December 3, 2021
De parte de SAS Madrid
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El mundo mira a 脕frica tras la aparici贸n de la variante 贸micron del coronavirus. No con una mirada de solidaridad, empat铆a o justicia global: con miedo y con rechazo, se帽alando un origen de las mutaciones que a煤n no est谩 claro y cerrando fronteras mientras se insiste en el nacionalismo vacunal. Expertos en Epidemiolog铆a, l铆deres de organismos sanitarios y gobernantes han se帽alado la evidente relaci贸n entre una poblaci贸n sin vacunar, como la del continente africano, y la aparici贸n de nuevos linajes peligrosos.

Sin embargo, la realidad del sur es compleja: no solo basta con el ego铆smo inmunitario para explicar la inequidad en el acceso a los productos anti-covid o los niveles de transmisi贸n. Y no solo hablamos de pobreza absoluta, de Estados sin recursos, sino de niveles de desigualdad en la poblaci贸n que, como sabemos en Espa帽a 鈥揳 otro nivel鈥, est谩n estrechamente relacionados con la salud p煤blica.

Evidentemente, la falta de vacunas es una gran realidad y uno de los principales motivos del retraso de 脕frica en la lucha contra el covid. No solo por el bloqueo a la liberaci贸n de patentes, que en teor铆a facilitar铆a que pa铆ses de ingresos medios puedan producir sueros a gran velocidad. Tambi茅n por el fracaso de la alternativa puesta sobre la mesa en abril de 2020 por los pa铆ses ricos: el fondo Covax.

Su objetivo inicial era poner a disposici贸n 2.000 millones de dosis de vacunas para finales de 2021. A mediados de noviembre solo se hab铆an entregado 507 millones. Espa帽a es el quinto donante, pero los compromisos del Norte global han demostrado ser insuficientes y las consecuencias pueden volver en contra en forma de variante.

No solo basta con donar vacunas: hay que donar bien las vacunas. El Centro de Control y Prevenci贸n de Enfermedades (CDC, siglas en ingl茅s) de 脕frica public贸 hace unos d铆as un comunicado junto a la Uni贸n Africana, la fundaci贸n Gavi (detr谩s de Covax) y la OMS, entre otros organismos, en el que denunci贸 que la mayor铆a de las cesiones “se han realizado ad hoc, con poca antelaci贸n y con una vida 煤til corta. Esto ha hecho que sea extremadamente dif铆cil para los pa铆ses planificar campa帽as de vacunaci贸n y aumentar la capacidad de absorci贸n”.

“Para lograr mayores tasas de cobertura en todo el continente y para que las donaciones sean una fuente sostenible de suministro (…) esta tendencia debe cambiar”, contin煤a el documento. “Los pa铆ses necesitan un suministro predecible y confiable. Tener que planificar con poca antelaci贸n y garantizar la absorci贸n de dosis con una vida 煤til corta aumenta exponencialmente la carga log铆stica sobre los sistemas de salud, que ya est谩n sobrecargados”. Los pa铆ses ricos solo donan cuando est谩n seguros de que las vacunas no van a servir para sus planes, incluidos los de la tercera dosis, que se han lanzado a administrar sin que los expertos crean que es necesario en la poblaci贸n m谩s joven.

En el momento de la publicaci贸n de este reportaje se debate en el seno de la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC) la propuesta de India y Sud谩frica de exenci贸n temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas anti-covid. El encuentro culmina este viernes 3 de diciembre y ya no hay m谩s pr贸rrogas: deber谩 concluir con un dictamen definitivo. La liberaci贸n de las patentes ha ganado muchos adeptos en todo el mundo desde la propuesta inicial, de octubre de 2020, pero la Uni贸n Europea sigue como principal opositora. El club comunitario propuso el uso de las licencias obligatorias (que los Gobiernos fuercen a las farmac茅uticas a llegar a acuerdos) que no fue bien vista ni por la mayor铆a de naciones ni, como cab铆a esperar, por las empresas.

Sin embargo, hay noticias esperanzadoras desde, precisamente, Sud谩frica, el foco de la crisis de la variante. La farmac茅utica Aspen ha firmado un acuerdo con Janssen para crear una vacuna utilizando la tecnolog铆a de la segunda. Es decir, una licencia voluntaria. Se podr谩 distribuir a todo el continente. “Este acuerdo nos brinda una seguridad de suministro que no ten铆amos antes鈥, declar贸 Strive Masiyiwa, Enviado Especial de la Uni贸n Africana para el covid-19, como recoge la prensa local.

Pero el ejemplo de Sud谩frica sirve perfectamente para explicar por qu茅 las vacunas no bastan, aunque lleguen a tiempo. Hace falta una red sanitaria con conexi贸n con el territorio. Hace falta, a no ser que el Gobierno obligue, a que la poblaci贸n quiera vacunarse. Y no ayuda que tu principal preocupaci贸n no sea una amenaza sanitaria et茅rea, sino poder comer.

