March 17, 2023
De parte de Libre Pensamiento
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Ana Mui帽a. Escritora, editora de la editorial La linterna sorda, dise帽adora gr谩fica e investigadora en Historia Social y movimientos feministas.

La interminable era borb贸nica de la Restauraci贸n, con sus estados de excepci贸n y de guerra, es uno de esos periodos aciagos en los que el terrorismo se iniciaba por el propio Estado. Durante los a帽os m谩s duros del pistolerismo patronal (1913-1924), sobre todo en Barcelona, algunos minoritarios sectores obreros no se dejan doblegar y reclaman el uso de la violencia en leg铆tima defensa. Surgen los grupos de acci贸n y de afinidad anarquista, en los que un sinf铆n de mujeres colaboran y otras muchas secundan 鈥渓a dinamita鈥. Hoy, tenemos que seguir levantando la conspiraci贸n del silencio que se cierne sobre estas arrojadas militantes.

Manifestaci贸n contra la subida de precios. Barcelona, 16 de enero de 1918. Fuente: Mundo Gr谩fico

 鈥淪贸lo en Espa帽a se hace todo impunemente鈥, 鈥溌anto hablar de liberalismo! 驴Qu茅 saben de eso ni qu茅 les importa?鈥 escrib铆a en 1918 el periodista libertario, Luis Bonafoux. Con sus v贸mitos de tinta arremet铆a contra la pol铆tica y los pol铆ticos de la Restauraci贸n: 鈥渓a borricada del partido asnal鈥, 鈥渆l sable y la sotana鈥, 鈥渆l pudridero nacional鈥, la 鈥渃ac谩polis鈥. Su colega, Jos茅 Nakens (encarcelado con Francisco Ferrer y Guardia), desde las p谩ginas de 鈥淓l Mot铆n鈥 se enorgullec铆a de 鈥渟ostener solo esta lucha contra la reacci贸n m谩s desenfrenada que ha existido en Espa帽a鈥, y sus sonetos contra los conservadores corr铆an de boca en boca: 鈥淓sos que van del templo a la ruleta鈥 Trajeron la ganz煤a en la chaqueta鈥 y son 鈥榗onservadores鈥 de lo ajeno鈥. Entre este ramillete de periodistas de combate hostigado no pod铆an faltar Soledad Gustavo de 鈥淟a Revista Blanca鈥,Teresa Claramunt del 鈥淓l Productor鈥, 脕ngeles L贸pez de Ayala y Bel茅n S谩rraga de 鈥淟a Conciencia Libre鈥 (1896-1907), diario dirigido y escrito por 鈥渕ujeres conscientes y racionalistas鈥. Rosario de Acu帽a, en 1911, para no ir a prisi贸n tuvo que exiliarse en Portugal por denunciar en el art铆culo 鈥淟a jarca [gentuza] universitaria鈥 a los estudiantes neoconservadores de Acci贸n Cat贸lica que insultaban y apedreaban a las incipientes universitarias que osaban asistir a la Universidad madrile帽a.

La interminable era borb贸nica, con sus estados de excepci贸n y de guerra, es uno de esos periodos aciagos en los que el terrorismo se iniciaba por el propio Estado. La colaboraci贸n y complicidad de las organizaciones patronales, financiadas por la burgues铆a, con las autoridades gubernativas y la polic铆a, llegaban a situaciones extremas como las acaecidas en Barcelona entre 1912 y 1924. Desde una reci茅n creada Direcci贸n General de Seguridad sale la brigada del 鈥渁narquismo y socialismo鈥, que en Barcelona act煤a con contundencia al inicio de 1913. Rosario Dulcet, 脕ngel Pesta帽a y Salvador Segu铆 denunciaban la proliferaci贸n de agentes provocadores y parapoliciales durante la huelga del textil catalana de 1913, aunque su aparici贸n ven铆a de atr谩s. Este submundo de confidentes y agentes provocadores alcanz贸 su 茅poca dorada durante la Gran Guerra, gracias a las extensas redes de espionaje establecidas en Barcelona tanto por los alemanes como de los aliados. Ah铆 actuaba Mata Hari y otras esp铆as.

