January 23, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Corr铆a el verano del a帽o 2000, veraneaba en la isla de Ons con un novio lugare帽o, viv铆a en el para铆so; sin coches, sin contaminaci贸n, comiendo maravillas que nosotros mismos consegu铆amos: pulpo, n茅coras, bru帽os (centollos peque帽os llenos como panes), almejas, maragotas, lubinas salvajes, percebes, sargos… Ten铆amos gallinas que com铆an n茅coras. 隆Qu茅 huevos! Ten铆amos patatas. 隆Qu茅 huevos con patatas! Cebollas como platos de grandes. En esa 茅poca hab铆a mucha libertad; se pod铆a coger de todo…

Ahora ya no.

Hac铆a un tiempo que nos hab铆an invitado a una boda. Se casaba en Pontevedra capital una pareja amiga m铆a de toda la vida, M. y S., el 22 de julio. Pues ah铆 que nos vamos los dos. Fue una boda preciosa.

Al salir de la boda, al volver a casa, tuvimos un peque帽o incidente. Nos metimos en un peque帽o tramo de una callejuela de Pontevedra por prohibida. Jurar铆a que era buena direcci贸n hac铆a poco. Justo hab铆a un polic铆a local d谩ndonos el alto, yo iba de copiloto y le dije: frena M., que te has metido por prohibida… Fren贸 en seco y nos quedamos parados. El polic铆a sac贸 a M. a la fuerza del coche y lo tir贸 al suelo, le hizo soplar y dio positivo. Yo tampoco estaba para conducir y nos llev贸 a la comisar铆a de la calle Joaqu铆n Costa.

Estando en comisar铆a yo me qued茅 frita en los asientos de la entrada y, al despertar, ten铆a a M. al lado y le pregunt茅, medio malhumorada, que qu茅 hac铆amos all铆, y me dijo que seguramente estaban esperando a que se nos pasara la borrachera.

Me fui a hablar con un polic铆a que estaba haciendo papeles en una mesa y le dije que me explicara la situaci贸n y me dijo:

隆Usted si茅ntese, c谩llese! Le dije que prefer铆a que me tuteara a que usara ese usted machac贸n y que habl谩bamos el mismo idioma, que me explicara. Me dijo que M. estaba acusado de conducir ebrio y de atentado a la autoridad. Alucinamos.

M., que hablaba solo gallego dijo: Eu que non boteu un petardo na mi帽a vida nunha festa… (yo que no ech茅 un petardo en mi vida en una fiesta…). M. pensaba que se le acusaba de atentado con bomba. Yo pegu茅 una risotada nerviosa, con l谩grimas en los ojos de la impotencia, se lo expliqu茅 y se calm贸 un poco.

Yo jam谩s hab铆a tenido un altercado con la polic铆a, y pregunt茅 qui茅n hab铆a hecho semejante acusaci贸n, la de atentado a la autoridad, y me se帽alaron al polic铆a que nos hab铆a dado el alto, un tipejo joven, flaco y con cara de malas pulgas, y le grit茅: Esto es la polic铆a, 隆驴la verdad y el orden?! 隆Esto es una panda de sinverg眉enzas!

Le hicieron a M. las fotos pertinentes, recordad que 铆bamos los dos muy guapos vestidos de boda, lo quer铆an encerrar en el calabozo. M. dijo que sufr铆a claustrofobia y la polic铆a opt贸 por dejarle sentado en una silla fuera de las celdas. Yo lo pude acompa帽ar, pude ver dentro de una de las celdas, la 煤nica que estaba ocupada, en la que hab铆a otro se帽or de otra boda.

Sal铆 a sentarme con la mujer del de la celda, que lloraba desconsolada en una de las sillas de la entrada. Yo grit茅 que les iban a dar una medalla a todos por sus detenciones de esa noche y que les pod铆a pasar a cualquiera de sus hijas una noche de boda cualquiera. Se acerc贸 un polic铆a y me ofreci贸 las llaves del coche y me dijo que me pod铆a ir cuando quisiera. Con la 鈥渕edio prea鈥 que a煤n llevaba le dije, dando una palmotada en una mesa: yo he venido con M. y me voy con M.

Le hicieron un juicio r谩pido, le adjudicaron un abogado de oficio, que no era otro que V., otro amigo m铆o de toda la vida, que no hac铆a mucho que se hab铆a sacado la carrera. Le condenaron a un a帽o sin carnet y 100.000 ptas. de multa (600 euros de ahora). El juez no se trag贸 lo del atentado a la autoridad 隆Menos mal!

Fuera de los juzgados me encontr茅 con el polic铆a de marras y le dije que en menudo marr贸n nos quer铆a meter, y me dijo todo convencido: Metisteis la primera.

Continuar谩…

D.E.P- M. R. S. Siempre te llevar茅 en mi coraz贸n.


No me gustan ni la “burrocracia”, ni los bancos, ni, a veces, la polic铆a (2).

Viene del cap铆tulo anterior.

Corr铆a octubre del a帽o 2000, encontr茅 trabajo en un horno-cafeter铆a llamado Campolongo 5, en Mar铆n (Pontevedra). Yo estaba de camarera en la cafeter铆a y mi jefe, Don Ram贸n Crespo Figueroa, que era conocido de mi familia de hac铆a muchos a帽os. 脡l y yo nos ten铆amos gran estima, me daba buenos consejos; fue el primer panadero en vender pan los domingos y hab铆a llegado a ser presidente del Pontevedra C.F. 1993-1997.


Don Ram贸n ven铆a todos los d铆as a tomarse su buena copa de vino, a veces lo hac铆a acompa帽ado del polic铆a que me mand贸 sentar y callar con el “usted” machac贸n, de la comisar铆a de la calle Joaqu铆n Costa, con el uniforme. Le coment茅 a mi jefe el problema que hab铆a tenido ese verano y me dijo que ten铆a que haber recurrido a 茅l y que me hubiera sacado de aquel meollo, pero yo no pens茅 en 茅l en aquel momento.

La polic铆a iba a celebrar en la comisar铆a de Joaqu铆n Costa el d铆a del 脕ngel Custodio, su patr贸n, y me mandaron a m铆 con el uniforme del trabajo, que era blusa blanca y falda verde, a pasearme, contonearme 鈥渟onriente鈥 con una bandeja ofreciendo Vi帽a Costeira, un ribeiro muy rico y deliciosos canap茅s a todos los polis del lugar. El amigo de mi jefe me dijo, en voz baja y al o铆do, que le guardara una botellita que se iba a jugar al p贸ker con los amigos, y cuando la fiesta concluy贸, les esperaba la flota de coches en la puerta de comisar铆a, algunos polis m谩s afectados que otros. Me hubiera gustado que alg煤n compa帽ero de servicio les hubiese dado el alto y les hubieran hecho la prueba de alcohol o de 鈥渄rojas鈥.

Recomendaci贸n: Si bebes no conduzcas y si te drogas tampoco.

D.E.P. Don Ram贸n Crespo Figueroa.




Fuente: Grupotortuga.com