February 26, 2022
De parte de ANRed
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En 1990 tras aceptar la unificaci贸n alemana, Gorbachev fue muy firme ante el secretario de Relaciones Exteriores de EEUU, James Baker: 鈥淐ualquier extensi贸n de la zona de la OTAN (hacia el este) ser铆a inaceptable鈥. En estan Entrevista Noam Chomsky explica la pol铆tica desafiante de Estados Unidos en el conflicto en Ucrania. *


-驴Ser铆a m谩s exacto decir que la crisis fronteriza entre Rusia y Ucrania se deriva en realidad de la intransigente posici贸n de los Estados Unidos sobre la pertenencia de Ucrania a la OTAN?

Las tensiones en torno a Ucrania son extremadamente graves, con la concentraci贸n de fuerzas militares de Rusia en las fronteras de Ucrania. La postura rusa lleva siendo bastante expl铆cita desde hace tiempo. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, la expuso claramente en su conferencia de prensa en las Naciones Unidas: 芦La cuesti贸n principal estriba en nuestra clara postura sobre lo inadmisible de una mayor expansi贸n de la OTAN hacia el Este y el despliegue de armas de ataque que podr铆an amenazar el territorio de la Federaci贸n Rusa禄. Lo mismo reiter贸 poco despu茅s Putin, como ya hab铆a dicho a menudo con anterioridad.

Hay una forma sencilla de abordar el despliegue de armas [de EEUU]: no desplegarlas. No hay justificaci贸n para hacerlo. Estados Unidos puede alegar que son defensivas, pero Rusia no lo ve as铆, y con raz贸n.

La cuesti贸n de una mayor expansi贸n es m谩s compleja. Se remonta a m谩s de treinta a帽os atr谩s, cuando la Uni贸n de Rep煤blicas Socialistas Sovi茅ticas se estaba derrumbando. Hubo amplias negociaciones entre Rusia, los Estados Unidos y Alemania. La cuesti贸n central era la unificaci贸n alemana. Se presentaron dos visiones. El l铆der sovi茅tico Mijail Gorbachov propuso un sistema de seguridad euroasi谩tico desde Lisboa hasta Vladivostok sin bloques militares. Estados Unidos lo rechaz贸: la OTAN permanece, y el Pacto de Varsovia de Rusia desaparece.

Por razones obvias, la reunificaci贸n alemana dentro de una alianza militar hostil no es asunto menor para Rusia. Sin embargo, Gorbachov acept贸, con una contrapartida: nada de expansi贸n al Este. El presidente George H. W. Bush y el secretario de Estado James Baker estuvieron de acuerdo. En palabras de ambos a Gorbachov: 芦No s贸lo para la Uni贸n Sovi茅tica, sino tambi茅n para otros pa铆ses europeos, es importante tener garant铆as de que si los Estados Unidos mantienen su presencia en Alemania dentro del marco de la OTAN, ni una pulgada de la actual jurisdicci贸n militar de la OTAN se extender谩 en direcci贸n al Este禄.

Nadie pensaba en nada m谩s all谩, al menos en p煤blico. En eso estaban de acuerdo todas las partes. Los l铆deres alemanes fueron a煤n m谩s expl铆citos al respecto. Estaban encantados con el mero hecho de contar con el acuerdo ruso para la unificaci贸n, y lo 煤ltimo que quer铆an eran nuevos problemas.

El presidente George H.W. Bush cumpli贸 pr谩cticamente con estos compromisos. Lo mismo hizo el presidente Bill Clinton al principio, hasta 1999, el 50 aniversario de la OTAN; con un ojo puesto en el voto polaco en las siguientes elecciones, seg煤n han especulado algunos. Admiti贸 a Polonia, Hungr铆a y la Rep煤blica Checa en la OTAN.

El presidente George W. Bush -el adorable abuelo bobalic贸n al que celebraba la prensa en el vig茅simo aniversario de su invasi贸n de Afganist谩n- elimin贸 todas las restricciones, incorpor贸 a los estados b谩lticos y a otros. En 2008, invit贸 a Ucrania a entrar en la OTAN, metiendo al oso el dedo en el ojo. Ucrania es el coraz贸n geoestrat茅gico de Rusia, aparte de las 铆ntimas relaciones hist贸ricas y de una extensa poblaci贸n orientada a Rusia. Alemania y Francia vetaron la imprudente invitaci贸n de Bush, pero esta sigue todav铆a sobre la mesa. Ning煤n l铆der ruso la aceptar铆a; desde luego, Gorbachov, no, tal como dej贸 claro.

