March 6, 2021
De parte de La Haine
185 puntos de vista


Se negaron a ser humilladas en p煤blico. Y todo este sacrificio no se ha visto nunca reconocido 驴Por qu茅? Primero, porque no interesaba por ese ‘pacto de silencio’. Muchos resistentes hombres fueron luego diputados; muy pocas mujeres resistentes del interior llegaron a ocupar cargos p煤blicos. Muy pocos han pensado c贸mo fue la vida de estas mujeres dentro de la c谩rcel y luego fuera de ella; muchas han arrastrado lesiones vitalicias f铆sicas, otras perdieron la oportunidad de ser madres debido a las torturas. Y tambi茅n est谩 el machismo dentro del Partido (Tomasa Cuevas)

A ellas

 Seg煤n D谩maso Alonso: Blas de Otero es quien con m谩s lucidez que nadie ha expresado los datos esenciales del desarraigo. De ah铆 es donde brota todo este canto fren茅tico y a jirones. Poes铆a frente a la muerte y el vac铆o, pero tambi茅n poes铆a del amor y de la esperanza. La humedad cubre los montes, su dureza acerca el aliento intimidando la soledad y lo humano se a帽ora por encima de todas las cosas cuando el calor del aliento se torna estalactita; no es f谩cil arraigarse en 茅l, una est谩 siempre como de paso, tierra que no es tierra impera roca dura. Me deslizo contra el cerco, contra la humedad y el fr铆o, recibo las monta帽as como una casa abierta al sol de los sue帽os donde las nubes abitan como techo. A los d铆as de luna llena y a las luci茅rnagas en su ausencia saludo con ah铆nco; agua al fuego con sal tomo y duermo, mientras cierro los ojos me digo, por la ma帽ana agua hervida y az煤car abrir谩 camino. No muy lejos de mi cueva prehist贸rica se encuentra un vi帽edo sobre el que me escurro agazapada como comadreja hacia sus frutos; siento que me esperan las uvas, mantienen mi cuerpo saludable de energ铆a y mi esperanza vence el cansancio, el hambre y el sol se pone como un interminable abrazo de vida. Ya no se cuanto tiempo llevo incrustada a sus ra铆ces, empiezo a dudar si mis pies doloridos forman parte de ellas; el vi帽edo es mi estado de penumbra sosiego que me aporta lucidez y recuerdos, familia que llevo dentro y me hace sentir, es d贸nde me encuentro con Loren, me habla y logra que vuelva a mi la sonrisa que alumbra mi cara. Ella tambi茅n anda desarraigada le fall贸 el encuentro con el mes de abril. Los que van de vencedores la tienen sitiada como si fuera una fiera a la que hay que descomponer, les hace frente jugando a las escondidas donde ella gana y yo la escribo entre los troncos de los 谩rboles olvidados para que nadie interceda el correo, as铆 es como comunicamos aunque nos vigilen, tres eran las contrase帽as a descifrar ‘El sol llega cuando el roc铆o tiembla’ ‘Te espero bajo el 谩rbol de la tarde’ ‘No demores aunque el crep煤sculo en tu piel favorezca la espera’.

 El vi帽edo es el lecho donde a veces derramo nostalgia que el miedo transforma para defenderse, es mi danza del fuego contra el horror entre las monta帽as. Las p谩ginas escritas en los troncos devuelven la luz a mis ojos, es mi espacio m谩s preciado, cuerpo y aroma cercano al valle de la libertad que sue帽o para amar y ser amada, d贸nde las lluvias en ocho de marzo y catorce de abril revoloteen en uno de mayo, envolvi茅ndonos como gotas entre los montes bajo su manto de fiesta formando el arco circular con reflejos coloridos. Se escurrirme y deslizarme sin ser vista como lombriz de tierra entre pe帽ascos, entre barrancos y arbustos, que me abren paso al nuevo encuentro con el guerrillero del que soy sangre de su misma sangre, dirigi贸 sue帽os de esperanza, se convirti贸 en b煤ho y tambi茅n en topo. Me encuentro en el pueblo de los gallos; el topo hist贸rico de estos valles esper贸 que muriera el dictador, y como no se fi贸 sali贸 a帽os despu茅s de haber finado, historia real que los libros en las aulas no cuentan. Cuando me aflige la nostalgia asomo hacia la casa de mis ra铆ces, la intuyo, la siento por muy lejos que se encuentre aunque su imagen se hace cada vez mas peque帽a, pueda que me traicionen los prism谩ticos mis ojos se llenan de agua salada. En la noche present铆 una redada carn铆vora, est谩n llenos los montes de cercos voraces que imposibilitan el pasadizo v铆a libertad donde aspiro encuentros. Solo socavando en las entra帽as de la tierra podr铆a llegar a alguna parte, los fantasmas son sombras que mi soledad refleja; mis fuerzas se debilitan cuando no hay uvas al paso, se evaporan a veces como queriendo dejarme tambi茅n pegada a estas ra铆ces sin que un pedacito de mi pueda coger vuelo.

