October 19, 2020
De parte de Aqui Y Ahora
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Desde el 1 de abril se ha convocado una huelga de vivienda que ha traspasado las fronteras a pesar del cierre de ├ęstas y del confinamiento impuesto. Una huelga m├ís que necesaria en un momento en el que, la imposibilidad de pagar sumada a las precariedades anteriores al Coronavirus, hace que se ponga encima de la mesa la cuesti├│n de la vivienda como algo urgente.

La vivienda como fuente de especulaci├│n

El precio de la vivienda en España ha subido en los últimos 5 años un 50%, llegando a superar el precio del alquiler de una casa de 60 metros cuadrados en Carabanchel los 1.100 euros al mes, mientras en el caso de las hipotecas, podemos encontrar pisos de la misma superficie por más de 250.000 euros y de más de 350 euros habitaciones de 10 metros cuadrados en pisos compartidos.

Al mismo tiempo, los desahucios se multiplicaron much├şsimo durante el 2018 (uno de los a├▒os m├ís escandalosos en cuanto a esto se refiere), cerrando el a├▒o con 60.000 procedimientos. Durante el 2019, las cifras del mes de diciembre, cierran con bastante menos pero, no por ello, deja de haber una preocupante cantidad de personas expulsadas por la fuerza de sus casas ni tampoco es un indicador de que esto vaya a seguir disminuyendo. Lejos de tener estas expectativas, los fondos buitres, bancos malos y el lobby inmobiliario en general, har├ín todo lo posible tras el par├│n econ├│mico para recuperar las ganancias bloqueadas que han tenido durante este tiempo. Siempre, ayudados y financiados por el Estado, grandes empresarios, juzgados que ya est├ín adelantando que har├ín lo posible para agilizar los procesos y su imprescindible polic├şa.

El problema de la vivienda: nada nuevo bajo el sol

Los problemas de la vivienda no son algo actual, si no, algo con lo que se lleva lidiando durante much├şsimos a├▒os. Seguramente es un frente de lucha que lleva abord├índose desde la existencia de la mism├şsima propiedad privada, momento desde el cual, se establece la mayor desigualdad e injusticia social: los que tienen frente a los que no tienen.

Si adem├ís nos centramos en el tema de la vivienda por ser una de las necesidades b├ísicas de cualquier ser humano al mismo tiempo que supone uno de las fuentes de especulaci├│n m├ís alta, podemos deducir que esto es un problema que, en s├ş mismo, atraviesa otros muchos m├ís.

Quienes m├ís tienen, quienes m├ís inmuebles poseen, son aquellos que nos fuerzan a hipotecarnos de por vida para poder tener acceso a una casa donde resguardarnos. Da igual si tiene 20 o 65 metros cuadrados, da igual si est├í en Carabanchel o en el centro de la ciudad, poco importa si se puede afrontar el coste de la misma o si el banco nos da una hipoteca para pr├ícticamente pagarla hasta el d├şa en que nos muramos. Tampoco importa si se trata de un alquiler desorbitado de un piso, en muchas ocasiones, compartido para poder hacerse cargo del coste. Al final, estamos obligados a tener que pagar exageradamente por algo tan b├ísico y necesario con lo que los mismos de siempre hacen negocio. Nos hacen entrar por un aro que tenemos que pagar de por vida para, encima, malvivir trabajando a├▒os y a├▒os para tener un techo de 45 metros.

Las huelgas de alquileres a lo largo de la historia

Podemos remontarnos a La comuna de Par├şs en 1871 cuando se consigui├│ la remisi├│n de los alquileres impagados y la abolici├│n de los intereses de las deudas o al a├▒o 1883 cuando en Valencia un congreso de trabajadores lleg├│ al acuerdo de promover huelgas de inquilinos para que los propietarios bajaran los alquileres.

Tambi├ęn en Buenos Aires en el a├▒o 1907 la conocida como ÔÇťHuelga de las EscobasÔÇŁ, reclamaba el descenso de los precios de los alquileres, motivado por una subida pactada de los caseros. La huelga lleg├│ a movilizar a 120.000 personas (un 10% de la poblaci├│n de la ciudad). En el mismo a├▒o se suced├şan huelgas con motivaciones similares tambi├ęn en Viena o Budapest.

Ya por el a├▒o 1905 se puede decir que toma forma la primera huelga de Barakaldo y Sestao cuando unas 2.000 familias paralizaron la actividad econ├│mica del Gran Bilbao durante casi un mes y, ya por el a├▒o 1914 durante la Primera Guerra Mundial, se producen numerosas huelgas de inquilinos y el movimiento obrero se empieza a organizar en torno a este asunto. Los precios de las necesidades m├ís b├ísicas hab├şan subido much├şsimo debido a la especulaci├│n y esta inflaci├│n motiv├│ la organizaci├│n de los trabajadores en torno a la vivienda.

