October 29, 2022
De parte de Briega
2,511 puntos de vista

鈥淣o ten铆a antecedentes psiqui谩tricos鈥

Las personas locas sufrimos m谩s violencia de la que ejercemos, sin embargo, seguimos arrastrando el estigma de ser sujetos impredecibles y agresivos

 

Ilustraci贸n: Carol Caicedo Esquivias.

En la secci贸n de 鈥渟ucesos鈥 de un programa matinal aparec铆an hace pocas semanas dos noticias de tintes sensacionalistas. La primera hablaba de un hijo que hab铆a matado a su padre y la segunda de un individuo que hab铆a pegado una paliza a otro y lo hab铆a dejado en coma. Las decisiones period铆sticas en la presentaci贸n y comentario de ambos sucesos fueron las siguientes: en el primero de los casos el presunto parricida necesariamente deb铆a tener 鈥渢rastornos mentales鈥 que justificaran su conducta, pero en el segundo caso no era necesario porque la informaci贸n se centraba en la 鈥渕ala fama鈥 del supuesto agresor, apodado y conocido por todos como 鈥淓l nazi鈥.

Cuando no hay factores que puedan ofrecer una 鈥渆xplicaci贸n鈥 a una conducta violenta, los y las periodistas deben recopilar las declaraciones del vecindario y de familiares haciendo preguntas como 鈥溌縧o vio actuar raro 煤ltimamente?鈥, 鈥溌縯omaba alguna medicaci贸n?鈥, etc茅tera. Si las declaraciones apuntan a posibles 鈥減roblemas mentales鈥 como causa del crimen, como en el caso de la noticia indicada, pero desde la redacci贸n del programa no se puede confirmar, se suele decir, como tantas veces, que el sujeto 鈥渘o ten铆a antecedentes psiqui谩tricos鈥.

Mucho se ha avanzado desde el feminismo para se帽alar una y otra vez que los violadores o los maltratadores no est谩n locos, sino que son 鈥hijos sanos del patriarcado鈥. El 煤ltimo estudio realizado desde el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre las sentencias de violencia machista (publicado en el a帽o 2018) determina que solo en el 5,4 por ciento de las sentencias analizadas se pudo determinar patolog铆a psiqui谩trica (donde se incluye tambi茅n adicci贸n a alcohol o drogas) como atenuante en la condena. Este dato sigue una tendencia que ya se viene observando desde mucho antes: estar loco es un factor irrelevante para determinar la agresividad de un individuo. De hecho, en los informes que realiza el mismo organismo espa帽ol para establecer los perfiles tanto de v铆ctimas como de agresores, se subraya que no hay datos objetivos suficientes para definir 鈥pautas, patrones de comportamiento o atributos de la relaci贸n potencialmente desencadenantes de situaciones de violencia鈥.

驴De d贸nde viene entonces esa inclinaci贸n a pensar que los locos son m谩s violentos que los cuerdos? Y, 驴hasta qu茅 punto ese pensamiento provoca que ante una situaci贸n de violencia se piense que quien la ejerce 鈥ha de estar necesariamente loco鈥? Para el psiquiatra Jos茅 Valdecasas (coautor, junto a la enfermera de psiquiatr铆a Amaia Vispe, del blog Postpsiquiatr铆a), asociar locura y violencia 鈥渆s inherente a nuestra civilizaci贸n occidental capitalista鈥. Los sujetos que, seg煤n los t贸picos, no producen, no respetan las normas, son impredecibles鈥 鈥son realmente peligrosos para el orden establecido en cuanto a mostrar la posibilidad de no aceptar dicho orden鈥.

