como en el resto de Euskal Herria. 鈥淟os medios de comunicaci贸n han criminalizado la okupaci贸n y eso puede influir, pero la ofensiva contra estos espacios no es nada nuevo鈥, concluye. Hasta la llegada de Txorimalo se desalojaron siete gaztetxes en Algorta y Getxo en apenas siete a帽os.

Un impulso al barrio

En el barrio Rotxapea de Iru帽ea, la okupaci贸n de un pabell贸n abandonado para que los j贸venes pudieran tener un espacio autogestionado donde llevar adelante sus proyectos fue bien recibida tanto por parte de los vecinos como de los colectivos locales. A pesar de ello, no tard贸 en llegar la denuncia de los propietarios y el d铆a 11 de enero se celebrar谩 el tercer juicio. Irati Argui帽ariz, integrante de la asamblea del gaztetxe, explica que el proceso judicial est谩 siendo bastante lioso: 鈥淗emos tenido dos juicios, el primero se gan贸 porque los propietarios hicieron mal la denuncia y, tras su recurso, el segundo lo volvimos a ganar porque no estaba bien hecha la petici贸n de compensaci贸n鈥. El tercer juicio que se deb铆a celebrar en marzo, se ha visto retrasado por la pandemia. 

La Rotxapea se okup贸 en septiembre de 2016 y tiene una gran relevancia en la organizaci贸n social y en los actos culturales del barrio. Irati destaca que en los alrededores de Iru帽ea hay pocos gaztetxes y que este es 鈥渕uy grande鈥. Asimismo, menciona que muchos colectivos han utilizado este espacio para 鈥渉acer grandes pancartas, reuniones o comidas鈥. Se trata de un lugar en el que se ha abierto una panader铆a comunal, se montan las carrozas de Olentzero o se organizan eventos en las fiestas del barrio. Irati subraya que a nivel del barrio el gaztetxe es 鈥渞eferente鈥 porque hay muchos j贸venes organizados en la asamblea y se est谩 encendiendo el inter茅s por movilizarse.

鈥淓l gaztetxe es necesario para el barrio y lo vamos a defender鈥

Otro punto fuerte del que a d铆a de hoy es el 煤nico gaztetxe en Iru帽ea son los conciertos. Por el pabell贸n han pasado m煤sicos de todo tipo y han organizado conciertos diferentes colectivos. 鈥淗emos escuchado a grandes grupos como Non Servium o Kaotiko, pero siempre hemos visto la necesidad de dar la oportunidad a grupos peque帽os del barrio y de la ciudad鈥, explica Irati. Ahora, con la pandemia, la m煤sica en directo est谩 de momento parada.

El pabell贸n de la Rotxapea, en una nave industrial, es propiedad del ayuntamiento, de la empresa Juslaberri SL y de un fondo buitre 鈥攅sta parte pertenec铆a a La Caixa鈥. Cuando entraron en la nave llevaba cerrada desde 2008 y se encontraba sucia, con goteras y en un lamentable estado de abandono. A la espera del juicio, Irati admite que todav铆a no han decidido lo que har谩n si prospera la denuncia, pero s铆 que proteger谩n el gaztetxe de la Rotxapea: 鈥淎nte las amenazas de desalojo, siempre hemos pensado que esto es necesario para el barrio y que lo vamos a defender鈥.

La Federaci贸n Batean incide en la educaci贸n y el ocio de los j贸venes del barrio de la Rotxapea. Se trata de un colectivo salido de la comunidad para acompa帽ar a la infancia y la adolescencia, a trav茅s de actividades, durante todo su proceso de crecimiento. Apoyo escolar, ludoteca, actividades de expresi贸n corporal, txalaparta o cursos de creatividad son algunas de las iniciativas de Batean, que utiliza en ocasiones el gaztetxe para llevarlas a cabo: 鈥淣osotros tenemos un espacio, pero necesitamos m谩s y siempre se nos ha ofrecido el gaztetxe. En los campamentos urbanos de verano siempre hemos ido, incluso hemos hecho talleres de pan all铆鈥, cuenta Arantxa Caminos, comunitaria de la Federaci贸n Batean. Incide en que siempre han tenido una relaci贸n muy estrecha con este espacio, que ha propiciado la 鈥渦ni贸n鈥 de todos los colectivos del barrio. 鈥淓l desalojo obstaculizar谩 que se generen muchas actividades que para el barrio suponen vida y sinergia鈥, critica. Arantxa Caminos vaticina que, si se produce el desalojo, el barrio volver谩 a conseguir otro lugar autogestionado, 鈥減orque es lo que necesita鈥.