 En 1919, la CNT tiene 800.000 afiliados (medio mill贸n en Catalu帽a). La UGT tambi茅n crece con 160.000 militantes. El Estado y el Gobierno persiguen violentamente a la CNT despu茅s de la huelga revolucionaria de la Canadiense. Los empresarios aunque previamente estaban organizados, crean para la ocasi贸n la Federaci贸n Patronal Espa帽ola, quien organiza y financia el Sindicato Libre (Uni贸n de Sindicatos Libres), el pistolerismo patronal, dirigido por Bravo Portillo. Cuentan con el apoyo econ贸mico de la Iglesia. El cardenal arzobispo de Zaragoza Juan Soldevila Romero, con los beneficios que obten铆a a trav茅s de un entramado empresarial de casinos y hoteles, subvencionaba e instigaba a los matones. Se estrenan con premura en el terrorismo de Estado. Bajo las 贸rdenes del Sindicato Libre, compuesto por esquiroles, rompehuelgas y gente de baja estofa, armados con pistolas y gozando de total impunidad gubernamental, casi 600 sindicalistas fueron cayendo abatidos por las balas o reventados a golpes. Sembraban el terror: en Barcelona y sus alrededores, s贸lo en 1921 fueron asesinados 311 sindicalistas, 61 en el siguiente a帽o y 117 militantes en 1923. El fascismo espa帽ol y sus m茅todos criminales se originaron en 1919. Los j贸venes pistoleros del Sindicato Libre ser谩n los futuros falangistas de la d茅cada de 1930鈥. (Extra铆do de 鈥淩ebeldes perif茅ricas del siglo XIX鈥, Ana Mui帽a, La linterna sorda, 2008 y 2021).

Micaela Chalmeta

La codicia por amasar los fabulosos beneficios obtenidos por la industria catalana 鈥渘eutral鈥 durante la Gran Guerra, abasteciendo a ambos bandos, les har谩 aplastar con brutalidad las reivindicaciones de una m铆sera clase obrera. Lo temidos 鈥渓ocaut鈥, como se llamaba popularmente a los cierres patronales, castigaban a morir de hambre a quienes alzaban la voz. Micaela Chalmeta, pionera cooperativista, era ya muy conocida en Barcelona cuando en 1918 particip贸 con otras mujeres en las huelgas y los saqueos a las tiendas de abarrotes, debidos al gran desempleo y al aumento desorbitado de los precios de los alimentos. Ella, Teresa Claramunt y muchas m谩s propiciaron motines por las subidas de los precios de los alquileres. En ese mismo a帽o se crea el Sindicato Uni贸n de Inquilinos, para poder defenderse 鈥渢odas las v铆ctimas de los caseros鈥, seg煤n da cuenta 鈥淪olidaridad Obrera鈥, del 10 de septiembre de 1918.

Francisca Saperas

Las redadas, la c谩rcel y la brutalidad policial tambi茅n reca铆an sobre las m谩s entregadas. Francisca Saperas y sus hijas sufrir铆an lo indecible. Sara Castell, entre los barrotes, voceaba 鈥溌bajo los cubiles carcelarios! 隆Viva la libertad!鈥. La anciana Patrocinio Gallego muere en prisi贸n en 1922 despu茅s del atentado de Dato por simpatizar con el anarquismo y vivir con un militante. Carmen Paredes, impresora de la editorial 鈥淰茅rtice鈥 y del diario 鈥淎cracia鈥, siempre estaba en peligro. Josefa Crespo Ballester, a los 18 a帽os de edad es apresada y torturada en 1921 tras colaborar en un grupo de acci贸n donde perdi贸 su mano al manipular explosivos. (鈥淟uc铆a S谩nchez Saornil, entre mujeres anarquistas鈥, Ignacio Soriano, La linterna sorda, 2021. 鈥淓nciclopedia hist贸rica del anarquismo espa帽ol鈥, Miguel 脥帽iguez, Asociaci贸n Isaac Puente, 2008).