 Nos han ido desapareciendo dej谩ndonos como un cuerpo destartalado complejo de recomponer y mis fuerzas de acero inquebrantable que siempre me han acompa帽ado se erosionan, las coordenadas no llegan; todo es camino pero no siempre es posible caminar hay ojos por todas partes, los perros que tanto hemos querido y han ayudado, no ladran, no alumbran la defensa de la casa de mis padres. A煤llan los lobos entorno a la monta帽a. Un pelot贸n de hordas fascistas en practicas de guerra, retumba sobre las faldas del monte, el estampido rasga los cimientos y el desarraigo se expande. El r铆o Curue帽o no pudo reflejar el valle, lo encharcaron en sangre haci茅ndolo desaparecer aunque no lo parezca tras las nieves. Loren vive para ser m谩s que una, as铆 es como avanza su vientre de amor y sementera junto al viejo fusil que nos acompa帽a a duras penas. El tiempo pasa (perdi贸 el hijo que esperaba) s贸lo a veces oigo el b煤ho y la casa de mis padres es ya solo un rumor sin llama el fuego no tiene sentido. Presiento el camino de la muga, hay antorchas que se hacen ver, las env铆an los vientos en familia. Hay noticias, Loren las suelta y a mi me invade la nostalgia, cuesta dejar lo que se supone tierra de una, aunque a煤n quedan lunas para atravesar frontera. Dicen los versos que se hace camino al andar, pero el camino que yo ando se detiene en barricadas sin llegar a meta alguna. La altura l铆mite en la que me hallo es vertiginosa, tomar camino equivocado puede resultar grave, muy grave. Me pregunto c贸mo ha podido ser c贸mo tirar pa`lante sin que cunda p谩nico al canto por el que tanto luchamos; y, te paraliza, el v茅rtigo te paraliza, te atraviesa como una par谩lisis galopante cuando ya de poco sirve moment谩neamente mirar atr谩s, llegado ese momento y punto exacto del l铆mite de frontera y cruce de caminos en sem谩foro rojo. No te detengas me digo, camina pa`lante, sigue, pero el l铆mite est谩 ah铆 esperando, esper谩ndote; ya es verano, el sol est谩 presente, contagia su fortaleza felina y moment谩nea te evades e inesperadamente llegan pisando talones, repiten detonaciones, las mismas que cuarenta a帽os atr谩s y el v贸mito sale a la luz, como si ser fuera el final de una obra dram谩tica, con el agravante de estar sentado al lado de qui茅n mira para otro lado como no queriendo m谩s que la porci贸n dulce de la almendra amarga.

 Los fantasmas de las sombras apuntan escenificando la ca铆da del militante que quiero como a mi misma, por eso es que escribo en las hojas del monte y en los troncos de los 谩rboles que la lluvia no ha de borrar jam谩s. Lucha tenaz y resistencia activa erosionan la incomunicaci贸n reventando el aislamiento; es b谩sico combatir el acoso e intimidaci贸n venga 鈥渄e legal o en camuflaje鈥, no vaya a despertar sus garras y la imprudencia sacie su avaricia. La maldad humana de las fieras es incalculable los fantasmas que alumbra el aislamiento, pueden esperar, no tengo tiempo para morir. El monte y yo somos m谩s que dos, somos danza y canto, somos sue帽o avivando una esperanza evidente que no muere. Luchar contracorriente desarrolla mi ser, me da alas para volar; el tiempo fortalece el paso del ritmo, de mis besos y abrazos hablan, recibiendo manos y pu帽os asentando contrase帽a entre valles verdes y agrestes cordilleras. R铆o Curue帽o corre rumoroso sobre el pueblo de los gallos, canta el b煤ho, llega el topo; vamos llegando: ‘El amanecer es nuestro, no lo olvides’ (dos kil贸metros m谩s arriba): ‘Venceremos la oscuridad, la noche espera’ (cinco kil贸metros m谩s hacia arriba a la izquierda): ‘El canto del b煤ho percutir谩 la hora exacta, no todo est谩 perdido’.

