October 19, 2020
De parte de Aqui Y Ahora
2,405 puntos de vista

Para la inmensa mayor铆a de nosotros, esta es nuestra primera pandemia. Somos novatos en cuarentenas y en estados de alarma y, este nuevo escenario que ha ido avanzando a ritmos vertiginosos, ha implantando medidas nuevas pr谩cticamente a diario, con la justificaci贸n de que, poco menos, que un virus est谩 arrasando con la humanidad.

Estado de alarma

El estado de alarma se declara por el gobierno mediante real decreto acordado por el Consejo de Ministros y dando cuenta al Congreso de los Diputados. Esta situaci贸n se puede dar en caso de cat谩strofes, terremotos, inundaciones, accidentes de gran magnitud, incendios forestales o urbanos, crisis sanitarias, paralizaci贸n de servicios p煤blicos esenciales para la comunidad o desabastecimiento de productos de primera necesidad.

En este pa铆s, el precedente que ten铆amos era la huelga de controladores a茅reos en el a帽o 2010, cuando se declar贸 el estado de alarma por primera vez en 35 a帽os y el ej茅rcito asumi贸 los mandos del servicio al verse paralizado el tr谩fico a茅reo por la huelga y obligando a regresar a sus puestos a los trabajadores con penas de prisi贸n por un delito de rebeli贸n.

Hoy, nos encontramos de nuevo con la aplicaci贸n del estado de alarma pero con consecuencias globales y repercusiones para absolutamente toda la poblaci贸n. A penas ten铆amos tiempo de asimilar una nueva medida del gobierno, cuando decid铆an comunicarnos la siguiente, pero al mismo tiempo, no ha sido dif铆cil conectar dichas prohibiciones con la inevitable consecuencia de que nuestras libertades m谩s b谩sicas se iban a ver considerablemente reducidas. Y no est谩bamos equivocados pues, ya desde muchos sectores distintos de la sociedad, se ven铆a se帽alando que utilizar el p谩nico social, el aislamiento y el castigo a quien lo incumpliera, traer铆a consigo innumerables consecuencias sociales, personales, f铆sicas y mentales.

El ej茅rcito en la calle

驴Acaso se lucha contra un virus con militares en las calles? 驴A una enfermedad se le combate con armas, tanques, jeeps, helic贸pteros, camiones y todo tipo de parafernalia militar? 驴Qu茅 sentido tiene la presencia de los militares en una situaci贸n como la que estamos viviendo?

Como ya hemos mencionado, si un servicio p煤blico esencial se pone en huelga y afecta al conjunto de la poblaci贸n, el ej茅rcito puede hacer las veces de esquirol y tomar las riendas. En este caso, no se trata de una situaci贸n ni parecida, ya que los servicios esenciales son precisamente los que se han quedado funcionando mientras hemos prescindido de pr谩cticamente la totalidad de la producci贸n y del consumo de este pa铆s (por otro lado, nos hemos dado cuenta de lo inservible que es pr谩cticamente todo lo que producimos y consumimos). Por lo tanto, en un contexto como el que estamos, que nada justifica la presencia militar para tomar los mandos de nada, se nos viene a la cabeza informaciones que van encajando perfectamente. Estados Unidos ha enviado a Europa 20.000 militares con miras a enviar a otros 10.000 en una operaci贸n que se llama 鈥淓urope Defender 2020鈥 que tienen la intenci贸n de comprobar las estrategias que se deben utilizar en Estados Unidos y Europa en caso de que se produzcan amenazas que puedan llevar a una hipot茅tica guerra, revueltas, insurrecciones, etc. De la misma forma que, en el sur de Italia, se han desplegado 7.000 soldados con la intenci贸n de 鈥渃ontener y repeler las posibles revueltas que se preven que ocurran a causa de la crisis econ贸mica鈥 o en Espa帽a, donde se est谩n ya anunciando distintas movilizaciones sociales, huelgas, etc. (que se han venido dando desde el inicio de esta pandemia). Pol铆ticos y 鈥渆xpertos鈥 de distinto calado ya vienen avisando de que es m谩s que posible que se avecine un escenario de enfrentamientos en las calles y, esta vez, quienes nos contengan podr铆an ser los militares junto con la polic铆a.

