December 8, 2020
De parte de SAS Madrid
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Hay personas que sufren p茅rdidas de memoria, confusi贸n o dificultad para concentrarse meses despu茅s de haber pasado la infecci贸n. A煤n se desconoce el origen exacto de estas afecciones, por lo que pacientes y cient铆ficos ponen el foco en la necesidad de seguir investigando.

“No recuerdo conversaciones con gente que acabo de tener o confundo letras al escribir”. Uge D铆ez Moreno se contagi贸 de coronavirus al comienzo de la primera ola. Probablemente en el hospital en el que trabaja de enfermera, el 12 de Octubre de Madrid, que a mediados de marzo aplicaba lo m谩s parecido a una ‘medicina de cat谩strofe’. Nueve meses despu茅s, su vida es otra. A pesar de que su PCR diera negativo en abril, sigue teniendo s铆ntomas, algunos de los cuales afectan a su capacidad de recordar o concentrarse. “Se me olvidan palabras comunes como gafas, llaves, televisi贸n… Es como que no las encuentro en mi cerebro”, explica.

Uge forma parte del peque帽o porcentaje de personas que sufre la llamada ‘COVID persistente’. Sus pruebas no detectan la infecci贸n activa, pero su cuerpo responde como si siguiera ah铆. El paciente tipo es una mujer de 43 a帽os, exactamente la edad que tiene ella, y algunos refieren alteraciones cognitivas como las que relata Uge: p茅rdidas de memoria, confusi贸n, dificultad para concentrarse, para evocar palabras o para prestar atenci贸n…Es lo que se conoce como “niebla mental”, y as铆 la llaman las investigaciones internacionales que est谩n empezando a estudiarlo. A煤n no hay certezas sobre qu茅 lo provoca exactamente, pero a quien lo sufre le altera profundamente su vida diaria.

“Conocemos esta enfermedad desde hace poco m谩s de ocho meses, por lo que nos queda mucho por saber, especialmente del pron贸stico a largo plazo. En relaci贸n con s铆ntomas de COVID persistente, algunos pueden estar relacionados con secuelas producidas por la neumon铆a inicial, pero la mayor铆a tienen una causa que hoy en d铆a es desconocida”, explica David P茅rez Mart铆nez, Jefe de Servicio de Neurolog铆a del 12 de Octubre. Posiblemente, apunta, se trate de un “s铆ndrome complejo” que al carecer de informaci贸n suficiente “sobre la fisiopatolog铆a del virus” es imposible “definir claramente”.

Silvia Soler, de 52 a帽os, descuelga el tel茅fono desde su casa de Casteldefels (Barcelona) y su voz suena af贸nica. Pas贸 el coronavirus en marzo con “fatiga, dolor de cabeza, febr铆cula, faringitis, dolores musculares, aftas en la boca, p茅rdida del gusto y el olfato…Menos tos, tuve de todo”, se帽ala. En varias ocasiones acudi贸 al hospital, pero en plena pandemia y con los servicios sanitarios saturados, los m茅dicos decidieron no ingresarla. A los 89 d铆as le hicieron una PCR que result贸 negativa, y tampoco la prueba de serolog铆a detect贸 anticuerpos. Ella, como Uge, es una de las integrantes de la plataforma LongCovidACTS, en la que se ha organizado los pacientes de ‘COVID persistente’ de todos los puntos de Espa帽a.

En la vida de esta barcelonesa hay d铆as mejores y peores, pero cuando se despierta “con esa sensaci贸n de niebla mental” le cuesta mucho esfuerzo levantarse y planificar el d铆a. En su caso, los s铆ntomas neurol贸gicos tardaron en manifestarse, y no aparecieron hasta junio. Si no se anota en un papel lo que tiene que hacer, se olvida: “Me he dejado cosas coci茅ndose en la cocina que se han quemado o guardado cosas en sitios que no encuentro. Soy fil贸loga y me cuesta horrores escribir un texto y buscar en el caj贸n de las palabras por as铆 decirlo”, describe. Cuando est谩 cansada, los s铆ntomas empeoran. “Antes caminaba, hac铆a deporte, esqu铆, ten铆a vida social…Ahora hago algo de ejercicio porque tengo que hacerlo”.

“Como si me hablara en otro idioma”

“Siempre digo que es como si te apagaran y te encendieran el cerebro. No pasa constantemente, pero es como un interruptor que cuando se enciende deriva en todo esto… Llevo ocho a帽os con el mismo coche y a veces me olvido de a qu茅 bot贸n tengo que darle para ver la gasolina que queda. No puedo leerme un libro. A veces me pasa que es como si me estuvieran hablando en otro idioma y me cuesta pensar o relacionar cosas. Todo va asociado como a una especie de mareo, no de equilibrio, sino como una nebulosa…”, intenta definir Uge, que tiene tambi茅n otros s铆ntomas como visi贸n borrosa, acidez o cefaleas. La diarrea, por ejemplo, no ha permanecido. “Se alternan, es como una monta帽a rusa. Me levanto todos los d铆as diciendo: ‘bueno, 驴hoy qu茅 toca?’ Desgraciadamente me he casi acostumbrado”.

