November 1, 2021
De parte de El Topo
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La gallina es solo la forma que tiene un huevo de hacer otro huevo

Samuel Butler

El puerto franco de Ginebra es un inmenso almac茅n, gris e impersonal. Entre otros bienes de lujo, all铆 se almacenan m谩s de un mill贸n de obras de arte, incluyendo famosas obras maestras que pueden llegar a cambiar de manos varias veces sin salir de este espacio para decorar el cuarto de ba帽o de alg煤n millonario exc茅ntrico. Su especial condici贸n fiscal exime del pago de impuestos estas operaciones, desnudando al arte en una de sus funciones principales dentro de este sistema: el servir como artefacto especulativo, dentro de la teor铆a econ贸mica del m谩s tonto. Siempre habr谩 alguien que lo comprar谩 m谩s caro, a no ser que el tonto acabes siendo t煤.

El mercado global del arte 鈥攅n una situaci贸n acelerada por la COVID-19鈥 se halla en decrecimiento, seg煤n el informe de 2021 de Art Basel. El a帽o anterior se redujo un 22% el montante global de las transacciones, que ascendi贸 a unos cincuenta mil millones de d贸lares. Una magnitud cercana al PIB de Serbia o Costa Rica.

Sin embargo, en el 煤ltimo a帽o las transacciones digitales doblaron su peso en el total y ahora suponen la cuarta parte del volumen. Los mercados del arte son conscientes de las implicaciones de estas cifras, que podr铆an tener que ver a su vez con un cambio cultural. La generaci贸n milenial, nativa digital, es ya la principal compradora de arte a nivel mundial.

Cuando el sabio apunta a la luna, el tonto mira al dedo. Los non-fungible tokens (NFT), o vale no fungible, son el resultado de una operaci贸n inform谩tica muy compleja y descentralizada. Viene a ser el sello de un notario, capaz de afirmar de manera verificable que algo es lo que dice ser o vale lo que dice valer. De este modo se puede registrar la compraventa del original de un bien digital y, por ende, su propiedad, convirti茅ndolo en un bien escaso, especulable por derecho propio, como un cuadro cubista o la casa donde vives.

Este sello se halla dentro del 谩mbito de una criptomoneda que es, usualmente, el medio de pago. La moneda con m谩s fuerza en este campo es el ethereum. Esta divisa alcanz贸 a mitad de abril el pico hist贸rico de su valor, en pleno auge medi谩tico de ventas millonarias de obras de arte digitales usando NFT.

Y es que el arte digital se ha convertido en su nicho inicial. Se les presenta como catalizadores de un mercado m谩s transparente y con menos intermediarios que el del mundo material y una herramienta de retribuci贸n para el artista digital, que ahora puede sobrevivir, incluso compitiendo en igualdad de condiciones con el artista que opera en el mercado tradicional. Pero por ahora, y al igual que en este, todo parece indicar que el sistema beneficia mucho a una minor铆a, mientras la mayor铆a no gana e incluso pierde dinero, ya que las principales plataformas operan con tasas no despreciables, como cualquier otro intermediario.

Pero la implicaciones de esta tecnolog铆a transcienden al arte, ya que pr谩cticamente cualquier cosa se puede vender mediante este sistema.

La siguiente gran cosa. A medida que el capital social, cada vez m谩s, se posee y ejerce dentro de la virtualidad de la red, surge una econom铆a dirigida a nuestras representaciones digitales, a nuestros avatares, a nuestro 芦metaverso禄.

El concepto no es nuevo. Acu帽ado en Snow Crash, novela de ciencia ficci贸n de 1992, el t茅rmino se refiere
a la convergencia de la realidad f铆sica y virtual en un espacio en la red. Tom贸 momento en pleno auge de Second Life, pero su vigencia pareci贸 caer con la de aquella plataforma, quedando lejos del radar de los medios generalistas. Pero ha seguido evolucionando y tiene destacados ap贸stoles como Mark Zuckerberg.

Destacada. Un aspecto destacable de esta tecnolog铆a es su posible consolidaci贸n en esta econom铆a.

Por ejemplo, ya en 2019 se vendi贸 mediante NFT la primera pieza de alta costura digital, Iridiscence, por m谩s de 9 500 d贸lares. La clienta ahora, por ejemplo, puede vestirse con ella en sus historias de Instagram. Otro ejemplo es la Casa en Marte, vendida del mismo modo por medio mill贸n de d贸lares. Este modelo 3D se podr谩 usar en aquellas plataformas que operen en metaversos tridimensionales, de manera que el cliente podr谩 invitar a sus amistades a una fiesta virtual en pleno confinamiento de la decimoctava ola. Y es que los NFT son el instrumento perfecto para generar este mercado ya que son capaces de crear la exclusividad necesaria para un producto de lujo digital y su conversi贸n en otro bien especulable.

Ecolog铆a del metaverso. Los algoritmos que sostienen monedas como el bitcoin o el ethereum (y los NFT, por tanto) no fueron dise帽ados con la ecolog铆a en mente. Son operaciones de criptograf铆a extremadamente costosas y tienen una importante carga ambiental, debido a la elevada energ铆a necesaria para alimentar todo el procesado.

Seg煤n un estudio del artista digital Memo Atken la huella ecol贸gica de una sola operaci贸n NFT es equivalente a la energ铆a el茅ctrica media consumida por una ciudadana europea durante un mes, con emisiones equivalentes a conducir un coche mil kil贸metros.

Una edici贸n limitada agrava el problema: en vez de vender una obra por mil euros, hacer una serie de diez ediciones de cien euros puede parecer razonable. Pero el coste ecol贸gico no var铆a con el precio. Es exactamente el mismo para un mill贸n que para un euro. Por ejemplo, en la plataforma NiftyGateway un artista lanz贸 una serie de obras que sumaban un total 800 ediciones. En menos de tres meses, dicho lanzamiento habr铆a consumido 140 MWh de energ铆a el茅ctrica, equivalente a 40 a帽os de consumo el茅ctrico de la ciudadana anterior, con emisiones de carbono superiores a las de 100 vuelos transatl谩nticos.

Son cifras dif铆cilmente defendibles para un modelo que se proyecta sobre la venta de bienes de lujo.

A medida que tocamos, fondo seguimos cavando. Los NFT, como otras propuestas basadas en la criptograf铆a, son potencialmente interesantes, sobre todo considerando el futuro sin dinero en met谩lico que proyectan los Estados actuales y el recrudecimiento del control que ello conllevar谩. Pero, por sentido com煤n, un inter茅s subordinado de alguna manera al uso eficiente y proporcionado de los recursos y a su contribuci贸n al inter茅s general.               

Este mercado es un ejemplo paradigm谩tico de la urgencia por empezar a reconsiderar 鈥攄e manera personal y social鈥  el coste ecol贸gico de nuestro 芦metaverso禄, desde el ocio basado en plataformas de streaming (emisi贸n en directo) a la compra de bienes digitales o al desahogo constante en el extra帽o espejo de las redes sociales.

Por

Ale

Equipo de EL TOPO




Fuente: Eltopo.org