February 23, 2021
De parte de Asociacion Germinal
329 puntos de vista


No hay una normalidad democrática si se exhiben banderas o consignas franquistas, alabando mediante e ellas a genocidas y a un régimen fascista que provocó la muerte de 150.000 personas aproximadamente, y no se toma ninguna medida al respecto.

Es ahora cuando estos hechos se convierten en trending topic y se les da más bombo pero esto lleva años sucediendo y, desgraciadamente, seguirá sucediendo. En España hay cientos de asociaciones antifascistas que están luchando desde hace años y avisando de que esto podía pasar. Es ahora cuando nos percatamos de este auge del fascismo, del peligro y la decadencia que lleva años estallándonos en la cara.

Recordemos que los delitos de odio están tipificados en el Código Penal, artículo 510. Según este, las conductas que se consideran delito de odio son las que “públicamente nieguen, trivialicen gravemente o enaltezcan los delitos de genocidio, de lesa humanidad o contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, o enaltezcan a sus autores, cuando se hubieran cometido contra un grupo o una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia al mismo, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, la situación familiar o la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad, cuando de este modo se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación contra los mismos”.

Otra anormalidad democrática es, por tanto, que el partido fascista Falange Española tenga un despacho en el Parlamento de Andalucía y que además usen sus consignas, que deberían ser denunciadas como delitos de odio que son. El artículo 510 del Código Penal castiga las conductas anteriores con la pena de prisión de 1 a 4 años y, además, la pena de multa de 6 a 12 meses; pero a ellos no les pasa nada.

En dicho despacho se encuentra también una diputada de Falange, tras su salida de Vox. En el reverso de su ordenador hay una pegatina en la que, como se puede ver en la fotografía, se lee la palabra en mayúsculas “CAFE”, acompañada por una bandera de España. Este símbolo es una provocación e implica reírse de los represaliados del bando republicano por el franquismo; reírse de los miles de españoles y españolas que sufrieron la represión franquista, y reírse de los miles de exiliados y exiliadas, de las miles de personas que están aún en fosas o cunetas. Y hay que asomarse a la historia para entender esto:

“CAFE” es el acrónimo de “Camarada: Arriba Falange Española”, lema que utilizaba el genocida Queipo de Llanos. Queipo de Llanos fue un asesino y uno de los grandes criminales de España. Se le imputan casi 54.000 muertes, incluida la del poeta mundialmente conocido Federico García Lorca. Este genocida ordenó, en febrero del 37, el bombardeo de la carretera de Málaga-Almería, por el que miles de civiles huían de sus hogares a causa de la ocupación de Málaga por parte de los franquistas. Las bombas provocaron una ingente masacre, conocida como la Desbandá, en la que murieron de 3.000 a 5.000 personas, muchas de ellas gente anciana, mujeres y niños. Además, en Málaga, el bando sublevado franquista fusiló a 7.900 personas aproximadamente.

Suya, de Queipo de Llanos, es la nefasta declaración “Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad, y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora, por lo menos, sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”, con la que justificaba instaba a violar a mujeres del bando republicano y con la que justificaba sus violaciones.

La ofensiva y provocadora pegatina exhibe el lema “CAFE”, aludiendo a la frase que acuñó y tanto usaba este carnicero: “Denle café, mucho café”. Esto era lo que decía para dar a entender “Quítenles de en medio cuanto antes”, una fatídica frase que era utilizada por los falangistas para ejecutar la pena de muerte de personas a las que consideraban enemigas de España. Esta era la consigna que daba vía libre a fusilar, a asesinar.

Las provocaciones a las que es sometida la izquierda de esta España, las hostilidades que se ven obligados a soportar continuamente quienes fueron represaliados o los familiares de víctimas de la represión franquista, no forman parte de una normalidad democrática porque no hay una Justicia en este país que sea igual para todos. No se aplica la ley con firmeza y de ser acusadas las personas con ideología de derechas suelen terminar siendo absueltas. En un país democrático, hacer proclamas alabando un régimen fascista, elogiando genocidas o su labor debería ser delito, se debería imputar a las personas que las hagan. Y, en este caso, esta diputada debería ser condenada y retirada del ejercicio público.