 La casa donde revoloteaban las ra铆ces de mis ancestros la achicaron tanto de tanto que ni espejo qued贸, en reflejo de lo que fue, los vi帽edos los desaparecieron, la huerta, el encanto de todos los frutos su color su sabor su textura y aroma, los gemidos de animales, seres, y una rosa para ti, siempre, equilibrando el deseo sobre la clandestinidad impuesta. En el espacio que fuera de la banca de madera y mimbre en que esperaba un libro al lado de la rosa hoy duermen los gatos al sol. El fusil de futuro que altivo la manten铆a en pi茅, se convirti贸 en el viejo 谩rbol, detonando espinas en su defensa y hojas verdes en nombre de la libertad; se aferra el recuerdo, batalla inmortal, que internacionaliza en cada una de sus ramas. Hace semanas que Loren no se deja ver y eso no es buena se帽al [Secuestraron a su compa帽ero` dice una rama enviada por el viento escondido tras los montes; s铆, es cierto, responde el eco del viejo 谩rbol afirmando la tragedia encadenada]. Pesa la dureza de la ma帽ana, siento que me falta ox铆geno como a las aves que ni remontan en vuelo ni cantan, est谩n tristes; el complot entre fronteras es f茅rreo, coordina redadas anunciadas como sus medidas en rango acusativo, sus trampas y sus v铆boras esparcidas. Escribo como aliento por alimento eso lo aprend铆 del hermano mayor, que hizo de camarada m谩s que de padre, me congratulo de ello. D铆as de reflexi贸n duros como el acero, algo va mal, la sombra se impone en los montes se come las 煤ltimas uvas. Intento crecer los ojos y los o铆dos, hacerles cada vez m谩s grandes, estoy desarrollando orejas alrededor hasta por detr谩s de los talones es necesario. He heredado los ojos del 煤ltimo topo que no se fiaba de la muerte del dictador verdugo mayor de la historia; la resistencia es un hecho, el pueblo de los gallos canta junto con el b煤ho de camino al encuentro con las llamas en las monta帽as.

 NOTA (hist贸rica)

Cuando Franco muri贸, la izquierda, ya no era izquierda con R de revoluci贸n ilumin贸 una v铆a donde la esperanza (鈥渢errorista鈥) no encontr贸 vag贸n: la revoluci贸n qued贸 abolida. Tiempo que en secreto los acordes a diferente escala rumiaban la misma sinton铆a roedora, lanzar una coz fuerte como para que retumbara la tierra, y despu茅s dormir la sienta premiada antes del primer brote. Fusilaron la primavera; no se salv贸 el combatiente de ella, fueron cayendo camaradas en un intento de desaparecernos del campo de batalla. Me convert铆 m谩s clandestina si cabe, di vuelta a la tortilla, al arraigo de subsistencia humana volv铆 a introducir el desarraigo contra el sistema: tira, tira pa`lante, sin dejar de observar el borde anunciado del l铆mite donde anida el peligro de la emboscada. De un p谩jaro las dos alas; el b煤ho me convirti贸 en ave, a la memoria de todas ellxs vuelo con ra铆ces en el pecho. Hay rayos de sol aliados en todo el planeta indicando el camino por donde trepar y disolverse clandestinamente, en el viento escondido tras los montes nevados, por eso es que no muere la primavera; lenta pero llega, la presiento, nos espera. Sobre ella (ellas) vuelco actos de respeto revolucionario, sin ellas, no hubiera sido posible la resistencia a la dictadura: la primera v铆ctima mortal del fascismo ten铆a nombre de mujer (asesinada por los escuadrones falangistas): JUANITA RICO.

 Mait茅 Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)




Fuente: Lahaine.org