El Gobierno sudafricano se est谩 planteando que la vacunaci贸n sea obligatoria. El dilema permite inferir que cuentan con dosis suficientes para hacer la promesa realidad. Pero hay trabas importantes. En primer lugar, el miedo. No es negacionismo 鈥搈uchas veces sostenido por el privilegio鈥 lo que atraviesa a buena parte de la poblaci贸n del sur del continente, sino el temor a lo desconocido frente a una enfermedad cuya amenaza se infravalora. Pese a que la OMS calcula que solo uno de cada siete casos de covid se diagnostican en 脕frica, los datos de presi贸n asistencial muestran que la pandemia no impacta tanto como en otros pa铆ses del Norte Global, probablemente debido a la juventud de la poblaci贸n.

As铆 lo explicaba hace unos d铆as en un peri贸dico sudafricano David Harrison, asesor en vacunas del Gobierno del pa铆s. Hay desinformaci贸n, s铆: la OMS alert贸 en octubre de la circulaci贸n de mentiras sobre efectos secundarios de la vacuna, en especial sobre una supuesta esterilizaci贸n de los inmunizados. Pero no son convencidos antivacunas. “Sin filtrar, esas noticias se esparcir谩n r谩pidamente a trav茅s de aldeas f铆sicas y digitales, llegando a los hogares de aquellos que no tienen un problema importante con las vacunas, pero que tienen un poco de miedo a lo desconocido; lo suficientemente asustados como para esperar 鈥渉asta ma帽ana鈥 antes de vacunarse. En sus mentes, y ante la ausencia de informaci贸n tranquilizadora en sentido contrario, las malas noticias refuerzan el flujo de desinformaci贸n que bombardea sus tel茅fonos m贸viles”.

Harrison tambi茅n alert贸 de la pobreza como gran barrera. No de Sud谩frica como pa铆s, que puede pelear en el mercado global de vacunas: su PIB es mayor al de pa铆ses considerados “primer mundo” como Finlandia, Dinamarca, Grecia o Portugal. Sino de las mayor铆as, por la tremenda desigualdad que atraviesa su sociedad, en la que unos pocos 鈥揼eneralmente, blancos鈥 acaparan todo. “Si bien la vacuna en s铆 es gratuita, los niveles actuales de inseguridad alimentaria significan que para muchos, cuando gogo [abuela, en zul煤] toma el minib煤s para vacunarse, su familia pasa mucho m谩s hambre ese d铆a”. No hay centros de salud a minutos andando de casi cada hogar, como en Espa帽a. “Un vale de comestibles podr铆a inclinar la balanza a favor de la vacunaci贸n al compensar esa tarifa y otros costos de transacci贸n”.

Estas personas, se帽ala el asesor, tienen que lidiar en su d铆a a d铆a con otro gran problema de salud p煤blica: el que representa el Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) y su enfermedad asociada, el sida. Lamentablemente, ambas enfermedades se entrelazan: los pacientes, inmunodeprimidos, tienen entre un 30% y un 50% m谩s posibilidades de morir por covid, seg煤n explica una tribuna de Nature firmada por varios investigadores sudafricanos.

La falta de accesibilidad de los sistemas sanitarios provoca que 8 millones de personas con el VIH en sus cuerpos en el 脕frica subsahariana no tengan acceso a terapias retrovirales que, gracias al avance de la ciencia, alargan su esperanza de vida, limitan al m谩ximo la transmisi贸n y ayudan a acabar con la estigmatizaci贸n que sufren. Y, desde una perspectiva global, varios investigadores consideran que la pandemia de sida puede desencadenar nuevas variantes, puesto que el SARS-CoV2 permanece durante meses en el organismo de los afectados por el VIH, d谩ndole oportunidad a replicarse una y otra vez hasta dar con un conjunto de mutaciones beneficioso.

Sin embargo, a煤n es un misterio c贸mo surgi贸 la variante 贸micron, que ha llamado la atenci贸n de los especialistas por el alto n煤mero de mutaciones de la prote铆na encargada de engancharse a las c茅lulas: hasta 32. Una teor铆a sostiene que el coronavirus pudo haber infectado a ratones, donde mut贸 sin control hasta volver a saltar a los humanos: un proceso conocido como zoonosis inversa. Pero a煤n es muy pronto para saberlo. La incertidumbre, incluso, aplica al origen de la variante: probablemente surgi贸 en el sur del continente africano, por el n煤mero de casos detectados. Pero las mutaciones se encontraron primero en Pa铆ses Bajos.

Enlace relacionado InfoLibre.es (02/12/2021).




Fuente: Sasmadrid.org