En el a├▒o 1915, en Glasgow, la Asociaci├│n de Mujeres de Glasgow por la Vivienda se organiz├│ para crear comit├ęs de inquilinos y huelgas masivas. Se enfrentaban con jueces y propietarios a la hora de los desahucios y realizaban una resistencia activa. Unas 20.000 personas secundaron la huelga.

En torno a los a├▒os 20 en M├ęxico, se crean sindicatos de inquilinos y se convoc├│ una huelga estatal debido al aumento del precio de los alquileres.

En 1920, en Sevilla, el problema de la vivienda alcanzaba una fase agud├şsima. Los precios de los alquileres se hab├şan remontado a las nubes y, adem├ís, las casas eran muy dif├şciles de obtener. Hac├şa falta un fiador, el pago de un mes adelantado y tres meses de fianza. Bastaba que el inquilino se retrasara un mes, por enfermedad o falta de trabajo, para que fuera desahuciado y se encontrara con los muebles en la calle. Se cre├│ el ÔÇťComit├ę Revolucionario de Defensa de los InquilinosÔÇŁ.

1922 en Veracruz, las prostitutas se organizan contra la subida de los alquileres de los locales y se cre├│ el ÔÇťSindicato Revolucionario de InquilinosÔÇŁ, participando en la huelga la mitad de la poblaci├│n.

En la Barcelona de 1930, ante una subida brusca de los alquileres, se inicia espont├íneamente una huelga de alquileres en el barrio de Barceloneta, que se extiende r├ípidamente a otros barrios y dura hasta 1931. Ante la intensa represi├│n gubernamental, los huelguistas optaron por la acci├│n directa, realojando a las personas desahuciadas de nuevo en las mismas viviendas o en otras ocupadas. Aunque la huelga se dio por terminada ese mismo a├▒o, durante 1932 continuaron los impagos en barrios como Cases Baratez, la Torrasa, el Clot, o en el Raval.

La lucha por la vivienda en el Estado espa├▒ol: la okupaci├│n

Aunque no en forma de huelga, la lucha por la vivienda en el Estado, ha supuesto siempre un importante frente de batalla y la okupaci├│n ha sido una herramienta imprescindible a la hora de abordar el tema.

Antes de los a├▒os 70, referencia desde la cual se parte para tratar de analizar el movimiento de okupaci├│n y de lucha por la vivienda en este pa├şs, las ocupaciones de tierras por parte de los trabajadores del campo, se iban sucediendo a trav├ęs de organizaciones vecinales y sindicales; ya que estas personas necesitaban espacios donde poder vivir y trabajar porque se hab├şan ido del campo a la ciudad. Igualmente, la ocupaci├│n de tierras abandonadas y mal aprovechadas por parte de los campesinos ÔÇô las m├ís conocidas en Andaluc├şa ÔÇô serv├şan de autoabastecimiento a familias pobres que no ten├şan recursos.

All├í por los a├▒os 70, la gran subida de los alquileres hasta niveles nunca vistos, hizo que la lucha por una vivienda digna (entre otras muchas demandas m├ís) se dirigiese contra los ayuntamientos franquistas en unas ciudades rodeadas por grandes n├║cleos chabolistas. Se empiezan a conocer los primeros conatos de tomas de viviendas en Madrid, Barcelona y Mallorca para dar soluci├│n a familias necesitadas, con alguna reproducci├│n m├ís en otros sitios. Tambi├ęn desde finales del franquismo, la CNT ocupaba locales sindicales que les pertenec├şa, pero no se les hab├şan devuelto despu├ęs de la guerra y a pesar del comienzo del periodo de democracia.

Pero no es hasta mediados de los a├▒os 80 cuando se empiezan a establecer lazos reales entre lo que era el antiguo movimiento vecinal y el movimiento okupa, dando este ├║ltimo un sentido extra a todo esto: la okupaci├│n para tener espacios de difusi├│n, autoorganizaci├│n, cultura, encuentro, etc. en un momento en el que era much├şsimo m├ís f├ícil encontrar un pico de hero├şna que un lugar de reuni├│n o un libro para leer.

Con estos ejemplos y referentes de ÔÇťvivienda dignaÔÇŁ se han ido sucediendo distintos movimientos a lo largo de la historia que se puede decir que han podido beber de los anteriores. El ├║ltimo conocido en este pa├şs, (paralelo a las okupaciones que continuaban desde a├▒os atr├ís y las que segu├şan surgiendo) el nacido a ra├şz del 15M de 2008 y toda la represi├│n que hubo por ello (Movimiento por una Vivienda Digna y los Detenidos por la Vivienda Digna).