Sin asentamiento posible

En Tolosa, sus gaztetxes son siempre muy ef铆meros. La Gazte Asanblada lleva desde 2014 intentando encontrar un espacio autogestionado en el pueblo y ya han llevado a cabo seis okupaciones. Todas acabaron con r谩pidos desalojos. El 煤ltimo, el gaztetxe de Ezpala, ha recibido la absoluci贸n, por lo que se podr谩 alargar el proceso judicial en v铆a civil si el propietario lo estima, pero de momento no ser谩n desalojados. 鈥淓n una de las anteriores okupaciones ya estuvimos en este edificio que lleva 20 a帽os vac铆o鈥, cuenta Ixiar Lakorra, integrante de la asamblea. El edificio, de propiedad privada, fue un almac茅n de pintura, que los integrantes del gaztetxe acondicionaron.

鈥淒esde que conseguimos un lugar estable la gente de Tolosa nos hab铆a dado un empuj贸n鈥, comenta Ixiar. Tambi茅n confiesa que el inter茅s de los j贸venes por el gaztetxe ha pasado por 鈥渁ltibajos鈥, pese a que en el pueblo es imprescindible tener un lugar donde poder organizarse. Adem谩s, recuerda que en el gaztetxe Ezpala diferentes asociaciones han tenido un lugar donde crear actividades y organizar reuniones. Aun as铆, Ixiar lamenta que, aunque han conectado bien con la juventud, 鈥渘o haya habido capacidad de acercarse a un p煤blico adulto鈥.

En Tolosa han realizado varias manifestaciones para pedir un espacio al ayuntamiento. 鈥淣unca ha querido d谩rselo a la juventud del pueblo鈥, explica Ixiar. Y recuerda que, cuando las okupaciones han sido en espacios de propiedad municipal, el desalojo ha sido tan 鈥渋nminente鈥 como en las propiedades privadas. 鈥淪abemos que Zarautz, Bilbao, Legutio o Rotxapea viven situaciones similares a la nuestra, pero aqu铆 no logramos asentarnos en ning煤n espacio鈥, lamenta Ixiar. Ahora, se enfrentan a un futuro incierto, a la espera de otro proceso que pueda abrir el propietario. Tolosaldeko Gazte Frontea, colectivo del que forman parte y engloba a los diferentes grupos de la comarca, ya tuvo que pagar antes la multa por el desalojo del gaztetxe Kaxilda, de Zizurkil. 鈥淣o tenemos mucha fuerza como para aguantar otro desalojo. De todos modos, no nos vamos a rendir鈥, dice esperanzada Ixiar.

Los ayuntamientos son reacios a tener espacios okupados y autogestionados en sus pueblos y ciudades. En el caso de los gaztetxes, muchos ayuntamientos han apostado, tras los desalojos, por abrir los llamados gaztelekus o gaztetokis, un lugar de ocio para los j贸venes controlado por las administraciones. Por el otro lado, y frente a los desalojos, la juventud organizada ha reaccionado con nuevas okupaciones, como la del gaztetxe de Portugalete.

鈥淯n desalojo, otra okupaci贸n鈥, proclama el cl谩sico lema del movimiento okupa, al que se agarran los gaztetxes. A pesar de las multas, los juicios y los derribos, el deseo de la autogesti贸n siempre provoca otra okupaci贸n. Y el paso de los a帽os lo confirma. Aun con todas las dificultades y las trabas que les pone el poder, la juventud es capaz de organizarse, ser pol铆ticamente activa y encontrar espacios de ocio y cultura alternativos.

Fuente




Fuente: Eh.lahaine.org