November 26, 2020
De parte de Aqui Y Ahora
493 puntos de vista

Este art铆culo pertenece a una publicaci贸n llamada 鈥500鈥 que habla sobre los acontecimientos ocurridos en Catalu帽a a ra铆z de la sentencia del 鈥淧roc茅s鈥. Narra c贸mo fueron los d铆as de una de las semanas con m谩s disturbios, manifestaciones y enfrentamientos de, por lo menos, los 煤ltimos a帽os en Catalu帽a. Para descargar la publicaci贸n completa: https://contramadriz.espivblogs.net/files/2019/12/cinquecento.pdf

驴Qu茅 ha pasado?

Desde el 14 de octubre de 2019 y hasta el 19 de octubre, con algunos otros repuntes espor谩dicos d铆as despu茅s (27 de octubre, etc.), ha habido algo de jaleillo en toda Catalunya y los mossos d鈥檈squadra lo han calificado como el mayor altercado al que han tenido que enfrentarse en toda su historia (y eso que se fundaron en 1721) y de una magnitud tal, que no se conoc铆a desde por lo menos los a帽os setenta.

Lo que ha ocurrido en Catalunya, y en especial en Barcelona, ha sido b谩sicamente una revuelta anti-estatal y anti-policial contra el estado espa帽ol y sobre todo contra los aspectos m谩s opresivos y represivos de 茅ste, y una revuelta anti-policial, en el sentido de que es contra quien m谩s se ha focalizado este descontento al ser la polic铆a (mossos y nacional) los guardaespaldas de los gobernantes. Pero lo sucedido, al mismo tiempo, tampoco ha sido tan simple como eso. Bajo el hast铆o del autoritarismo, la represi贸n (un aspecto inherente a toda autoridad) ha sido el detonante de la situaci贸n, llevando a su cl铆max un conflicto que viene de largo. No se puede, no obstante, explicar todo en t茅rminos exclusivamente de 鈥渆stado espa帽ol reprime las libertades del pueblo catal谩n鈥 porque hay muchas m谩s cosas en ciernes. Mucha gente era independentista y el factor clave que desata toda la revuelta es la sentencia a los presos y presas del proceso, pero mucha otra gente no lo era y sal铆a a la calle para ser escuchada o para que no se pisotearan sus derechos o porque consideraban esa situaci贸n intolerable.

Hablamos de unos sentimientos culturales y nacionales (al margen de que estos sean una soberana chorrada o no) de una parte importante de la poblaci贸n que se vieron pisoteados tras la revocaci贸n del prometido (por el gobierno) estatut de autonom铆a en 2010 por el tribunal constitucional, episodio estatutario que sigui贸 coleando en 2012, y luego con la ilegalizaci贸n y represi贸n del refer茅ndum del 1-0 de 2017; hablamos de un aumento de la represi贸n con el endurecimiento del c贸digo penal en 2011 y 2015 (en este 煤ltimo caso de las llamadas leyes mordaza), hablamos de un aumento de la precariedad y la miseria con los recortes presupuestarios en materia de las llamadas pol铆ticas sociales de 2011 y 2012 (hechas por la generalista y luego aumentadas por el gobierno central) y de ah铆 en adelante; hablamos de un aumento de la penuria cotidiana con las 煤ltimas reformas laborales, como m铆nimo desde el 2010 en adelante (sin olvidar las de 2002, 1995, 1992, 1988, 1985, 1982,鈥); hablamos del autoritarismo end茅mico, en especial hacia los/as j贸venes, de una sociedad en la que desde el presidente hasta tu padre, pasando por la m茅dico, el polic铆a, la juez, el jefe, la profesora, el revisor,鈥 hacen recaer sobre cualquiera (en particular si es joven, si es de clase baja, en muchos casos si es mujer, la mayor铆a de las veces si es de fuera, etc.) el peso de la norma. Todos estos factores, se conjugan para que much铆sima gente est茅 harta (harta de corrupci贸n, de penurias, de arrogancia, de impuestos, en definitiva, de humillaciones) y parte de esa gente salga a quemar cosas y a enfrentarse con los sicarios de cualquier sociedad: la polic铆a. Ese hartazgo lo produce todo un sistema y se ha manifestado de forma violenta, pero, en el fondo con una cierta perspectiva democr谩tica.

