June 18, 2021
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«No te vamos a pagar, moro de mierda», denuncia Martín (nombre ficticio para preservar su identidad) que le decían en la mañana de este lunes Rafael García González (acompañado por sus hijos Rafael y Joaquín) mientras le propinaba puñetazos, patadas y golpes «con un objeto de hierro».

Según consta en el parte de lesiones trasladado al Juzgado por el Servicio de Urgencias y Atención Primaria (SUAP) de Almonte, al que ha tenido acceso La Mar de Onuba, la agresión le produjo un hematoma en la cara, otro en un dedo, y una escoriación en la pierna izquierda. El empresario y sus hijos, según relata Martín, también causaron daños a su coche.

La agresión, según el trabajador, tuvo lugar este lunes a primera de la mañana, cuando tras recibir largas del empresario respecto de los salarios adeudados a Martín y a su esposa, decidieron salir al encuentro de Rafael González para buscar una solución a su situación. Martín asegura que su esposa sólo ha recibido 600 euros mediante transferencia, y que él no había recibido nada después de 51 días trabajados. Hay facturas que pagar y familia que mantener. La necesidad les llevó ayer  a personarse en dependencias de la empresa.

No llegaron a entrar. El propietario, Rafael, acompañado de sus dos hijos, salió al encuentro de la pareja, a la que los tres abordaron en el mismo lugar en el que habían aparcado su coche. «Se puso muy agresivo desde el principio, y yo solo le decía que, por favor, necesitaba que me pagara mi dinero», cuenta Martín durante una conversación telefónica mantenida con La Mar de Onuba. «Luego empezó a decirme cosas como hijo putamoro de mierda, y que no me iba a pagar, y a darme puñetazos y golpearme con un azadón. Tengo heridas y un moratón en la cara. También golpearon mi coche, y le han abollado las puertas. Mi mujer ha pasado mucho miedo, sin saber qué hacer». Martín asegura que tuvieron que huir del lugar sin haber cobrado su dinero.

Acudió al SUAP de Almonte, desde donde la médica que le atendió de las lesiones sufridas ha puesto los hechos en conocimiento del Juzgado de Guardia. El jornalero quiso ayer denunciar los hechos también en el Cuartel de la Guardia Civil de Almonte, pero «el agente de puerta me ha dicho que hoy ya no se aceptan más denuncias». Volverá a intentarlo esta mañana.

Abuso patronal

Pasadas las ocho de la tarde, casi 12 horas después de haberle agredido, Rafael García abonó ayer a Martín, mediante transferencia bancaria, 1.286,31 euros. La cifra coincide al céntimo con la abonada en el mes de mayo a ML, otro trabajador de origen marroquí de la empresa por un total de 23 jornadas cotizadas (ver nómina).

Atendiendo al Convenio Colectivo, son 2.223,28 € menos de los que Fres González García SL debía haber abonado a Martín. Y ello sin contar los días de descanso. A su esposa le faltan por cobrar aún 1.275,40 €. Rafael González García, asegura el trabajador, les hizo saber ayer por la noche a través de su esposa que pagará el dinero pendiente en los próximos días.

Martín es un ciudadano español nacido en Marruecos  que lleva veintidós años viviendo y trabajando en la provincia de Huelva. Él y su esposa trabajan habitualmente como peones agrícolas (temporeros) durante las campañas de recogida de frutos rojos.

Fue en abril cuando ambos fueron contratados para recoger moras en la finca propiedad de la familia Gonzaléz García, ubicada en la zona conocida como La Cañada en el Condado onubense. Asegura que les ofrecieron un salario diario de 41 euros, aunque según se refleja en la nómina de ML a la que ha tenido acceso esta revista, la empresa abonó en mayó a ese trabajador cada jornada laboral a 44,99 euros, cantidad fijada en la Ley del Salario Mínimo Interprofesional, pero sin los complementos reconocidos también en la Ley y en el Convenio Colectivo del Campo para la provincia de Huelva (VER). La cantidad que realmente corresponde pagar a los peones agrícolas de los frutos rojos es 48,56 euros diarios. Esta cifra ha sido confirmada por la Subdelegación del Gobierno en Huelva.

Martín trabajó en abril 15 días. En mayo, 27; su esposa, 15. En junio, cinco y cuatro,  respectivamente. Las jornadas realizadas tuvieron una duración media de nueve horas y media. Tres más de las estipuladas por convenio colectivo. Martín anota en un cuaderno desde hace años las jornadas que trabaja y las horas que echa cada día en el campo. Son horas extraordinarias que, para incrementar las oportunidades de colocación de los Trabajadores y las trabajadoras en paro forzoso, sindicatos y patronal se comprometieron a suprimir en el artículo 8º del Convenio Colectivo, suscrito en el año 2018 y todavía en vigor. Sólo están permitidas para la terminación de faenas, recolección o cuando circunstancias extraordinarias lo aconsejen. En Fres González García SL, las horas extraordinarias son -casi- diarias y obligatorias; se destinan a extender la jornada laboral, fuera de lo acordado y, por tanto, de forma no justificada. Rafael González las paga a 6 €; aún por debajo de las ordinarias (7,20 €). El Convenio Colectivo valora cada hora extraordinaria en 13,60 €, el 175 % del valor de la hora normal.

La empresa no paga (ni cotiza) los días de descanso, la denominada «indemnización de camino» (kilometraje), ni otros beneficios salariales también contemplados en el Convenio Colectivo.

Con el texto en la mano, Fres González García SL mantiene una deuda con Martín y su esposa de casi 3.498,68 euros. Atendiendo a las nóminas que obran en poder de esta redacción, y suponiendo que Rafael González acceda a pagar a sus ex empleados, la cifra que recibirán entre ambos (tras los dos adelantos) será inferior a dos mil euros. Suponiendo.




Fuente: Abusospatronales.es