June 10, 2021
De parte de Briega
282 puntos de vista


No hubo ley trans, pero las luchas LGTBIQA+ permanecen en las calles

 

Antecedentes locales

El pasado 30 de Octubre de 2020 La Asociaci贸n de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans e Intersexuales de Cantabria (ALEGA) valoraba positivamente que por fin llegara al pleno del Parlamento de Cantabria para su debate y aprobaci贸n el proyecto de Ley de garant铆a de derechos de las personas lesbianas, gais, trans, transg茅nero, bisexuales e intersexuales y no discriminaci贸n por raz贸n de orientaci贸n sexual e identidad de g茅nero de la Comunidad Aut贸noma de Cantabria. Sin embargo, afirmaban tambi茅n que entend铆an este avance legislativo como una Ley de m铆nimos, que correspond铆a m谩s a la presi贸n activista de personas voluntarias, que a la voluntad pol铆tica de los grupos parlamentarios.

El pasado 9 de Diciembre entr贸 en vigor. Esta ley proh铆be las terapias de 鈥渃onversi贸n鈥 e introduce un marco de derechos lgtbi en 谩mbitos como la educaci贸n o los servicios sociales. Adem谩s, en lo que respecta a las personas intersex, se podr谩 evitar la intervenci贸n m茅dica que persigue la adaptaci贸n de estas personas a las normas f铆sicas del binarismo de g茅nero. Sin embargo, la patologizaci贸n de las personas trans contin煤a debido a que los informes sanitarios siguen siendo un 鈥渢r谩mite鈥 por el que pasar.

La Comisi贸n LGBT del Colectivo de Estudiantes de Cantabria Mugura se un铆a p煤blicamente a la idea de que esta ampliaci贸n legislativa en los derechos lgtbi no hubiera sido posible sin las movilizaciones activistas y grupos como Alega.

18 de Mayo; Adi贸s a la Ley Trans

Precisamente eliminar los requisitos m茅dicos era una de las promesas de La Ley para la Igualdad Plena y Efectiva de las Personas Trans a nivel estatal. Se tratar铆a de aplicar la despatologizaci贸n de la transexualidad y la autodeterminaci贸n de g茅nero. La ley trans fue registrada como proposici贸n el pasado 17 de marzo en el Congreso de los Diputados por ERC, M谩s Pa铆s, Comprom铆s, CUP, Junts per Catalunya y Nueva Canarias, y lleg贸 al Pleno del Congreso el pasado martes 18 de mayo.

Pero como ya muchxs sabemos, las ilusiones por ampliar el marco legal de derechos trans se han desvanecido con el ya previsible vac铆o que el PSOE dej贸 sobre la mesa aquel d铆a, pasando a formar parte de lo que colectivos y organizaciones LGTBIQA+ han llamado 鈥淭ransfachito鈥 junto al PP y VOX. Seg煤n Mar Cambroll茅, con la ca铆da de la ley trans en el Congreso, Espa帽a ha retrocedido m谩s de 10 a帽os en derechos. Se帽ala al PSOE como responsable de truncar las esperanzas de miles de personas menores que siguen siendo acosadas en las escuelas y miles de adolescentes que tienen miedo de ser agredidas en las calles. Pero tambi茅n afirma que de 茅sta manera las caretas se vienen abajo y es posible llamar a las cosas por su nombre.

A pesar de esta realidad legislativa, el pasado 26 de Mayo, la Ley Trans se aprueba en Canarias, ampliando derechos respecto a la ley de 2014 y garantizando la libre autodeterminaci贸n de g茅nero. Esto implica que el territorio canario se convierte de alguna manera en un referente de cara al resto de comunidades gobernadas por el estado espa帽ol.

M谩s all谩 de la ley

Sin embargo, aunque la persecuci贸n del fin de la despatologizaci贸n trans y la autodeterminaci贸n de g茅nero reconocida por la ley hubiese sido una victoria muy importante, muchas otras cuestiones que implican la construcci贸n del respeto (que no tolerancia) en la vida cotidiana no hubieran desaparecido as铆 a golpe de aprobaci贸n legislativa.

Muchas reacciones discursivas y medi谩ticas ponen trabas a la lucha por la libertad de las personas trans y no binarias, generando un caldo de cultivo tolerante con la represi贸n y las agresiones en la calle. No todas estas reacciones vienen de la extrema derecha extra y parlamentaria, sino tambi茅n por parte de un feminismo moralista, clasista, hegem贸nico e institucional que componen en buena parte las filas de ese partido socialista que ha frenado la Ley Trans el 18 de Mayo. Herederas de feministas como Janice Raymond en el inicio de la 茅poca 鈥淩eagan鈥 en los a帽os 80 en Estados Unidos, formando parte de la categor铆a TERF (Feminismo radical trans-excluyente). Estas dos reacciones transfobas no son equiparables pues nacen de diferentes contextos y con distintos argumentos, pero ambas contribuyen a modelos sociales donde se anteponen los esencialismos y las posturas biologicistas al bienestar y la comodidad de las personas con sus cuerpos, sean cuales sean. Es m谩s, sus defensores son capaces de juntarse en la calle para protestar como demostraron el pasado 18 de Mayo frente al Congreso en Madrid.