A partir de ah├ş, y hasta nuestros d├şas, el movimiento de okupaci├│n ha estado ligado a muchos aspectos de las distintas luchas, puesto que es una herramienta y un medio para conseguir otros muchos objetivos y no es exclusivo de ning├║n tipo de grupo social estrictamente definido o cerrado, aunque siempre ha estado vinculado (al menos en los or├şgenes) a movimientos de ÔÇťizquierdaÔÇŁ. En este punto, la okupaci├│n ha servido mucho a los grupos, colectivos y proyectos anarquistas (pese a que el anarquismo no es un movimiento de izquierdas) para poder albergar en estos edificios proyectos m├ís o menos permanentes al mismo tiempo que, el mero hecho de abrir una casa, implica en s├ş mismo una ruptura con lo impuesto y con la injusta situaci├│n de los que tienen frente a los que no. A d├şa de hoy en el Estado siguen existiendo m├║ltiples espacios okupados, autogestionados, sin tener ning├║n v├şnculo ni negociaci├│n con las instituciones puesto que este era el origen de la acci├│n en s├ş misma, a pesar de que, con el paso de tiempo esto ha ido adquiriendo variaciones y algunos espacios, desafortunadamente, han negociado con el Estado. La okupaci├│n aporta algo tan necesario como simple a cualquier movimiento de lucha que se preste: un sitio donde difundir, dar cobijo, organizarse y encontrarse.

El momento actual

Esta ÔÇťcrisis sanitariaÔÇŁ ha puesto de manifiesto muchas cosas. Nuevamente se ha evidenciado que los muertos los ponemos siempre los mismos, que la gesti├│n del Estado y su mediaci├│n queda relegada a que seamos da├▒os colaterales, cifras, muertes asumibles, mermas. Y no conforme con todo ello, se repuntan los problemas colaterales y extensibles al problema inicial, como puede ser (entre muchos otros) la vivienda.

Las medidas de confinamiento y cierre de todo tipo de actividades no esenciales ha producido que mucha gente haya tenido que dejar de ir a trabajar, que se haya reducido su jornada (y su salario) o que les hagan un E.R.T.E. del cual, mucha gente, a├║n no ha visto ni un duro. El dinero que entra en las casas disminuye considerablemente o directamente, desaparece, pero los gastos que tenemos que afrontar para subsistir, contin├║an adelante: hipotecas, alquileres, facturas de suministros, comida, etc. ┬┐C├│mo afrontar todo esto en una situaci├│n econ├│mica como la que nos encontramos? ┬┐C├│mo afrontarla, incluso, desde antes? Resulta inviable seguir con esta din├ímica de hipotecar absolutamente cada aspecto de nuestra vida y es imposible hacer frente a estos ritmos de vida que se nos impone desde arriba (desde las ├ęlites gobernantes y de las empresas y bancos que gobiernan el mundo). Es por esto que se ha planteado esta huelga de vivienda de forma inminente, internacional y extensible tanto a alquileres como a hipotecas y locales. Adem├ís, lo interesante de esta huelga, es que se plantea tambi├ęn en unos t├ęrminos de solidaridad muy necesarios en los tiempos en los que vivimos, lanzando mensajes como ÔÇťhuelga solidaria de vivienda, porque nos solidarizamos con los que no pueden pagarÔÇŁ, un planteamiento muy interesante de una lucha con un recorrido hist├│rico importante y necesario como el mismo hecho de tener una casa.

El real decreto instaurado por el gobierno, recoge (entre otras cosas) que las viviendas cuyos arrendatarios sean ÔÇťpeque├▒os tenedoresÔÇŁ, no pueden acogerse a dicho decreto. ┬┐Qu├ę es considerado un peque├▒o tenedor? Una persona con 10 o menos viviendas, algo il├│gico y realmente desproporcionado, pues los especuladores utilizan mil y una triqui├▒uelas para ocultar sus propiedades y, adem├ís, poseer 5 u 8 viviendas es algo ya de base injusto. Los propietarios, como la patronal, siempre van a intentar dar pena y el gobierno siempre va a tratar de hacer lo posible para favorecerles.