Llibertat R贸denas, hacia 1918

En este espacio de tiempo, cuando algunos minoritarios sectores obreros intentan no dejarse doblegar y utilizan procedimientos similares a Bravo Portillo y al bar贸n de pega K枚ening, los aparatos del Estado echan mano de los generales Mart铆nez Anido y Milans del Bosch, y Arlegui, el jefe de polic铆a de Barcelona. Sin exagerar, esos a帽os superan la barbarie que por esas mismas fechas practicaban las bandas de g谩nsteres de Chicago. La Ley de fugas se populariz贸 en 1921, legalizando el asesinato a sangre fr铆a, en las comisar铆as y en la c谩rcel, con la excusa de falsos intentos de evasi贸n.

Entre quienes caen bajo las pistolas del terrorismo blanco est谩n destacados anarcosindicalistas: Evelio Boal, Jos茅 Canela, o Francesc Comas (Perones), muerto a tiros en la barcelonesa calle Cadena junto a su compa帽ero inseparable, Salvador Segu铆, en marzo de 1923. El asesinato del Noi del Sucre, por la espalda, pese a llevar siempre en su bolsillo una Browning, tuvo repercusi贸n en muchas ciudades con tensas algaradas y desencaden贸 la preponderancia cada vez m谩s generalizada de los sectores radicales dentro de las organizaciones obreras.

La reacci贸n defensiva obrera fue una contestaci贸n violenta, pero infinitamente menor a la ejercida contra ella. Albert Camus dec铆a, en 鈥淟a sangre de la libertad鈥, que el terrorismo de Estado, tanto el irracional como el racional, con todas las instituciones a su servicio no era equiparable a la violencia terrorista, la violencia del individuo desesperado frente a la potencia devastadora del Estado, 鈥渆l crimen perfecto que convierte a los asesinos en jueces鈥.

Efectivamente, para plantar cara a las persecuciones y al terror institucional, dentro de algunos sectores anarquistas surgen los grupos de acci贸n, los grupos de afinidad que se vuelcan en la lucha revolucionaria con m茅todos m谩s expeditivos.

Salvador Segu铆, siendo un adolescente 鈥減iel-roja鈥 se integra en el grupo Els Fills de Puta, luego llamado Els Fills Sense Nom. Junto a Hermoso Plaja y Eusebio Carb贸 intentar谩n relanzar en 1913 el diario 鈥淟a Tramontana鈥 con Agust铆n Muntaner, hermano de la que al poco tiempo ser铆a la compa帽era de Segu铆 hasta su muerte, Teresa Muntaner. Ella, a pesar de no ser casi citada, tambi茅n proced铆a del ambiente anarquista, militaba en la Confederaci贸n y colaboraba en favor de los presos. Atend铆a una barber铆a en el Raval, tuvo dos hijas con su anterior pareja, el anarquista Antonio Puig (un compositor de sardanas), y otros dos m谩s con Segu铆. En 1939 se exili贸 en Toulouse. Peor suerte corri贸 la maestra racionalista Luisa Garriga, pareja en uni贸n libre de Eusebio Carb贸 en 1904. Luisa, huyendo de Palam贸s vivi贸 en T谩nger con su familia y su hijo Proudhon. Los nacionales le ten铆an ganas y en 1936 fue ejecutada en la prisi贸n de Larache.

Durruti, en su estancia guipuzcoana en 1919, crea el grupo Los Justicieros con Gregorio Suberviola, Marcelino del Campo (ambos abatidos por la polic铆a en Barcelona en 1924), Aldabatrecu鈥 y tambi茅n con Juliana L贸pez M谩inar, quien acompa帽aba a Durruti por muchas ciudades para propiciar el nacimiento de la FAI. El grupo se iba ampliando y cambia dos veces de nombre: Crisol y Los Solidarios.

