January 4, 2021
De parte de Arrezafe
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Entre
el 11 y 16 de julio de 1988, trescientos intelectuales y artistas
participaron de “Chile crea”, un encuentro internacional del
arte, la ciencia y la cultura por la democracia en Chile. Este fue el
discurso de inauguraci贸n que Eduardo Galeano pronunci贸 en nombre de
todos los invitados.

Hemos
venido desde diversos pa铆ses y estamos aqu铆 reunidos a la sombra
generosa de Pablo Neruda. Estamos aqu铆 para acompa帽ar al pueblo de
Chile, que dice NO.

Tambi茅n
nosotros decimos, NO.

Nosotros
decimos NO al elogio del dinero y de la muerte. Decimos NO a un
sistema que pone precio a las cosas y a la gente, donde el que m谩s
tiene es el que m谩s vale, y decimos NO a un mundo que destina a las
armas de guerra dos millones de d贸lares cada minuto, mientras cada
minuto mata 30 ni帽os por hambre o enfermedad curable. La bomba de
neutrones, que salva a las cosas y aniquila a la gente, es un
perfecto s铆mbolo de nuestro tiempo. Para el asesino sistema que
convierte en objetivos militares a las estrellas de la noche, el ser
humano no es m谩s que un factor de producci贸n y de consumo y un
objeto de uso; el tiempo, no m谩s que un recurso econ贸mico, y el
planeta entero una fuente de renta que debe rendir hasta la 煤ltima
gota de su jugo. Se multiplica la pobreza para multiplicar la
riqueza. Se multiplican las armas que custodian esa riqueza, riqueza
de poquitos, y que mantienen a raya la pobreza de todos los dem谩s. Y
tambi茅n se multiplica mientras tanto la soledad. Nosotros decimos NO
a un sistema que no da de comer ni da de amar, que a muchos condena
al hambre de comida y a muchos m谩s condena al hambre de abrazos.

Decimos
NO a la mentira. La cultura dominante, que los grandes medios de
comunicaci贸n irradian en escala universal, nos invita a confundir el
mundo con un supermercado o con una pista de carreras donde el
pr贸jimo puede ser una mercanc铆a o un competidor, pero jam谩s un
hermano. Esa mentirosa cultura que cursimente, si煤ticamente,
especula con el amor humano para arrancarle plusval铆a, es en
realidad una cultura del desvinculo. Tiene por dioses a los
ganadores, los exitosos due帽os del dinero y del poder, y por h茅roes
a los uniformados rambos que les cuidan las espaldas aplicando la
doctrina de la Seguridad Nacional. Por lo que dice y por lo que
calla, la cultura dominante miente: que la pobreza de los pobres no es
un resultado de la riqueza de los ricos, sino que es hija de nadie, que proviene de la oveja de una cabra o de la voluntad de Dios, que ha
hecho a los pobres perezosos y burros. De la misma manera, la
humillaci贸n de unos hombres por otros no tiene por qu茅 motivar la
solidaridad, la solidaria indignaci贸n, o el esc谩ndalo, porque
pertenece al orden natural de las cosas: las dictaduras
latinoamericanas, pongamos por caso, forman parte de nuestra
exuberante naturaleza y no del sistema imperialista de poder.

El
desprecio traiciona la historia y mutila al mundo Los poderosos
fabricantes de opini贸n nos tratan como si no existi茅ramos o como
si fu茅ramos sombras bobas. La herencia colonial obliga al Tercer
Mundo, habitado por gentes de tercera, a que acepte como propia la
memoria de sus vencedores y a que compre la mentira ajena para usarla
como si fuera la propia verdad. Nos 
premian
la obediencia, nos castigan la inteligencia y nos desalientan la
energ铆a creadora. Somos opinados, pero no podemos ser opinadores.
Tenemos derecho al eco, pero no tenemos derecho a la voz. Y los que
mandan elogian nuestro talento de papagayos. Nosotros decimos NO, nos
negamos a aceptar esta mediocridad como destino.