El 14 de octubre de 2019 sale la 鈥渟entencia del proceso鈥 con penas de c谩rcel elevadas (de 9 a 13 a帽os) para los/as pol铆ticos/as presos/as. El 鈥淭sunami Democr谩tic鈥 hace un llamamiento a bloquear el aeropuerto que es respondido por los Mossos y la Polic铆a Nacional. Hubo andanadas de hostias en el aeropuerto y ah铆 se vio bien clara la diferencia entre la polic铆a del estado fascista espa帽ol y la de la democr谩tica rep煤blica catalana: una usa pelotas de goma, la otras balas de foam. Ante tal episodio represivo, el 15 de octubre la protesta se traslada a la delegaci贸n del gobierno (y en las otras capitales catalanas a las subdelegaciones), en esos momentos la protesta pac铆fica se les va de las manos al reformismo independentista, democr谩tico y pro-sistema (脫mnium cultural, ANC, Tsunami Democr谩tic, partidos pol铆ticos) y los mossos restauran el orden a balazo (de caucho). Si el d铆a anterior la protesta fue pac铆fica pero disruptiva y eso fue respondido con violencia policial, a la que muchos manifestantes resistieron y respondieron leg铆timamente, este d铆a, todo empez贸 de manera c铆vica, pero acab贸 con barricadas ardiendo y enfrentamientos con nuestros oftalm贸logos favoritos: la polic铆a. Una minor铆a muy mayoritaria de encapuchados/as desbord贸 el civismo y el 鈥渟eny de la gent de pau鈥 para decir que est谩n ya hasta los cojones/ovarios.

El 16 de octubre la protesta se traslada a la Conselleria de Interior, convocada por los CDR. Esto fue el primer gesto masivo de que la historia no era independentismo oficialista versus estado espa帽ol, porque esto supon铆a pasarse por el forro las directrices de la Generalitat y de sus entidades afines, y porque en los CDR no solo hay independentistas. Aqu铆 se not贸 a煤n m谩s que en d铆as anteriores que en la protesta estaban muy presentes individuos que no eran indexes, ni siquiera estaban politizados, pero estaban hartos de injusticias. Quiz谩s identificaran la soluci贸n con la totalmente difusa, no concretada (ideo-l贸gicamente hablando) e idealizada rep煤blica catalana, como si la asociasen a la libertad o a la mejora de las condiciones de vida.

El 17 de octubre contin煤an los cortes de v铆as de comunicaci贸n, que hab铆an empezado el 14 y se producen las marchas por la libertad, que confluyen en Barcelona el d铆a 18. El centro vuelve a ser el escenario de enfrentamientos y sigue not谩ndose la presencia de j贸venes que, independentistas o no, protestan y generan caos por algo m谩s que el independentismo o que una sentencia.

El 18 de octubre es el d铆a fuerte de la semana grande de Barcelona. Se desborda todo, todo es un gran picosito y se desata el hartazgo en el mayor disturbio ocurrido en la ciudad desde la II Rep煤blica (guerra civil a parte, claro). Aqu铆 ya se va al traste la estrategia dem贸crata del independentismo oficialista, porque 茅sta no incluye ni la violencia ni la ruptura de la paz social, sino solo una moderada desobediencia civil e institucional. Al fin y al cabo, todo se reduce a eso, movilizar a la masa y usarla como peones de ajedrez para ganar una partida en la que quiz谩s, ni siquiera sea la independencia lo que est谩 en juego. Ahora los malos son los antisistema (anarquistas e independentistas radicales) y los manifestantes pac铆ficos son buenos porque son c铆vicos, aunque, est茅n equivocados seg煤n el gobierno y los medios espa帽oles. Este d铆a nos demostr贸 que el imb茅cil de Albert Rivera ten铆a raz贸n, no fue una huelga general (el seguimiento fue del 50%, algo bastante flojito para una huelga) sino un 鈥渟abotaje general鈥.

