November 7, 2020
De parte de Paco Salud
297 puntos de vista


NO
SE
TIRÓ
 â€“
 LO
MATARON

Cuando
la
policía
de
Franco
suicidaba
estudiantes.
Fechas
para
recordar,
20
de
Enero
de
1969.

Enrique
Ruano
Casanova
(1948

Madrid,
20
de
enero
de
1969)
fue
un
estudiante
de
derecho
y
militante
antifranquista
español,
muerto
en
circunstancias
no
esclarecidas
mientras
se
encontraba
bajo
custodia
de
la
Brigada
Político
Social,
la
policía
política
del
régimen
franquista.

Enrique
Ruano
Casanova,
estudiante
y
miembro
del
Frente
de
Liberación
Popular,
uno
de
los
grupos
políticos
que
lucharon
en
España
contra
el
franquismo,
murió
el
20
de
enero
de
1969,
a
resultas
de
una
caída
desde
la
ventana
de
un
edificio,
al
que
había
sido
llevado
por
la
Brigada
Político
Social,
que
le
había
detenido
tres
días
antes.

EL
MOMENTO

1969
comenzó
en
España
en
un
ambiente
políticamente
convulso.
Las
huelgas
de
obreros
y
estudiantes
contrarios
al
régimen,
dentro
de
las
cuales
se
debe
encuadrar
lo
ocurrido
con
Ruano,
llevaron
al
Gobierno
a
decretar
en
todo
el
territorio
español
el
estado
de
excepción
que
decretaba
la
suspensión
de
garantías
y
establecía
una
censura
de
prensa
más
estricta,
y
duró
hasta
el
24
de
marzo.

Enrique
Ruano
fue
detenido
el
17
de
enero
de
1969,
por
arrojar
en
la
calle
propaganda
de
su
partido,
y
trasladado
a
Comisaría.
Tres
días
más
tarde,
fue
llevado
a
un
edificio
de
la
calle
Príncipe
de
Vergara
(entonces
General
Mola)
de
Madrid,
para
efectuar
un
registro
de
la
vivienda,
y
allí
cayó
por
una
ventana
del
séptimo
piso.[1]

“El
cadáver
está
en
decúbito
supino,
con
los
brazos
encogidos,
así
como
las
piernas
flexionadas,
habiendo
a
la
altura
de
la
cabeza
y
hacia
el
lado
derecho
un
charco
de
sangre…
Se
encuentra
vestido
con
ropa
interior
blanca,
jersey
azul
oscuro,
pantalón
gris,
calcetines
verdes
y
zapatos
marrones”,
eso
decía
el
atestado
del
juez.

La
muerte
de
Enrique
Ruano,
fue
considerada
por
el
movimiento
antifranquista
como
un
asesinato,
y
se
produjeron
diversas
movilizaciones
en
protesta
por
los
hechos.

LAS
CONSECUENCIAS

Varios
intelectuales,
ente
ellos
Fernando
Savater,
apoyaron
también
la
tesis
del
crimen
político,
del
asesinato,
que
fue
creciendo
ante
las
contradicciones
de
la
versión
oficial,
que
fue
variando
con
el
paso
de
los
días.

El
suceso,
fue
presentado
oficialmente
como
un
suicidio,
se
dijo
que
el
joven
echó
a
correr
y
se
arrojó
por
la
ventana,
e
incluso
se
llegó
a
presentar
un
supuesto
diario
en
el
que
se
expresaban
ideas
suicidas
y
que
fue
filtrado
a
la
prensa
como
del
estudiante
fallecido.

Manuel
Jiménez
Quílez,
director
general
de
Prensa
a
las
órdenes
del
Ministro
Manuel
Fraga
Iribarne,
movilizó
al
diario
ABC
–dirigido
entonces
por
Torcuato
Luca
de
Tena-
y
encargaron
al
periodista–policía
Alfredo
Semprún
que
con
aquellos
mimbres
preparara
un
reportaje
“definitivo”
acerca
de
las
razones
del
suicidio.

Manuel
Fraga
llamó
por
teléfono
al
padre
de
Ruano
para
amenazarle
y
que
así
dejara
de
protestar.
Fraga
le
recordó
que
tenía
otra
hija
de
la
que
ocuparse.
Fraga
se
refiere
en
uno
de
sus
libros
a
que
hubo
lo
que
llama
“un
intento
minoritario
de
declararme
persona
no
grata
en
la
Universidad”.