Juan Garc铆a Oliver, uno de los Solidarios, al recordar a Durruti en 1937, dec铆a: 鈥淣uestro grupo anarquista se fund贸 en 1923, en unos momentos muy aciagos, muy tristes para la clase trabajadora. Due帽os casi de la ciudad, eran las bandas de los pistoleros del Sindicato Libre que patrocinaba la patronal. (鈥) Hab铆a ca铆do el coloso del anarcosindicalismo, Salvador Segu铆. Hab铆an ca铆do viejos militantes de nuestro movimiento. (鈥) Antes de que fu茅semos absolutamente vencidos, nos unimos鈥 los reyes de la pistola obrera de Barcelona. Viv铆amos y actu谩bamos disgregados pero hicimos una selecci贸n: los mejores terroristas de la clase trabajadora, los que mejor pod铆an devolver golpe por golpe (鈥). Formamos un grupo anarquista, de acci贸n, contra los pistoleros, la patronal y contra el Gobierno. (鈥) Y, nosotros, cuando despu茅s en la Rep煤blica salimos de las prisiones, continuamos el grupo y entonces nos llamamos Nosotros, los que no tenemos nombre鈥.

Adem谩s de Durruti y Garc铆a Oliver, recordamos a muchos Solidarios: Ascaso, Jover, Ricardo Sanz, Torres Escart铆n, Aurelio Fern谩ndez, Garc铆a Vivancos, Eusebio Brau (abatido por la Guardia Civil en 1923); conocemos algunas de sus legendarias haza帽as como el robo al Banco de Espa帽a en Gij贸n, y a varios bancos de America del Sur, pero sin embargo sabemos muy poco de las militantes que tambi茅n formaron parte activa de estos grupos, de los que no fueron meras colaboradoras. Aunque tambi茅n las hubo. En los Expedientes Procesales de la Prisi贸n Provincial de Zaragoza de 1924, en relaci贸n al asesinato del arzobispo Soldevila, figura la madre de Salamero Bernad, Tomasa Bernad, enlace entre Escart铆n y Pilar Lavi帽eta, que proporcionaba hospedaje a procesados en 1920, as铆 como Mercedes Garreta, encarcelada ese a帽o por tenencia de aparatos explosivos. Josefa L贸pez, destacada cigarrera, colaboraba en los grupos de afinidad y pro-presos en la d茅cada de 1920, al igual que la adolescente obrera Julia Mirav茅 (entrevistada por Antonina Rodrigo, quien la cita en 鈥淎mparo Poch y Gasc贸n. La vida por los otros. Guerra y exilio de una m茅dica libertaria鈥). La propia Teresa Claramunt tambi茅n daba cobijo en su casa a huidos, al igual que Lola Iturbe, afiliada al Sindicato del Vestir en Barcelona a los 14 a帽os y volcada en las tareas de ayuda en los tiempos m谩s duros del terrorismo blanco (1919-1922). En la fonda de la madre de Lola se refugiaban muchos compa帽eros buscados. Rosa Durruti, la 煤nica hermana de Durruti. Considerada como 鈥渦na individua de mucho cuidado鈥 鈥測 si es preciso detenerla, ingres谩ndola en la c谩rcel鈥, seg煤n el director general de Seguridad en un telegrama cifrado de 1925, acus谩ndola de participar en la liberaci贸n de presos. En la d茅cada de 1930 sigui贸 su apoyo a los encarcelados, entre ellos, su hermano.

Rosa Durruti y otras

 Algunas mujeres de los grupos de acci贸n de los a帽os veinte, que se destacaron despu茅s durante la guerra y la revoluci贸n social de 1936-39, fueron:

Juliana L贸pez M谩inar, de la misma tierra que Antonia Maym贸n (la maestra disc铆pula de Ferrer y Guardia), transportaba hacia Zaragoza parte de los atracos de Los Solidarios. En 1921 se encarg贸 de comprar en Eibar un centenar de pistolas Star, la marca preferida por los grupos de acci贸n. Transportaba dinero oculto entre sus ropas, estuvo encarcelada varias ocasiones 鈥揺nfermando de tuberculosis鈥, entre otras, por estar acusada del asesinato del arzobispo Soldevila. Sigui贸 en Los Solidarios preparando la insurrecci贸n de 1933.

Mar铆a Rius, una de las organizadoras del Sindicato del Vestir de CNT siendo una adolescente. Ocultaba a pr贸fugos y organizaba fugas. Detenida en 1924, durante el registro en su casa encontraron explosivos y armas, le cayeron ocho a帽os de prisi贸n.