Esa violencia 鈥渁ntisistema鈥 tan perseguida a trav茅s de la ley antiterrorista por todos los estados, es lo que desestabiliza y molesta a una autoridad, auton贸mica o central, que no quiere que nada se le escape de las manos, continu贸 el s谩bado 19 de octubre, si bien m谩s reducida, y tras una semana de calma (que no de ausencia de protestas) volvi贸 a repuntar en otros momentos posteriores, como el 27 de octubre.

Pero esta misma violencia subversiva no ha dejado de tener cierto aire dem贸crata porque al haber sido esencialmente anti-policial no se han atacado, al menos sistem谩ticamente, s铆mbolos del capitalismo como bancos, inmobiliarias, sedes de part铆-dos y sindicatos, periodistas, etc., como s铆 ha ocurrido en otras ocasiones similares.

驴Por qu茅 ha pasado?

Desde el refer茅ndum ilegalizado del 1-O por la independencia de Catalunya, su repercusi贸n medi谩tica y la consiguiente represi贸n por parte del gobierno central, ha ido creciendo la sensaci贸n de malestar e indignaci贸n por parte de grandes sectores de la poblaci贸n de Catalunya. Este descontento, como ya hemos apuntado, es una mezcla de distintos aspectos que nos perturban d铆a a d铆a, como la desigualdad social, situaci贸n laboral, econ贸mica, etc.

En 2007 (un a帽o despu茅s se empezar铆a a notar en Europa) tuvo lugar una 鈥渃risis鈥 econ贸mica de la que gran parte de la poblaci贸n nunca ha llegado realmente a salir. Casi diez a帽os de crisis, si sumamos la ca铆da econ贸mica y sus repercusiones, empobrecieron a miles de familias. Catalunya fue uno de los lugares donde m谩s se notaron los efectos puesto que la clase pol铆tica, para salvaguardar sus privilegios y los de sus amigos/as los/as patrones, redujeron enormemente las ayudas sociales y la financiaci贸n de lo que se denomina estado de bienestar. Ahora, hay toda una generaci贸n de j贸venes que se criaron entre la precariedad, muchos de los cuales han vivido en la esquizofrenia de ser clase media y no poder llegar para mantener un status (carrera universitaria, ropa, imagen, vivienda o segunda vivienda, coche, electrodom茅sticos, tecnolog铆as, etc.). Inmersos y perfectamente incluidos en un mundo que les dec铆a que pod铆an ser lo que quisieran y unas cuentas dom茅sticas que les obligaban a aceptar cualquier trabajo de mierda, la clase media se depauperaba y mientras tanto, los pobres, los eternamente jodidos, segu铆an luchando por llegar a fin de mes (ahora con m谩s competencia que nunca en un mercado laboral mucho m谩s cruel y peque帽o) sufriendo la dura realidad de que para el sistema no eran m谩s que un cero a la izquierda y jam谩s llegar铆an a nada dentro de 茅l, salvo algunas honrosas excepciones. Delincuencia y marginalidad era lo que esperaba a este otro sector juvenil. A los mayores no les iba mucho mejor.

Por otro lado, esa supuesta crisis (los pobres siempre estamos en crisis y los m谩s ricos siempre ganan cada vez m谩s) hizo que aumentara la protesta social, lo que sirvi贸 a los gobernantes para justificar la represi贸n y aprobar leyes m谩s duras.

Qu茅 poco recuerdan ahora los desmemoriados que varios de los encarcelados y exiliados por el proc茅s son los mismos que aplicaron el garrote y los recortes presupuestarios, desinflando el supuesto estado de bienestar. Qu茅 poco recuerdan que los mismos partidos que gobiernan Catalunya hoy son los que m谩s palos daban entonces a la gente (el infame conseller de interior Felip Puig y su famoso 鈥渋remos hasta donde nos permita la legalidad y un paso m谩s鈥 para combatir la protesta social iniciada al calor del aumento de la precarizaci贸n de la vida auspiciada por su amo Artur Mas, el mismo que eligi贸 a Puigdemont presionado por los socialdem贸cratas disfrazados de radicales de la CUP).

