October 18, 2020
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
169 puntos de vista


El hecho de politizar alguna actividad se suele entender habitualmente como algo negativo. Es l贸gico, si ese t茅rmino se utiliza en el sentido estricto que le proporciona la Real Academia Espa帽ola: dar orientaci贸n o contenido pol铆tico a acciones, pensamientos, etc., que, corrientemente, no lo tienen. En este sentido implica, efectivamente, desnaturalizar aquello que se politiza.

Ocurre, sin embargo, que ese mismo t茅rmino se utiliza a menudo y tambi茅n con sentido negativo cuando se da orientaci贸n pol铆tica a acciones o pensamientos que s铆 que tienen contenido pol铆tico.

Con los economistas ocurre casi por sistema. A pesar de que nuestra disciplina comenz贸 denomin谩ndose Econom铆a Pol铆tica ya en 1615 y que la pol铆tica econ贸mica, la pol铆tica fiscal, la pol铆tica monetaria, la pol铆tica laboral, la pol铆tica agraria, la pol铆tica de vivienda, etc. etc. son realidades indiscutibles, hay muchos economistas que cuando escriben o hablan sobre cualquiera de los temas que todas ellas abarcan siguen diciendo que no hablan de pol铆tica o de cuestiones que tienen que ver de un modo u otro con ella , lo mismo que el burgu茅s gentilhombre de Moli猫re hablaba en prosa sin saberlo.

Algunos economistas afirman, por ejemplo, que la pol铆tica monetaria no es una cuesti贸n pol铆tica sino t茅cnica y que, por tanto, debe despolitizarse convirtiendo a los bancos centrales en 贸rganos independientes del poder pol铆tico. Es evidente que lo que as铆 se consigue es evitar que sus decisiones sean sometidas al escrutinio, la aprobaci贸n o la censura social, cuando la realidad es que cualquiera de ellas afecta de un modo muy desigual a los diferentes grupos sociales, de modo que su debate y cuestionamiento deber铆an ser obligados en una democracia. Y exactamente lo mismo pasa con cualquier otro aspecto de la vida o las decisiones econ贸micas. No ser consciente de que los problemas econ贸micos no tienen soluciones t茅cnicas sino pol铆ticas es una forma m谩s de ceguera.

Politizar -es decir, llevar a la decisi贸n o al debate pol铆ticos- cualquier acci贸n o pensamiento que no tiene connotaci贸n pol铆tica es indeseable, algo que l贸gicamente puede llevar a errores de decisi贸n u opini贸n m谩s o menos graves. Pero esta es exactamente la misma consecuencia que tiene no darnos cuenta de que hay acciones o pensamientos que s铆 son pol铆ticos y que, sin embargo, los mantenemos fuera de la pol铆tica.

Es pol铆tico todo aquello que afecta a los intereses colectivos y merece o demanda, por tanto, una decisi贸n de esa naturaleza. En consecuencia, sustraer del debate colectivo (de la pol铆tica) lo que es de inter茅s colectivo (pol铆tico) equivale a evitar que la sociedad en su conjunto (la polis) pueda decidir (hacer pol铆tica) sobre lo que le interesa, dejando as铆 la decisi贸n en manos de s贸lo unos pocos.

Un ejemplo t铆pico de esto 煤ltimo se est谩 dando en relaci贸n con la pandemia que vivimos y con los problemas de todo tipo que trae consigo. Se critica o lamenta a veces que se politice el debate sobre las medidas a tomar, es decir, que las discutan los partidos pol铆ticos, llegando o no a acuerdos sobre lo que cada uno cree que es mejor hacer. O tambi茅n que algunos cient铆ficos, sanitarios o epidemi贸logos鈥 hagan pronunciamientos mostrando su opini贸n sobre las medidas que toman o deber铆an tomar los gobernantes porque se considera que s贸lo deben pronunciarse como t茅cnicos y no 芦meterse禄 en pol铆tica. Y, m谩s concretamente, se lamenta que se haya politizado la pandemia a la vista del clima de juego sucio, de las mentiras, de los golpes bajos y de la violencia que predomina en el debate pol铆tico de nuestro tiempo.

A mi juicio, se trata de un grave error de perspectiva.

La pandemia es un problema cuyas soluciones son pol铆ticas, en cualesquiera que sean sus dimensiones y en el sentido estricto que, como he dicho, tiene la palabra pol铆tica, es decir, como la actividad que tiene que ver con la soluci贸n de los problemas que afectan a toda la ciudadan铆a y, adem谩s, de modo muy diferente a cada grupo social.

Dos estudios recientes han puesto de relieve la extraordinaria relevancia que tiene la desigualdad con las pandemias y, por supuesto, con la de la covid-19 que estamos viviendo.

Uno de ellos, elaborado por Oxfam (Combatir la desigualdad en tiempos de coronavirus), comienza diciendo que 芦la pandemia de COVID-19 ha sacudido un mundo que no estaba preparado para hacerle frente, debido principalmente a la falta de pol铆ticas nacionales para combatir la desigualdad禄 y demuestra que, para combatirla y evitar que traiga consigo males mayores, es preciso reducir la brecha entre ricos y pobres en todo el mundo mediante pol铆ticas que fomenten la igualdad en todas sus dimensiones y, sobre todo, reforzando los servicios p煤blicos, la fiscalidad y los derechos laborales. Otro estudio de historia econ贸mica (Pandemics and inequality: A historical overview) muestra que pr谩cticamente todas las pandemias que ha sufrido la humanidad han ido seguidas de un incremento de la pobreza y la desigualdad, salvo cuando produjeron el exterminio de los pobres. Otros estudios (Pandemics and inequality) han demostrado que la que estamos viviendo vuelve a distribuir sus costes y efectos negativos de modo muy desigual entre la poblaci贸n.

