September 6, 2021
De parte de SAS Madrid
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La politizaci贸n de la salud mental es una urgencia colectiva para la izquierda.

La incertidumbre y la culpa vertebran la vida de la clase trabajadora de nuestro tiempo, tenga o no tenga trabajo. La precaridad de las relaciones laborales y la temporalidad, unidas a unos salarios exiguos, ahogan y machacan la estabilidad emocional de quienes se ven sometidos a la presi贸n medi谩tica, social y publicitaria de la vuelta al trabajo. La culpabilizaci贸n al individuo por embriagarse de tristeza al sentir que no quiere volver al tajo y la patologizaci贸n de una idea natural como ese rechazo a trav茅s de elementos como el s铆ndrome posvacacional incrementan la presi贸n social sobre quien de forma l贸gica y racional odia el trabajo. Ya es hora de normalizar ese odio a las rutinas de producci贸n capitalista que someten y machacan a todo aquel que genera resistencias contra el hecho productivo y las l贸gicas capitalistas de explotaci贸n. Focalizar la ira hacia el lugar adecuado es el acto capital sobre el que giran los cambios revolucionarios. 

La reincorporaci贸n al trabajo y a la rutina se produce de manera social, como un evento colectivo. Las ciudades vuelven a su proceder habitual, los barrios se normalizan y la opini贸n publicada y la publicidad nos ubican en ese periodo de reinstalaci贸n de la vida laboral tras el final de las vacaciones. Esto es com煤n a todo el mundo, no importa que se tenga o no un trabajo al que reincorporarse, se est谩 sometido a los mismos est铆mulos. Esa din谩mica hace que la ansiedad por la propia situaci贸n laboral de quien est谩 en el paro se acreciente y se vea arrastrado de nuevo a un incremento de la presi贸n por no tener la suerte de encontrar una oportunidad laboral. Quien no tiene un empleo se siente decepcionado, ansioso y triste al asistir de manera abrumadora a la reincorporaci贸n de toda la sociedad a la labor y ver c贸mo conocidos o extra帽os consiguen nuevas oportunidades que a 茅l se le niegan.

La ansiedad y el estr茅s en el mundo del trabajo posfordista son la t贸nica habitual, independientemente de que se tenga o no empleo. La salud mental en el capitalismo tard铆o se ha convertido en pandemia y la politizaci贸n de las causas es imprescindible para afrontar e imaginar un futuro donde la relaci贸n con el trabajo sea menos t贸xica. Muchas de las enfermedades mentales en nuestra sociedad est谩n provocadas por un h谩bitat laboral donde la necesidad constante de producir, la hiperconexi贸n y la autoexigencia provocan una sensaci贸n punzante de angustia que solo desaparece con medicaci贸n. Afrontar las causas sist茅micas que provocan esas patolog铆as tiene que ir m谩s all谩 de la individualizaci贸n del problema y de la mitigaci贸n farmocol贸gica de la ausencia de producci贸n de serotonina. Se deja de producir ese neurotransmisor, s铆, pero el porqu茅 es la respuesta que la izquierda necesita socializar para afrontar la politizaci贸n de la salud mental como una de las banderas para un nuevo modernismo de izquierdas. No enfermas solo por tu gen茅tica, sino porque el ecosistema laboral y vital en el que te desarrollas crea unas condiciones que te hacen enfermar. La contaminaci贸n emocional del sistema capitalista creado tras el fin del fordismo es patol贸gica, por eso tienes ansiedad, no te pasa por ser t煤, no eres como est谩s. Esa angustia es colectiva

Alejandra Pizarnik nos acerca al esp铆ritu con el que afrontar la vuelta a una rutina antinatura e intuir las causas estructurales para politizar la salud mental: 鈥淪ent铆 que yo tambi茅n hab铆a entrado en el engranaje absurdo del trabajo y de los papeles que me hab铆an robado mi tiempo. Porque despu茅s de todo mi tiempo es m铆o y yo debiera ser due帽a de gastarlo y malgastarlo seg煤n mis ganas. Quiero decir: me pase la ma帽ana buscando papeles justificativos para que me dejen robarme el tiempo en paz. La verdad: trabajar para vivir es m谩s idiota a煤n que vivir. Me pregunto qui茅n invent贸 la expresi贸n 鈥榞anarse la vida鈥 como sin贸nimo de trabajar. En d贸nde est谩 ese idiota鈥. 

La sobreexposici贸n en las redes es otro factor de incremento de la ansiedad de quienes no tienen empleo. En verano tienen que ver las fotos y la felicidad de los que tenemos la suerte de disponer de unas vacaciones, de ocio y un descanso que ellos no pueden permitirse para, tras acabar agosto, verse bombardeados por la vuelta al trabajo mientras ellos siguen instalados en una rutina de hast铆o, miedo y dudas sobre su futuro. Si茅ntete mierda con libertad por tener que volver al trabajo o por no tenerlo, pero siendo consciente de que bajo ninguna circunstancia es tu responsabilidad ni tienes la culpa por sentirte as铆. Normalizar el odio al trabajo en presencia o en ausencia es un objetivo sano para el nuevo tiempo. Politizar esa ansiedad es una urgencia com煤n, colectiva.

Enlace relacionado LaMarea.com 06/09/2021.




Fuente: Sasmadrid.org