July 12, 2021
De parte de La Haine
269 puntos de vista


Ahora que el lawfare est谩 en la centralidad de la pol铆tica latinoamericana es justo y necesario detenernos por unos instantes para precisar su definici贸n, y as铆 evitar que dicho t茅rmino sea manoseado m谩s de la cuenta y que con tanto uso y abuso acabe perdiendo importancia y sentido.

Como dec铆a Gilbert Rist, se ha hablado y escrito tant铆simo del t茅rmino 鈥渄esarrollo鈥, que luego de a帽os, es posible que este concepto sirva para todo, desde evocar a una gran cantidad de rascacielos en Nueva York, hasta pensar en letrinas construidas en alg煤n poblado africano. Si permitimos que esto ocurra con el lawfare, entonces, acabar谩 siendo un abarca-lo-todo que irremediablemente lo condenar谩 a su devaluaci贸n progresiva como concepto 煤til.

De ninguna manera es una contradicci贸n afirmar que para defender la potencialidad del lawfare como herramienta explicativa de muchos de los sucesos pol铆ticos que vienen ocurriendo en el siglo XXI en Am茅rica Latina debemos asumir que 鈥渘o todo es lawfare鈥. No toda causa o proceso judicial contra pol铆ticos/as o exfuncionarios/as es lawfare. As铆, es fundamental delimitar qu茅 es y qu茅 no es.

Por un lado, no podemos ni debemos confundir lawfare con todo golpe blando (por ejemplo, v茅ase el caso del golpe a Manuel Zelaya de Honduras o a Fernando Lugo en Paraguay, donde el lawfare no fue el componente determinante); ni con un golpe de Estado 鈥渢radicional鈥 (v茅ase lo que sucedi贸 en Bolivia en 2019). Ni tampoco debemos confundirlo con casos de corrupci贸n reales (no armados), ni con casos como el de 鈥淧ep铆n鈥 Rodr铆guez Sim贸n en Argentina 鈥損r贸fugo en Uruguay, con pedido de extradici贸n y alerta roja de la Interpol鈥, que s铆 ha estado involucrado en operaciones judiciales contra el kirchnerismo. O la situaci贸n de Jeanine 脕帽ez, que s铆 es responsable, precisamente, del golpe de Estado en Bolivia contra Evo Morales.

De modo tal que no todo es persecuci贸n ni lawfare. Tales situaciones difieren abiertamente de la persecuci贸n al corre铆smo en Ecuador, del proceso del Lava Jato en Brasil (desde el golpe parlamentario a Dilma, pasando por la criminalizaci贸n del Partido de los Trabajadores y el encarcelamiento de Lula), as铆 como de la persecuci贸n pol铆tica contra Cristina Fern谩ndez y algunos de sus funcionarios y funcionarias. Todos estos procesos se han dado en el marco de una creciente y tensa disputa entre potencias, de p茅rdida de hegemon铆a de EEUU y de crisis del capitalismo, que ha sido desafiado en Am茅rica Latina (con luces y sombras) por sectores, gobiernos, etc. que cuestionan el orden neoliberal.

Por otro lado, y considerando lo anterior, si el lawfare se convierte en horizonte de significado casi exclusivo de los procesos de cambio, se corre el riesgo de darle un poder y entidad a煤n mayor al que ya tiene. Podr铆a conducir, por ejemplo, a la desconexi贸n con las necesidades y problemas cotidianos de la gente, que requieren de soluciones a corto y mediano plazo. De modo tal que comprender el lawfare y dise帽ar las herramientas necesarias para contrarrestarlo es un desaf铆o que s铆 o s铆 debe afrontar el progresismo cada vez que esto se produzca en cualquier circunstancia sin perder de vista que el objetivo es seguir avanzando en lo pol铆tico y electoral para lograr sociedades m谩s justas.

En definitiva, por un lado, no todo proceso judicial contra los pol铆ticos es lawfare. Tampoco es lawfare todo juicio por corrupci贸n. Es s贸lo uno de tantos problemas y desaf铆os a enfrentar y resolver por las izquierdas y los progresismos. Podr铆amos decir, entonces, que el lawfare es una manera m谩s de sostener el poder geopol铆tico defendido por una red de intereses y actores a nivel local e internacional vinculados generalmente a las derechas (liberales y conservadoras). Ser铆a una de las estrategias para mantener el statu quo, que puede articularse con otras v铆as para la desestabilizaci贸n, y que de ning煤n modo deber铆a eximir al progresismo de enfrentar tantos otros problemas y desaf铆os en nuestra regi贸n. 

CELAG




Fuente: Lahaine.org