Cualquiera de las medidas sobre la pandemia que se est谩n tomando d铆a a d铆a en todos los pa铆ses del mundo, desde la asignaci贸n de recursos al sector sanitario p煤blico o al privado, hasta la forma de financiar todo el gasto que se precisa para hacerle frente, pasando por los modos de aprovisionamiento o el balance entre seguridad sanitaria y beneficio econ贸mico, por ejemplo, implica tomar decisiones que no son neutras desde el punto de vista de los intereses sociales sino que afectan de un modo muy desigual a la salud, los ingresos, el bienestar y la vida en general de las diferentes personas y grupos sociales. Es por ello que una pandemia es tambi茅n un problema pol铆tico, o que obliga a hacer pol铆tica para tomar decisiones pol铆ticas, y eso es lo que obliga a politizar todo lo que tiene que ver con su origen, su tratamiento y sus consecuencias.

Por lo tanto, politizar la pandemia no es lo negativo ni lo que se debe evitar sino justamente todo lo contrario, lo m谩s deseable y necesario, lo imprescindible para que las personas de todos los grupos de poblaci贸n, de raza o g茅nero, puedan deliberar e intervenir en la toma de decisiones defendiendo sus intereses. Es cuando no se politizan las acciones sociales cuando se hurta de esa participaci贸n a alg煤n grupo de poblaci贸n y cuando otro puede decidir, entonces, sin tener en cuenta los intereses que no le conviene que se hagan expl铆citos.

Este 煤ltimo es el objetivo que persiguen las minor铆as cuyos intereses son muy dif铆ciles de defender abiertamente ante la mayor铆a social que resulta perjudicada con sus decisiones. Y esa es la raz贸n que explica que las sociedades -como las de nuestro tiempo- cada vez m谩s divididas en cuanto a ingresos y riqueza se est茅n caracterizando por una degradaci贸n paralela de la vida pol铆tica y de las instituciones representativas.

Para evitar que la gente se constituya en polis, en ciudadan铆a activa y decisiva, lo que se hace es o llevar su atenci贸n a otros espacios, distraerla con fuegos de artificio, o convertir el espacio de la pol铆tica en un estercolero que repugne o incluso asuste a la gente corriente.

Se puede conseguir mediante las dictaduras o como ahora est谩 sucediendo, financiando y dominando medios de comunicaci贸n, partidos e instituciones chabacanos, maleducados, soeces, groseros, corruptos o favoreciendo que los partidos pol铆ticos que interesa controlar est茅n controlados por personas de escasa val铆a personal o profesional y esclavos de su falta de preparaci贸n para obtener recursos por cuenta de su capacidad. Y eso explica tambi茅n que incluso el propio lenguaje se haya trucado. No se habla de representantes sino de 芦los pol铆ticos禄 en tercera persona, ocultando as铆 que todos somos pol铆ticos cuando asumimos la condici贸n de ciudadano o ciudadana. Se distingue a los pol铆ticos del resto de la gente para que las personas normales y corrientes se sientan ajenas a la pol铆tica, es decir, al debate y decisi贸n sobre sus intereses.

La derecha espa帽ola (pero no s贸lo ella sino la de casi todos los pa铆ses) que defiende los intereses de los grupos olig谩rquicos que desean s贸lo m谩s ganancias y libertad para obtenerlas y que no necesitan (o que creen que no necesitan) servicios p煤blicos para satisfacer sus necesidades, ha optado por esta v铆a de expulsar de la pol铆tica a la gente para conseguir lo que desean quienes la financian y controlan. Eso explica, como acabo de decir, el clima pol铆tico emponzo帽ado en el que vivimos y por eso es vital que las fuerzas realmente democr谩ticas hagan un esfuerzo extraordinario para poner en primer plano de sus estrategias la regeneraci贸n de la vida pol铆tica. A veces, desgraciadamente, producen el mismo efecto que la derecha, cuando, por ejemplo, se empe帽an en que los gestores p煤blicos o los parlamentarios tengan ingresos tan reducidos que s贸lo pueda compensar asumirlos a personas sin experiencia, ni formaci贸n, o que tengan patrimonio propio. O, lo que quiz谩 es a煤n peor, cuando dan mal ejemplo, no practican la transparencia ni rinden cuentas, o no se preocupan por parecer honradas, adem谩s de serlo.

Regenerar la democracia y la vida p煤blica, hacer amigable y deseada la participaci贸n ciudadana y lograr que la gente corriente sea consciente de que le interesa deliberar, controlar y decidir es lo 煤nico que puede garantizar que se puedan aplicar pol铆ticas progresistas y que, al contrario de lo que viene sucediendo, se avance en la transformaci贸n social que mejore las condiciones de vida de la mayor铆a de la poblaci贸n.

Juan Torres L贸pez es Catedr谩tico de Econom铆a Aplicada de la Universidad de Sevilla. 

Fuente: https://blogs.publico.es/juantorres/2020/10/16/no-politizan-la-pandemia-infectan-la-politica/




Fuente: Cgt-lkn.org