Entre otras de las medidas del real decreto, el gobierno dar├í microcr├ęditos a los inquilinos e hipotecados para que puedan hacer frente al pago de la mensualidad, de la misma manera que se ha prohibido el corte de los suministros durante el Estado de Alarma (como si eso fuera suficiente, como si al d├şa siguiente del Estado de alarma, las cosas se fueran a arreglar por arte de magia). Estos microcr├ęditos pueden ser devueltos hasta en 6 a├▒os sin intereses y, seg├║n el real decreto, si el deudor no puede llevar a cabo la devoluci├│n, el Estado responder├í por ├ęl (algo que no cuadra en absoluto con el proceder de los pol├şticos nunca, por lo que sabemos que esto tiene trampa y cart├│n). No obstante, con o sin trampa, estas medidas solo nos muestran que cualquier conquista que obtengamos por mediaci├│n del Estado y de sus agentes sociales, solo va a suponer pan para hoy y hambre para ma├▒ana. Un microcr├ędito hoy, no significa anular o cancelar el alquiler o la hipoteca, significa postponerlo y alargar la deuda durante a├▒os para que, los de siempre no vean repercutido su negocio y los mismos sean los que sigan endeud├índose, pagando, hipotec├índose, trabajando sin parar.

Es por eso, que dentro de las m├║ltiples propuestas de huelga de vivienda que se han lanzado, nosotros nos sentimos m├ís identificados con las que dejamos a continuaci├│n, porque un aplazamiento del pago no soluciona el problema. Porque gestionar nuestra miseria en c├│modos plazos, significa taparnos la boca e intentar comprar nuestras ganas de luchar. Las demandas tienen que ser a trav├ęs una propuesta radical, sensata, clara y simple: la vivienda no es un negocio, es una necesidad.

Por la vivienda no hay que pagar ni ahora ni nunca, y a├▒adi├ęndole el concepto de ÔÇťindefinidaÔÇŁ, se sale del marco de la crisis actual y pone encima de la mesa esta necesidad desde una perspectiva m├ís amplia: la huelga indefinida porque cuando se termine el Estado de Alarma nuestras condiciones no van a mejorar, de hecho, empeorar├ín porque realmente la crisis econ├│mica y sus consecuencias, no han hecho m├ís que empezar. Y porque para la gran mayor├şa de la gente, la imposibilidad de pagar una casa no viene determinada por la nueva ÔÇťcrisis sanitariaÔÇŁ si no por la condici├│n social que ocupan y su permanente estado de crisis en el que viven que, en todo caso, se empeorar├í m├ís debido al nuevo desbarajuste econ├│mico que nos espera.

De la misma forma que, como soluci├│n a este problema, se plantea la okupaci├│n como una soluci├│n que actualmente est├í siendo efectiva para much├şsima gente que se ha visto arrojada al precipicio de vivir en la calle. Reivindicar esto es imprescindible si queremos plantear una propuesta de lucha integral, que aporte soluciones, que cree lazos de comunidad y que proponga herramientas v├ílidas y realizables para no vernos abocados a la m├ís absoluta miseria.

Algunas reivindicaciones sobre la huelga de vivienda

A continuaci├│n, dejamos uno de los varios manifiestos que hay en el que se recogen los objetivos y los motivos por los que se llama a la huelga. As├ş mismo, desde las direcciones que os dejamos m├ís abajo, se est├ín lanzando distintas propuestas e informaciones (tanto legales, como ideas para difundir, como textos de reflexi├│n, como contacto para enviar sugerencias, preguntas, etc.) para poder participar o ayudar con la difusi├│n de la huelga.

1.- Vamos a la huelga de vivienda: huelga de pagos de alquileres e hipotecas desde el 1 de abril de 2020.

2.- Porque la crisis del Coronavirus ha puesto nuevamente de manifiesto que empresarios y pol├şticos priorizan sus beneficios por encima de nuestras vidas.

3.- Porque muchos no pod├şamos pagar antes de la crisis, porque muchos no podemos pagar a ra├şz de la crisis.

4.- Porque los que s├ş podemos, nos solidarizamos con los que no pueden. No est├íis solos.

5.- Ni un desalojo, ni un desahucio más, ni ahora ni nunca.

6.- Porque nos solidarizamos con los espacios okupados.

7.- Porque la huelga de vivienda es una medida de presi├│n a trav├ęs de lo m├ís b├ísico: las viviendas con las que especulan.

8.- Porque nos oponemos a la militarizaci├│n y a la oficializaci├│n de nuestras vidas.

9.- En solidaridad con las revueltas en las c├írceles y C.I.E.ÔÇÖs, donde las personas presas han sido abandonadas a la enfermedad,

10.- Solidaridad, apoyo mutuo y acci├│n directa.

NI PODEMOS PAGAR, NI QUEREMOS PAGAR.

DESDE EL 1 DE ABRIR DE 2020, HUELGA INDEFINIDA DE VIVIENDA.

HUELGA DE HIPOTECAS Y ALQUILERES

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Fuente: Aquiyahora.noblogs.org