October 14, 2021
De parte de Portal Libertario OACA
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Concepci贸n Mart铆 Vall, conocida como Ada Mart铆, naci贸 en Barcelona el 29 de junio de 1914,[1] en el seno de una familia de clase media venida a menos. Su padre gestionaba una casa de carruajes que, ante la irrupci贸n del autom贸vil en los a帽os treinta, se convirti贸 en un negocio ruinoso. Anarquista, intelectual cult铆sima y escritora con gran facilidad de expresi贸n, tanto en castellano como en catal谩n. Universitaria. Dirigente de la Federaci贸n Estudiantil de Conciencias Libres. Muy cr铆tica con la organizaci贸n de Mujeres Libres. Impresion贸 y sedujo a los j贸venes de su generaci贸n por su belleza, su inteligencia, sus amplias lecturas, su culta conversaci贸n, su pasi贸n intelectual, su larga cabellera negra y su blanca vestimenta.

Iniciada pol铆ticamente en el catalanismo, fue herida en los hechos de octubre de 1934, en la defensa del CADCI, junto a Jaume Compte. Citaba con maestr铆a y profundo conocimiento a Kierkegaard, Unamuno, Freud, Reich, Romand Rolland, Gide, Rabelais鈥 Se carteaba con P铆o Baroja, a quien consideraba su maestro. En 1936 (abril y octubre) public贸 dos relatos en la serie de La Novela Ideal, publicada por las ediciones de la Revista Blanca.

Viv铆a en Poble Sec, en una habitaci贸n repleta de libros. Asidua asistente a las tertulias, que todas las tardes se celebraban en el cuarto piso de la Casa CNT-FAI, organizadas por Gonz谩lez Pacheco, fundador del Teatro del Pueblo, en las que interven铆an frecuentemente, cebando el mate, Sim贸n Radowitzki, Vicente Tom茅, Antonio Casanova (fundador de la FORA argentina), su amiga Dolores (Eva) Cascante y otros. En esas tertulias, Ada se enamor贸 de Lunazzi, miliciano de la Columna Durruti, con quien rompi贸 tajantemente su relaci贸n el d铆a que lo vio vestido de militar.

A finales de 1937 intervino en el congreso, reunido en Valencia, donde se fund贸 la Federaci贸n Ib茅rica de Estudiantes Revolucionarios (FIER), que public贸 la revista Fuego, dirigida por Ada. Se enfrent贸 a las manipulaciones de Seraf铆n Aliaga del Comit茅 Peninsular de la Federaci贸n Ib茅rica de Juventudes Libertarias (FIJL), porque ella consideraba que la FIER no deb铆a ser una especie de cen谩culo de in煤tiles discusiones filos贸ficas, sino una activa organizaci贸n a la vez espec铆fica y sindical.

Destac贸 en la enorme obra cultural realizada por los Institutos Obreros, que ten铆an por objetivo facilitar estudios superiores a j贸venes obreros, aunque su duraci贸n fue muy limitada, desde el 20 de diciembre de 1937 hasta la ofensiva franquista en Arag贸n, con el alistamiento de muchos de aquellos j贸venes.

Ada public贸, durante la Guerra civil, numerosos art铆culos en las publicaciones m谩s diversas: Estudios, Evoluci贸n, Esfuerzo, Ruta, El Amigo del Pueblo (贸rgano de Los Amigos de Durruti), Libre Estudio, Tierra y Libertad, Nosotros (de la FAI de Valencia), Mujeres Libres, Acracia, el n煤mero 煤nico de Fuego, etc茅tera鈥

Ada fue tan inconstante y voluble con sus amantes, como intransigente y radical en las ideas. Durante la guerra mantuvo posiciones anticolaboracionistas, que le valieron el apelativo de 鈥減iel roja鈥. Inconformista e iconoclasta, rechaz贸 el culto a la personalidad, y escribi贸 un art铆culo contra la deificaci贸n de San Durruti y San Francisco Ascaso. Su serie de art铆culos sobre el papel de la mujer en la revoluci贸n, publicados en Libre Estudio, son a la vez provocadores y muy sensatos, situando a la mujer como persona que debe autoliberarse y educarse como individuo libre, m谩s all谩 de su condici贸n femenina. Era una cr铆tica libertaria del feminismo de su 茅poca.

 Desde muy joven se identific贸 con el nihilismo y el pesimismo existencial, bebido en Schopenhauer y en Nietzche. Afirm贸 que 鈥渆l anarquismo es como el silencio: en cuanto se habla de 茅l, se le niega鈥.

Durante la Segunda Guerra Mundial llev贸 una vida n贸mada y semiclandestina, intentando ayudar a los refugiados espa帽oles, organizada en distintas agrupaciones, sin participar nunca en la Resistencia francesa, que consideraba demasiado nacionalista. Una dolorosa infamia, nunca aclarada suficientemente; quiz谩s su negativa a colaborar con los estalinistas (los asesinos de la revoluci贸n en Espa帽a) en la lucha contra los nazis; quiz谩s porque su vida sexual, sin tab煤es ni normas, era insoportable para la moral cenetista en vigor; le impidi贸 reingresar en 1946 en la CNT, pese a los avales incondicionales de Antonio Garc铆a Birl谩n (鈥淒ionisios鈥) y de Gaston Leval. Otra dolorosa ruptura. La libertad se pagaba con el aislamiento.