Mar铆a Luisa Tejedor, modista, implicada en Crisol y Los Solidarios. En diciembre de 1928 fue detenida en Bilbao, acusada de organizar el complot del Puente de Vallecas para acabar con el rey Alfonso XIII. Sali贸 de prisi贸n, sigui贸 en los grupos de acci贸n y en 1931 volvi贸 a ser condenada a tres a帽os de c谩rcel.

Ramona Berni, militante del Sindicato Fabril y Textil de CNT en Barcelona. Detenida con su hijo en 1924, particip贸 en las acciones de Los Solidarios junto a su gran amiga Pepita Not. En la d茅cada de 1930 dio muchos m铆tines.

Pepita Not, vivi贸 en Barcelona trabajando de sirvienta y cocinera desde ni帽a. Siendo adolescente, en 1918 frecuenta los ambientes anarquistas y conoce a Ricardo Sanz, su pareja de toda la vida, aunque en las semblanzas biogr谩ficas de Sanz casi nunca la mientan. Form贸 parte de los Solidarios, llevando correspondencia, dinero y armamento a militantes de Asturias, Pa铆s Vasco, Arag贸n y Catalu帽a. Durante la Rep煤blica particip贸 en los grupos pro-presos con Rosario Dulcet y Libertad R贸denas. Tuvo un hijo, Floreal, y a causa de las complicaciones en el parto de su hija Violeta, en junio de 1938 muri贸 en Barcelona. Sara Berenguer, muy unida a la familia Sanz-Not, la admiraba mucho.

Rosario Dulcet, educada en la escuela laica de Soledad Gustavo, destacaba por su oratoria. Le declaran el pacto del hambre por encabezar la huelga textil de 1913 en Sabadell y por la 鈥渆scandalosa鈥 uni贸n libre con su compa帽ero en 1911. Huye a Francia y se convierte en una ferviente antimilitarista. A la vuelta, en 1917, participa activamente en el movimiento de mujeres contra la carest铆a y en apoyar las grandes huelgas de los ferrocarriles y de la Canadiense. Es encarcelada durante la dictadura primoriverista. Con la Rep煤blica ser谩 la oradora cenetista por excelencia y la mejor propagandista de las colectividades.

Libertad R贸denas. Fot贸grafa valenciana de reconocida oratoria en Catalu帽a y Levante. Pisa las c谩rceles madrile帽as muy jovencita, comenzando una vida de detenci贸n y prisiones. Su familia, de tradici贸n libertaria, es una de las m谩s perseguidas por los matones de la patronal y la polic铆a. Asesinan a un hermano y hieren gravemente a otro. En 1917 acude con Dulcet al Ateneo de Madrid para denunciar las masacres del pistolerismo patronal en Catalu帽a. En 1936 parte al Frente Aragon茅s como miliciana de la FAI en la Columna Durruti. En la Agrupaci贸n Cultural Femenina evacua a 600 ni帽os y en Mujeres Libres se vuelca en el Casal de la Dona Treballadora. Al finalizar la guerra, sus tres hijos son evacuados a Rusia y no da con su paradero. Los busca desesperadamente y al poco de encontrarlos, los nazis asesinan a dos de ellos en la batalla de Leningrado. Muere exiliada en M茅xico.

Julia Mirav茅 Barrao y Miguel Vallejo Sebasti谩n.
Tolosa de Llenguadoc, 1948

La lista contin煤a, aunque se ha perdido ya la memoria oral de las protagonistas y encontrar alg煤n apunte biogr谩fico sobre sus vidas y las de otras compa帽eras a煤n desconocidas supone rastrear lo inimaginable.

Sigamos levantando la conspiraci贸n del silencio que se cierne sobre tantas libertarias de los tiempos de la Restauraci贸n. Isabel Hortensia Pereira, la excelente periodista y oradora, escribi贸 en 1920 el op煤sculo 鈥淢ujeres: 隆Rebelaos!鈥. Hoy, un siglo despu茅s, no s贸lo deber铆amos rebelarnos contra las injusticias y la opresi贸n, sino tambi茅n por no visibilizarse las huellas que fueron dejando nuestras valientes antecesoras. Nosotras, las que no tenemos nombre鈥




Fuente: Librepensamiento.org