Es m谩s, para Valdecasas, se trata de 鈥un mecanismo de defensa de la sociedad que, ante sucesos terribles, encuentra la f谩cil v谩lvula de escape de la 鈥榣ocura鈥 como explicaci贸n de lo ocurrido, que evita ulteriores cuestionamientos鈥. Hacia la misma direcci贸n apunta Janis Lago desde su condici贸n de loca: 鈥淟a locura cumple una funci贸n social鈥, 鈥渓a sociedad, tal y como atiende al constructo de locura, necesita de ella鈥. Lago, exestudiante de psicolog铆a, carrera que abandon贸 por decisi贸n pol铆tica, se refiere a 鈥渓a falacia del mundo justo鈥: 鈥淟os seres humanos necesitamos de creencias que contrarresten ciertas realidades desagradables, injustas y violentas鈥, por eso estamos m谩s predispuestos 鈥渁 concebir que las violencias no pueden ser explicadas mediante estructuras que act煤an de forma desigual y que, adem谩s, gozan de leg铆timo poder para ello鈥.

Al hecho de que patologizar la violencia 鈥invisibiliza las din谩micas de poder鈥, Ana Carralero, enfermera especialista en salud mental, a帽ade que, cuando se atiende a la salud mental del agresor para explicar su conducta, 鈥estamos dejando de mirar a las causas reales del problema鈥. Y cita a Tom谩s Corominas: 鈥Mientras diagnosticar de enfermo mental a quien hace algo incomprensible sirva de explicaci贸n, nunca nada podr谩 ser explicado鈥.

Es algo habitual, y as铆 lo explica Carralero, poner de ejemplo a la 鈥gente psiquiatrizada que es violenta en los servicios de salud mental como una prueba de que las personas psiquiatrizadas son violentas鈥. La enfermera y profesora de la Universidad de Alcal谩 (UAH) puntualiza: 鈥Y curiosamente se obvia toda la violencia institucional que se est谩 ejerciendo sobre esa persona, no solo en el momento de lo que se llama 鈥榓gitaci贸n psicomotriz鈥 (en mi opini贸n, este t茅rmino ya est谩 ocultando la violencia estructural que se est谩 produciendo y se 鈥榩atologiza鈥 lo que muchas veces es autodefensa), sino en todo el recorrido de la persona鈥.

Cuando una persona psiquiatrizada se 鈥agita鈥 en la sala de urgencias su comportamiento 鈥渆s usado por los 鈥榩rofesionales鈥 para justificar actuar violentamente sobre ella, por ejemplo, at谩ndola a la cama, administr谩ndole medicaci贸n sin su consentimiento, etc茅tera鈥, relata Carralero. De esta manera, se cambia el foco, seg煤n la enfermera: 鈥Se obvia que a lo mejor a esa persona la polic铆a la ha sacado de su casa a la fuerza delante de toda su comunidad de vecinos como si fuera un delincuente, que a lo mejor lleva meses recibiendo amenazas de su psiquiatra, por ejemplo 鈥榮i no te tomas este tratamiento vas a acabar ingresada o no vas a poder beneficiarte de esta prestaci贸n econ贸mica o vas a tener un informe desfavorable que puede hacer que te quiten la custodia de tus hijos鈥濃, etc.鈥.

Quiz谩 s铆 haya, por lo tanto, una relaci贸n directa entre locura y violencia 鈥pero no como sujetos que producimos violencia por nuestra condici贸n, sino como sujetos que la recibimos sistem谩ticamente a causa de esta鈥, apunta Lago. Valdecasas tambi茅n est谩 de acuerdo con que 鈥los locos pueden ser violentos y actuar con maldad, pero para nada en mayor proporci贸n que la poblaci贸n general y s铆 mucho m谩s frecuentemente ser ellos y ellas v铆ctimas de malos tratos y agresiones de lo m谩s diversas鈥.

Existen motivos para pensar que la violencia s铆 es una causa que determine la salud mental de las personas. Esta idea est谩 avalada tanto por la Organizaci贸n de Naciones Unidas (ONU) como por la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS). La ONU, en un estudio sobre el impacto de los cr铆menes violentos, se帽ala que en los pa铆ses con mayor tasa de homicidios, aumenta tambi茅n la tasa de problemas de salud mental asociados a ellos. La salud mental se resiente tanto 鈥entre los afectados por el delito, como entre los sobrevivientes y familiares de la v铆ctima鈥, apunta el organismo, 鈥lo que provoca una disminuci贸n general de la calidad de vida鈥.