Estado policial y militar

Si hay algo que se nos va a quedar grabado a fuego de estos dos meses de cuarentena, es el estado policial al que hemos sido sometidos a diario. Y es que 鈥渓a letra con sangre entra鈥 y, en clave de castigo y autoridad exacerbadas, se nos han impuesto unas normas de comportamiento y de confinamiento nunca antes vividas.

La presencia policial en forma de sanciones y arrestos, se saldan con estas cifras (por el momento): m谩s de 740.000 multas y m谩s de 5.500 detenciones y, este n煤mero de denuncias, se acerca al total de sanciones impuestas entre 2015 y 2018 por la ley mordaza, cuando sumaron 765.416, seg煤n el Portal Estad铆stico de Criminalidad de Interior.

La Comunidad de Madrid ha pedido en varias ocasiones que los militares se desplieguen en la Ca帽ada Real para hacer que se cumpla el confinamiento, de la misma forma que en un barrio de M谩laga el ej茅rcito de tierra con tanques hac铆a las veces de polic铆a hace semanas con la misma intenci贸n, por poner s贸lo dos ejemplos. Ambos barrios, son considerados 鈥渃onflictivos鈥 seg煤n la catalogaci贸n normativa que se suele utilizar, o lo que nosotros preferimos decir, con un alto 铆ndice de pobreza, marginalidad y falta de medidas de todo tipo, inclusive, para seguir el confinamiento impuesto tal y como se obligaba a cumplir.

La tecnolog铆a: una gran aliada de la represi贸n

El gobierno ha puesto en marcha 鈥淒araCovid-19鈥, un plan para rastrear los movimientos de la poblaci贸n a trav茅s de una aplicaci贸n de descarga gratuita en los tel茅fonos m贸viles. La excusa es que se usar谩n los datos unicamente durante la emergencia sanitaria, siendo borrados despu茅s y permaneciendo en el anonimato durante todo el proceso. La intenci贸n es trazar un mapa territorial en el que se puedan dibujar zonas diferenciadas con sus respectivos patrones de comportamiento respecto a la cuarentena para saber qu茅 barrios o zonas de las ciudades tienen 鈥渃omportamientos tipo鈥 no deseados y, por lo tanto, se podr铆an aplicar medidas excepcionales. La intenci贸n de este plan no es sanitaria: pretenden saber los movimientos de la poblaci贸n por horarios y zonas para poder prever qu茅 zonas ser谩n las m谩s 鈥渃omplicadas鈥 en caso de continuar endureciendo las medidas o en caso de que las protestas sociales empiecen a tener cabida en cualquier momento.

Paralelamente y con algo de posterioridad, apareci贸 鈥淐ovid Monitor鈥, una app desarrollada por Minsait, la filial de tecnolog铆as de la informaci贸n de Indra, que permite al usuario conocer en cada momento su nivel de exposici贸n al virus dependiendo del lugar donde se encuentre y, al mismo tiempo, proporciona informaci贸n a las autoridades sanitarias sobre de los comportamientos individuales de los ciudadanos de cara a 鈥渃ombatir la pandemia鈥. La aplicaci贸n permitir谩 la geolocalizaci贸n del usuario para verificar que se encuentra en la comunidad aut贸noma en la que declara estar, entre otras decenas de funciones que permiten conocer al usuario, de forma no an贸nima, y establecer as铆 un registro completo con todo tipo de informaci贸n, patrones de conducta, h谩bitos, etc.

El Reglamento Europeo de Protecci贸n de Datos ampara y da luz verde a todas estas medidas por deberse a una 鈥渟ituaci贸n excepcional鈥 que busca 鈥済arantizar los intereses vitales de los afectados y de terceros鈥. De hecho, el reglamento autoriza este tratamiento de datos 鈥減ara fines humanitarios, incluidos epidemias o situaciones de emergencia en caso de cat谩strofes naturales o de origen humano鈥.

Tambi茅n nos referimos a los drones, c贸digos QR que nos dir谩n d贸nde y como podemos acceder a zonas de la ciudad, chips, sistemas de reconocimiento facial, etc. A煤n nos quedan muchas nuevas medidas por ver que formar谩n parte de la 鈥渘ueva normalidad鈥 que ya nos est谩n avisando y, casi la totalidad de las mismas, pasan por implantaciones tecnol贸gicas m谩s sofisticadas y perfeccionadas para el control de movimientos de poblaci贸n y de la consiguiente aplicaci贸n de una represi贸n m谩s tecnol贸gica y efectiva.