En 2010 el Tribunal Constitucional anul贸 ese estatut, 鈥淓spa帽a una y no cincuenta y una鈥 debieron pensar los patri贸ticos jueces y sumados a otros factores geoestrat茅gicos, hizo que toda una serie de tensiones pol铆ticas, sociales y culturales que se vienen arrastrando, hayan desembocado en un espasmo violento de rabia contenida contra todo y contra todos, que ha tenido su eclosi贸n con el refer茅ndum famoso y sus ochocientos heridos a manos de los psic贸patas uniformados de siempre que, esta vez, vinieron voluntarios desde todos los rincones de Espa帽a para poner en su sitio a esos d铆scolos 鈥渃atalufos separatistas鈥.

Por otro lado, tambi茅n se une el desprecio de la casposa y tardo-franquista clase pol铆tica espa帽ola a ciertos valores democr谩ticos. Todo esto, sumergido en un marco en el que la mala gesti贸n del gobierno de Espa帽a, m谩s el bombardeo medi谩tico ha ido fomentando o incrementando no s贸lo el heterog茅neo movimiento independentista, sino todo el descontento citado anteriormente.

Gracias a esta oposici贸n estrat茅gicamente desastrosa (o quiz谩s no, qui茅n sabe) se genera la eterna din谩mica basada en el manique铆smo (dos bandos enfrentados, en el que o est谩s conmigo o contra m铆), son interesantes para el poder para controlar a sus s煤bditos y aplacar otras tensiones, o reconducirlas hacia lugares menos da帽inos. Tener a la poblaci贸n dividida en bandos y m谩s si estos bandos no tienen el foco en los asuntos m谩s vitales o m谩s peligrosos para el statu quo, siempre viene bien al poder.

Inmersos en esta espiral de descontentos varios, vemos que detr谩s de la idea de independencia de Catalunya, se puede observar la concepci贸n de 茅sta como una salida, como una ilusi贸n, una alternativa a las situaciones de desigualdad social y sometimiento en las que vivimos. Pensar que la creaci贸n de un nuevo Estado (y m谩s a煤n, uno sin definir ni concretar como es la Rep煤blica catalana va a acabar con la desigualdad, es completamente ingenuo adem谩s de irreal; seguir谩s levant谩ndote para ir a trabajar cada ma帽ana, pagando facturas, viviendo para servir y consumir, dej谩ndote la vida para pagar un techo a los propietarios de la vivienda, enfermando por el aire, la comida y los deshechos de la industria.

驴Y ahora qu茅?

En cuanto a la violencia acontecida estos d铆as, es curiosa la vara de medir del sistema, seg煤n la cual, si t煤 respondes con violencia, eres reducido a un terrorista, y, sin embargo, se obvia la violencia a la que estamos sometidos d铆a a d铆a, porque estar sometido, controlado, vigilado, agobiado y estresado e incluso manipulado es violencia. Y la violencia estructural no es solo cosa de dictaduras, como en China/Hong Kong o en Siria, sino tambi茅n de las democracias, como en Espa帽a o Chile y en todos los reg铆menes, sus opositores, si emplean la violencia y la subversi贸n, son calificados de terroristas. Y a la violencia estructural no se la responde poniendo la otra mejilla, porque si te dan una bofetada y pones la otra mejilla, te dar谩n otra bofetada. La cuesti贸n ya no es apoyar o desear un estado catal谩n o un estado espa帽ol, una pseudodemocracia representativa chistera o una democracia real catalana, la cuesti贸n es tomar conciencia que cualquier estado reprime por igual sea dictatorial o democr谩tico, capitalista o socialista, liberal o comunista, fascista o jacobino, mon谩rquico o republicano鈥 Porque, aunque una minor铆a o mayor铆a sea reprimida porque pida otra cosa, aunque se enfrente a algo establecido, no tiene por qu茅 ser lo justo o ir en contra del sistema.

Ahora m谩s que nunca no podemos correr el riesgo de que ensalcen los valores democr谩ticos de tolerancia y civismo, de ley de mayor铆as en los que bajo su prisma hay 鈥渕anifestantes buenos y manifestantes malos鈥, que, si te sales del redil y decides responder en vez de poner la otra mejilla, eres un terrorista. Violencia tambi茅n es el Sistema, pero de eso nadie quiere hablar.




Fuente: Aquiyahora.noblogs.org