Nosotros
decimos NO al miedo. NO al miedo de decir, al miedo de hacer, al
miedo de ser. El colonialismo visible proh铆be decir, proh铆be hacer,
proh铆be ser. El colonialismo invisible, mucho m谩s eficaz, nos
convence de que no se puede ser, nos convence: de que no se puede
decir, nos convence de que no se puede ser. El miedo se disfraza de
realismo: para que la realidad no sea irreal, nos dicen los ide贸logos
de la impotencia, la moral ha de ser inmoral. Ante la indignidad,
ante la miseria, ante la mentira, no tenemos m谩s remedio que la
resignaci贸n.

Signados
por la fatalidad, nacemos haraganes irresponsables, violentos,
tontos, pintorescos y condenados a la tutela militar. A lo sumo
podemos aspirar a convertirnos en prisioneros de buena conducta,
capaces de pagar puntualmente los Intereses de una descomunal deuda
externa contra铆da para financiar el lujo que nos humilla y el
garrote que nos golpea.

Y
en este cuadro de cosas, nosotros decimos no a la neutralidad de la
palabra humana. Decimos NO a quienes nos invitan a lavarnos las manos
ante las cotidianas crucifixiones que ocurren a nuestro alrededor. A
la aburrida fascinaci贸n de un arte fr铆o, indiferente, contemplador
del espejo, preferimos un arte caliente que celebra a la aventura
humana en el mundo y en ella participa, que es un arte
irremediablemente enamorado y pele贸n. 驴Ser铆a bella la belleza si
no fuera justa la justicia? 驴Ser铆a justa la justicia si no fuera
bella? Nosotros decimos NO al divorcio de la belleza y la justicia,
porque decimos s铆 a su abrazo poderoso y fecundo.

Ocurre
que nosotros decimos NO, y diciendo NO estamos diciendo S脥.

Diciendo
NO a las dictaduras, y NO a las dictaduras disfrazadas de democracia,
nosotros estamos diciendo S脥 a la lucha por la democracia verdadera,
que a nadie negar谩 el pan, ni la palabra y que ser谩 hermosa y
peligrosa, como un poema de Neruda o una canci贸n de Violeta.

Diciendo
NO al devastador imperio de la codicia, que tiene su centro en el
norte de Am茅rica, nosotros estamos diciendo S脥 a otra Am茅rica
posible que nacer谩 de las m谩s antiguas tradiciones americanas. La
primera de las costumbres de Am茅rica: la tradici贸n comunitaria, que
los indios de Chile defienden desesperadamente, de derrota en
derrota, durante cinco siglos.

Diciendo
NO a la paz sin dignidad, nosotros estamos diciendo s铆 al sagrado
derecho de rebeli贸n contra la injusticia y a su larga, larga
historia, larga como la historia de la resistencia popular en el
largo mapa de Chile.

Diciendo
NO a la libertad del dinero, nosotros estamos diciendo s铆 a la
libertad de las personas: libertad maltratada, lastimada y mil veces
ca铆da, como Chile, y como Chile mil veces alzada.

Diciendo
NO al ego铆smo suicida de los poderosos que han convertido al mundo
en un vasto cuartel, nosotros estamos diciendo S脥 a la solidaridad
humana, que nos ida sentido universal y confirma la fuerza de
fraternidades m谩s poderosas que todas las fronteras con todos sus
guardianes, esa fuerza que nos invade como la m煤sica de Chile, y
como el vino de Chile nos abraza.

Y
diciendo NO al triste encanto del desencanto, nosotros estamos
diciendo S脥 a la esperanza, la esperanza hambrienta y loca y amante
y amada, como Chile. La esperanza obstinada, como los hijos de Chile
rompiendo la noche.

Publicado
el 17 de julio de 1988




Fuente: Arrezafe.blogspot.com