El miedo como justificaci贸n para reprimir

Tranquilos, todo va a salir bien, no hay de que temer, pero vamos a morir todos鈥. Pr谩cticamente, ese es el mensaje que se nos ha estado transmitiendo durante todo el tiempo. Falsas intenciones de tranquilizar a la gente, mensajes alarmantes, contadores de muertos, estado policial, se帽alamiento y castigo a qui茅nes no cumplen con la cuarentena, nula informaci贸n real, sensacionalismo鈥 Pero, todo esto forma parte de una campa帽a de p谩nico social que tiene como prop贸sito generar auto-control, auto-aislamiento y se帽alamiento con el pretexto del contagio, de las muertes, de la expansi贸n de la pandemia y de la responsabilidad personal como casi 煤nica forma de parar al virus; responsabilidad personal cubierta de desinformaci贸n y de miedo como forma de hacer pol铆tica. Qu茅 mejor forma para controlar a la gente que haci茅ndoles sentir que cualquier movimiento fuera de la cuarentena, atenta directamente contra su salud y contra la de sus seres queridos. Partiendo de esa base, el control social y la represi贸n a uno mismo, est谩n servidos.

M谩s autoritarismo

Esta situaci贸n pone de manifiesto una realidad que se plantea mucho m谩s inmediata de lo que pens谩bamos. M谩s o menos todo el mundo era consciente de que la tecnolog铆a estaba avanzando a pasos agigantados y ven铆a para quedarse y para sustituirnos en buena parte de nuestros espacios de actuaci贸n. Sab铆amos que los recortes de libertades y de actuaciones que ven铆amos viviendo en los 煤ltimos a帽os, seguir铆an aumentando a causa de una posible nueva crisis inmobiliaria. Sab铆amos que cada vez ve铆amos m谩s polic铆a en las calles, m谩s castigo, m谩s delitos sancionables que antes no lo eran, m谩s hostilidad y austeridad, m谩s condenas. Sab铆amos que el empobrecimiento de la poblaci贸n, incluso de ciertos sectores que estaban m谩s alejados de esta situaci贸n, podr铆a ser un hecho real con el paso del tiempo y sab铆amos que, de alguna u otra forma, estas y otras muchas consecuencias del capitalismo nos las 铆bamos a tener que comer los mismos de siempre. Lo que no ten铆amos tan claro es que fuera a ser todo tan r谩pido, de la noche a la ma帽ana, porque en nuestra mentalidad etapista, pens谩bamos que todos estos cambios se iban a ir dando paulatinamente. Un virus ha llegado para arrasar la econom铆a, para acabar con las personas mas improductivas y que m谩s dinero cuestan, para reajustar otra vez el capitalismo, para implantar medidas laborales m谩s esclavistas que las anteriores, para echarnos nuevamente de nuestras casas, para convertir las ciudades en espacios todav铆a m谩s hostiles, para prohibir todav铆a m谩s cosas relacionadas con la libertad, el movimiento, la expresi贸n, el desacuerdo pol铆tico. Para endurecer a煤n m谩s las leyes y aplicarlas contra quienes ser rebelan, para renunciar a muchas de las conquistas sociales que se consiguieron a base de huelgas, ataques, sabotajes, auto-organizaci贸n, acci贸n directa, personas presas y asesinadas.

Hay una clara tendencia a tornar los sistemas en los que vivimos m谩s autoritarios y cercanos a actitudes fascistas, m谩s censores, restrictivos y represivos.

Pero no todo est谩 perdido, como desde ciertos sectores nos hacen creer, y no precisamente sectores del poder. La diferencia entre nosotros y quienes s贸lo ven el fin del mundo, es que nosotros planteamos escenarios de lucha y extraemos conclusiones a ra铆z de esta situaci贸n. La conspiraci贸n se ali谩 con el poder para desmovilizar a la gente.

Que no nos la cuelen. Vienen tiempos dif铆ciles pero tambi茅n luchas y resistencias. Nos veremos en las calles.




Fuente: Aquiyahora.noblogs.org