Como dice Nuria Alabao -Lo que hay de fondo en el ataque a las personas trans es una guerra al feminismo de base, buena parte de 茅l anticapitalista, que ha ocupado el centro del escenario con las grandes manifestaciones del 8M y que ahora quieren devolver a los m谩rgenes. Es decir, un ataque al movimiento de car谩cter asambleario, muchas veces con fuerte componente antiestatal, antirrepresivo, que piensa que la lucha feminista es la misma que la LGBTI, m谩s capaz de alianzas transversales con otros movimientos 鈥搕ambi茅n con el de trabajadoras sexuales鈥 y que tiene m谩s que ver con lo queer que con el feminismo institucional.-

Dec铆a Alaine Alvarez Fernandez que si bien se est谩 mostrando que el colectivo trans ahora m谩s que nunca est谩 autoacept谩ndose, para esta persona es una mentira, puesto cuanto m谩s reconocimiento se obtiene y m谩s se avanza en la ciencia m谩s se les ense帽a a los ni帽os trans desde peque帽os que encajen en el modelo binario, en un intento de 鈥渘ormalizaci贸n鈥, cuando antes las mujeres trans pisaban las calles con un estilo estrafalario y debido a la falta de recursos sobresaltaban sus cuerpos. Solo les quedaba ser aut茅nticas.

Ambas reacciones 鈥 la de la extrema derecha latente y la del feminismo igualitarista y hegem贸nico dentro la izquierda parlamentaria, no son las 煤nicas que se encuentran en el ambiente pol铆tico y social contra lo queer y lo trans. Tambi茅n se puede encontrar en los movimientos sociales, en los c铆rculos comunistas – cuyas cr铆ticas se basan fundamentalmente en la supuesta posmodernidad asociada a las luchas lgtbiq+-, o en nuestro entorno libertario, -cuyas criticas unidas al tema del posmodernismo, tambi茅n se complementan con la cr铆tica al academicismo y a la participaci贸n institucional – .

En todo caso, estas dos primeras reacciones s铆 son las que m谩s repercusi贸n social tienen. Hay que tener en cuenta que, m谩s all谩 de la transfobia presente en los movimientos sociales, la extrema derecha tiene un altavoz medi谩tico muy potente con Vox y su trabajo de intoxicaci贸n medi谩tica, as铆 como las feministas Terf tienen su particular meg谩fono con el PSOE y con el feminismo m谩s institucional y clasista.

Ante todo este complicado clima, es necesario insistir en que, aunque la autodeterminaci贸n de g茅nero sin ning煤n tipo de supervisi贸n m茅dica ni connotaci贸n patol贸gizante sea un avance muy importante (ya presente en algunos estados europeos 鈥 no exento por ello de otras complicaciones administrativas y/o judiciales-), las aspiraciones de transformaci贸n social van mucho m谩s all谩 de lo que pueda dictaminar una ley para muchas de las personas implicadas en esta lucha social. Por ejemplo, Mique Miss茅 afirma que la pol铆tica trans a corto plazo tiene que mejorar la vida de la gente trans en su vida cotidiana y tratar de combatir las posiciones de vulnerabilidad en las que mucha gente se encuentra a ra铆z de transitar. Es decir, que cuestiones como la lucha por condiciones dignas de la gente m谩s precaria -las trabajadoras sexuales inclu铆das-, o las luchas por la vivienda pueden ser m谩s decisivas que un cambio de nombre en el DNI, puesto que los procesos legislativos no eliminan la transfobia, sobre todo en contextos donde habitan las personas m谩s vulnerabilizadas por este orden social.

Adem谩s, como bien recuerda Ira Hybris, parafraseando a Alyson Escalante, la emancipaci贸n de las personas trans no puede conseguirse mediante la garant铆a de derechos, ya que estos representan la orientaci贸n pol铆tica del liberalismo como reivindicaci贸n de una mayor representaci贸n de las disidentes sexuales en la gesti贸n del Capital.

 

Plantilla calles de Santander

 

Si el marco legal del estado se amplia o se reduce en los pr贸ximos a帽os, teniendo en cuenta que estamos a unos tres a帽os de las pr贸ximas elecciones generales, es una cuesti贸n que los movimientos sociales aut贸nomos que defienden la diversidad sexual y las disidencias de g茅nero no pueden ignorar. Sin embargo, m谩s all谩 de lo que se juega en la pol铆tica parlamentaria y en las transformaci贸nes legislativas, son los grupos de afinidad, las vecinas, los amigos, los colectivos, las movilizaciones callejeras, los centros sociales, los lugares donde estudiamos, los lugares donde curramos, los lugares donde, en definitiva, habitamos, los escenarios cotidianos donde poder generar entornos habitables. All铆 donde la diferencia no se agreda ni se 鈥渢olere鈥, sino simplemente se practique.

Es por ello que las movilizaciones callejeras son parte de los medios de transformaci贸n social que tenemos a nuestro alcance y de hecho es bastante razonable pensar que las marchas por el Orgullo de este Junio vayan a ser m谩s inc贸modas de lo com煤n para El Psoe, no si茅ndoles tan f谩cil sacarse la foto e instrumentalizar la lucha. Esperamos que as铆 fuese para todo partido pol铆tico pero esa cuesti贸n ya no es una predicci贸n sino un deseo.




Fuente: Briega.org