Lectora voraz, se interes贸 por el existencialismo de la bohemia parisina de postguerra: el caf茅 Flora y Edith Piaff, recomendando en sus cartas la lectura de Sartre, Camus, Beauvoir, Br茅ton, Ren茅 Gu茅non, Robert Brasillach (fusilado por colaboracionista), el polaco Milosh, el maestro Eckhart, tao铆smo, Ernest de Gegenbach, Mazo de la Roche鈥

En 1946 certific贸 el antifascismo de su amiga Dolores (Eva) Cascante, residente en Viena, atendiendo a una angustiosa llamada de auxilio de su amiga, que en 1943 hab铆a viajado a Berl铆n, acompa帽ada de un oficial nazi del que se hab铆a enamorado. Las perturbadoras cartas de Eva registran, adem谩s del culto compartido por la literatura, a una 铆ntima relaci贸n personal, que m谩s all谩 de la amistad y del enamoramiento mutuo, apuntan a una especie de 鈥渢iran铆a鈥 sentimental, fundamentada en la conjura de ambas por ser absolutamente libres, superando cualquier moral cristiana de car谩cter represivo o posesivo; lo cual parece implicar la obligaci贸n 鈥渜ue tiene鈥 Ada de ayudar a Eva en todo lo que le pida. Ada y Eva se complac铆an en el dif铆cil arte de la seducci贸n, obsequiando a sus espor谩dicos amantes una experiencia inolvidable y extraordinaria, que las satisfac铆a y realizaba. Abel Paz, en las p谩ginas 167 y 168 de su libro Entre la niebla, narra magistralmente su breve romance de una noche con Eva, en el Burdeos de 1941.

La intensa vida amorosa de Ada aborrec铆a la idea de matrimonio, pero incoherentemente se cas贸 con un profesor y escritor dan茅s, padre de su hijo Frederic, nacido en febrero de 1948. En septiembre de ese mismo a帽o se divorci贸 y obtuvo la tutela del ni帽o, pese a la oposici贸n del padre, que desde entonces se desinteres贸 completamente. En los a帽os cincuenta, Ada fij贸 su residencia en Par铆s.

El 30 de noviembre de 1950 escribi贸 a su amiga Adora (Adoraci贸n S谩nchez): 鈥渓a lucha por la vida material da al traste con cuanto pudo haber en m铆, anta帽o, de transmisible. S贸lo me queda sensibilidad para sufrir鈥. El alejamiento de su hijo, al que no pod铆a ver, porque no ten铆a dinero para costearse el viaje al internado donde estaba, le atormentaban hasta la desesperaci贸n: 鈥溌ara qu茅 tener hijos si no se pueden tener junto a s铆!鈥. Era muy consciente de su car谩cter generoso, que contrastaba con su incapacidad para pedir o recibir cualquier ayuda personal. La torpeza e ineficacia para enfrentarse a los problemas de la vida cotidiana y el horizonte de una lenta muerte interior, en vida, se ense帽oreaban de su 谩nimo: 鈥渢odo lo esencial, lo 煤nico realmente importante, parece haber muerto en m铆鈥; y tambi茅n este tenebroso s铆mil musical: 鈥淟as cuerdas rotas, no vibra el arpa鈥.

Se enamor贸 del ruso Boris, librero con cierto desahogo econ贸mico, con quien comparti贸 piso en el boulevard Raspail. Boris le compr贸 una 鈥渂o卯te鈥 a orillas del Sena y contrat贸 una 鈥渇emme de menage鈥. Con la soluci贸n de los problemas dom茅sticos volvieron la alegr铆a y las ganas de vivir. En sus desplazamientos para comprar libros se reencontr贸 en Toulouse a Gin茅s Alonso, vieja amistad y ef铆mero amante barcelon茅s de los tiempos de la guerra, con quien desde entonces mantuvo una correspondencia intermitente. Boris tambi茅n le dio una hija, Claudia, nacida en 1953, que pareci贸 romper su fr谩gil equilibrio. Boris march贸. De nuevo los problemas cotidianos se convirtieron en una insoportable tortura. Las pesadillas y el insomnio lo complicaban todo.

En agosto de 1956 su amiga Ana S谩nchez, residente en Barcelona, la visit贸 en Par铆s, al tiempo que consultaba a un especialista por sus problemas card铆acos. Ada, en opini贸n de su amiga, vest铆a descuidadamente ropas amplias y masculinas. Ahora viv铆a en Saint Germain des Pr茅s, con Roland, un contable culto y educado. Los ni帽os viv铆an en un pensionado. Ada le pidi贸 sorpresivamente a Ana que adoptara a sus dos hijos, organiz谩ndole una bronca por su negativa temporal. Al d铆a siguiente le simul贸 un falso intento de suicidio. Ana regres贸 desilusionada a Barcelona: su mito de juventud se hab铆a roto. Roland tambi茅n march贸.

