January 18, 2023
De parte de Nodo50
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┬ź┬íNo se puede vivir!┬╗

Cu├íntas cosas pueden expresar esas cuatro palabras. Podr├şa pronunciarlas un sinf├şn de personas, en un sinf├şn de lugares y momentos y por un sinf├şn de motivos, pero, en esta ocasi├│n, salieron de los labios de una faenera malague├▒a durante aquellos d├şas convulsos de enero de 1918 en los que el hambre, la escasez y el descontento llevaron a las mujeres de las clases populares a tomar las calles exigiendo unas condiciones de vida dignas.

Los precios de productos b├ísicos como el pan y el aceite (grandes protagonistas de las reivindicaciones de las faeneras), las patatas, el pescado, el carb├│n y los alquileres estaban absolutamente disparados y fuera del alcance de la mayor├şa trabajadora. En plena Primera Guerra Mundial, la posici├│n neutral de Espa├▒a hab├şa supuesto un auge de las exportaciones de alimentos y otras materias primas hacia pa├şses que s├ş participaban en el conflicto, con la consiguiente carest├şa para el consumo interno. Carest├şa en los dos sentidos del t├ęrmino: lo poco que hab├şa ten├şa unos precios desorbitados, circunstancia a la que contribuy├│ (y esto quiz├í nos suene hoy, m├ís de un siglo despu├ęs) la codicia especuladora de los acaparadores.

Asfixiadas por unas condiciones de vida insoportables, hartas de manipular y ver pasar bajo sus ojos productos b├ísicos que iban destinados al exterior mientras en sus casas no hab├şa sino hambre y miseria, las faeneras (operarias del sector agroalimentario, principalmente estucheras, envasadoras de pasas, higos y almendras, etc.) se lanzaron a las calles el 9 de enero de 1918, con la espontaneidad que dan la desesperaci├│n y la miseria, para pedirles al alcalde y al gobernador civil que intervinieran de forma inmediata. Ante la tibieza de las autoridades, que, por un lado, fueron incapaces de negociar con los exportadores y, por otro, se limitaron a ofrecer medidas de alivio m├ís cercanas a la caridad que a la justicia social, se desencaden├│ una oleada de protestas en forma de marchas y manifestaciones (cada vez m├ís multitudinarias, al irse sumando mujeres de otros oficios y, en un segundo momento, tambi├ęn los hombres), requisas de productos destinados a la exportaci├│n y, c├│mo no, huelgas, a las que se incorporaron adem├ís los obreros de los altos hornos, golpeados por lo que quiz├í fueran ya los ├║ltimos estertores del sector industrial malague├▒o. Con el crescendo de las movilizaciones lleg├│ el de la respuesta represiva de las autoridades: el balance final fue de cuatro v├şctimas mortales (dos mujeres y dos hombres), m├ís de una veintena de personas heridas y otros tantos detenidos. El 21 de enero se decidi├│ abandonar las calles y la poblaci├│n accedi├│ a reincorporarse a sus puestos de trabajo y mantener desde all├ş las reivindicaciones. Aunque no se lleg├│ a alcanzar el abaratamiento de productos que las manifestantes hab├şan exigido al principio, hubo una cierta moderaci├│n de los precios, que termin├│ consolid├índose pocas semanas despu├ęs con la tasa impuesta sobre alimentos de consumo habitual.

Pero el gran hito de aquella rebeli├│n, vista desde la c├│moda distancia que dan los ciento cinco a├▒os transcurridos, fue el car├ícter eminentemente femenino que tuvo en su origen. Si bien con el paso de los d├şas se acabaron sumando los hombres, sobre todo a partir de que las sociedades obreras asumieran la organizaci├│n de las movilizaciones, quienes en primera instancia se echaron a la calle clamando de hambre e indignaci├│n fueron las mujeres, como l├şnea de frente en el conflicto, todav├şa sin resolver (por irresoluble), entre el capital y la vida.

Este pr├│ximo s├íbado, 21 de enero, la ┬źMarcha de las faeneras┬╗, que organiza la Plataforma por la Memoria de las Faeneras de M├ílaga 1918, recorrer├í de nuevo las mismas calles del centro de M├ílaga a las que hace poco m├ís de un siglo se lanzaron miles de mujeres hambrientas de pan y justicia. De justicia, precisamente, es dignificar su lucha y su historia, pues solo hundiendo las manos en la memoria del pasado encontraremos las armas para la revoluci├│n del futuro.

Para saber más:

Mar├şa Dolores Ramos, ┬źCrisis de subsistencia y conflictividad social en M├ílaga: Los sucesos de enero de 1918┬╗, Baetica: Estudios de Arte, Geograf├şa e Historia, n.┬║ 6, pp. 441-466.

Raquel Zugasti Villar, Mujeres en lucha. La revuelta de las faeneras. Málaga, 1918, Málaga, Ediciones del Genal/El Acebuche Libertario, 2022.

Plataforma por la Memoria de las Faeneras de Málaga 1918

(*) Responsable del ├ürea de Cultura del PCE Andaluc├şa y enlace del ├ürea de Feminismo del PCE M├ílaga ciudad en la Plataforma por la Memoria de las Faeneras de M├ílaga 1918

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Fuente: Mundoobrero.es