March 8, 2021
De parte de SAS Madrid
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El hermano de Marta, estudiante del PIR en Zaragoza, teme el contagio. Cuando ella regresa a Valencia para visitar a su familia, 茅l siente ansiedad y toma m谩s medidas de las habituales para protegerse de una posible infecci贸n. Lorena, universitaria, tambi茅n viaja de Le贸n a Benavente (Zamora) alg煤n fin de semana para ver a sus padres. Lo que antes eran abrazos y besos, ahora son saludos desde lejos. 鈥淓l querer y no poder es muy complicado鈥, dice ella.

A trav茅s de situaciones como estas se ve c贸mo la COVID-19 ha cambiado nuestra forma de interactuar y de relacionarnos, algo que, como es l贸gico, viene asociado a la forma de transmisi贸n de la enfermedad mediante got铆culas, aerosoles y contacto estrecho. De hecho, desde que todo comenz贸 hace casi un a帽o, sabemos que una de las principales medidas de seguridad frente al virus -si no la m谩s relevante- es la distancia f铆sica.

No obstante, los dos metros de separaci贸n han conllevado alteraciones importantes en nuestras costumbres. Al pasar a formar parte de la rutina, han normalizado opuestos impensables, en especial en un pa铆s caracterizado por la sociabilidad. Aunque no todas las variaciones son necesariamente negativas -como la eliminaci贸n de los dos besos al saludar, que hay gente que no echa de menos-, lo que est谩 claro es que todas han alterado nuestra realidad social. Cuando parece que se ve la luz al final del t煤nel, llega una nueva incertidumbre: 驴son estos cambios temporales o algunos han llegado para quedarse?

Relaciones con una pantalla de por medio

Un claro ejemplo de estos cambios ha sido el traslado de nuestras relaciones f铆sicas al entorno ‘online’. 2020 fue el a帽o de las pantallas, no solo en cuanto al consumo audiovisual, sino tambi茅n respecto al incremento de las videollamadas tanto en el 谩mbito laboral como en el personal, sobre todo durante el confinamiento.

鈥淎fortunadamente vivimos en una era en la cual tenemos acceso a much铆simas formas de comunicaci贸n鈥, apunta la psic贸loga Noelia Mor谩n. Cree que, pese a la p茅rdida del cara a cara debido a la pandemia, el surgimiento de otras formas de comunicaci贸n ha hecho que, en ocasiones, aumente la frecuencia de contacto entre familiares no convivientes o que la imagen se a帽ada a las llamadas de voz.

Miriam es un ejemplo. Profesora en Madrid oriunda de una peque帽a localidad almeriense, ha dejado de realizar actividades en familia desde que el coronavirus conquist贸 el mundo. Al menos de forma presencial. 鈥淒esde entonces, tendemos m谩s autom谩ticamente a la videollamada. Lo hemos normalizado y lo hacemos de forma inconsciente鈥, comenta, a la vez que se帽ala que el uso de esta forma de comunicaci贸n proporciona una mayor sensaci贸n de 鈥渃ercan铆a鈥.

Este incremento del contacto parece estar vinculado a una mayor preocupaci贸n por los allegados. 鈥淭odos hemos estado m谩s pendientes de nuestros familiares y hemos querido saber lo que estaba pasando en sus vidas鈥, indica Mor谩n, que considera que la pandemia ha hecho que aumente la comunicaci贸n entre seres queridos: 鈥淓sto a lo que nos estamos acostumbrando ahora va a generar -sobre todo en familias que est谩n lejos- una forma de comunicarse y relacionarse diferente que puede ser incluso mucho m谩s positiva que la que hab铆a hasta ahora鈥. Y es que, de acuerdo con la psic贸loga, esta nueva forma de contacto 鈥渉a venido no para sustituir [al cara a cara], pero s铆 para quedarse y romper ciertas barreras鈥 establecidas por la distancia f铆sica.

Se normaliza la falta de contacto

Respecto a la exigencia a la hora de escoger qui茅n formar谩 parte de nuestro grupo burbuja, el director de Ipsimed, Manuel Paz, lo considera un arma de doble filo. Aunque puede terminar con las relaciones superficiales y dejar m谩s tiempo para las que realmente nos importan, el m茅dico y psicoterapeuta comenta que 鈥渁l aislarnos, perdemos algo que necesitamos y, de alguna manera, incluso nos atrofiamos鈥: 鈥淓s como estar normalizando la falta de contacto e interacci贸n鈥.