Los estudios sobre la “niebla mental”, que afecta a personas que estuvieron gravemente enfermas e ingresadas y a otras que pasaron el coronavirus de forma m谩s leve, no han hecho m谩s que empezar. Pero los cient铆ficos barajan algunas hip贸tesis: “Pueden ser debido a distintas causas, por eso es fundamental seguir investigando. Sabemos que el virus produce fen贸menos vasculares y puede que esto acabe provocando peque帽as lesiones cerebrales que dan lugar a estos s铆ntomas. Otra opci贸n es que se produzcan por el propio dolor de cabeza cr贸nico”, explica Jes煤s Porta, vicepresidente de la Sociedad Espa帽ola de Neurolog铆a. Tambi茅n existe la posibilidad de que el virus afecte directamente al cerebro, que “viaje por los nervios y alcance el sistema nervioso central”, ilustra el neur贸logo, pero “es algo absolutamente excepcional”.

Beatriz Fern谩ndez se reincorpor贸 a su empleo en una multinacional el pasado mes de agosto. Llevaba sin trabajar desde marzo, cuando se contagi贸 de coronavirus. Aunque hoy en d铆a sigue teniendo s铆ntomas como dolores musculares, pinchazos por el cuerpo o alteraciones g谩stricas, la “niebla mental” se disip贸 hace un tiempo. “Al mes y pico de estar en activo comenc茅 a poder funcionar normalmente, no s茅 si por la actividad del cerebro o por qu茅…”, dice. Sin embargo, ven铆a de una 茅poca “en la que tienes la sensaci贸n de que la mitad de tu cerebro est谩 apagado. En mi trabajo estoy acostumbrada a llevar veinte temas a la vez, pero lleg贸 un punto que ten铆a que apuntar todo y estaba muy lenta”. Durante este tiempo, cuenta, intent贸 leerse un libro 鈥揚ermafrost, de Eva Baltasar鈥, pero no fue capaz. “Le铆a una p谩gina y ten铆a que volver hacia atr谩s”. Un d铆a lleg贸 a meter el mando de la televisi贸n en la nevera “y buscarlo durante horas”. Es lo que llaman en el colectivo, con un toque de humor, “covidadas”.

Una media de 36 s铆ntomas por persona

Lo habitual, como les pasa a Uge, Silvia y Beatriz, es que las alteraciones cognitivas den la cara junto a manifestaciones de otros tipos y no de forma aislada. Es una de las conclusiones de la encuesta realizada por la Sociedad Espa帽ola de M茅dicos Generales y de Familia (SEMG), cuyos resultados se conocieron recientemente. Se registraron un total de 200 s铆ntomas persistentes que fluct煤an en el tiempo, con una media de 36 por persona. Las dolencias m谩s frecuentes fueron el cansancio, el malestar general, los dolores de cabeza, el bajo estado de 谩nimo, falta de aire, diarrea, ansiedad, febr铆cula… Un 72% refirieron p茅rdidas de memoria y un 78%, dificultades de concentraci贸n.

Pilar Rodr铆guez Ledo, vicepresidenta de la SEMGYF, explica que el objetivo “era conocer ante qu茅 pacientes estamos y el grado de incapacidad que les provoca” para avanzar en una investigaci贸n “que es fundamental” para “homogeneizar la atenci贸n y prestarla de una forma adaptada”. Ahora mismo, las personas que sufren ‘COVID persistente’ no cuentan con un diagn贸stico, y los m茅dicos lo que hacen es tratar las manifestaciones. “Es un poco la ant铆tesis de lo que se suele hacer en medicina. Estamos tratando los s铆ntomas y no la causa porque no la conocemos del todo”, precisa la m茅dica. Sin embargo, para los cognitivos asociados a la “niebla mental” no hay un tratamiento espec铆fico, explica P茅rez Mart铆nez: “Si existen s铆ntomas emocionales o ansiedad podemos emplear alg煤n psicof谩rmaco desde un punto de vista sintom谩tico. Siempre recomendamos terapias no farmacol贸gicas en el sentido de intentar hacer ejercicio f铆sico moderado y actividades sociales o l煤dicas que generen inter茅s y motivaci贸n”.

El factor emocional

En ocasiones, este tipo de s铆ntomas tambi茅n se han asociado con factores emocionales y psicol贸gicos y muchos se parecen al llamado ‘s铆ndrome post-UCI’, que puede desencadenar atrofia muscular, lesi贸n en los nervios perif茅ricos o aparici贸n de secuelas pulmonares. “La pandemia nos ha afectado a todos y hay unas tasas de ansiedad y depresi贸n m谩s altas que antes. Puede que en algunas personas estas manifestaciones sean reflejo de una situaci贸n emocional m谩s que por la afectaci贸n directa del virus”, a帽ade el neur贸logo Jes煤s Porta como explicaci贸n a帽adida a los cuadros descritos anteriormente. Para P茅rez Mart铆nez es un factor “importante” que hay que tener en cuenta, pero apunta a la necesidad “de no reducir los s铆ntomas de la COVID persistente a un fen贸meno psicol贸gico” y llama a la cautela.

Con todo, la investigaci贸n es la 煤nica puerta abierta que ven todas las personas consultadas para este reportaje y es la gran esperanza de las pacientes, que reivindican a los sanitarios “una evaluaci贸n completa” antes de etiquetar directamente sus dolencias “como ansiedad o algo emocional”, se帽ala Beatriz. Piden, adem谩s, el reconocimiento oficial de la enfermedad y protocolos espec铆ficos para tratarles, porque algunos se encuentran con problemas, por ejemplo, a la hora de pedir una baja laboral, pese a su situaci贸n de incapacidad. “Cuando nos pregunt谩is cu谩ndo tuviste coronavirus yo siempre pienso: si es que yo todav铆a soy una enferma, no me he recuperado nunca”, zanja la mujer.

Enlace relacionado ElDiario.es 06/12/2020.




Fuente: Sasmadrid.org