Dentro
del
panorama
general
de
los
últimos
años
del
Franquismo,
el
suceso
tuvo
una
repercusión
relativa;
con
mayor
fuerza
en
ambientes
universitarios.
No
hubo
una
investigación
seria
de
lo
ocurrido,
aunque
hubo
una
denuncia
de
varios
abogados
para
que
fueran
investigados
los
hechos,
que
no
siguió
adelante.
La
familia
consiguió
que
el
Tribunal
Supremo
ordenara
en
1994
reabrir
el
caso,
pero
sólo
en
1996,
27
años
después,
fueron
encausados
los
tres
policías
que
se
encontraban
con
Enrique
Ruano
cuando
éste
cayó.

El
sindicalista
José
Luis
Úriz
recuerda
en
su
testimonio
“Peleando
a
la
contra”
el
momento
en
que
fue
detenido
y
torturado
cuando
estudiaba
ingeniería
de
telecomunicaciones
en
Madrid
por
el
inspector
Juan
Antonio
González
Pacheco,
conocido
como
Billy
el
Niño.
Mientras
golpeaba
a
Úriz,
otro
policía
que
participaba
en
el
interrogatorio
le
dijo
al
torturador:
“ten
cuidado
que
se
te
va
a
ir
la
mano
otra
vez
y
lo
vas
a
matar”,
y
respondió
según
el
relato
de
Úriz:
“no
importa,
hacemos
como
con
Ruano,
lo
tiramos
por
la
ventana
y
decimos
que
se
quería
escapar”.

El
abogado
José
María
Mohedano
afirmó
que
ahora
se
sabe
que
uno
de
los
policías
le
disparó
antes
de
arrojarle
por
la
ventana
del
séptimo
piso
y,
posteriormente,
serraron
el
hueso
de
la
clavícula
para
que
no
apareciese
la
bala,
falseando
después
la
autopsia.

El
proceso,
complicado
por
la
extraña
desaparición
de
algunas
pruebas
como
un
trozo
de
la
clavícula
del
joven,
en
la
que
los
querellantes
dijeron
que
debía
hallarse
la
evidencia
de
un
disparo,
que
habría
sido
para
ellos
la
causa
de
la
muerte,
finalizó
con
la
absolución
de
los
tres
policías,
ante
las
discrepancias
de
los
Peritos
Médicos
en
el
juicio,
aunque
con
un
voto
particular
de
uno
de
los
miembros
del
Tribunal,
que
disintió
de
ese
veredicto.

El
entonces
director
del
diario
“Abc”,
Torcuato
Luca
de
Tena,
confesó
que
Manuel
Fraga
Iribarne
le
dio
la
orden
de
publicar
anotaciones
del
diario
íntimo
de
Ruano,
manipulándolas
a
fin
de
que
pareciese
una
persona
inestable
que
se
había
suicidado.
El
comisario
jefe
de
la
Brigada
Político
Social
se
dejó
ver
en
el
juicio
como
un
pobre
anciano
que
se
limitaba
a
recibir
las
pedradas
de
los
estudiantes.
El
director
general
de
Seguridad,
el
coronel
Eduardo
Blanco,
había
fallecido
ya.

El
Tribunal
consideró
que,
en
todo
caso,
se
produjo
una
deficiencia
en
la
custodia
del
detenido
por
parte
de
los
agentes,
cuya
consecuencia
fue
su
muerte.
Los
tres
policías
que
le
detuvieron,
Francisco
Luis
Colino,
Jesús
Simón
Cristóbal
y
Celso
Galván,
recibieron
en
febrero
de
1969,
un
mes
después
del
asesinato,
una
“felicitación
por
los
servicios
prestados”.
En
total,
antes
de
jubilarse
como
comisarios,
los
tres
fueron
condecorados
veintiséis
veces.
La
mayor
parte
de
las
condecoraciones
les
fueron
otorgadas
después
de
1975.
Celso
Galván
perteneció
a
la
escolta
de
la
Casa
Real.
Él
y
Colino
fueron
destinados
después
a
cargos
de
libre
designación
dentro
de
la
Delegación
del
Gobierno
en
Madrid
y
Simón
fue
nombrado
Comisario
en
Torrejón
de
Ardoz,
Madrid,
ya
con
el
gobierno
del
PSOE
y
José
Barrionuevo
como
ministro
del
Interior.
Nunca
mostraron
el
menor
gesto
de
arrepentimiento
ni
de
pesar.

Enrique
Ruano
era
compañero
de
colegio
de
Alfredo
Pérez
Rubalcaba,
ex
vicepresidente
del
Gobierno
y
exMinistro
del
Interior
de
España.
La
indignación
por
la
muerte
de
su
compañero
fue
lo
que
impulsó
a
Rubalcaba
a
introducirse
en
el
mundo
de
la
política
y
a
afiliarse
al
Partido
Socialista
Obrero
Español.

http://www.memoriahistoricacartagena.com

fuente:

http://www.lamanchaobrera.es/?p=22713




Fuente: Pacosalud.blogspot.com