El 煤ltimo Plan de Acci贸n sobre Salud Mental (2013-2020) de la OMS confirma lo que ya intu铆amos: existen factores de violencia estructural que son determinantes para que el sufrimiento ps铆quico se d茅 m谩s (con mayor frecuencia e incidencia) en ciertos grupos sociales. Entre ellos, la OMS destaca la pobreza, los problemas cr贸nicos de salud, el maltrato infantil y el abuso de sustancias en la adolescencia. Tambi茅n insiste en que las personas mayores, los grupos racializados o, en general, las 鈥personas sometidas a discriminaciones y vulneraciones de los derechos humanos鈥, las personas 鈥homosexuales, bisexuales y transexuales鈥, las presas o las expuestas a un conflicto o a desastres naturales son especialmente vulnerables. Por 煤ltimo, a帽ade a la lista de causas el desempleo, la marginaci贸n, la violencia de g茅nero e intrafamiliar y 鈥el exceso de trabajo y el estr茅s鈥, especialmente en el caso de las mujeres.

Cuando el mundo entero crey贸 que la causa de que el avi贸n del vuelo 9525 de Germanwings se estrellara en los Alpes Franceses en 2015 hab铆a sido el diagn贸stico de depresi贸n de su copiloto, Andreas Lubitz, hubo un informe contrario a esta opini贸n que adquiri贸 cierta relevancia en aquel momento. Se trataba de 鈥楾ime to change鈥, realizado por la ONG brit谩nica Mind and Rethink Mental Illness, que ya hab铆a sido publicado en 2007.

Los resultados de aquel estudio, que se realiz贸 sobre la poblaci贸n de Reino Unido y que se pueden consultar en su web, confirman unas certezas poco escuchadas en el discurso imperante. Entre ellas, que contrario a la creencia popular, la incidencia de homicidios cometidos por personas con diagn贸sticos psiqui谩tricos se ha mantenido estable desde los a帽os 90, o que las personas con problemas de salud mental no solo cometen pocos cr铆menes, sino que, comparativamente, cometen menos que las personas cuerdas. Por si estos datos no corroborasen ya que la asociaci贸n locura-violencia es tendenciosa, el informe tambi茅n detalla que el principal acto violento cometido por las personas locas es el suicidio.

驴Por qu茅 incluso los expertos que salen en televisi贸n siguen insistiendo en el binomio locura-violencia, si incluso los grandes organismos desechan esta idea en sus estudios? El t茅rmino que suele usarse casi siempre es el de 鈥減sic贸pata鈥, una falacia de autoridad que tiene que ver con c贸mo se clasifica m茅dicamente la maldad (moral o 茅ticamente): 鈥淟a psicopat铆a m茅dica ya adquiere tintes de 鈥榚nfermedad鈥 (porque la medicina se ocupa, o deber铆a, de 鈥榚nfermedades鈥). Y en esta confusi贸n surge la igualaci贸n entre maldad y locura鈥, explica Valdecasas. Asimilar la maldad como un rasgo patol贸gico deja allanado el camino, seg煤n el psiquiatra, para una equiparaci贸n entre ambas categor铆as: 鈥淪i eres un psic贸pata moral, entonces debes ser m茅dicamente un psic贸pata, lo que provoca una profec铆a autocumplida: como definimos a los 鈥malvados鈥 como 鈥locos鈥, efectivamente creemos demostrar que los 鈥榣ocos鈥 tienden a ser 鈥榤alvados鈥欌. De esta manera, importa poco si hab铆a un diagn贸stico en el momento de cometer un crimen. No hace falta. Incluso en caso negativo, se impone lo punitivo, coercitivo y cuerdista del sistema: se impone en cuanto se subraya como dato relevante que ese sujeto particular 鈥渘o ten铆a antecedentes psiqui谩tricos鈥.




Fuente: Briega.org