No hay una normalidad democrática cuando una persona muestra banderas, consignas o proclamas franquistas alabando mediante ellas a genocidas y a un régimen fascista que provocó la muerte de aproximadamente 150.000 personas, cuyos restos siguen en fosas, pozos o cunetas, y no se le imputa ni se toma ninguna medida al respecto. No hay una normalidad democrática ni una democracia plena si la Fiscalía ni se inmuta cuando sucede lo anteriormente mencionado.

Estamos empezando a asumir que vivimos en un país en que un rapero va a la cárcel por unos versos y en que la sociedad ve atónita cómo el fascismo hace lo que quiere, da los discursos que quiere y usa símbolos anticonstitucionales en lugares públicos sin impedimento y sin consecuencias; porque “CAFE” no “es solamente una pegatina y ya está”: es dar validez al discurso y a las formas del genocida franquista Queipo de Llanos; es concederle un espacio en las instituciones del Estado. Exhibir sus consignas es hacer que el mensaje de Queipo de Llanos tenga presencia en las instituciones democráticas, un mensaje que usó para asesinar a miles de personas inocentes, para violar a mujeres y torturar a miles de personas.

No se puede consentir que sus pensamientos fascistas y su enaltecimiento a genocidas continues siendo impunes, ¿Cómo podemos decir que la nuestra es una normalidad democrática, o que nuestra democracia es plena y segura, si la Justicia no se aplica a estos delitos de odio? La de España no va a ser una democracia normal mientras estas actitudes se sigan consintiendo. Y no debemos olvidar cómo no se tomaron medidas legales para con los militares que querían “CAFE” para 26 millones de personas de este país. Eso sí, si ese comentario lo hubiese llegado a hacer una persona con ideología de izquierdas seguramente habría estado imputado por la Fiscalía al día siguiente.

Con esta permisibilidad construimos un país sin democracia plena; un país que se autodenigra cada día, que pone sus carencias y su estancamiento en la palestra. No podemos afirmar que estamos creciendo como país y siendo una democracia ejemplar cuando hay miles de españoles y españolas inocentes que continúan en fosas o en cunetas, cuando hay muchos torturadores que están muriendo en sus hogares y con sus medallas. No podemos decirlo cuando permitimos que los descendientes de los genocidas o sus defensores acérrimos ocupen cargos, y además hagan apología del fascismo y defiendan sus crímenes. Esto es democráticamente vergonzoso e intolerable.

Hace poco tiempo, en Alemania se condenó a un guardia de un campo de concentración nazi a 100 años de prisión. Aquí, en España, los franquistas siguen con lo que robaron o expropiaron ilegalmente a las personas a las que represaliaron, sus descendientes siguen defendiéndoles y la Fiscalía sigue sin actuar al respecto. Ese guardia, al que se le ha condenado en Alemania a cien años de cárcel, seguramente morirá en una celda. Pero si lo mismo que pasó en Alemania hubiera pasado en ese guardia moriría en la seguridad de su hogar,

Ese es precisamente el problema: a un guardia de un campo de concentración nazi se le condena en Alemania a 100 años de prisión, mientras que en España ese guardia moriría en la seguridad de su hogar sin que le pase nada legalmente. Por ese motivo la Ley de Memoria Histórica debe ser dura, aplicarse con contundencia y actuar la Fiscalía como es debido en una democracia. La apología y la defensa de genocidas o torturadores, así como el menosprecio a las víctimas jamás deberían tener cabida en esta sociedad. Sobre la mujer con “CAFE”, su pegatina y ella deberían ser acusadas de apología al fascismo y al odio, a la vez que ella debería ser inmediatamente imputada.

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Fuente: Asociaciongerminal.org