Como en el caso del despliegue de armas ofensivas en la frontera rusa, hay una respuesta directa. Ucrania puede tener el mismo estatus que Austria y dos pa铆ses n贸rdicos durante toda la Guerra Fr铆a: neutral, pero estrechamente vinculado a Occidente y bastante seguro, parte de la Uni贸n Europea en la medida en que decidan serlo.

Los Estados Unidos rechazan obstinadamente este resultado, proclamando con altivez su apasionada dedicaci贸n a la soberan铆a de las naciones, que no puede infringirse: debe respetarse el derecho de Ucrania a entrar en la OTAN. Esta postura de principios puede ser alabada en los Estados Unidos, pero seguramente est谩 provocando fuertes carcajadas en gran parte del mundo, incluido el Kremlin. El mundo no ignora nuestra inspiradora dedicaci贸n a la soberan铆a, principalmente en aquellos tres casos que enfurecieron especialmente a Rusia: Irak, Libia y Kosovo-Serbia.

No es necesario hablar de Irak: la agresi贸n estadounidense enfureci贸 a casi todo el mundo. Los ataques de la OTAN a Libia y Serbia, un bofet贸n ambos en la cara de Rusia durante su fuerte declive en los a帽os 90, se revisten de honestos t茅rminos humanitarios en la propaganda norteamericana. Todo ello se disuelve r谩pidamente al ser objeto de examen, como se ha documentado ampliamente en otros lugares. Y no hace falta revisar el rico historial de veneraci贸n de los Estados Unidos por la soberan铆a de las naciones.

A veces se afirma que la pertenencia a la OTAN aumenta la seguridad de Polonia y otros pa铆ses. Se puede argumentar con mucha m谩s fuerza que la pertenencia a la OTAN amenaza su seguridad al acrecentar las tensiones. El historiador Richard Sakwa, especialista en Europa Oriental, observ贸 que 芦la existencia de la OTAN se justific贸 por la necesidad de gestionar las amenazas provocadas por su ampliaci贸n禄, un juicio plausible.

Hay mucho m谩s que decir acerca de Ucrania y de c贸mo afrontar la peligrosa y creciente crisis que all铆 se vive, pero quiz谩s esto sea suficiente para sugerir que no hay necesidad de inflamar la situaci贸n y pasar a lo que bien podr铆a convertirse en una guerra catastr贸fica.

Hay, de hecho, una cualidad surrealista en el rechazo de los Estados Unidos a la neutralidad al estilo austriaco para Ucrania. Los responsables pol铆ticos de los Estados Unidos saben perfectamente que la admisi贸n de Ucrania en la OTAN no es opci贸n en un futuro previsible. Podemos, por supuesto, dejar de lado las rid铆culas posturas sobre la santidad de la soberan铆a. As铆 que, en aras de un principio en el que no creen ni por un momento, y en pos de un objetivo que saben inalcanzable, los Estados Unidos se arriesgan a lo que puede convertirse en una traum谩tica cat谩strofe.

-驴Es dif铆cil imaginar cu谩l habr铆a sido la respuesta de Washington en el hipot茅tico caso de que M茅xico quisiera unirse a una alianza militar impulsada por Mosc煤?

Ning煤n pa铆s se atrever铆a a dar ese paso en lo que el Secretario de Guerra del expresidente Franklin Delano Roosevelt, Henry Stimson, llam贸 芦nuestra peque帽a regi贸n de por ac谩禄 [Latinoam茅rica], cuando condenaba todas las esferas de influencia (excepto la nuestra, que en realidad no se limita al hemisferio occidental). El [actual] Secretario de Estado, Antony Blinken, no es menos inflexible hoy en d铆a al condenar la pretensi贸n de Rusia de mantener una 芦esfera de influencia禄, concepto que rechazamos firmemente (con las mismas reservas).

Hubo, por supuesto, un caso famoso en el que un pa铆s de nuestra peque帽a regi贸n estuvo a punto de establecer una alianza militar con Rusia, la crisis de los misiles de 1962. Las circunstancias, sin embargo, eran muy distintas a las de Ucrania. El presidente John F. Kennedy estaba intensificando su guerra terrorista contra Cuba hasta amenazar con una invasi贸n; Ucrania, en cambio, afronta amenazas como resultado de su posible adhesi贸n a una alianza militar hostil. La imprudente decisi贸n del l铆der sovi茅tico Nikita Jruschev de dotar a Cuba de misiles fue tambi茅n un esfuerzo por rectificar ligeramente la enorme preponderancia de la fuerza militar estadounidense despu茅s de que JFK respondiera a la oferta de Jruschev de reducir mutuamente las armas ofensivas con la mayor acumulaci贸n militar de la historia en tiempos de paz.

*Entrevista fue publicada por la revista Truthout y ha sido traducida y resumida por Wayka.pe.





Fuente: Anred.org