鈥淓st谩 por ver c贸mo vamos a retomarlo鈥, se plantea Paz, que pone como ejemplo el contacto f铆sico durante el saludo, cuya recuperaci贸n tras la pandemia se trata de 鈥渦na inc贸gnita鈥: 鈥淒e manera consensuada -ya sea de forma m谩s impl铆cita o expl铆cita- hemos dejado de darnos la mano, un beso o un abrazo. Y no va a ser tan f谩cil volver a tomar esa costumbre que ten铆amos鈥.

De acuerdo con el psicoterapeuta, el fin de la pandemia y el del miedo a la COVID-19 son 鈥渄os cosas muy diferentes鈥. Para explicarlo, lo compara con un atentado o una cat谩strofe natural: 鈥淓l accidente es puntual, pero el miedo permanece鈥.

El riesgo a largo plazo de la COVID-19

No obstante, no todo es negativo. Como Mor谩n se帽ala, la pandemia nos ha permitido dedicar m谩s tiempo a las relaciones intrafamiliares. Esta premisa tambi茅n es compartida por Paz, quien cree que somos m谩s selectivos en nuestros contactos. 鈥淐omo se restringen mucho las relaciones hacia fuera, se tiene mucho m谩s tiempo y dedicaci贸n para los de dentro鈥, apunta.

Aun as铆, no hay que olvidar las fricciones que se generan en algunos grupos de convivencia, en los que no se compart铆a tanto tiempo con anterioridad o donde la relaci贸n ya no era buena antes de la pandemia. En estos sectores, la situaci贸n ha empeorado. Si bien en la mayor铆a de las familias ha ocurrido todo lo contrario, Paz indica que la pandemia deja 鈥渕谩s tensi贸n de fondo, problemas laborales y cuestiones relativas a enfermedades familiares鈥. Todo ello se agrava cuando, adem谩s, ata帽e a personas con problemas psicol贸gicos previos, un grupo de la poblaci贸n 鈥減articularmente vulnerable鈥, seg煤n Mor谩n.

鈥淟o cierto es que esto va a dejar una huella en la mayor铆a de nosotros鈥, defiende la soci贸loga Mar铆a Miyar, que, pese a ser prudente a la hora de dar una predicci贸n, afirma que 鈥渆l auge de problemas de salud mental apunta en esa direcci贸n鈥. Adem谩s, indica que quienes m谩s sufrir谩n las consecuencias de la pandemia a largo plazo son quienes se han visto perjudicados econ贸micamente -a excepci贸n, matiza, de los que han perdido a seres queridos-, ya que este efecto va a ser el m谩s duradero. 鈥淓l efecto de la pandemia, del miedo f铆sico y mental a la enfermedad, se pasar谩 en alg煤n momento鈥.

驴Y qu茅 pasa con los ni帽os?

La infancia tambi茅n se trata de un colectivo de especial vulnerabilidad pese a su gran capacidad de adaptaci贸n. 鈥淟os ni帽os son muy sensibles. Se est谩n construyendo y llevan un a帽o sin ver rostros. Est谩n perdiendo esa parte de expresividad de los dem谩s鈥, opina Manuel Paz. El m茅dico, aun reconociendo la maleabilidad de los m谩s j贸venes, subraya la necesidad de preguntarse 鈥渜u茅 tipo de aprendizaje est谩n interiorizando鈥 para actuar en consecuencia.

Por su parte, Mor谩n pone sobre la mesa el impacto del estr茅s de la pandemia y la conciliaci贸n sobre los padres, lo cual 鈥渆st谩 generando problemas de comunicaci贸n鈥 con los m谩s peque帽os de la casa. Seg煤n la psic贸loga, esto afecta a las pautas educativas de los ni帽os, que se encuentran en una etapa en la que una interacci贸n carente de suficiente afecto y con un exceso cr铆tica puede dificultar la relaci贸n paternofilial.

Frente a esta perspectiva, Miyar incide en que la infancia se adapta a todo 鈥渕uy r谩pido鈥: 鈥淭odo depender谩 de cu谩nto dure [la pandemia], que es la gran incertidumbre鈥. As铆, la soci贸loga considera que 鈥渆s probable que un a帽o de cambio pase al olvido, pero si se extiende mucho m谩s, a lo mejor tiene un efecto鈥.

Lo que est谩 claro es que 鈥渟aldremos distintos鈥, indica Paz, que hace referencia al conjunto de la poblaci贸n. 鈥淓s una experiencia lo suficientemente impactante como para ejercer un cambio鈥, se帽ala, aunque queda por ver en qu茅 var铆an nuestras costumbres 鈥減ara mejor y para peor鈥.

Enlace relacionado CadenaSer.com (07/03/2021).




Fuente: Sasmadrid.org