En el oto帽o de 1957 Abel Paz la encontr贸 casualmente en su puesto de bouquiniste.  Ahora Ada viv铆a con el exiliado h煤ngaro Georges Villa, en un l煤gubre y oscuro apartamento, sito en el 115 de Notre Dame des Champs, muy cerca del boulevard Montparnasse. Pocos muebles y muchos proyectos literarios frustrados. Sus hijos continuaban en un pensionado. Su trabajo como vendedora de libros de ocasi贸n (鈥渂ouquiniste鈥) a orillas del Sena, con un caj贸n (bo卯te) repleto de literatura espa帽ola, en el Quai des Grandes Augustins, junto al Pont Neuf, apenas daba para sobrevivir.

En su correspondencia, Ada acumul贸 y arrastr贸 a la nostalgia de la familia y la tierra, la tristeza de una desgraciada vida familiar y el alejamiento de sus hijos. La infinita angustia, causada por la derrota y el desarraigo del exilio, sumada a una deficiente alimentaci贸n, se manifest贸 en un omnipotente insomnio, que quebrant贸 a煤n m谩s su siempre precaria salud. Se lament贸 de la dolorosa p茅rdida sufrida en el uso y dominio del castellano y del catal谩n (su lengua materna) a causa de su plena inmersi贸n en el franc茅s. Vivi贸 atormentada por la imposibilidad de dedicarse plenamente a la literatura, mientras tuviese que atender, siempre de forma muy apurada, a las necesidades econ贸micas del pago del alquiler y del mantenimiento de sus dos hijos.

El 29 de agosto de 1959 fallec铆a su hijo Federico, que no se recuper贸 de la anestesia aplicada en una intervenci贸n quir煤rgica de escaso riesgo. Brutal paradoja: su hijo no despert贸; ella no pod铆a dormir. Puso a su hija en un pensionado de monjas. Se sent铆a fracasada como escritora y realiz贸 varios intentos de suicidio. La voz de su hijo la llamaba en sus pesadillas. Su autoan谩lisis era tan profundo como siniestro. En sus cartas explicaba l煤cidamente que ella interpretaba la loca sublevaci贸n del poeta que reh煤sa enfrentarse a la realidad y se evade, para regresar renacida despu茅s de cada intentona suicida, con m谩s ansias de vivir que nunca antes. Dec铆a a sus amigos que, en el recuerdo de esas fallidas tentativas, experimentaba una satisfactoria rebeli贸n absoluta contra la opresi贸n de una vida cargada de sufrimientos.

Su compa帽ero Georges Villa se desviv铆a por cuidarla y protegerla. Muri贸 el 1 de diciembre de 1960 a causa de una sobredosis de somn铆feros, tras una horrorosa noche de insomnio, delirios y ansiedad, que termin贸 con la ingesta de todas las pastillas que quedaban en el tubo, con el justo y apremiante objetivo de descansar. Sus 煤ltimas palabras fueron: 鈥淪贸lo quiero dormir鈥.

Asistieron al entierro (6 de diciembre) una treintena de amigos, entre los que se contaban muy pocos espa帽oles o catalanes, como Carmen Quintana. Casi ninguno de ellos la hab铆a conocido durante su 茅poca de esplendor, en aquella Barcelona revolucionaria, tan lejana ya. Su hija Claudia fue recogida en un convento de monjas, sin que sus amigos pudieran hacer nada por evitarlo. Hab铆a desaparecido, quebrada, una de las mujeres m谩s libres, sensibles y brillantes de su generaci贸n.

Abel Paz impuls贸 inmediatamente una recogida de materiales y correspondencia entre los conocidos y amigos de Ada, con vistas a elaborar una biograf铆a que nunca lleg贸 a publicar. Esta nota biogr谩fica no hubiera sido posible sin la documentaci贸n de dicho trabajo de investigaci贸n, depositado en el Centro de Documentaci贸n Hist贸rico-Social del Ateneu Enciclop茅dic Popular de Barcelona.

Hoy, adem谩s, contamos con una investigaci贸n mucho m谩s extensa para quienes quieran profundizar en la vida y obra de Ada Mart铆, publicada en la sobresaliente colecci贸n de textos hist贸ricos del barrio del Rabal de Barcelona: AISA, Manel: Ada Mart铆 Vall. El sue帽o de la conciencia libre. Col路lecci贸 Hist貌ries del Raval. El Lokal, 2019.

Agust铆n Guillam贸n

Barcelona, octubre de 2021

Art铆culo corregido y aumentado, que sustituye al publicado  en 2013 en diversas webs

[1] Tanto el segundo apellido como la fecha de nacimiento se han corregido, de acorde con los datos documentales aportados por AISA, Manel: Ada Mart铆 Vall. El sue帽o de la conciencia libre. El Lokal, 2019.




Fuente: Portaloaca.com